Las noventa inscripciones seleccionadas se ubican en ocho de las actuales provincias españolas del Sur de la Península Ibérica: Almería (nº 45), Badajoz142, Cádiz143, Córdoba144, Granada (nº 13, 14 y 15), Jaén145, Málaga146 y Sevilla147. Su reparto entre los antiguos conventus iuridici béticos muestra una mayor concentración en el Hispalensis, con treinta epígrafes (nº 61-90), y el Astigitanus, con veintiocho (nº 1- 28), y una menor presencia en el Cordubensis (nº 29-44) y el Gaditanus (nº 45-60), con dieciséis inscripciones cada uno.
La ubicación de estas inscripciones nos permite apreciar el carácter del sevirato augustal como institución propia de coloniae y municipia, ya que veintitrés de ellas se hallaron en colonias148 y sesenta y cuatro en municipios149. Sólo tres aparecen en civitates stipendiariae (nº 48, *56 y 57) y una de estas inscripciones ha sido descartada (nº *56). En las otras dos posiblemente el seviro augustal lo era en otra localidad, dado lo excepcional de estos casos de ciudades estipendiarias.
La situación de estos epígrafes es dispar respecto a su lugar de conservación actual. Veintiséis de ellos se encuentran en museos150, trece se conservan en domicilios particulares151, doce permanecen en lugares al aire libre152, seis se hallan en iglesias153, cuatro permanecen en edificios públicos de la localidad154, veintitrés están desaparecidos155 y carecemos de datos sobre otros seis156. Por otra aparte, seis de estas
142 Seis epígrafes: nº 30, 38, 39, 70, 71 y 72. 143 Doce epígrafes: nº 46, 47, 48, 49, 50, 51, 52, 53, 54, 55, 59 y 60. 144 Catorce epígrafes: nº 1, 6, 7, 12, 26, 31, 32, 33, 34, 35, 36, 37, 42 y 43. 145 Catorce epígrafes: nº 2, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23, 27, 29, 40, 41 y 44. 146 Siete epígrafes: nº 3, 4, 5, 28, *56, 57 y 58. 147 Treintaitrés epígrafes: nº 8, 9, 10, 11, 24, 25, 61, 62, 63, 64, 65, 66, 67, 68, 69, 73, 74, 75 =*76, *77, 78, 79, 80, 81, 82, 83, 84, 85, 86, 87, 88, 89 y 90. 148 Epígrafes nº 6, 8, 9, 10, 27, 31, 32, 33, 34, 35, 36, 37, 41, 60, *77, 78, 79, 80, 81, 82, 83, 84 y 85. 149 Epígrafes nº 1, 2, 3, 4, 5, 7, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25, 26, 28, 29, 30, 38, 39, 40, 42, 43, 44, 45, 46, 47, 49, 50, 51, 52, 53, 54, 55, 58, 59, 61, 62, 63, 64, 65, 66, 67, 68, 69, 70, 71, 72, 73, 74, 75=*76, 86, 87, 88, 89 y 90. 150 Epígrafes nº 7, 8, 10, 14, 15, 33, 34, 35, 37, 44, 50, 51, 52, 53, 55, *56, 60, 62, 66, 70, 73, *77, 78, 79, 82 y 87. 151 Epígrafes nº 5, 24, 26, 38, 39, 40, 43, 45, 49, 57, 67, *76 y 81. 152 Epígrafes nº 2, 3, 4, 6, 9, 12, 13, 28, 36, 42, 59 y 86. 153 Epígrafes nº 1, 16, 18, 19, 22 y 46. 154 Epígrafes nº 23, 27, 30 y 58. 155 Epígrafes nº 11, 17, 20, 21, 25, 29, 41, 47, 48, 54, 61, 63, 64, 65, 69, 71, 72, 74, 75, 80, 83, 84 y 85. 156 Epígrafes nº 31, 32, 68, 88, 89 y 90.
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inscripciones cuentan con reproducciones del original depositadas en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid157.
En cuanto a su concentración en ciudades concretas, los testimonios sobre el sevirato augustal son especialmente numerosos en Corduba con siete inscripciones (Colonia Patricia, nº 31-37), en Aurgi (nº 16-21) y Gades (nº 50-55) con seis, en Italica con cinco (Aelia Italica, nº *77-81), y en Hispalis (nº 82-85) y Munigua (nº 87-90) con cuatro. Existe un grupo de ciudades menos destacadas, con tres158 y dos159 inscripciones sobre el tema. Las veintinueve inscripciones restantes están repartidas en localidades distintas entre sí. Estos datos reflejan una primacía de la capital provincial Corduba, de las otras tres capitales conventuales (Gades, Hispalis y Astigi) y de otros centros urbanos de importancia como Italica y Aurgi. Destaca la abundancia de epígrafes a lo largo del curso medio y alto del río Guadalquivir (antiguo Baetis), auténtico eje vertebrador de la provincia Baetica (a la que daba nombre) y donde se localiza la mayor parte de los testimonios estudiados. A nivel más local sobresale el área en torno a la actual Sevilla, con dieciocho inscripciones en las ciudades romanas de Hispalis, Italica, Munigua, Arva, Ilipa Magna y Orippo.
Pese a todo, las inscripciones están bastante repartidas por la Bética, sin que se aprecie una excesiva polarización de los epígrafes en una localidad o región concreta como sí ocurre, por ejemplo, en la provincia Tarraconense, donde casi todos los epígrafes sobre el sevirato augustal se concentran en Barcino y Tarraco. Este reparto confirma la difusión del sevirato augustal por las principales ciudades de la provincia, con una presencia limitada a colonias y municipios. Queda ratificada la concentración de seviros y augustales en grandes ciudades160. En estas poblaciones se desarrollaban las actividades comerciales y artesanales de la región, tradicionalmente ligadas a los libertos, que podían merced a ellas reunir una importante fortuna inmueble y prosperar161.
157
Epígrafes nº 16, 18, 19, 22, 40 y 41. 158
Cinco ciudades: Arva (nº 62-64), Astigi (Colonia Augusta Firma, nº 8-10), Celti (nº 74 y 75=*76),
Iliberri Florentia (nº 13-15) y Ugultunia Contributa Iulia (nº 70-72).
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Siete ciudades: Axati (nº 24 y 25), Caelia (nº 46 y 47), Epora (nº 42 y 43), Iulipa (nº 38 y 39), Lacipo (nº *56 y 57), Mentesa Bastitanorum (nº 22 y 23) y Singilia Barba (nº 3 y 4).
160
MIHAILESCU-BÎRLIBA, 2006, p. 107. 161
Como muestra Mayer Olivé para la ciudad dalmática de Narona, centro portuario y comercial, con una presencia militar importante y con opciones de promoción social que permitieron a los seviros augustales ejercer gran influencia en la vida urbana. MAYER OLIVÉ, 2010, pp. 247-271.
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La naturaleza urbana del sevirato augustal y de los libertos más prósperos ha sido defendida por numerosos autores. Veyne162 hablaba de los libertos como grupo urbano por excelencia, diferenciado de la aristocracia terrateniente por su desempeño de actividades artesanales y comerciales ligadas al ámbito urbano, esenciales para el funcionamiento de la sociedad romana. En su opinión, la vocación de los libertos por el comercio se debería a la escasa inversión inicial necesaria (en comparación con negocios como la compra de tierras) y las inmensas posibilidades de ganancias. Étienne163 coincidía al señalar que los seviros augustales abundaban en las ciudades comerciales portuarias especialmente. Gallego Franco164 puso en relación la presencia de seviros augustales en las ciudades del Imperio con la de mercaderes o negotiatores, concentrados en zonas de importante actividad comercial y artesanal. Su conclusión era que el sevirato augustal sería ejercido por libertos enriquecidos gracias a estas actividades económicas, hecho que confirmarían sus dispendiosas acciones evergéticas. Pons Sala165 consideraba que la riqueza de los seviros augustales procedía de actividades industriales, comerciales o de agricultura dedicada a la venta de productos, y subrayó que la posibilidad de un rápido enriquecimiento de los libertos muestra el dinamismo de la economía romana al menos en los enclaves comerciales más destacados.
Aunque es indudable la importancia del sevirato augustal en los centros urbanos de la provincia, no parece cumplirse en este caso la afirmación de Rodríguez Neila sobre la presencia centrada en ciudades costeras con un fluido comercio y gran afluencia de esclavos166, ya que en la Bética los seviros augustales se hallan sobre todo en ciudades fluviales en el curso del antiguo Baetis, que articulaba económicamente la región. Las únicas ciudades costeras con seviros augustales constatados son Murgi, Suel, Baelo, Baesippo y Gades, todas salvo la última con una sola inscripción documentada. 162 VEYNE, 1961, p. 229. 163 ÉTIENNE, 1958, p. 265. 164 GALLEGO FRANCO, 1977, pp. 97-116. 165 PONS SALA, 1977, pp. 215-219. 166 RODRÍGUEZ NEILA, 1981, p. 145.
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