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LESIONES CONDRALES EN LA ARTICULACIÓN DE LA RODILLA:

2. INTRODUCCIÓN

2.4 LESIONES CONDRALES EN LA ARTICULACIÓN DE LA RODILLA:

Las lesiones del cartílago de la rótula son conocidas desde el siglo XVIII. En 1742

Hunter describió las lesiones presentes en una anciana del modo siguiente: "...la superficie

articular, examinada con una lente, aparece como terciopelo".

Históricamente, se permitía la evolución de la patología del cartílago articular en la rodilla hasta que la lesión ameritaba un reemplazo articular, o bien se realizaban gestos mínimos sin ningún control sobre los resultados (10). Actualmente existe un interés creciente en el tema. Dada la escasa capacidad intrínseca de curación del cartílago sus lesiones, ya sean de origen traumático o degenerativo, tienden a causar morbilidad en forma de dolor articular y disfunción.

reparación. Las causas de este hecho son la falta de vascularización y de movilidad celular, la gran densidad de la matriz extracelular y la escasez de células progenitoras. Una lesión sobre el cartílago que implica afectación del hueso subcondral genera, al repararse, fibrocartílago (y no cartílago hialino). El fibrocartílago es un tejido fibroso incapaz de soportar adecuadamente las solicitaciones a las que se ven sometidas las articulaciones de carga (12, 13). Por ello, en lesiones osteocondrales que comprenden un área pequeña puede ofrecer buenos resultados, no siendo así en grandes defectos.

La incidencia de lesiones condrales sintomáticas no está bien definida. Noyes et al (14) reportaron una incidencia de entre el 5 y 10% en pacientes jóvenes activos con antecedentes de traumatismo y hemartrosis. Curl et al (15) realizaron una revisión de 31.516 artroscopias de rodilla y encontraron lesiones condrales grado III en la clasificación de Outerbridge en el 41% y grado IV en el 19%. Entre los menores de 40 años un 5% tenía lesiones grado IV . Sólo el 36,6% de las lesiones no se asociaba a lesión ligamentosa y/o meniscal. Aroen et al (16) analizaron 993 artroscopias realizadas en tres centros diferentes durante 6 meses en pacientes con una mediana de edad de 35 años. Un 13% mostraba signos degenerativos radiográficos preoperatorios. Observaron lesiones condrales en el 66% de las rodillas intervenidas. El 11% presentó lesiones localizadas de espesor total (ICRS grados 3 y 4), de las que un 6% tenía una superficie mayor de 2 cm2.

2.4.1 Respuesta ante la lesión condral u osteocondral

Las lesiones del cartílago articular son frecuentes y su etiología es multifactorial, incluyendo causas traumáticas, inflamatorias, infecciosas y degenerativas.

La compleja estructura del cartílago articular puede ser dañada tanto por lesiones de baja como de alta energía. La respuesta a la lesión dependerá de la gravedad y profundidad del

ƒ Daño de las células y matriz del cartílago sin alteración visible en la superficie

articular: si la estructura básica de la matriz está indemne y quedan suficientes

condrocitos viables pueden restablecer la composición normal del tejido. Ahora bien, si la matriz y/o la población celular sufren un daño relevante se produce una pérdida de proteoglicanos que disminuye la resistencia del cartílago y aumenta su permeabilidad. Se alteran las fibrillas de colágeno y la relación colágeno-proteoglicanos, lo que genera edema en la matriz y lesión o destrucción de los condrocitos. En consecuencia, el cartílago se vulnerabiliza al daño adicional por carga. Además, la carga de impacto puede lesionar directamente los condrocitos, de forma que los que sobreviven pueden tener una menor capacidad para mantener y reparar la matriz dañada. Quedan así expuestos a una presión mecánica y metabólica excesivas, y en consecuencia el tejido degenera (11). ƒ Alteración visible del cartílago articular limitada al mismo, como fisuras, roturas

en colgajo y defectos condrales: las células proliferan y aumenta la síntesis de

macromoléculas de la matriz cerca de la lesión. No llegan a cubrir el defecto, lo que puede alterar la función mecánica articular. En función de la localización, tamaño y estabilidad estructural de la lesión puede ocasionar una mayor degeneración del cartílago articular (19, 20).

ƒ Alteración visible del cartílago articular y hueso subcondral; fractura

intraarticular: cuando la lesión se extiende al hueso subcondral aparece una hemorragia,

se forma un coágulo de fibrina y se activa una respuesta inflamatoria con invasión de células indiferenciadas. Seis a ocho semanas después, el tejido de reparación tiene una estructura intermedia entre el cartílago hialino y el fibrocartílago. Este tejido es menos resistente y más permeable que el cartílago normal. La organización de las fibras de colágeno también es diferente. Los estudios experimentales y la experiencia clínica indican que este tejido de reparación puede remodelar y actuar como superficie articular

funcional. Sin embargo, en lesiones osteocondrales extensas, comienza a degenerar en un año (21, 22).

2.4.2 Clasificación de las lesiones condrales

Son diversas las clasificaciones que valoran la gravedad de las lesiones en el cartílago articular. Se basan en la apariencia macroscópica del defecto, lo que conlleva una gran variabilidad interobservador. La clasificación más usada para definir las lesiones condrales visibles en artroscopia es la propuesta por Outerbridge en 1961 (23) (Figura 7). Las divide en cuatro grados:

ƒ Grado I: reblandecimiento e inflamación.

ƒ Grado II: fragmentación y fisuración que no alcanzan el hueso subcondral con diámetro igual o menor a 1,27 cm o media pulgada.

ƒ Grado III: fragmentación y fisuración con diámetro mayor a 1,27 cm o media pulgada. ƒ Grado IV: erosión que alcanza el hueso subcondral con cualquier diámetro.

Figura7. Clasificación de las lesiones condrales propuesta por Outerbridge.

Recientemente, la International Cartilage Repair Society (ICRS) ha propuesto una nueva escala para la valoración y descripción del daño en la superficie del cartílago articular. Esta

ƒ Grado I: casi normal. Lesiones superficiales: reblandecimiento, fibrilaciones, laceraciones y fisuras superficiales.

ƒ Grado II: lesión extendida a menos de la mitad del espesor total del cartílago.

ƒ Grado III: lesión que se extiende más allá de la mitad del espesor total sin llegar al hueso subcondral.

ƒ Grado IV: lesión osteocondral.

2.5

DIAGNÓSTICO DE LAS LESIONES OSTEOCONDRALES