2. Del Chaco Boreal a las Fronteras
2.6. Letset maká del este
Ciudad del Este, en la década de los ochenta, experimentó un crecimiento tan acelerado dada su ubicación estratégica de en las tres fronteras (Paraguay, Argentina, Brasil) la llegada a la ciudad se daba del interior del Paraguay como del exterior. En ese periodo las edificaciones se multiplicaron y como resultado el desorden urbanístico hasta la fecha es difícil de corregir. De esta manera, los Maká se sumaron a las filas que marchaban hacia el Este esperanzados de hallar allí circunstancias favorables a sus modos de ser. En un primer momento se ubicaron las periferias del microcentro esteño. Más tarde hallaron las condiciones para asentarse en el corazón del movimiento comercial ubicándose detrás mismo de la Casa China, una de las más afamadas casas comerciales de la ciudad.
Entonces en pleno polo comercial, entraron a conjugar sus modos de ser con las exigencias del medio, así han sacado provecho de su capital simbólico que expuesta a la demanda turística de las tres fronteras donde la exhibición de lo exótico forma parte del guion vendido a los turistas, de allí la imagen maká pasó a adornar los postales, panfletos, propagandas hoteleras y otros. Esto aseguró el ingreso y la permanencia de los mismos en los sitios turísticos más concurridos de la zona como parte integrante y actuante desde el florecimiento comercial de Ciudad del Este hasta la actualidad, por lo tanto, hay en ellos un esfuerzo por resistir a pesar del espacio es cada vez más reducido y de una población en constante aumento.
Fuera del foco fotográfico sobreviven en precarias casas cuyas maderas van humedeciéndose rápidamente bajo la sombra de los edificios colindantes que se yerguen sobre ellos, así desde la ventana de una de las aulas de la escuela maká que funciona dentro del predio puede divisarse el único árbol de antaño por el cual se cuelgan los niños como desafiando a esos elefantes de concreto que impide totalmente el paso del sol. Allí viven en un promedio de 40 a 50 familias quienes se dedican exclusivamente a la venta de piezas ornamentales y utilitarias en las aceras de los centros comerciales. Durante el proceso de reorganización de Ciudad del Este han sufrido constantes asedios tanto de parte de otros vendedores en vía pública como de parte de los fiscales municipales, si bien, fueron beneficiados para ocupar un espacio estable y con la infraestructura que para ello demanda, los mismos se negaron a permanecer en el sitio, pues dada la ubicación no estarían dentro de movimiento turístico y comercial donde tienen mejores oportunidades para la venta de sus productos. Es más, desde estos sitios incluso pueden comercializar productos de otros grupos étnicos, como comentan los autores Eva Herrero y David Berná.
Su comercialización de la artesanía se ha visto incrementada a través de sus desplazamientos a lugares turísticos y ferias de ventas. Se han convertido en unos verdaderos mediadores comerciales entre los diferentes grupos étnicos y los turistas. Se han dejado atrás la fabricación (mayoritariamente) de artesanía propia, y comercialización de productos elaborados industrialmente (como son las telas para hacer cintos, bolsos, etc.) (HERRERO, BERNÁ, 2004, p.53).
Dada estas situaciones los Maká del Este han organizado sus modos de vida, las familias se alternan en los puestos de ventas en Foz do Iguaçu, Brasil, como en las Cataratas de Iguaçu y el restaurante Rafain, que atrae a los turistas con shows musicales. También reclaman el ingreso en otros puntos turísticos dentro de Ciudad del Este, en Paraguay. Y las
veces que salen elevar sus reclamos o simplemente son invitados en algún evento lo hacen totalmente ataviados con sus atuendos característicos en las que reluce la pluma de avestruz tanto en los hombres como en las mujeres y mediante ello construyen puentes y entablan diálogos desde esa alteridad que constantemente requiere ser enunciada.
Ante el hacinamiento, algunas familias alquilan cualquier habitación en las cercanías de la comunidad. No existe ningún espacio disponible para el entretenimiento como los hay en otras comunidades maká visitadas, los niños, por ello, pasan mayormente el tiempo en la calle o entretenidos en las casas de videos juegos o de azar que proliferan en las cercanías, hecho que de alguna manera colabora para la asistencia totalmente irregular a la escuela que funciona dentro de la comunidad. Entre los jóvenes el consumo y tráfico de estupefacientes es otro inconveniente. Si bien, ningún adulto maká manifestó tal situación, en conversación con los vecinos, mucho de ellos taxistas o comerciantes me comentaron la posible situación. Así lo expresaba un taxista que no quiso dar nombre, “cuando salen a trabajar los niños y los jóvenes se quedan sin hacer nada, están todo el día en la calle donde aprenden de todo” (conversación mantenida el 3 de octubre 2014) aclaro que esta situación no fue constatada durante mi trabajo de campo.
En fin, el recorrido por estas comunidades maká opera de manera topográfica mostrando los últimos movimientos y despliegues realizados desde su salida del Chaco paraguayo. A su vez permite un acercamiento a esas representaciones de otredad, para de allí reflexionar sobre la configuración de la imagen del indígena maká como una forma de resignificación de su capital simbólico lo cual puede pensarse que favorece a su reorganización tanto económica como política y constituye la parte medular de este trabajo.