1.1. FUNDAMENTOS TEÓRICOS
1.1.4. Los acuerdos internacionales
En los últimos años, es posible que la relación entre crecimiento económico y medio ambiente se haya visto afectada en cierta medida por los resultados de la puesta en vigor de diversos acuerdos internacionales que tiene por objetivo detener el cambio climático y mitigar sus efectos.
El más importante –en atención a su alcance y su carácter jurídico- es el Protocolo de Kioto, que al entrar en vigor en el mes de febrero de 2005, generó en instituciones, gobiernos y organismos internacionales una actitud más activa en vistas a la solución del problema del cambio climático. En virtud del mismo, un grupo de países desarrollados, conocidos como países del Anexo I, quedan obligados a reducir, individual o conjuntamente, sus emisiones antropogénicas de
24 GEI a un nivel inferior en no menos de 5% respecto de los valores de 1990, en el primer período de compromiso establecido entre los años 2008 y 2012.
En atención a la dificultad que para muchos de los países comprometidos representa el cumplimiento de las reducciones pactadas, el Protocolo estableció a su vez tres mecanismos para facilitar –y flexibilizar- el logro de los objetivos nacionales. Estos mecanismos dieron origen al Mercado de Carbono, a través de cuyos créditos las empresas son capaces de contabilizar como propias las reducciones en sus países de origen o comerciarlas en los mercados de emisiones.
El primero de los mecanismos propuestos consiste en el Comercio de Emisiones entre los países del Anexo I. Esto implica la implementación de una solución “a la Coase” por la que se transfieren las unidades de reducción de carbono entre dichos países a través de la compra de derechos de emisión -
Assigned Amount Units (AAUs)- a aquellos países que están por debajo de sus
cuotas asignadas. El segundo instrumento son los Mecanismos de Implementación Conjunta (Joint Implementation, de aquí en adelante JI), que
implican la transferencia entre los países del Anexo I, de créditos de emisiones -
Emission Reduction Units (ERUs)- obtenidos a partir de proyectos que generen disminuciones en la emisiones de GEI, a cambio de las cuales se acreditan unidades de reducción al país inversor. El tercer y último instrumento es el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), que involucra directamente a los países en desarrollo al permitir que proyectos de inversión llevados adelante en estos países, obtengan beneficios adicionales a partir de la venta de Certificados de Emisiones Reducidas (Certified Emission Reduction, CERs) otorgados a cambio de unidades de reducción de emisiones o secuestro de GEI de la atmósfera.
Dado que se trata del único de los acuerdos internacionales jurídicamente vinculante, sólo el Protocolo de Kioto puede ser analizado para estudiar el efecto potencial de este tipo de acuerdos sobre la relación entre degradación ambiental y actividad económica. En atención a los objetivos planteados y a los cambios en los modos de producción y consumo que estos mecanismos pretenden alentar, cabe indagar acerca del efecto que estos instrumentos pueden ejercer sobre la calidad ambiental y, en consecuencia, acerca de la posibilidad de que este tipo de acuerdos resulten factores determinantes de la pendiente de la CKA.
25 En los países del Anexo I, resulta evidente que si bien el Protocolo pone límite a las emisiones contaminantes, no puede garantizar per se que el mismo contribuya a elevar la calidad ambiental. En efecto, el desarrollo del Comercio de Emisiones y los mecanismos JI generarían mayormente un efecto desplazamiento, a través del comercio de AAUs o a través del traslado de las industrias más contaminantes hacia aquellos países que no alcanzan la cota máxima permitida de emisiones respectivamente y tienen estándares de calidad ambiental menos estrictos. De esta manera, podría registrarse una mejora en la calidad ambiental a nivel local, pero la misma no sería significativa si –retomando la idea de Schelling (1992)- se considera la degradación ambiental como un problema global.
En las economías en desarrollo, por su parte, la discusión acerca de la eficiencia de la implementación de MDL guarda estrecha relación con la verificación de la HPH analizada en el apartado anterior, toda vez que el traslado de industrias contaminación-intensivas de países desarrollados a países en desarrollo depende crucialmente del marco institucional y la rigidez de los estándares ambientales vigentes en estos últimos. No obstante esto, los efectos de la implementación de estos mecanismos sobre la calidad ambiental en los países en desarrollo resulta más compleja y será analizada en detalle en el próximo apartado.
Pese a que el análisis de la efectividad ambiental del Protocolo de Kioto queda fuera del alcance de este trabajo, cabe mencionar que existe una gran controversia acerca de los objetivos globales de reducción de emisiones, fijados muy por debajo del monto necesario para estabilizar las concentraciones de GEI en la atmósfera. Además, el inminente vencimiento del primer período de compromiso (2008-2012) exige intensas negociaciones para fijar nuevos objetivos de reducción de emisiones, en las que países desarrollados con elevados niveles de emisiones (principalmente Estados Unidos y Australia) y países de fuerte industrialización reciente (China, India, Brasil y México) adquieren especial protagonismo. Si el objetivo de los próximos acuerdos es reducir las emisiones lo suficiente como para estabilizar las concentraciones atmosféricas de GEI, la incorporación de países en desarrollo clasificados como grandes emisores se
26 vuelve estrictamente necesaria, más allá de su responsabilidad histórica en la generación del fenómeno del cambio climático.
1.2. FACTORES DIFERENCIALES EN ECONOMÍAS EN