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2 RESUMEN

6.20 Longevidad de la prótesis parcial fija dentosoportada

6.20.2 Longevidad de las prótesis fijas adhesivas

En 2004 Pjetursson y cols. en una revisión a 5 años de las PFA se referían al éxito cuando las prótesis se mantenían sin cambios durante el período de observación, sin ninguna intervención. Definían también la supervivencia cuando una prótesis permanece in situ en el momento de la revisión, independientemente de su estado (395).

A efectos de considerar el éxito o el fracaso de una PFA nos acogemos a este criterio citado anteriormente que también asumieron Miettinen y Millar (9) en su publicación al respecto en 2013. Definían éxito cuando la prótesis permanece in situ sin ninguna complicación o alteración durante el período de seguimiento establecido.

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Tradicionalmente se ha considerado que una prótesis adhesiva estaba constituida por dos retenedores y un póntico y normalmente el material era un metal colado. Rochette (115) en su publicación en el año 1973 sobre el tratamiento, usando varios pilares, metal noble y sin ninguna preparación dentaria hablaba de una tasa de supervivencia de dos años. Igual tasa de supervivencia de dos años publicaron Deney y Howe (117) en 1977 que utilizaron el mismo diseño de Rochette, con dos o más pilares, metal no noble y también sin preparación dentaria.

Las primeras PFA del pasado siglo que se empezaron a hacer en los años 70 eran pues de estructura metálica y con dos o más retenedores. Se fabricaban en metales nobles al principio y posteriormente se emplearon aleaciones seminobles, cromo-cobalto o cromo-níquel (69).

Denehy y Howe (396)en 1979 y tras un seguimiento a 3 años de 30 PFA, nuevamente con el diseño de Rochette, en metal no noble, con 2 ó más pilares y también sin preparación dentaria alguna publicaron tasas de éxito del 90%.

El estudio de Shaw y Tay de 1982 (119) partiendo de la base de un diseño de prótesis tipo Rochette sin preparación dentaria previa y con dos o más pilares constató descementaciones parciales que resolvían cortando retenedor descementado y quedando la prótesis funcional y en extensión solamente con un retenedor adherida.

Marinello y cols. en 1987 en su revisión sobre longevidad de 496 PFA ceramometálicas de diferentes diseños, con dos o más pilares y con preparación dentaria en aproximadamente la mitad de los casos, reportaron 95% éxito a los 3 meses, 91% éxito a los seis meses, 81,5% al año y 81,5% al año y medio (359). Kerschbaum y Gaa (397) publicaron un seguimiento longitudinal de 552 PFA ceramometálicas con dos pilares y un póntico y obtuvieron datos de

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supervivencia de 99.3% en 1 año y 96.2% al comienzo del quinto año.

En 1991 Dunne y Millar (69) en un estudio sobre longevidad de PFA de 2 ó más pilares concluyeron que la longevidad de las mismas disminuía con el número de retenedores de la estructura. Olin y cols. (398) también en 1991 y tras un seguimiento de 7 años en 103 PFA ceramometálicas (cromo-níquel) con dos o más pilares evidenciaron que las prótesis con 2 retenedores ó más tenían el doble de probabilidades de sufrir una descementación total o parcial.

En 1999 Djemal y cols. en un seguimiento a 15 años sobre 832 PFA metal cerámicas en cromo-níquel (realizadas entre 1978 y 1993 en 593 pacientes), 604 en el sector anterior, 120 prótesis en extensión, con un solo retenedor y un póntico y el resto constituido por una abanico variado donde eran mayoritarios los puentes de 2 ó más pilares. De todos los 604 puentes anteriores un 50,2% lo fueron sin preparación dentaria. Concluyeron que los principales fallos eran las descementaciones en un 92%. En los fallos que se produjeron se recementaron 139 casos y se seccionaron 49 transformándolos a puentes en extensión. Concluyeron que se confirmaba el éxito relativo de los diseños en extensión con un solo retenedor y un póntico, que la preparación dentaria que se realizó no parecía ser necesaria para la supervivencia aceptable de los puentes y que los puentes adhesivos puentes observados durante largos períodos de servicio en boca podían ofrecer tiempos de supervivencia aceptables en vista de que se trataba de una técnica mínimamente invasiva (97).

En 2005 Kern (213) publicó el empleo de cerámica aluminosa In- Ceram® (Vita) y realizó 37 puentes para restituir centrales o laterales, superiores o inferiores, 16 de 2 retenedores y 21 de 1 retenedor. En todos los casos una preparación dentaria mínima

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únicamente en esmalte con una preparación tipo carilla en lingual y una marca semiesférica en el cíngulo junto a una preparación proximal tipo caja de 2 mm x 1 mm y 0,5 mm de profundidad, el período de observación promedio para los puentes de 1 retenedor y de 2 retenedores fue de 4 y 5 años respectivamente. Concluyó que el diseño de 1 retenedor y un póntico era preferible al de 2 retenedores, a las prótesis de dos retenedores que sufrían una descementación parcial se les cortaba el retenedor descementado y seguían en función como prótesis en extensión. Las prótesis de dos retenedores fracturaban al parecer por el diferente movimiento de los pilares. Con la prótesis en voladizo este problema de fractura no se daba.

Una publicación de un seguimiento a diez años por Kern y Sasse (181) en 2011 sobre prótesis adhesivas cerámicas (In-Ceram®, Vita) de 1 ó 2 retenedores y un póntico, en sector anterior, afirmaba que mientras las prótesis cerámicas de 2 retenedores tenían una tasa de supervivencia del 67,3% a los 10 años, la supervivencia era del 94% en las prótesis de 1 retenedor.

En 2001 Morgan y cols. (242) concluían en un artículo recopilatorio de la técnica que de los estudios comparativos la mayor tasa de fracaso se daba en el diseño de dos pilares y era debido a la diferencia de movimiento de los dientes pilares, lo que se traducía finalmente en la descementación de uno de los retenedores. Botelho en 2002 (185) en un estudio sobre longevidad de 82 prótesis fijas adhesivas de dos unidades en extensión coincidía igualmente en esta argumentación sobre los problemas de descementación que sufrían las prótesis de dos retenedores.

En 1998, Kern y Strub (399) publicaron un seguimiento a cinco años de 17 PFA empleando dos pilares en 15 casos y 5 pilares en dos casos, prótesis totalmente cerámicas de In-Ceram® (Vita) para la sustitución de incisivos anteriores, tanto superiores como inferiores,

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mediante tallado conservador tipo carilla por lingual con preparación semiesférica en el cíngulo de 0,5 mm de profundidad y una caja proximal de 2 x 1 x 0,5 mm. No se produjo en los 5 años ningún descementado total de las prótesis pero sí fracturas. Hubo una supervivencia del 68,1% sin ninguna intervención. Cuando en el curso clínico se encontraban un fallo parcial por despegamiento de uno de los retenedores procedían in situ a cortar la prótesis a la altura del retenedor despegado con lo que la prótesis pasaba a tener un diseño de un solo pilar y un retenedor, manteniéndose así la prótesis operativa y en función. Si se consideraban estas prótesis cortadas y dejadas en extensión como éxito la tasa de supervivencia a 5 años pasaba a un 94,1%.

En la bibliografía se verifica que cuando se producía el despegamiento de uno de los retenedores éste se podía retirar mediante fresado y la prótesis podía seguir funcional en boca, en extensión (97,119,213,242,400).