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7. Análisis de los resultados

7.1. Descriptivo y relacional

7.1.5. Leer y escribir

Estas categorías dialogan con la investigación desde dos aspectos. Por un lado, nos permitió comprender la importancia de analizar el papel de la lectura en la formación de niños/as de educación primaria, comprendiendo el proceso de aprender a leer desde una mirada amplia en la que se implica la singularidad de cada sujeto y las construcciones de significados que hacen en su contexto inmediato y en la interacción con otros saberes y experiencias consigo mismo y con los otros. Por otro, comprendimos el papel de la escritura en la formación de los niños/as, observando como el acto de escribir simboliza ir más allá de la mera codificación de significados a través del alfabeto, sino que ello abarca un reconocimiento de las construcciones de significado que cada sujeto crea en el mundo que lo rodea, así como del reconocimiento de las formas particulares de ver, observar, sentir y disfrutar el acto de escribir.

En una de las mediaciones se presentó a los niños un material didáctico llamado bingo sonoro, luego a cada uno le fue asignado un tablero del bingo en el cual debían completar la palabra que hacía referencia a la imagen del tablero. Después, realizamos el mismo ejercicio anterior pero presentando como variante del juego que cada niño tendría los mismos tableros sin la palabra escrita para que ellos la escribieran. Finalmente, se proyectó la película Ferdinand acompañada de palomitas.

Esta mediación permitió que los niños tuvieran la posibilidad de encontrar a través del juego (bingo sonoro), las fortalezas y dificultades que presentaban en la escritura y

lectura de palabras. Además, observamos que mediante las diferentes estrategias pedagógicas que se han mediado con los niños se han generado avances en estos procesos, pues los niños ya demuestran un conocimiento más sólido del alfabeto, de la separación silábica y la formación de palabras. Este ejercicio con el bingo sonoro y la proyección de una película, nos permitió evidenciar cómo los niños han potenciado la lectura de imágenes, debido a que en el bingo, los niños debían asociar no sólo la letra y su sonido para formar la palabra, sino también la imagen que estaba haciendo alusión a la palabra, lo mismo ocurrió cuando estaban mirando la película, pues los niños trataban de relacionar todos los acontecimientos que transcurrían y así dar cuenta de aquello que estaban comprendiendo de la película.

Es fundamental resaltar el papel del juego como protagonista de los procesos de enseñanza y aprendizaje, puesto que “el juego es muy importante a lo largo de toda la vida, pero sobre todo en la etapa de educación infantil, ya que es un recurso educativo fundamental para la maduración. A la vez, tiene un papel muy importante en el desarrollo armonioso de la personalidad de cada niño, ya que tanto en la escuela como en el entorno familiar, los niños emplean parte de su tiempo en jugar, bien con una intencionalidad pedagógica en algunos casos o lúdica en otros, pero en todos los casos implica una maduración de la personalidad, por ello es por lo que tiene gran valor educativo”. (Benítez, 2009, p.4).

Por lo tanto, esta mediación nos permitió comprender que el juego fortalece los procesos de lectura y escritura de los niños, pues este se muestra ante ellos como un mundo a descubrir donde convergen sus intereses, gustos y necesidades, lo cual les permite aprender desde las experiencias que le brinda, en el aprender del error, de entender cuáles son sus dificultades y potencias, en el encontrar desde la relación con el otro diversas maneras de aprender, debido a que la enseñanza y el aprendizaje no son procesos aislados, en ellos intervienen el medio, la relación con los otros (pares y adultos) y consigo mismos de forma constante y en continua transformación. (Diario de campo del 19 de agosto 2018).

Consiguiente a lo anterior, presentaremos dos subcategorías que dialogan con las categorías leer y escribir, estas corresponden a los conceptos de escuchar y hablar:

7.1.6. Escuchar y hablar

Estos dos elementos estuvieron presentes desde lo que fue todo el proceso de potenciación de la lectura y escritura en los niños, pues la escucha y el habla son dos habilidades que los niños van adquiriendo de manera paulatina y que van nutriendo y perfeccionando con el paso del tiempo. Es así como a través de las estrategias pedagógicas propuestas, buscamos que siempre estuviese presente como regla de juego, la escucha hacia la palabra del otro, respetando sus ideas, interrogantes, entre otros. Asimismo, el habla fue un elemento principal durante este ejercicio investigativo, siendo que a través de ella cada niño logró tener un lugar de enunciación desde el cual expresar sus ideas, posiciones y puntos en desacuerdo o comunes, generando espacios donde la diversidad de ideas, propuestas y preguntas fueron nutriendo el proceso de enseñanza y aprendizaje de forma individual y colectiva. Lo anterior se vio plasmado en el ejercicio de la entrevista realizada a los niños, debido a que al observar algunas imágenes ellos mencionaron aquello que recordaban de ese momento dando una lectura de ese suceso.

Docente: ¿Que se acuerdan de ese día?

Niño 1: Que cuando cogía una cosita, decía un nombre y al que le salía tenía que poner la tapa. Niño 2: y decíamos bingo.

Figura 7

En la figura 7, los niños expresan el paso a paso de la actividad propuesta ese día con el bingo sonoro. Está actividad consiste en completar la palabra que hace referencia a la imagen del tablero que tiene cada niño, todo ello con la ayuda de unas tapas plásticas y unas fichas con las letras del alfabeto. Estas fichas eran utilizadas por la docente para mostrarle a los niños las letras que debían ir cubriendo en su tablero. Por ejemplo, si sale la ficha de la letra P y el niño la tenía escrita en su tablero, debía cubrirla con la tapa plástica y así sucesivamente con todas las letras hasta completar la palabra y finalmente decir ¡bingo! Después, se realizó como variante del juego un ejercicio en el

que cada niño tendría los mismos tableros pero esta vez sin la palabra escrita para que ellos la escribieran.

Docente: ¿Qué era esto? Niño 1: la sal

Docente: y ¿Qué letra es esta? Niño 2: la L.

Figura 8

En la figura 8, ellos están recordando que la sal hacía parte del material utilizando con los tableros sensoriales de María Montessori y mencionan la letra que aparece en la imagen que en este caso es la L. Estos tableros sensoriales fueron elaborados por los niños junto con la ayuda de las docentes. Consisten en una base de cartón en forma de caja en la que se introduce la sal para formar las letras, junto con otra base de cartón en la que está dibujada cada letra del alfabeto con un realce hecho en aserrín, esto con el fin de sentir su forma escrita a través del tacto y luego plasmarla en la caja con sal.

En síntesis, el diálogo que se dio entre los diferentes conceptos, categorías, subcategorias y los hallazgos en relación por un lado, con nuestro planteamiento del problema el cual tuvo como punto central la importancia del desarrollo integral del niño, comprendiendo las implicaciones de un sano desarrollo físico, social, cognitivo, afectivo, entre otros factores. Situando todo ello en un contexto educativo no formal, donde el niño vive otra realidad, otros modos de configurar su subjetividad, de comprender su relación con los otros y con el entorno que le rodea. Por otro, frente a los objetivos del proyecto de investigación, los cuales estuvieron enfocados principalmente en fortalecer el desarrollo de los procesos de lectura y escritura en los niños de la fundación Hogares Club Michin a través de estrategias pedagógicas basadas en la perspectiva de la neurodiversidad. Nos permitió estar ante una constante relación entre estos elementos, pues como hemos expuesto anteriormente, de cada uno de ellos emergió un resultado que fue enriqueciendo los aportes a la investigación, principalmente desde los conceptos de neurodiversidad y los procesos de lectura y escritura se desprendieron una serie de estrategias pedagógicas como las inteligencias

múltiples y el aprendizaje basado en proyectos, a partir de las cuales potenciamos los procesos de la lectura y la escritura de los niños teniendo en cuenta sus tiempos, ritmos y diversas formas de aprendizaje.

7.2. Interpretativo

La investigación que llevamos a cabo tiene su origen en el estudio de la noción y estrategias pedagógicas que rescatan la neurodiversidad como fuente de todo proceso de enseñanza y aprendizaje. A partir de estos ideales se comenzó desde el escenario de la práctica formativa un ejercicio de reconocimiento y potenciación de las habilidades y capacidades de cada niño, así como de sobreponer sus dificultades, las cuales se centraron en los procesos de lectura y escritura. Este trabajo se realizó inicialmente desde la apuesta pedagógica de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, realizando un amplio abordaje por cada una de las ocho inteligencias que expone su teoría (inteligencia lingüístico-verbal, lógico-matemática, cinético- corporal, musical, visual-espacial, naturalista, interpersonal e intrapersonal).

Posteriormente se trabajó en la estrategia pedagógica del aprendizaje basado en proyectos en la cual se crearon dos grupos de investigación desde dos de las inteligencias múltiples trabajadas anteriormente, la visual-espacial y la naturalista. La organización de los grupos se realizó conforme a los intereses de los niños, ellos escogieron en común acuerdo con sus pares y las docentes un tema interés a partir del cual plantearon el desarrollo de sus proyectos, debido a esto surgió el tema del terror enfocado en los escenarios que tuviesen características como arañas, telarañas, oscuridad, fantasmas, entre otros. Del mismo modo, apoyamos este ejercicio con ayudas audiovisuales (películas, videos, audios, imágenes, etc.). En cada grupo se elaboraron diferentes proyectos: dos pistas de piquis, una de carros y un castillo del terror desde el campo de lo visual-espacial y una huerta casera en la que se sembró arvejas en el campo de la inteligencia naturalista.

Ahora bien, los procesos de lectura y escritura se potenciaron en cada niño a partir del trabajo realizado en las dos estrategias pedagógicas mencionadas anteriormente, de diferentes maneras. En el abordaje por las inteligencias múltiples observamos cómo hay niños que pueden aprender a leer y escribir desde la música, la corporalidad, la lógico-

matemática, entre otras habilidades que ponen a la diversidad en la base de la enseñanza y el aprendizaje. Desde el aprendizaje basado en proyectos, buscamos anclar los procesos de lectura y escritura con un ejercicio de indagación por parte de cada niño, en el que se lograron equilibrar sus intereses, gustos propios y los compartidos en común con sus pares, junto con el fortalecimiento de la lectura y escritura a lo largo del proceso investigativo que llevó a cabo cada uno. Un ejemplo de ello fue el trabajo realizado en las agendas de investigación, puesto que en ellas los niños iban reforzando y fortaleciendo sus procesos lecto-escritores, desde acciones como escribir y/o dibujar los materiales que requiriera para la próxima sesión e ir llevando un seguimiento diario de los avances en sus proyectos.

Dicho lo anterior, mencionaremos las categorías del saber pedagógico que dialogaron y se fortalecieron continuamente durante la investigación. Estas corresponden al rol del docente, el rol del estudiante, la relación maestro-alumno, la relación entre pares, los procesos de enseñanza y aprendizaje, el rol de la institución y la evaluación. A continuación desarrollaremos cada una de ellas.

El rol del docente

Ser docente en un espacio de enseñanza y aprendizaje no convencional nos llevó a repensar nuestra labor desde otras miradas, pensando en esas infancias que allí encontramos. A lo largo de esta investigación esas miradas estuvieron enfocadas en posibilitar espacios de enseñanza y aprendizaje donde nuestro papel como docentes permitiera la construcción de conocimientos de forma recíproca, partiendo de la complicidad al escuchar e indagar sobre temas que mueven los intereses de los niños.

Haber estado en un contexto como la Fundación Hogares Club Michin implicó desarrollar otras formas de ser maestras, puesto que ante la pregunta ¿qué significa ser pedagoga infantil en este ambiente educativo? involucra varios elementos a considerar. Por un lado, está la manera en que la institucionalización afecta los procesos cognitivos, afectivos, sociales, emocionales, entre otros, que constituyen la subjetividad de cada niño. Asimismo, de la mano de ello está la manera en que las situaciones de riesgo social que han presenciado los niños también han afectado su pleno desarrollo; y por otro, está la forma en que desde nuestro rol docente tomamos como punto de partida en

los procesos de enseñanza y aprendizaje esos matices que nos presenta el contexto sociocultural en el que están inmersos los niños, de modo que se trabaje por el reconocimiento de la diversidad de seres humanos que hay allí, quienes tienen tiempos, ritmos y modos de relacionarse con el mundo y con el conocimiento muy diversos. En ese sentido, en lo anterior radica la fuerza de lo que representa la diversidad, comprendiendo que cada niño es un universo de infinitas posibilidades de aprendizaje, de relacionarse consigo mismo, con el otro y con el medio que lo rodea.

En nuestra labor docente frecuentamos a diario diversos retos respecto a los procesos de y enseñanza y aprendizaje que nos llevan a plantearnos estrategias pedagógicas desde las cuales potenciarlos, ello fue algo que vivimos en este escenario educativo puesto que la educación no formal nos da la posibilidad de actuar con mas autonomía tratando de mediar espacios en los que la voz y participación activa de los niños, junto con la guía del docente, sean los protagonistas del proceso formativo. Las estrategias pedagógicas que mediamos a lo largo de los espacios compartidos con los niños nos permitieron tener miradas expectantes de lo que surgiera en cada encuentro, generando un ambiente en el que aprendíamos de los niños y ellos de nosotras. Este tipo de experiencias nos nutrieron de nuevos saberes que nos conducen a reflexionar sobre el valor del encuentro, de la escucha, de la confianza y principalmente del vínculo que se teje con los niños cuando se desdibujan las relaciones jerárquicas y se abren caminos a las relaciones horizontales y recíprocas en el aula de clase.

El rol del estudiante

Los niños en su proceso formativo se encuentran en el papel de descubrir el mundo de la mano de un adulto, pero más allá de ser solo un proceso de adquisición también es un ejercicio recíproco entre los saberes del adulto y del niño. En nuestra propuesta investigativa el rol del estudiante va enfocado a ser un actor protagonista de su propia formación. Debido a esto, a lo largo de las mediaciones con los niños su voz y participación fueron elementos transversales en cada una de las estrategias pedagógicas llevadas a cabo.

Desde la apuesta pedagógica con las inteligencias múltiples los niños fueron descubriendo por sí mismos los gustos e intereses que movilizan su proceso de enseñanza y aprendizaje, encontrando en cuáles de las inteligencias tienen más afinidad, habilidades y destrezas. Además, ello les brindó herramientas desde las cuales

sobreponer sus dificultades, por ejemplo, si sus habilidades giran en torno a lo corporal, se busca la manera de sobreponer una dificultad que tuviese a partir de esa potencialidad.

En la estrategia pedagógica del aprendizaje basado en proyectos los niños mantuvieron un rol activo y participativo, puesto que en sus creaciones a partir de los proyectos de investigación que ellos mismos plantearon, estuvieron plasmadas sus ideas tanto a nivel individual como las compartidas con su grupo de trabajo. En ese sentido, el proceso y los productos que se alcanzaron de esta estrategia permitieron que el estudiante mantuviera un rol activo, poniendo en práctica sus conocimientos previos, sus habilidades, fortalezas y compartiendo con sus pares y las docentes los saberes construidos a lo largo de esta experiencia formativa.

La relación maestro-alumno

La labor docente tiene como una de sus bases fundamentales el vínculo que se va forjando con los niños en cada una de las mediaciones compartidas con ellos. Desde nuestra experiencia esa relación fue de carácter evolutivo hasta llegar a un escenario de confianza donde los niños sienten libertad al expresar sus ideas, realizando un ejercicio de escucha atenta y respetando las opiniones, posturas e interrogantes del otro. Esto llevaba a propiciar espacios de aprendizaje conjunto, de concertación de ideas y de formación de lazos de amistad desde los cuales jugábamos y hablábamos sobre temas que ellos querían compartir.

Así mismo, esta relación maestro-alumno fue un elemento vital al momento de potenciar los procesos de enseñanza y aprendizaje de cada niño, puesto que gracias al vínculo que se generó con cada uno logramos desarrollar un proceso educativo que rescato y legítimo las diversas formas de aprender de los niños, potenciando cada vez más sus capacidades y buscando la manera de sobreponer sus dificultades. Este escenario posibilitó que los niños fueran realizando en compañía de las docentes un ejercicio de reconocimiento de las habilidades y dificultades propias y las de los otros, de modo que el acto de enseñar y aprender tuviese una corresponsabilidad entre los niños, las docentes y la institución.

La relación entre pares

Esta relación tuvo mayor relevancia en el trabajo en colectivo que se desarrolló en la mayoría de las mediaciones con los niños, en las que observamos elementos como la participación activa de los niños, dando a conocer aquello que les genera preguntas, los puntos de vista frente a lo que se proponía, mencionando si algo era o no de su interés, las variaciones que podrían emerger de cierta actividad, mediadas por el ¿qué pasa si?, lo hago de otra manera, le quitó esto, o ponemos otra cosa, entre otras. Así mismo, todo esto se vio atravesado por las diversas habilidades y potencialidades que cada niño expresa, lo que generaba un ambiente de trabajo donde los diferentes intereses y gustos de los niños se conjugaron colectivamente.

De igual forma, la relación entre pares se fortaleció en los proyectos de investigación que los niños realizaron, pues aunque algunos decidieron trabajar de forma individual y otros en grupo las relaciones interpersonales cambiaron significativamente. Esto se evidenció en las dinámicas donde ellos mismos se colaboraban mutuamente en sus creaciones o cuando compartían algún material que le pueda servir a su otro compañero.

Hay que mencionar, además que las dinámicas de trabajo en grupo permitieron a los niños crear nuevas posibilidades de relación consigo mismo y con los otros, esto debido a que dentro del grupo había niños que por su temperamento fuerte les resultaba complejo relacionarse con un buen trato hacia sus pares, por lo que generaban un ambiente de agresión física o verbal. No obstante, estas relaciones fueron mejorando poco a poco en la medida en que aquellos niños que no permitían que algún compañero le diera un consejo o le brindara algún tipo de ayuda, fueron construyendo más espacios de diálogo y compañerismo con los otros, al tiempo que lograron equilibrar sus emociones de modo que tuvieran una convivencia más pacífica.

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