EL DESAFÍO DE LA LIBERACIÓN EN LA TEOLOGÍA
1. EL ESTADO ACTUAL DE LA CUESTIÓN: UN DEBATE NECESARIO Y APLAZADO
2.2. Las prontas (y aisladas) respuestas de algunos teólogos de la liberación
2.2.3. Leonardo Boff: lo que cuenta es la liberación concreta de los pobres
El teólogo brasileño Leonardo Boff, por su parte, también se pronunció con un artículo conciso y directo.177 En tan pocas páginas no pretendía profundizar, sino expresar sin ambivalencias su postura. Muy distinto a Pablo Richard, Leonardo Boff enfatizó las diferencias de fondo. Tampoco se mostró interesado en crear puentes de diálogo como lo intentaba Gustavo Gutiérrez.178
La mayor parte de su texto está dedicada a las diferencias en los enfoques teológicos: el centroeuropeo y el latinoamericano. Los dos últimos párrafos, relativamente extensos, objetan dos acusaciones. Por un lado, asegura que “los teólogos [de la liberación] no están, en absoluto, negando la divinidad de Cristo, ni el valor redentor de su muerte, ni la misa como forma de actualización del sacrificio del Señor y de su presencia eucarística”. Y, por otra parte, subraya categóricamente cómo en los teólogos de la liberación que usan algunas
categorías de la tradición marxista “no existe un interés por Marx, por él mismo”179. Así,
pareciera tener la intención, no más, de dejar constancia sobre las falacias que la Instrucción le imputa a la TL en esas materias: tales asuntos ni siquiera merecerían ser contestados.
Entonces, ¿cómo dialogar entre dos enfoques teológicos diametralmente opuestos? se pregunta el teólogo brasileño. Uno, el de la LN, se basa en la teología centro-europea, que asume la liberación como un tema entre otros tantos; su interés, entonces, es el de
reconstruir el concepto en “las Escrituras, la Tradición, el Magisterio y las opiniones
177Boff, “¿Liberación como teología o como acción práctica?”, 51-54. Allí se aclara que el documento fue
publicado originalmente en la “Folha de Sao Paulo” (Brasil), 31-VIII-1984, 13.
178 Su postura en este caso se explica en buena parte por el proceso que se le estaba siguiendo en esos meses. Justo algunos días después de la publicación de LN, el teólogo brasileño comparecía ante la CDF para presentar sus descargos frente a las acusaciones que ese organismo le hacía, especialmente por su libro
Iglesia, carisma y poder. En 1985 fue suspendido por un año, al no retractarse de sus afirmaciones eclesiológicas.
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recientes de los teólogos” para derivar de allí consecuencias prácticasν hacer esto, según Boff, “precisa apenas una sensibilidad mínima para captar la relevancia del tema… y puede ser hecha en el gabinete de estudio, dentro de las comodidades necesarias para toda una investigación seria, fuera de la práctica real de liberación”. El otro, el de la perspectiva latinoamericana y tercermundista “verifica el hecho de las prácticas de los oprimidos… se pregunta cuál es la práctica de los cristianos, de los sectores de las Iglesias y de las comunidades eclesiales de base” y a partir de ello se formula preguntas desde la fe para definir “acciones concretas en el sentido de reforzar la lucha por la liberación”, porque
Hay un interés objetivo por la eficacia, porque finalmente lo que cuenta, no es tanto la reflexión teológica, sino la liberación concreta de los pobres. Es esta liberación-acto y no tanto la liberación-pensamiento la que anticipa el Reino y agrada a Dios. La opresión es para ser superada y no tanto para ser pensada.180
La impertérrita y contundente respuesta del teólogo brasilero puso de presente las perspectivas epistemológicas opuestas y la imposibilidad, al menos por el momento, de que
dialogaran, pues “los teólogos latinoamericanos difícilmente se reconocerán en el texto
expuesto por las autoridades doctrinarias de Roma”. No las hizo ni siquiera objeto de una caracterización juiciosa. Sin embargo, en lo referente al núcleo que destaca de la TL terminó dejándola, en nuestro criterio, sin fundamento teórico. Su tajante afirmación de que lo que importa es “la eficacia… [y] la liberación concreta de los pobres” dejó sin piso el interés por la reflexión (teológica o de cualquier otro tipo) y reivindicó implícitamente el pragmatismo liberacionista. En consecuencia, la puerta abierta con la enunciación de dos enfoques de pensamiento, no encontró continuidad en el examen de los mismos y en la posibilidad de explicitar el marco racional dentro del cual se puede inscribir la TL. El
180 Ibid.,51, 52 y 53. Aquí nos interesaba destacar esta postura del teólogo brasileño en la línea de lo que venimos reflexionando. No es nuestro objetivo propiamente discutir sus tesis; a este propósito sugerimos ver el análisis propuesto por Helio Gallardo, en el libro citado, donde básicamente cuestiona desde sus intereses
de reflexión lo siguienteμ 1) “si la opresión no es pensada (teorizada como relación constitutiva y sistémica),
los oprimidos ni siquiera podrán discernir si se están liberando y no podrán dar cuenta de su situación en el
proceso. “Pensar” no es un factor gratuito ni prescindible para las prácticas populares” (p. 11) ν 2) acerca de la
divinidad de Jesús, Boff no discierne sobre el tipo de fe: ¿fe en Jesús, o fe en la fe de Jesús? (p. 13); 3) no
basta simplemente con sugerir que se hace un uso del marxismo a manera de “pomada tópica” y de afirmar
que no hay interés por hacerse marxista, sino de explicar que si se recurre a esta teoría es para interpelar al cristianismo y sus instituciones, o para interpelar al marxismo y sus instituciones desde el cristianismo (p. 14).
145 desarrollo de este aspecto –quizás ausente hasta hoy en la historia de la TL– hubiese podido dar un marco más amplio de comprensión a la disputa teológica que facilitara, a través del tiempo, encuadrar los puntos específicos de controversia. Al contrario, con esta réplica Boff dejó expuesta su teología al desgano por la reflexión, cuando no al sinsentido, y el terreno y el curso libre a la teología de la CDF.