LOS SIGLOS X
E) REINOS DEL GOLFO DE BENIN —Entre el bajo Níger y el Ueme, al norte de los actuales Togo y Benín, se instalan, en terreno fértil, los YORUBA, que provenían de una región comprendida entre el
7. LA LLEGADA DE LOS EUROPEOS.
Aragoneses y mallorquines, buscando nuevas salidas a su expansión marítimo-comercial, envían expediciones a África negra. En el siglo XII se hace referencia a un viaje de Benjamín de Tudela que parte hacia la isla de Sokotora y Etiopía. Viajes como éste debieron sucederse con cierta periodicidad y aumentar extraordinariamente en el siglo XIII, una vez que se ha detenido el avance árabe. Se ha considerado este siglo como el más importante dentro de la historia de la marina por sus innovaciones técnicas: sustitución de la vela cuadrangular por la triangular, puesta a punto del gobernalle de estrambote, perfeccionamiento de la brújula china y mayor capacidad en el tonelaje.
Los navegantes españoles siguen marcando la pauta a lo largo de este siglo. En 1230, un grupo de españoles entra en la desembocadura del Senegal. En 1283, Ramón Lulio relata el viaje de uno de sus mensajeros que parte de Tabelbalat con una carga de sal hacia Ghana y Malí. En 1291, los hermanos Vivaldi salen de Mallorca, vía Ceuta, «a fin de navegar hacia las Indias por el océano y las tierras indias para intercambiar mercancías». Al doblar el cabo de Nun se pierde todo contacto con ellos.
En el siglo XIV se perfecciona enormemente la Cartografía. Los Portulanos y Planisferios se detallan cada vez más y nacen escuelas de geógrafos con la misión de situar cada porción del globo. Sin duda ninguna, la escuela que adquirió mayor renombre fue la escuela de cartógrafos judíos que nace en Mallorca y que confecciona atlas bajo demanda real. A ella se debe el insuperable Mapa Catalán (1375) de Abraham Cresques, uno de los más perfectos de la Edad Media. También debemos recordar el de Juan de Garignano (1320), Dulcert (1339) y Pizzigani (1367). En este siglo las Canarias ya son muy frecuentadas y siguen las expediciones hispánicas a las costas occidentales. En este sentido debemos recordar la expedición de Jaime Ferrer (1346) que sale de Baleares hacia el misterioso «Río de Oro», actual Senegal, y de cuyo resultado no sabemos nada. También marinos franceses de Rúen, Dieppe, Saint Malo y Normandía se instalaron, en este siglo, en puntos de la costa africana. El siglo XV va a conocer el dominio político de los portugueses. Estos se lanzarán a la competencia con castellanos y aragoneses ayudados por la ascensión económica de la burguesía local, la necesidad de tierras para los nobles y señores y la existencia de un buen banco de pesca. A estas razones hay que unir intereses comerciales, motivos religiosos concretizados en la lucha contra el Islam y la necesidad de oro y cereales. Desde el punto de vista técnico, hay que hablar de la perfección que supieron dar a la carabela, que logran poner a punto hacia 1440.
El infante Enrique el Navegante, hijo de Juan I, fue el impulsor de la presencia portuguesa en África. En 1415 se conquista Ceuta y, según el cronista Valentín Fernández, «después de la conquista... decide rápidamente descubrir esta costa porque había sabido que los moros iban a buscar el oro del lado de esta región occidental de África». Los descubrimientos se suceden de forma prodigiosa, de forma que a su muerte, en 1460, ya habían llegado a Sierra Leona, lo que suponía un reconocimiento de 2.500 km. de costa. En 1483 alcanzan la desembocadura del Congo, cuatro años más tarde Bartolomé Díaz dobla el cabo de Buena Esperanza y, en 1497, Vasco de Gama tocaba Zanzíbar y llegaba a la India.
había fundado y en la que se encontraban los mejores geógrafos portugueses de la época. También contó con la colaboración de expertos extranjeros como la del veneciano fray Muro que confecciona para el navegante uno de los primeros mapas (1459) en que podemos apreciar el extremo meridional africano.
Para evitar los frecuentes choques con los marinos españoles, se logró la bula papal Romanus
Pontifex (1454) mediante la cual los portugueses renunciaban a las Canarias, pero adquirían el
monopolio en las costas de Guinea. Para coordinar toda la política africana se creó, en 1450, la «Casa de Mina», cuya sede se trasladará a Lisboa en 1482 por Juan II. Se transformará en un verdadero ministerio bajo el nombre de «Casa de India».
En el siglo XVI los portugueses continuaron haciendo sus viajes y ocupando las ciudades afro- árabes de la costa oriental arruinando su civilización. El índico se convertía en un mar portugués.
La presencia europea en África tuvo unas consecuencias inmediatas: la implantación progresiva del catolicismo, la transferencia del peso económico del Sahara al Atlántico, la decadencia de los estados islamizados, la apertura del comercio de esclavos y la introducción de ciertas plantas: ananás, arácido, cacahuet, guayaba, maíz, manioca, papai, patata, piña, tomate, tabaco...
8. MADAGASCAR.
Hacia el siglo XII-XIII llegan los pueblos arabizados que se apoderan del comercio. Los Antalaotes, mezcla de árabe, indonesio y bantú que habitaban las Comores, dependientes de Kilwa, pueblan las costas del Noroeste dedicándose a la vida marina. En el Nordeste hay otro pueblo de características negroides y con material funerario importado de China y Persia. En la región del Sudeste se instalan los Zafi-Raminia y los Antemoro, también islamizados. Estos pueblos vienen a las costas africanas a buscar esclavos y practicar el comercio. A medida que asistimos a un aumento demográfico se va ocupando el interior, en donde destacan los Betsileo y los Hova, con nuevas concepciones políticas que darán origen a los primeros reinos. Estos empezarán a fundarse en el siglo XVI, pero adquirirán su apogeo en el XVII- XVIII. En 1500 una escuadra portuguesa, diseminada por un temporal, da ocasión a que una de las naves conducida por Diogo Dias, encuentre la isla desconocida hasta entonces por los europeos; desde ese momento será una etapa en la ruta de las Indias. Los portugueses destruyen los puestos árabes del Noroeste y fracasan en su intento de cristianizar la isla. Los holandeses, desde finales del siglo XVI, también la utilizan en su camino hacia Indonesia hasta que se instalan en El Cabo (1652) abandonando la isla. También los ingleses de la «Compañía de Indias», fundada en 1600, la frecuentan para aprovisionarse y no logran un intento de asentamiento efectuado en 1644. Los franceses ya habían traficado con las costas en 1527, pero será en el siguiente siglo cuando la «Compañía de las Indias Orientales» llegue con regularidad a la isla para establecer un comercio continuo que provocará conflictos con los indígenas.
CAPÍTULO IV