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La ley del apogeo y descenso para conservar la juventud

In document Medicina Fractárica - 160 Pág (página 62-64)

Todo Ser, después que hubo llegado al esplendor de su vida, de inmediato comienza su descenso hacia la extinción. Parece cruel la citada ley eterna pero lo maravilloso del caso fue que descubrimos que los períodos de ascenso y descenso fácilmente se pueden alterar prolongándolos o acortándolos, según nuestra conveniencia. En nuestra vida es fácil prolongar el periodo de salud y juventud y acortar el lapso de debilidad, enfermedad.

Nos lo demuestran muchos animales que logran prologar el período de su juventud y vigor durante el increíble 99% de tiempo de sus vidas dejando un 1% el lapso para la extinción. Tomemos el caso del salmón: El pez vive toda su vida joven y saludable sin muestras de envejecimiento hasta que llega a su máximo esplendor de fortaleza que permanece sin menguar aun cuando le faltan pocos días para morir.

Una vez han acumulado total potencia y brío sexual, están reparados para iniciar su arduo y difícil viaje río arriba hasta el lejano sitio de su nacimiento. Necesitan hacerlo a máxima velocidad para saltar obstáculos en turbulentas caídas de agua. En razón a que se encuentran en pleno apogeo y salud logran salvar los casi imposibles obstáculos que se les interponen en su ruta. Una vez llegan al sitio de fecundación y desove, se inicia la curva vertiginosa de descenso, y en un lapso dos o tres días se encuentran terriblemente viejos y mueren… pero vivieron jóvenes el 99% de sus vidas.

En las aves ocurre un fenómeno parecido: Para que un pájaro pueda volar ha de estar siempre joven y disfrutando de salud plena. Un pájaro viejo o enfermo no puede volar porque el mantenerse en el

aire exige un metabolismo intenso y acelerado. Quienes observan pájaros descubren que siempre se les ve jóvenes, quiere decir que un pájaro joven y uno de edad avanzada no se notan diferencias apreciables como ocurre en los humanos que engordan, se arrugan y caminan lentamente.

Un hombre puede caminar despacio pero un pájaro no puede volar lento. Por este motivo la naturaleza lo dotó con un ciclo de apogeo largo y un ciclo de descenso corto… vive joven toda su vida: y cuando está próximo a cumplir su ciclo vital, la curva de descenso es muy súbita. El ave por lo regular choca con un obstáculo, cae y muere… pero vivió toda su vida plena de juventud y vigor. No solo en peces y aves ocurren ciclos de apogeo duraderos y fases de descenso cortos: los animales de las manadas salvajes de mayor edad compiten con los jóvenes en las largas travesías hasta que les llega un descenso repentino… se retrazan, se echan y mueren rápido.

Prácticamente el hombre tiene un ciclo de subida corto, un ciclo de apogeo casi nulo y un ciclo de descenso largo donde soporta la vejez prolongada llena de dolores y achaques. ¿Acaso el hombre fue mal diseñado?, de ninguna manera. Ocurre que el ser humano es el único que se alimenta irracionalmente con lo que no debe y desprecia su alimento natural que son las frutas y hortalizas. Además, vive en un ambiente artificial respirando contaminación, no camina, bebe licor, fuma respira el humo que dejan los fumadores o los automóviles, se estresa, no recibe sol en todo su cuerpo, y es preso de los radicales libres por su aislamiento con el suelo… no hablemos más que llenamos 10 páginas enumerando las agresiones que el hombre se infringe a si mismo disminuyendo el tiempo de apogeo y prolongando el lapso del decaimiento. Concusión: el hombre fue el que se inventó la vejez. El homo habilis, sabe de todo menos saber vivir. Fue diseñado para vivir más de 120 años en competa salud, a los treinta años llega al esplendor de su juventud y vigor, (una cuarta parte del

tiempo) de ahí en adelante, por su terquedad, comienza del descenso hacia la enfermedad, la

decrepitud y a la muerte. Otros 30 años hasta llegar a los 60 donde la medicina actual, en un acto de insolente incapacidad de atender sus males, los considera viejos para tener una disculpa absurda para explicar porqué no los puede curar.

Al poco tiempo, completamente desahuciado, muere muchas veces por la acción de una medicina tóxica e incompleta, esto en el mejor de los casos. Más grave aún es cuando la medicina se da el lujo de mantener hasta o 15 años a una persona en la cama sin poder moverse alimentada por mangueras. En el reino animal no se ven estos martirios.

Cuando la medicina Fractárica sea acogida en todos sus principios tendremos casos de ascenso hasta los 30 años; un ciclo de permanente de apogeo o juventud hasta los 120 años y un ciclo de decrepitud de sólo 3 años, ¿Será posible desde ya?

Perfectamente posible: aplicando las 12 potencias fractáricas descritas y explicadas en el libro COMO CURAR LAS ENFERMEDADES INCURABLES… del mismo autor

REFERENTE A LAS 12 POTENCIAS

No existen enfermedades incurables sino personas incurables, las cuales, si desean, pueden convertirse de una manera sencilla en personas fáciles de curar.

El organismo humano cuenta con doce potencias o requerimientos vitales, los cuales impiden el desarrollo de cualquier enfermedad. La persona que posea las doce potencias es casi imposible que enferme y, si le llega un mal, éste será leve y le durará poco tiempo. El individuo al cual le falten cuatro o seis potencias se enferma a menudo pero el médico lo cura, pues es un «buen paciente».

La persona que tenga menos de seis potencias, necesariamente tiene que sufrir enfermedades crónicas; cualquier enfermedad se le torna incurable y ningún médico, con medicamento o procedimiento alguno, logrará curarlo. Esto ocurre porque su cuerpo no responde a ningún tratamiento y se ve abandonado hasta por el santo de su devoción.

Ni la ciencia actual ni la futura inventarán medicamento alguno que cure a una persona que cuente con menos de seis potencias.

Ya te imaginarás por qué unas personas se curan fácilmente y otras no. Ya sabes por qué no existen enfermedades sino enfermos; es cuestión de que tengas o no tengas potencias.

QUINTA

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