E
so de linchamientos es cosa vieja. Esto pasó en la selva de Brocelianda.Puck, iba negro como un legítimo africano, pues se había caí- do en el tintero de un poeta.
Salió al campo, y en cuanto una mariposa blanca le miró, se puso a gritar: ¡Socorro! ¡Socorro!, igual a una de las jóvenes nor- teamericanas cuya inocencia es atacada por los negros del Sur, y vengada por la horca yankee, al eco de un humanitario clamor victorioso.
No bien la mariposa hubo pedido auxilio, la turba de gorrio- nes que puebla los árboles, los mochuelos atorrantes y las palo- mas pudibundas y amorosas, dijeron: ¡A ése!
¡A ése!, trompeteó una rana desde su arroyo. ¡A ése!, dijo 128
23 Publicado por primera vez en Mensajes de la Tarde de La Tribuna, Buenos Ai-
res, 12 de septiembre de 1893. Nótese que Darío tiene un mes de llegado a Ar- gentina (13 de agosto) y es el segundo cuento publicado en ese país (el primero, “Preludio de primavera”, en La Tribuna del 8 de septiembre). El protagonista de este cuento, Puck, también es personaje del cuento “El rubí” (1888) y del poema “Los regalos de Puck” (1891), también aparece mencionado en “Del campo” (1893). Según la nota XVII de Darío en la segunda edición de Azul... (1890), “Puck es un duende o demonio, o elemental, como dicen los theósofos, que aparece con
frecuencia en cuentos y leyendas de Suecia y Dinamarca. En sajón su nombre es Ho- deken, y en sueco Nissegodreng, que quiere decir Nisse, el buen muchacho. Es un duende pícaro pero servicial. Shakespeare lo hace figurar en su Sueño de una noche de
verano”. Nótese que el tema del cuento —la persecución de Puck a causa de los gritos de socorro de una “mariposa blanca” cuando lo vio—, enlaza con “La miss”, cuento aparecido ese mismo mes en La Quincena, donde se relata el es- cándalo de una “miss” al ver a un grupo de “negrillos desnudos”.
En el texto, la “selva de Brocelianda”: es un bosque —actualmente bosque de Paimpont en Ille-et-Vilaine, en la Bretaña francesa— donde según las leyen- das vivía el mago Merlín. Darío menciona también Brocelianda en el poema “Canción a Angélica Palma” —hija de don Ricardo Palma— (fechado en Ma- drid, 1892) y en el cuento “La muerte de Salomé” (1891). En la nota 2 de este últi- mo, en los Cuentos completos, Ernesto Mejía Sánchez hace notar que Brocéliande aparece en varios cuentos de Catulle Mendès, uno de los autores franceses ini-
una reina de abejas, asomándose a la puerta de su panal. Un escarabajo viejo, rodando su bola, dijo también en voz baja: ¡A ése!
Perseguido por las tropas de los veloses espíritus del bosque, perseguido aun por emisarios de sus amigos los hados, iba en precipitada carrera Robin Buen Chico, sin que nadie le conocie- se, por su oscuro disfraz de tinta, y por lo veloz de su paso.
¡Soy yo, amigos, amigos míos!, gritaba él.
Mas ninguno reconocía al que puede tomar todas las for- mas, hasta la de un cangrejo asado, en un vaso; a Puck el pícaro y jovial, que tiene el rostro de un niño y alas de libélula.
¿Qué importaba que se le reconociese? El furor popular esta- ba en contra suya, y la mariposa blanca, quejosa y ofendida, pedía el castigo del infame viejo.
Cerca de un haya fue cogido el fugitivo por un bicho y una urraca.
¡A la horca! ¡A la horca!, fue el grito general. No hubo ni tribunal de amor ni consejo de guerra.
Las rosas, los pájaros, los seres todos de la floresta, estaban contra el infeliz.
No había cuerda para ahorcarle; pero el hada cruel que dio a
EL LINCHAMIENTO DE PUCK 129
ciales de Darío, según dice en Historia de mis libros: “Fue Catulle Mendès mi verda-
dero iniciador (...) Algunos de sus cuentos lírico-eróticos, una que otra poesía, de las comprendidas en el Parnasse contemporaine, fueron para mí una revelación”. “...mo-
chuelos atorrantes”: el mochuelo es un ave rapaz nocturna, y atorrante es vago, pordiosero. “...palomas pudibundas”: pudorosas, llenas de pudor. “...veloses espíritus” es palabra tomada del francés veleuse: vigilante, guardián, es decir, espíritus vigilantes o guardianes. “...Robin Buen Chico”: en Sueño de una noche
de verano, de Shakespeare, Puck se llama también así: Puck o Robín el Buen Chico,
se lee en la lista de los personajes de la obra. “...que dio a Byron la cojera”: Geor- ge Noel Gordon, Lord Byron (1788-1824), poeta inglés, representativo del ro- manticismo. “...por la amable madrina Mab”: hada de los sueños y partera de las otras hadas en las tradiciones de la Edad Media. Mab aparece en el cuento “El humo de la pipa” (La Libertad Electoral, Santiago, 19 de octubre de 1888), la menciona en “La muerte de Salomé” (La Prensa Libre, San José, Costa Rica, 27 de septiembre de 1891) y en “Preludio de Primavera” —el primero publicado en Argentina, 8 de septiembre de 1893— , y protagoniza “El velo de la reina Mab” (La Época, Santiago, 1887). En la nota XVI de la segunda edición de Azul... Rubén explica: “La reina Mab es una de las creaciones de la mitología inglesa. Es la reina de los
sueños. Shakespeare se refiere a ella, por boca de Mercutio, en la escena IV del acto I de
Romeo y Julieta...”; “...los vestidos de Cenicienta”: personaje de famoso cuento de Charles Perrault (1628-1703).
Byron la cojera, se arrancó un cabello cano, y con él colgó a Puck de un laurel casi seco.
No teman las niñas que amen al dulce genio, querido y pre- miado por la amable madrina Mab y por el celeste poeta Shakes- peare.
Puck, aunque fue linchado por negro libidinoso, en la selva de Brocelianda, vive todavía, sano, lindo, bueno, cantador de canciones y recitador de versos.
Vive, porque, felizmente, pasó por allí, donde él estaba col- gado, un hada caritativa, que con las tijeras con que cortó los vestidos de Cenicienta, cortó la cuerda de Puck!