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Capítulo 2 Marco Teórico

2.1 Antecedentes históricos de la orientación

2.1.1 Los antecedentes de la orientación en México

El inicio de la orientación educativa en México surge cuando Rafael Santamaría y colaboradores en 1916 realizan una traducción al español de la escala de inteligencia de Bint-Simon, posteriormente en 1921 presentaron la primera adaptación para niños mexicanos. Lauro Aguirre en 1924, creó la sección

psicopedagógica en el Departamento escolar en la SEP. En 1926 se funda el tribunal para menores, en donde se dio gran importancia a la aplicación de pruebas

psicológicas (Documentos Universidad Virtual, ITESM, 2007)

Desde el año de 1952 cuando Luis Herrera y Montes y colaboradores lograron que la Secretaría de Educación Pública (SEP) les autorizara establecer la primera oficina de Orientación Educativa y Vocacional (escuela secundaria anexa a la Escuela Normal Superior de México, en el D.F.); la orientación educativa ha venido

integrándose e independizándose de aquellas disciplinas que la gestaron, como lo son la pedagogía, la psicología, la sociología, la economía, la educación y la filosofía entre las principales. Nava (1993, p.38) refiere que:

Esta amalgama de influencias disciplinarias ha vuelto muy difícil a los orientadores educativos delimitar e integrar un cuerpo conceptual, teórico y metodológico para la orientación educativa que resulte racionalmente válido coherente y consistente con sus fines sociales y objeto de estudio y que además reúna las características de un conocimiento científico.

Las universidades mexicanas inician por su cuenta una gran actividad en el campo de la orientación.

La Universidad Iberoamericana del D.F. funda, en 1954, el centro de Orientación Psicológica; al mismo tiempo la UNAM crea el departamento de psicopedagogía, ya para 1956, el IPN conforma sus servicios de orientación; surgen los Departamentos Psicopedagógicos en las universidades de Guadalajara, Monterrey y Guanajuato, se da lugar a la Orientación Vocacional dentro del sistema educativo nacional. En 1959, la UNAM funda el Doctorado en orientación Profesional, dependiente de la carrera de Psicología (Documentos Universidad Virtual, ITESM, 2007).

La Asociación Mexicana de Profesionales de la Orientación, A.C. (AMPO) realiza de manera experimental un proyecto para recabar las propuestas sobre la orientación educativa, mediante la reflexión y análisis de la práctica histórica, integrando las experiencias y los cambios contextuales del presente. Bajo estos dos criterios, el análisis histórico y la práctica actual, se identifica que los autores que mayor influencia han tenido en la práctica de la orientación educativa en México son:

Donald E. Super (1959), Luis Herrera y Montes (1960), John L. Holland (1964) y Rodolfo Bohoslavsky (1971).

Super aportó a la orientación en México la propuesta para que el orientador incorpore en su práctica la investigación de los intereses vocacionales mediante el uso de los instrumentos psicométricos, así mismo, propició la incorporación de la orientación educativa en el campo del análisis experimental y de la investigación social-científica. De Herrera y Montes, los orientadores educativos han profundizado en el análisis semántico y lingüístico de sus conceptos como ayuda, apoyo, servicio, resolución de problemas y conocimiento de sí mismo, entre otros. Referente a la influencia de Holland en México, se ha considerado la búsqueda de congruencia entre la personalidad de los individuos y los tipos de ambientes ocupacionales en los que laborará en un futuro. El enfoque clínico-fenomenológico de Bohoslavsky, ha sido otra de las influencias recibidas por la orientación educativa en México a partir de los setentas, con la revalorización de técnicas del psicoanálisis, la entrevista no directiva y la humanización de las prácticas orientadoras. Las corrientes clínicas, fenomenológicas y autogestivas han tendido impacto en la orientación educativa en México a partir de la década de los ochentas (Nava, 1993).

En la década de los sesenta se crea una comisión especial de orientación profesionaldentro del Consejo Nacional Técnico de la Educación, en esos años se acentuó el uso de instrumentos psicométricos; así mismo, Karl Hereford vino a enseñar estadística psicométrica y desarrolla la primera prueba mexicana de intereses vocacionales.

En los años setenta se organiza el Primer Congreso Nacional de Orientadores y se forma la Asociación Mexicana de Profesionales de la Orientación aún vigente. En

los años ochenta surge el “Modelo Desarrollista” que vincula la orientación

vocacional con la psicología social; en esos mismos años la Universidad Autónoma de Tlaxcala ofrece su maestría en Orientación Educativa.

En los noventas surge el Acuerdo Nacional de Modernización de la Educación Básica que plantea conceptos y procesos teóricos y prácticos nuevos dentro de la orientación educativa, toma fuerza la orientación educativa comunitaria y se reconoce el trabajo multidisciplinario dentro del proceso orientador. Durante el sexenio del presidente Ernesto Zedillo Ponce de León desaparecen las plazas de profesores orientadores, dando lugar a la asignatura de cultura cívica y ética.

Finalmente la propuesta educativa para el 2000 – 2006, durante la presidencia de Vicente Fox Quezada, se dirige a la calidad y equidad educativa, incluir líderes educativos dentro de los puestos de gobierno, dar lugar al desarrollo de valores, enfocar la educación hacia un desarrollo integral del ser humano y aquí es donde juega un papel importante el orientador escolar (Documentos Universidad Virtual, ITESM, 2007).

Se han generado algunos mitos y realidades en cuanto a la orientación educativa en México. A nivel educativo se le ha atribuido a la orientación una serie de necesidades para ser resueltas y que finalmente se convierten en el producto de ideologías, momentos y espacios distintos a los que se viven en México ya que adoptamos modelos ajenos a lo que en realidad somos como país. “Uno de los mitos más importantes es atribuirle a la falta de vocación o a la desorientación la deserción escolar, la inadecuada elección de carrera o el titubeo ante la elección (Canales, 2003, p.33)

El aspecto relacionado con la práctica de la orientación ha recorrido diversas funciones como el servicio social, el apoyo, el acompañamiento, a través de diferentes modalidades, entre otras. El mito relacionado con este aspecto es

considerar que la orientación por sí sola puede disminuir cualquier problemática que se dé el quehacer educativo, llevando a cabo intervenciones oportunas, “como espacios mágicos donde se garantiza que con solo asistir los problemas se van a resolver. La mítica concepción que se ha tenido sobre la práctica es la de ejercer un poder persuasivo sobre el alumno que ha convertido al orientador en un moralizador manipulador y defensor de las buenas costumbres” (Canales, 2003, p.34)

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