• No se han encontrado resultados

CAPÍTULO I Los relatos de tradición oral

1.4 Diferencias entre los géneros

1.4.1 Leyenda y halk hikayesi

En el caso de los géneros de los relatos folclóricos, aunque tienen algunas características específicas claras, la identificación es difícil ya que, como se ha referido anteriormente, en un país, un relato puede narrarse como una leyenda y, en otro, como un simple cuento infantil; en un país, una narración puede tomar la forma de un mito, y, en otro, la de un cuento de hadas. Además, como los géneros folclóricos se transmiten oralmente, el narrador, aun sabiendo exactamente las características del relato, no hace referencia a qué tipo pertenece mientras lo relata. Por otro lado, los oyentes del pueblo, como no saben determinar claramente los

47 rasgos del relato, puede que lo trasmitan sin sus características propias. Además, según el narrador, podemos encontrar rasgos mitológicos en una leyenda y características legendarias en un cuento infantil.

A pesar de todo ello y a riesgo de caer en la generalización, nos permitimos aportar un cuadro, únicamente orientativo de equivalencias de los géneros folclóricos más importantes en castellano y en turco, con el fin de facilitar la lectura de las siguientes páginas.

SAGA DESTAN

MITO MESNEVİ

CUENTOS DE HADAS MASAL

NOVELLA

ROMANCE HALK HİKAYESİ LEYENDA

CHISTE FIKRA

Figura 5. La equivalencia de los géneros folclóricos en castellano y turco

Los estudios realizados ya en el siglo XX a propósito de los géneros de tradición oral distinguen claramente los relatos de tradición oral en dos grupos, tal y como advierte Rosa Alicia Ramos: relatos de ficción y relatos verídicos. Los relatos de ficción contienen Märchen y Schwanke que ya hemos mencionado en páginas anteriores. Los relatos verídicos incluyen mitos y leyendas. Aquí analizaremos la definición y las características de la leyenda, con el fin de comprobar que, tal y como se transmite la historia de «Los Amantes de Teruel» en España nos encontramos ante una leyenda. Pujol define la leyenda en los siguientes términos (Ramos, 1995 (52): 72):

48 La llegenda és un gènere del folklore narratiu dels adults que té per missió revelar l’ordre del món amb la voluntat de reglamentar la conducta humana. Pel seu valor exemplar —sinecdòquic, com he establert més amunt—, la llegenda s’ha d’arrelar en la realitat i ha de constituir el report d’un fet esdevingut en el nostre temps i en el nostre lloc. En absència d’una constatació notarial, que per definició resulta sempre impossible, la llegenda descansa obligatòriament en la il·lusió de realitat. La protesta de realitat, doncs, lluny de desqualificar un relat llegendari com a folklore, el constitueix com a tal —és el famós effet du réel barthesià— i n’és un dels seus trets constituïts. (El destacado es nuestro)

Con la revolución industrial del siglo XIX, a causa de la necesidad de interpretar el mundo, el individualismo y el sentimiento religioso hicieron aparición y, por lo tanto, tuvo lugar una revolución en el mundo del folclore, tanto en la leyenda como en otros géneros (aunque las leyendas son las que reflejan mejor el pasado de los pueblos de forma verídica). Respecto a la leyenda, Pujol las clasifica distinguiendo entre las antiguas y las modernas. Las antiguas contienen elementos fundamentalmente religiosos, que explican las cosas y los sucesos teniendo en cuenta la existencia de Dios y la preocupación por la moralidad que se desprenda de ella. Por el contrario, en las modernas predomina una mentalidad más laica por la ausencia de Dios. Sin embargo, en ambos casos las leyendas contienen elementos trágicos como el castigo de lo malo y el premio a la obediencia. Las leyendas antiguas se sustentan mediante la existencia de una fuerza que sistematiza el orden del mundo; por el contrario, las leyendas modernas lo reflejan simplemente castigando el que viola las órdenes, por poner un ejemplo. Así, mientras que en las leyendas antiguas el hombre recibe el castigo de Dios o del Diablo, en las modernas son las brujas, la guardia civil, la ley o los jueces los dispensadores del castigo.

La leyenda comprende acontecimientos del pasado reciente, es decir de un tiempo pasado del que nos es posible adivinar la cultura o la vida cotidiana de los personajes de la narración. Así pues, este pasado tiene una fecha más o menos

49 concreta, aunque no sea una fecha exacta. A diferencia de otros géneros —como en los cuentos tipo «érase una vez…» o los mitos que empiezan generalmente con la creación del mundo o de la humanidad—, el tiempo de la leyenda suele representar el tiempo en que vivieron nuestros abuelos o los abuelos de éstos.

Los personajes de la leyenda pertenecen a nuestro mundo; son humanos. Aunque a veces es posible encontrar seres sobrenaturales, éstos se relacionan con seres mortales. El narrador siempre subraya la veracidad del relato y, por esta razón, indica un testimonio de algún conocido o antepasado.

Como señala Alicia Ramos, «la leyenda consiste en un solo motivo narrativo que apoya la creencia del narrador; se cuenta únicamente un incidente, sin hacer referencia a lo que precedió ni a las repercusiones» (Ramos, 1988: 13), pues el narrador cuenta un hecho que considera real, es decir un suceso ya conocido por los oyentes. Como tal suceso es conocido, el narrador selecciona los aspectos más destacados y discrimina los detalles de los sucesos, razón por la cual la leyenda es breve y fragmentada. Puesto que el narrador está preocupado por la veracidad de los sucesos, en caso de entrar en detalles, cita aquellos que son «objetivos referentes al suceso», situando la fecha, el lugar y la hora de las acciones pasadas. Si los sucesos que se narran no son sus propias experiencias, entonces se menciona el nombre de la persona que ha presenciado el caso o la fuente de la información, otorgando fiabilidad a lo narrado. Estas personas, generalmente conocidas por los oyentes, hacen que la narración sea suficientemente verosímil.

La leyenda aborda un tiempo histórico y un espacio geográfico determinados. Ocurre en un tiempo y un espacio más cercano si lo comparamos con el otro género considerado verídico, que es el mito. Para entender mejor la leyenda deben considerarse las diferencias entre mito y leyenda, lo que es la relación de ambos con el rito. Mito y rito mantienen una estrecha relación. Según González Sanz (1994- 1995),

el mito apoya al rito cuando éste aún existe y tiene valor. En cambio la leyenda pervive al rito y encuentra su sentido en funciones más

50 concretas (generalmente etiológicas) dentro del mundo espacio- temporal de la comunidad donde sobrevive.

La leyenda siempre se sitúa en un lugar concreto y en el contexto histórico de una comunidad. Por este motivo, desempeña una función etnológica, explica el porqué de los nombres de los personajes y puede dar información sobre el entorno geológico o atmosférico, etc. Pero, por otro lado, es muy difícil precisar esta diferencia entre mito y leyenda. La leyenda evoluciona por medio de temas míticos —es decir, con un discurso único sobre las creencias—, pero sin una función ritual. El narrador de leyendas siempre tiene la preocupación de lograr ser creído y de que el mensaje sea aceptado —pues, al final de la leyenda, siempre debe transmitir un aviso moral, una advertencia, a los oyentes. Como señala Honorio Velazco, una de las claves para que el mensaje de la leyenda sea aceptado es «la mención a la autoridad que sanciona la información y que, por lo mismo, la convierte en tradición» (1989: 115-132). Pero esto no es suficiente: el narrador debe localizar los sucesos y ambientar los personajes y los acontecimientos de forma verosímil para que la narración sea creíble y el mensaje comprensible. Sin embargo, esto no es una condición indispensable. Puede que un narrador que dé información detallada sobre el lugar, el tiempo y la vida de los personajes no sea creíble. En cambio, si un narrador tiene talento para relatar el argumento de forma verosímil sin necesidad de especificar el lugar ni tiempo de los sucesos puede igualmente ganarse el interés del público.

En general, las leyendas españolas se pueden dividir en cuatro grupos según su tema: leyendas de contenido religioso, alusivas a accidentes geográficos, relativas a despoblados y relacionadas con moros y moras. Esta es, por ejemplo, la clasificación que sigue González Sanz. No obstante, habría que añadir un grupo más a esta división: leyendas románticas o amorosas, que narran principalmente las creencias y costumbres del lugar donde pasan los sucesos. Una clasificación que agrupe las leyendas de tema amoroso no suele ser común en la mayoría de investigaciones importantes sobre la leyenda. Sin embargo, en la edición de José Calles Vales (2001: 11-70), la recopilación de las leyendas empieza con las «leyendas

51 de amores».4 Por lo tanto, no se debería discriminar la existencia de las leyendas de tema amoroso en las recopilaciones de las leyendas españolas como ocurre con las de Vicente García de Diego (1999)5 o de Francisco Lázaro Polo (2006). Aunque todas las leyendas tengan un peso suficiente para merecer una categoría específica debido a su tema, no se caracterizan por tener una estructura estricta ni un determinado final, como ocurre con halk hikayesi.

La transmisión de las leyendas inicialmente es de naturaleza oral. Pero, por otro lado, se encuentran leyendas que aunque proceden de textos escritos, con el tiempo se convierten en versiones de tradición oral como ocurre con «Los Amantes de Teruel». Como señala Julio Caro Baroja, la leyenda es una «relación de sucesos que tienen más de tradiciones que de históricos o verdaderos» y continúa señalando que la leyenda es lo que «se lee o se ha de leer normalmente» (Baroja, 1991: 5). Según Baroja, la leyenda, aunque varía de su versión escrita (da algunos ejemplos y señala que son principalmente los escritos religiosos), después se convierte en tradicional. En boca del pueblo, la narración cambia, perdiendo su formato histórico y su verosimilitud, hasta convertirse en una narración propiamente tradicional.

«Los Amantes de Teruel» debe considerarse como una leyenda y así se transmite. Los sucesos tienen lugar en este mundo sin ningún suceso ni aparición de personajes sobrenaturales, un rasgo definitorio para Heda Jason. Sin embargo, a pesar de que los sucesos no se puedan calificarse como sobrenaturales ni maravillosos, demoníacos o milagrosos, según la clasificación de Jason, lo que sucede es «extraño» pensando en el final del relato, rasgo fundamental para considerar esta narración como leyenda. La leyenda española, como señalamos, tiene su origen en la novella de Boccaccio y se convierte en una tradición oral, cambiando su verosimilitud como

4 Los títulos de las «leyendas de amores» de la edición citada de Calles Vales son los siguientes: «La judía de Toledo» (11), «Los amantes de Teruel» (14), «Rosina y la cabaña de la condenada» (19), «Leyenda de Cambaral, el pirata» (23), «El caballero de Olmedo» (28), «Mal que te pese» (31), « Beatriz de Montcada» (33), «El abencerraje y la hermosa Jarifa» (38), «Leyenda de Macías, el trovador enamorado» (42), «Amores de Don Fadrique» (44), «Doña Inés de Castro» (49), «Dos poetas enamorados» (55), «El retrato» (61), «La capa de Luis Candelas» (65),«Mito y leyenda de Don Juan» (68).

5 Las leyendas recopiladas en la edición citada, cuyo tema principal es el amor, son: « Macías el Enamorado» (149), « Amantes de Teruel» (181), « Doña Aldanza» (186), « Ormesinda y Munuza » (193), « Los Amantes de las Palmas» (269), «La mujer muerta» (328), « Leyenda de la mujer muerta » (334), « Leyenda de Maseboso » (338), « La judía Raquel» (388), « Beatriz de Moncada y Guillermo de San Martín», « El abrazo del muerto» (570), « La Zaidía» (650).

52 señala Baroja, pues su versión como leyenda es fundamentalmente moral a diferencia del texto de Boccaccio. Como señalamos en el siguiente capítulo, la historia y los sucesos son los mismos, pero en el caso de leyenda son interpretados como verídicos, circunscritos a un lugar determinados, no a un tiempo determinado, y su finalidad puede considerarse moral.

Para encontrar una equivalencia entre géneros debemos observar a continuación el género al que pertenece «Ferhat ile Şirin», con el fin de distinguirla y compararla con «Los Amantes de Teruel».

Halk hikayesi es un género folclórico que se considera como un género literario

a partir del siglo XIX. Amelia Gallagher, en su artículo «The transformation of Shah Ismail Safevi in The Turkish Hikaye», define halk hikayesi como un género que no tiene equivalencia en el folclore de otros países. Como hemos señalado anteriormente, es imposible definir claramente los géneros folclóricos si no es posible encontrar una equivalencia exacta entre los géneros folclóricos que se cultivan en distintos países del mundo. Halk hikayeleri literalmente significa ‘cuentos populares’ en español y ‘popular narratives’ en inglés. Sin embargo, los investigadores ingleses —o los que hacen sus investigaciones en inglés— utilizan o prefieren ministrel epics o ministrel tales, teniendo en cuenta que este género solo se cultiva mediante aşık, que significa en inglés ministrel. Como señala Wolfram Eberhard halk hikayeleri «are similar in form to the medieval German Spielsmannsbuch or Volkbuch or to the chantefable of France and Spain» (1955: 1). İlhan Başgöz, en su obra Hikaye. Turkish

Folk Romance as Performance Art, apunta que este género se conoce en Europa

como «romance, romantic epic, epopee lyrique, cante fable or even as roman» (2008: 3).

El origen de este tipo de narración debe situarse en Irán. De todos modos, Eberhard destaca que hay muchas características paralelas en la literatura medieval de Francia y de España. Según su punto de vista, «Kissat Bayad wa Riyad», una historia árabe escrita en España «en el tiempo de los moros» —según sus palabras—, tiene la misma forma que halk hikayesi (Eberhard, 1955: 1). De hecho, se puede decir que donde ha habido influencia árabe, es normal que se halle este tipo de narración. La presencia de halk hikayesi en Turquía se justifica por su situación próxima a Irán y

53 por la influencia de la cultura y la religión persas. Por el contrario, en la parte este de Turquía, más cercana a Grecia y al Mediterráneo y donde la influencia del Imperio Bizantino es más presente, se han descubierto pocas narraciones de este tipo. Pero este género se conoce por «azeris, turks living in Iran, Uzbeks, Turkmen, Tatars, Kırgız in the former Soviet Union in Chinese Turkestan and among the Turks living in the Balkan countries» (Başgöz, 2008: 2-3).

Como señala Başgöz, el origen de este género proviene de la literatura iraní que, en turco, se llama mesnevi. Mesnevi es una narración poética que, desde Irán, se transmitió a los países árabes, y, gracias al interés de los turcos por la tradición oral, hasta tierras turcas. Es un poema muy largo que cuenta una historia de amor apasionado. Aun así, también contiene elementos y personajes históricos y sucesos reales, por lo que se puede considerar como una verdadera leyenda del país donde nació. Por ejemplo, mesnevi de Leyla ile Mecnun deriva de una verdadera historia de amor del poeta Umra ul Kays y mesnevi de Nizami de Ganja llamado Hüsrev u Şirin se basa en la vida legendaria del rey Sasani Bahram Gur. El autor de mesnevi se llama, en turco, ozan y es muy conocido. Aunque los primeros autores de esas historias incluidas dentro del género mesnevi se conocen, hay que tener en cuenta que se han escrito varias veces (por ejemplo, mesnevi de Leila y Mechnun, como señala Başgöz, se ha reescrito cuarenta y dos veces en tres idiomas distintos: seis en árabe, veintinueve en turco y siete en persa). Este género apareció en los países mencionados a partir del siglo X. Todos tratan de un amor apasionado entre dos jóvenes. Aunque pueden considerarse como el origen de halk hikayesi, a diferencia de este género, el amor entre dos personas que se narra en mesnevi generalmente se convierte en un amor divino al final de la narración: un amor que es imposible en este mundo, pero que, con la muerte de uno de los amantes, el amor del otro pasa de ser un amor mundano a un amor divino. Algunos ejemplos pueden ser Leila y Mechnun,

Yusuf y Züleyha, La rosa y el ruiseñor, etc.

Halk hikayesi derivó de mesnevi y destan, semejante a las sagas, y se convierte en un género folclórico a partir del siglo XVI, apareciendo sus versiones escritas en el siglo XVII, y se consideraría como un género literario a partir del siglo XIX. Este género se diferencia de destan por alguno de sus rasgos como es la combinación de prosa y poesía en un mismo texto. Sin embargo, con el tiempo, en

54 sus versiones se pasó a utilizar solo la prosa. Los sucesos y los personajes de halk

hikayeleri reflejan la realidad de un pasado reciente (Gallagher, 2006: 173-196). La

parte en prosa se ve interrumpida por los versos que, en las versiones orales, se cantan mediante un instrumento turco que se llama saz. Algunos folcloristas, aunque definen ambos relatos como un género folclórico, advierten que halk hikayesi es un género situado entre destan y roman (novela) desde un punto de vista literario y además se incluye dentro de la categoría epico-romanesque. Estos folcloristas, aunque olvidan su oralidad, tienen razón. Ciertamente, halk hikayesi, del género literario, tiene las características propias de los textos épicos, de acuerdo con el tema, y se parecen más a las novelas, teniendo en cuenta los personajes y los sucesos.

En halk hikayesi se utiliza la prosa y la poesía de forma combinada, de modo que aşık puede cambiar la parte en prosa, pero en ningún caso le está permitido cambiar la parte en verso. Así pues, el éxito de la narración de la historia se basa en el talento de aşık, en su prosa, pero en la memorización de todos los poemas que aprendió de su maestro, en su parte en verso. Es decir, la prosa depende de cada aşık, pero los poemas dependen de la transmisión directa de aşık a aşık, sin sufrir ningún cambio. No obstante, se pueden encontrar algunos ejemplos en los que el narrador hizo algunas modificaciones en los versos, precisamente por falta de memoria. El objetivo de dividir la forma de la narración (prosa – verso) es distinguir la narración en dos: los sucesos y los sentimientos. Para contar los sucesos y la trama de la historia se utiliza la prosa, mientras que se utiliza el verso para narrar los sentimientos de los personajes o del narrador. Además, los poemas se cantan cuando reproducen los diálogos de los personajes, especialmente de los protagonistas al revelar su amor. Aunque el narrador no reescribe la parte en verso, ésta embellece la narración, además de transmitir la belleza y la fuerza del amor de los protagonistas. Por otro lado, es posible prescindir de los versos en halk hikayesi sin entorpecer la comprensión de la trama. Aunque este rasgo es específico de este género, hay algunas excepciones, como «Aşık Efgan Hikayesi», en el que en los versos también se cuentan los sucesos, por lo que, si los quitáramos, no se podría entender la narración.

Originariamente, halk hikayesi desarrollaba únicamente el tema heroico, pero, con el tiempo, derivó hacia un tipo de relato que trataba tanto el tema heroico como el amoroso, hasta centrarse, finalmente, en el amor de manera exclusiva. Como

55 señalamos anteriormente, aunque la traducción de halk hikayesi signifique folk

romance en inglés y ‘cuento popular’ en español, a diferencia de estos géneros, halk hikayesi se cuenta mediante un narrador denominado, específicamente, aşık, que

significa ‘amante’ en español. Aşık cuenta sus propias aventuras, las aventuras de un amigo o de un amigo que lo ha oído —ya sea de otro aşık o del propio héroe—. Siempre le acompaña su saz. Aşık narra generalmente un amor trágico, con un final

Documento similar