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Los actos constituyentes

In document Intencionalidad y horizonticidad (página 70-74)

Una intencionalidad desarrollada por completo emerge cuando el yo responde a la interpelación de las unidades hyléticas con una actividad dirigida hacia ellas. Emerge de esta manera un tercer nivel luego del comienzo indiferenciado y la formación de unidades afectantes. Es el estrato de los actos constituyentes que se caracterizan por una «conciencia de» en el sentido estricto de «estar-di- rigido-a».67 Husserl se refiere a «una bilateralidad (Zweiseitigkeit) en el curso

de la vida (despierta), que está superpuesta, está fundada en la bilateralidad que se encuentra ya en la constitución de lo preóntico […]».68 En la base se encuen-

tra la inseparabilidad de los dos fundamentos primigenios de la bilateralidad preóntica. Sobre ella, y con sus elementos, se construye la bilateralidad óntica que se caracteriza por la separabilidad del sujeto y el objeto. En lo que concier- ne al nuevo lado subjetivo, tenemos al ego como centro de la intencionalidad junto con la vida fluyente con su ulterior «bilateralidad» (Doppelseitigkeit)69

de afecciones y acciones. La afección puede ser considerada según dos lados. Una vez que el yo se vuelve hacia ella, no solo tiene un carácter extraño al yo, sino que tiñe la propia actividad del yo: «La afección es noéticamente un modo de la intencionalidad constituyente y noemáticamente un modo de la unidad intencional, o sea, del objeto que eventualmente es consciente como existente en un modo de ser».70 Husserl aclara que tanto el lado de la actividad como el

lado de la afección se encuentran sujetos a una temporalización: 67 HuaM VIII, 112.

68 HuaM VIII, 188. 69 HuaM VIII, 189. 70 HuaM VIII, 193.

Por cierto, necesito siempre dos cosas: el campo fluente de las “vivencias”, en el cual constantemente hay un campo de protoimpresión que desciende hacia la retención y tiene ante sí protensión; y, por otro lado, el yo que es afectado a partir de ahí y movido a la acción.71

Y respecto de esta actividad yoica y su desenvolvimiento temporal añade:

También el lado de la actividad está bajo el dominio de la temporalización, está sujeto al sistema de modificación de la retención y la protensión; solo que tenemos que distinguir la temporalización del estrato inferior y los mo- mentos discretos de las afecciones y acciones del estrato superior.72

El estrato inferior en este tercer nivel concierne a la naturaleza primordial en la esfera de la propiedad del yo. Una objetivación natural o «proto-obje- tivación (Urobjektivation) que da por resultado la naturaleza»,73 esto es, un

mundo en la forma invariante de la espaciotemporalidad y la causalidad. La protohyle tiene importancia para la constitución de una prenaturaleza, pero es un nivel previo a la constitución del sentido «naturaleza», es decir, es anterior a la «aprehensión» o «conciencia de» la naturaleza, en relación con la cual pasa a funcionar como una «hyle natural». Aquí se encuentra también la condición para la constitución de un ámbito objetivo del espíritu porque la naturaleza hace posible la expresión de la espiritualidad. Husserl intenta mostrar «el sen- tido de la separación entre una protoesfera de ser = naturaleza (Ur-Seinssphäre

= Natur) y un mundo de bienes en el sentido usual»74, esto es, un mundo que

expresa intenciones humanas y las pone en práctica.

Del lado del sujeto, la afección es tendencia pasiva a ser afectado. Es ella la que motiva en el sujeto la tendencia activa dirigida al objeto. El dato de

71 HuaM VIII, 118. 72 HuaM VIII, 189. 73 HuaM VIII, 321. 74 HuaM VIII, 318 n.

CAPÍTULO II. La génesis de la intencionalidad [71]

sensación que afecta al sujeto no es una materia muerta, sino que tiene ya en sí mismo un sentido; de lo contrario, no podría despertar el interés del sujeto y motivar su acción. Así, el fenómeno de la afección exhibe una dimensión a la vez pasiva y activa. Husserl se refiere a una atracción que lo dado ejerce sobre el yo y de una tendencia del yo a abandonarse a ella en el sentido ser afectado y ser atraído. La afección es pasiva en cuanto precede al volverse-hacia del yo en un acto, pero es activa en cuanto es ya tendencia o tensión-hacia. El obrar y el padecer son inseparables: una atracción o tensión se distiende, y la afección es el momento privilegiado en que la pasividad se torna actividad. La afección se caracteriza por su puesta en movimiento o su poder de despertar. Prepara la actividad de la verdadera intención que emana del sujeto para dirigirse al objeto. No es todavía la intención centrada en el polo yoico, sino solo una evocación de esta intención. Invita al yo a reaccionar, es decir, a volver su mirada al objeto. Si la conciencia no fuera afectada, nada motivaría al yo a la actividad. Si el ser afectado como comportamiento pasivo del yo no pusiera en movimiento su acción, no habría objeto ni mundo para el yo.

Los objetos individuales de los actos constituyentes son experienciados como objetos dentro de un horizonte de mundo abierto. En lo que concierne a la horizonticidad, más allá del tema hacia el cual se dirige la atención del ego, hay un primer trasfondo compuesto por lo que no es observado temáticamen- te pero es advertible porque todavía participa del horizonte de la afección. Un segundo trasfondo está compuesto por lo inconsciente que no tiene capacidad de afección porque equivale a una total nulidad. Un todo de afecciones nulas e implicaciones nulas se fusiona en una nulidad total no separada y compone un «trasfondo de lo “inconsciente”, de lo que no habla de acuerdo con todos sus “componentes”, pero tampoco como un todo, de una noche que es silenciosa, que ya no hace ningún llamado y no contiene en sí ningún llamado».75 Junto

con el horizonte nulo externo, hay un horizonte nulo interno compuesto por lo que se encuentra implícito en el tema. Además, Husserl se refiere a un tercer tipo de trasfondo a fin de dar cuenta de algo que es diferente del tema, pero que

concierne al yo de manera secundaria. Aquí está implicada la distinción entre dos tipos de retención, uno de los cuales es caracterizado como «retención yoica»76 y desempeña un papel decisivo en la constitución de esta tercera esfera

porque involucra al yo de manera más activa en la preservación de lo que ha sucedido antes de la afección y acción presente. El nuevo tipo de retención equivale a mantener «todavía en la captación»77 e implica modos yoicos de

efectuación. Husserl resume la situación de la siguiente manera:

Diferentes conceptos de trasfondo: 1) lo absolutamente inconsciente, el cero absoluto; 2) lo “no-observado” aunque “advertible”, lo que afecta sin abrirse paso con su voz; 3) aquello con lo que, no primariamente, sino solo “toda- vía”, tiene que ver el yo.78

El tercer nivel de los actos constituyentes posibilita el cuarto nivel de las aprehensiones o apercepciones ya adquiridas que se incluyen dentro de una universal apercepción del mundo. Esto significa que los objetos son aquí expe- rienciados dentro del mundo como un suelo adquirido. Conocemos objetos en virtud de actos constituyentes, y este conocimiento da lugar a una familiaridad que puede ser actualizada con posterioridad. Se distinguen, entonces, dos tipos de afecciones. Las afecciones de nivel inferior son las de la sensibilidad o pasi- vidad primaria que se encuentra en relación con los campos de sensación, y las afecciones de nivel superior son las de una pasividad o sensibilidad secundaria, esto es, las de la afección por actos pasados sedimentados, que ahora se llaman

actos experienciantes. Componen nuestra posesión y su correlato es el mundo

como un suelo adquirido: «[...] toda constitución tiene ahora solo la posibili- dad de ampliación del predelineamiento determinado y de nuevas formacio- nes en un estilo de horizonte o estilo ontológico plenamente configurado».79

76 HuaM VIII, 201. 77 HuaM VIII, 198. 78 HuaM VIII, 184. 79 HuaM VIII, 241.

CAPÍTULO II. La génesis de la intencionalidad [73]

Así, la subjetividad trascendental se enfrenta a un mundo que es experienciado a través de apresentaciones como un mundo circundante presente. Husserl no solo habla de objetos de nivel superior, sino también de «el nivel más elevado, el nivel clausurante de toda constitución concebible», y se refiere a «un suelo que, como ya constituido, está ya ahí para la subjetividad». Y añade:

El último nivel del mundo es aquel en que el mundo tiene un abierto hori- zonte infinito y sentido de ser, que tiene todo lo que ha de ser configurado en cada caso ya predelineado en este horizonte, en esta forma de sentido.80

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