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La estrategia a tomar como medio para el desarrollo del pensamiento en los estudiantes del octavo, noveno y décimo año de básica será la lectura.

A partir de las metodologías conceptuales nos proponemos motivar a los estudiantes la curiosidad por los textos desarrollar el pensamiento proposicional, ejercitar las operaciones intelectuales, desplegar en los estudiantes un verdadero dominio en la interpretación de información de las asignaturas básicas, ya que al introyectar datos, información, nociones, etc., esto lo harán por medio de la lectura, herramienta privilegiada de la inteligencia muy por encima del dialogo y de la enseñanza formal misma. 37

El formar lectores no debe ser una tarea secundaria de la escuela, pues la lectura impregna todas las asignaturas y sólo gracias a su verdadero dominio será posible la formación de verdaderos autodidactas, nadie podrá enseñar a leer si desconoce los mecanismos inherentes al acto lector en cada uno de sus niveles.

Muchas han sido las discusiones generadas alrededor de la relación existente entre lenguaje y pensamiento. Pero es importante señalar que esta relación se encuentra estrechamente ligada a un tercer elemento que es el conocimiento y a través de éste con la educación.

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DE ZUBIRIA, Miguel. Teoría de las Seis Lecturas, Origen del modelo de lectura conceptual. Vega Impresiones, Bogotá Colombia, 1995, p.30..

Representan I.C y O.I Herramientas para organizar conocimientos Preservadores de conocimiento.

Mejoramiento intelectual del docente y estudiante.

El uso del lenguaje implica el pensamiento -la comprensión de significados que está ligada de manera estrecha con sus portadores materiales en un lenguaje determinado- así también, cualquier pensamiento implica el uso de un lenguaje.

Esto último lo expresó sabiamente VYGOTSKI cuando dijo “El pensamiento culmina en la palabra” (VYGOTSKI citado en LURIA, 1993).

La aproximación a la lectura como una de las manifestaciones de ese actuar en el medio, reflejando el conocimiento del mundo, se consolida como un reto de la educación (TORRADO, 1999). Los grandes estudiosos de la lectura, siempre se han preocupado por organizar programas que propendan por el mejoramiento de los niveles de la misma. Estos programas siempre implican una serie de destrezas que conducen al estudiante paso a paso hacia los caminos del texto y su entendimiento con el mismo. Se sabe además, que las estrategias se jerarquizan de tal manera que van desde lo simple a lo complejo. Ahora bien, estos procesos son más exigentes en la medida en que la persona va avanzando en sus niveles educativos, llegando a convertirse en la esencia fundamental del estudio en la Educación. A este nivel, el estudiante tiene que manejar altos grados de abstracción y mucha reflexión sobre los procesos involucrados en su trabajo lector y como complemento de ello sus habilidades de pensamiento, que se vinculan una a una, de manera paralela con el ejercicio lector.

Cuando se habla de pensamiento se deben tener en cuenta procesos como la observación, la percepción clara, la clasificación, la categorización, la interpretación, la inferencia, el análisis y la síntesis para mencionar algunos (DE SÁNCHEZ, 1995). No obstante, éstos necesitan del lenguaje para cristalizarse y

en esta medida son imprescindibles para comprender las situaciones que nos rodean, entender lo que otro intenta compartir o discutir o con un autor sobre los propósitos o intencionalidades al elaborar un escrito. En este caso, se puede leer que la lectura es un punto de inicio y un punto de cierre en el trabajo del pensamiento. Estas son las materializaciones de la acción de la que habla BRUNER (1986), el hecho de observar y discriminar claramente los detalles que hacen parte de una lectura; de clasificar información pertinente para analizar una situación determinada; de encontrar el sentido de un texto para hallar su estructura textual y semántica; de realizar transferencias que permitan articular los presaberes con una nueva información para lograr aprendizajes significativos son las actividades que podrán garantizar que un ejercicio de comprensión lectora está cumpliendo con su propósito. Si no se interpreta el mundo, no se puede habitar en él, el ser humano sería historia si no tuviera los elementos para comprender y asimilar los fenómenos naturales y eso es lectura.

Tomando en cuenta los planteamientos anteriores, se insiste en que la lectura y pensamiento se enlazan de manera tal que sería imposible la primera sin el segundo y que la primera genera cambios estructurales en el segundo. De hecho, al decir de VYGOTSKI (1956), se entiende el pensamiento como auto- orientación dentro del mundo. Por ello, es fundamental asimilar, dentro de esta perspectiva, que si la lectura incide en el pensamiento así mismo incide en la orientación del ser humano sobre la vida y en sus procesos metacognitivos pues es el punto de apoyo mejor elaborado para que el ser humano se guíe en la revisión de sus actos físicos y mentales.

EL APRENDIZAJE

Es un proceso en el que participa activamente el alumno, dirigido por el docente, apropiándose el primero de conocimientos, habilidades y capacidades, en comunicación con los otros, en un proceso de socialización que favorece la formación de valores, "es la actividad de asimilación de un proceso especialmente organizado con ese fin, la enseñanza." 38

La enseñanza y el aprendizaje constituyen un proceso, que está regido por leyes concatenadas (pedagógicas, psicológicas, lógicas, filosóficas, entre otras), que interactúan y se condicionan mutuamente. Estas leyes deben conocerse por los docentes, a los efectos que este se desarrolle como un sistema.

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