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Logros y aprendizajes

Con más de diez años del Programa, las experiencias de las Juegotecas en los diversos efectores de Salud evidencian la necesidad que tiene la población de que ellas existan, dado que la demanda crece constantemente así como el reconocimiento de su valor. En la actualidad funcionan 39 Juegotecas en 26 efectores de Salud1. Es importante citar

que nunca se tuvo que cerrar ninguna Juegoteca por falta de gente que quiera participar aunque sí por falta de recursos materiales o humanos que hagan posible su sostenimiento. Las personas que concurren a las Juegotecas han mostrado mejorías en su estado de salud mental, tanto en las experiencias más prolongadas como en las más breves, dado que el juego opera positivamente durante el propio proceso de jugar.

Consideramos que uno de los logros más importantes fue la Semana del juego y la salud que se ha transformado en una ‘experiencia’ para todos los participantes, ya sea personal de salud como miembros de la comunidad. Utilizamos el término experiencia al decir de Larrosa: eso que me pasa. Algo de lo cual uno no sale indemne ni igual, cuando lo transita. Tener una experiencia es algo más que tener ‘cierta trayectoria’. Es haber estado atravesado por cosas que nos conmueven. Un acontecimiento que marca, que se acompaña de cierta pasión, tales como señalan las siguientes frases que hemos recogido en efectores de Salud: “Fue una manera diferente de empezar el día”, “Me di cuenta que estaba ansiosa esperan- do ver qué propuesta de juego había ese día en la sala de espera”, “No pensé que el doctor sabía jugar a las bolitas”, “Los primeros días solo miraba, después me decidí a jugar. ¡Qué suerte que me saqué el corsé de odontóloga!”, “Me gustó armar el rompecabezas con mi hijo y su doctora”.

Jugar no fue algo que pasó desapercibido, aún para los que se resisten a jugar. Se trata de un jugar que rompe fronteras y jerarquías propias de los espacios de Salud: nos permite un tipo de comunicación que privilegia la participación de todos los actores: se trata de tener parte, tomar parte y ser parte.

Otro logro importante fue instalar espacios de capacitación con continuidad para profe- sionales sobre la temática de juego. Estos espacios de formación pretenden que los parti- cipantes resignifiquen el lugar del juego en la salud, teniendo en cuenta que llevar a cabo

1Funcionan en los Ce-

SAC Nº 2, 8, 9, 10, 12, 13, 14, 15, 18, 19, 20, 24, 25, 29, 32, 35, 36, 39, 41, Hospitales Penna, Piñero, rocca, Santojanni, Sardá, Tornú, Vélez Sarsfield y Pedro Elizalde (ex Casa Cuna).

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prácticas en salud requiere mucho más que incorporar nuevos discursos: requiere mirar- nos, volver la atención sobre nuestro accionar, aceptar que los colegas nos miren y trabajar juntos para que nuestra tarea, nuestra práctica cotidiana, sea efectivamente analizada, revisada y transformada. Se trata de recuperar o ejercitar la actitud lúdica, lo cual entraña generar las condiciones que permitan resignificar las actividades lúdicas en la vida de las personas.

Nuestra convicción es que todos los sujetos construyen el conocimiento como respuesta a problemas desafiantes para ellos; y la interacción con el objeto de conocimiento y con otros sujetos desempeña un papel fundamental en esa construcción. Y esto nos llevó a preguntarnos: ¿Cuáles son los problemas que resultan desafiantes y cuáles son las interac- ciones que es necesario o conveniente propiciar cuando se trata de formar profesionales en relación con lo lúdico? ¿Qué condiciones debían cumplir las propuestas para que resultaran productivas? Comprendimos así que el cómo depende estrechamente del qué y del por qué. Por lo que asumimos el reto de lograr en las capacitaciones interrogar las prácticas en salud, desafiar las rutinas, plantear nuevos problemas, instalar nuevos deba- tes, para recuperar historias e iniciar otras; transmitiendo saberes y experiencias.

Utilizamos como estrategia formativa las situaciones de ‘doble conceptualización’ es decir estas situaciones favorecen que los participantes en las capacitaciones jueguen para luego poder conceptualizar tanto lo jugado como las características de la situación en la que han participado, tomar conciencia de cuáles son las acciones y/o intervenciones ineludi- bles cuando se trata de instalar un espacio lúdico en instituciones de salud. Es decir las propuestas lúdicas que se desarrollan en las capacitaciones constituyen la herramienta privilegiada para la formación de un coordinador de Juegotecas. Permiten abordar la complejidad del objeto que se quiere estudiar.

Además hemos extendido nuestras acciones a instituciones de salud del conurbano, quie- nes nos solicitan capacitaciones para sus profesionales.

juego y salud 50

conclusionEs

Para cada uno de los adultos —padres de familia, educadores— responsables en un mo- mento u otro de tomar decisiones centrales que puedan tener un impacto en el futuro de los niños, es importante estar profundamente convencidos de la importancia del juego. No hay ninguna otra actividad humana que pueda reemplazarla. Aún es necesario con- cientizar a la población, que tampoco reclama el derecho a jugar como una necesidad bá- sica, no hay conciencia de su importancia vital para el desarrollo integral del ser humano. Las Juegotecas en el ámbito de la salud:

No son simplemente lugares donde el niño pasa parte de su tiempo, sino una

herramienta muy valiosa para su educación y desarrollo.

No se trata de un espacio librado al azar, sino de un dispositivo que tiene una

estructura particular, que forma parte de un programa.

No propone un sujeto pasivo, sino un ‘partícipe de’, un proceso genuino de

construcción colectiva.

No se trata solo de una oferta de juegos, sino que principalmente implica: proce-

sos de reflexión, la toma de conciencia y la capacidad de decisión que cualifique toda la acción. Apunta a promover el desarrollo de niños críticos y creativos y autónomos.

No es un lugar donde un adulto impone un juego, sino que es un especialista

que permite a mayor número de niños acceder a recursos lúdicos que normal- mente están fuera de sus posibilidades.

Veinte años de experiencia de las Juegotecas en los diversos centros de salud

evidencian la necesidad que tiene la población de que ellas existan, dado que la demanda crece constantemente así como el reconocimiento de su valor.

Desde el ámbito de las políticas públicas y sociales y desde concepcio- nes profesionales, hoy la actividad lúdica y los dispositivos de juegote-

cas tienen otro reconocimiento, muy diferente a los comienzos de los años noventa, cuando las primeras Juegotecas en Salud se iniciaron. De todos modos este es un camino que recién comienza a recorrerse y se entiende que falta mucho por hacer aún.

Es necesario lograr una mayor valoración de estos espacios, y que les sean destinados fondos materiales para su sostén desde los pre-

supuestos ministeriales. Hasta el momento se ha logrado el reconocimiento de la importancia de destinar recursos

humanos específicamente para que desarrolle tareas enmarcadas en el Programa.

Por todo esto se puede afirmar que las Juegotecas en Salud son un aporte a la salud de las comunida-

des, donde juego y salud confluyen en un tiempo y espacio determinados, un tiempo y espacio público y comunitario que existe y se recrea con la demanda que se va generando en cada encuentro, en los múlti- ples y diversos espacios.

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Hacemos nuestras, palabras inspiradas en el discurso de Martin Luther King de 1963