CAPÍTULO 4. ESTRUCTURAS TEXTUALES DE LA NOTICIA Y LIMPIEZA SOCIAL: SEGURIDAD, ESTADO DE DERECHO Y
4.2 La limpieza social en los encabezados de las noticias
Dentro de los dos tipos de titulares mencionados, se puede identificar un subgrupo de encabezados que mencionaron de manera explícita el término limpieza social. Tal
subgrupo solo representó el 9% (9 noticias) de los textos, lo que indica que el fenómeno apareció en la prensa más porque tenía que ver con otros asuntos, que por la cuestión misma de la limpieza. Otras alusiones a la limpieza se ubicaron en el
subtítulo (5%); otro 21% no abordaba la noción ni en los titulares ni en el contenido pero el tema del artículo fueron los asesinatos sistemáticos de indigentes, delincuentes y el grueso de víctimas de esta violencia; y el 61% restante mencionó el tema de la limpieza social dentro del contenido de la noticia, más no en las otras
partes de la misma.
Gráfico 2.
Lugar de la limpieza social en la estructura textual de las noticias en los
periódicos El Tiempo y El Espectador 1988 - 1996
70; 66% 21; 20%
5; 5% 9; 9%
CONT ENIDO OT ROS SUBT ITULO T IT ULO
Fuente: Periódicos El Tiempo y El Espectador
Algunos ejemplos de los titulares fueron “¿Quién limpiara Colombia?”; “La limpieza social crece y es aplaudida. Brasil, justicia por propia mano”; “¿Por qué no pedirles
que continúen la limpieza?”; “"Grupos de limpieza" asesinaron ayer a 12 personas en Cartagena y San Onofre”; “Alarma por grupos de Limpieza Social”; “Indigentes se
rehabilitarán para evitar “Limpieza Social””; “Mano Negra en el Ariari haría
limpieza” y “Autolimpieza en la calle del cartucho”.
Llama la atención que los títulos distinguen entre limpiezas al parecer legítimas y limpiezas no legítimas. Sobre el primer tipo, en la sección de opinión del periódico El Tiempo, el columnista Fernando Torres Restrepo cuestionaba ¿Quién limpiará Colombia? para plantear al lector la hipótesis de lo que sucedería si el gobierno legítimo fuera derrocado por terroristas, y si ”¿han considerado los líderes de éste(el terrorismo), la tarea que les esperaría si se vieran en la labor de reconstruir a Colombia”.207 En ellas, Torres termina por afirmar que
“Los campesinos, los pobres, a quienes terroristas disfrazados de guerrilleros están ofreciendo una nueva Colombia, deberían pensar en todos estos problemas y plantearles a sus presuntos salvadores todas estas preguntas. Al final, ¿quién limpiará a Colombia? ¿Quien la limpiará del vicio, del crimen y de la descomposición social y moral? ¿Quién nos devolverá un país amable, fértil, sano, del cual nos pudiéramos orgullecer? Si ganan los terroristas llevando de brazo a los indignos asesinos del narcotráfico ¿quien va a limpiar Colombia?”208
En esta narración, las preguntas por la limpieza llevan a dos conclusiones. Por una
parte, en la medida en que el columnista pregunta a los colombianos quién efectuará labores de limpieza cuando no esté el Estado, quiere decir que el Estado no solo
limpia sino que lo hace de manera legítima. Por otra parte, el uso de sustantivos como el crimen, el vicio y la descomposición social en los cuestionamientos que apuntaban a lo que debía ser limpiado, permitieron al escritor evitar el señalamiento de sujetos específicos que encarnarían la suciedad; sin embargo, como se verá mas adelante, en el imaginario social hay unos individuos que representan cada uno de estos sustantivos, y son aquellos que aparecen nombrados en las noticias del delito y la criminalidad.
En otra columna de opinión, cuyo título dice ¿Por qué no pedirles que continúen la limpieza?, también se declara la labor antiséptica de la limpieza como una necesidad
de la sociedad y como un deber de las autoridades nacionales y municipales. Según
207 Periódico El Tiempo. “Quién limpiará Colombia”. Sección Opinión. Edición 03/03/1988 208 Ibíd.
el columnista Jaime R. Echavarría, gracias a la renovación de la Policía, en Cali desmantelaron una banda de ladrones que existía hace mucho.
“Ya que los cuerpos de seguridad están en buenas manos ¿Por qué no proseguir en la tarea de limpiar este país de bandidos? Eso es perfectamente posible: entonces ¿por qué no decirle a esos grandes hombres, a Serrano, a Bejarano, a Botero, Bedoya y a ese gran general sin charreteras que es Valdivieso, que continúen en la tarea de aseo para la cuál han probado ser tan buenos? (…) Somos 35 millones de colombianos que estamos viendo que es posible salvar a esta Colombia querida ¿Por qué no les pedimos a ellos que continúen?”209
Este texto presenta las funciones policivas y el uso legítimo de la fuerza por parte del Estado como sinónimos de la acciones de limpieza, cuando afirma que Ya que los cuerpos de seguridad están en buenas manos ¿Por qué no proseguir en la tarea de limpiar este país de bandidos? Adicionalmente, plantea una afirmación mucho más
peligrosa que señalaba que el papel de las autoridades iba más allá de la captura de delincuentes, para encargarse de asear y eliminar los factores de peligro, pregunta
por qué no decirle a esos grandes hombres - haciendo referencia a los principales
generales de las Fuerzas Armadas Colombianas- (…) que continúen en la tarea de aseo para la cuál han probado ser tan buenos.
Adicionalmente, las dos noticias que muestran la limpieza como las acciones legales
del estado o de sus fuerzas de seguridad para eliminar el crimen y la delincuencia, tenían otro factor que ayudó a que su representación contara más peso ante el lector, que consistió en estar publicadas en la sección Opinión, donde aparecen las principales posiciones del diario y las voces de reconocidos personajes de la política colombiana. Jaime R. Echavarría, autor de una de estas columnas, fue Gobernador de Antioquia, Embajador de Colombia en Etiopía y Suiza, Director Nacional de Comercio Exterior y columnista de opinión del diario El Espectador.
Los demás titulares que incluyen la noción de limpieza lo hacen con mayor reserva y una connotación diferente a las anteriores. El estilo consiste en nombrar la palabra
209 Periódico El Espectador. “Por qué no pedirles que continúen la limpieza”. Sección Opinión.
usando comillas, declarando que aunque el término no es el deseado o aceptado, solo poniéndolo en escena el lector podrá reconocer que se trata de los homicidios de marginados sociales. Algunos ejemplos son: “"Grupos de limpieza" asesinaron ayer a 12 personas en Cartagena y San Onofre”, “Indigentes se rehabilitarán para evitar “Limpieza Social”” y “Alarma por grupos de Limpieza Social”.
A diferencia de los anteriores titulares, en estos se menciona explícitamente que hubo unos homicidios contra indigentes y otras personas, cometidos por criminales que serían los grupos de limpieza social. Por lo tanto, la limpieza, en tanto crimen, queda
enunciada como un fenómeno que haría parte del espectro de noticias sobre inseguridad. A esta enunciación se suma el hecho de que las noticias fueron publicadas en las secciones Judicial, Nacional y Bogotá, asignadas por la prensa comercial para publicar información sobre criminalidad, conflicto armado y problemáticas que se relacionan con las dinámicas de la ciudad. Cabe señalar que en aquellos titulares, si bien se afirma la inseguridad, no queda claro quienes son los individuos que la generan y se representan como amenazas para la sociedad. En unas, son claramente los grupos de limpieza los peligrosos, pero en otras, los peligrosos
son los que se deben rehabilitar, declarando que son estos últimos quienes no están
habilitados para convivir en sociedad. De allí que lo indeseable no fuera la limpieza social sino la indigencia.
A partir de lo anterior, se puede afirmar que los titulares que mencionaron la limpieza social arrojan tres representaciones. Por una parte, que así como hay una concepción
de la limpieza que es criminalizada y señalada por su carácter ilegal y
discriminatorio, hay otro tipo que es concebida como las acciones estatales y de las fuerzas armadas del Estado, legítimas, para acabar con las amenazas de puedan debilitar al orden establecido. Por otra parte, siempre que la limpieza social se
posicionó en los titulares de la prensa, lo hizo en estrecha relación con asuntos relacionados con la violencia, la inseguridad y las posibles soluciones para acabar con cualquiera que fuera el factor de inseguridad. Por último, se puede afirmar que la
limpieza social no hacía parte de las prioridades mediáticas, lo que se demuestra con
el hecho de que solo el 9% del total de los relatos analizados la nombrara en los encabezados.