De acuerdo con el número de grados que los separan, los planetas presentan entre ellos aspectos buenos o malos. Pero conviene no pronunciarse enseguida sobre la cualidad de un aspecto; de acuerdo con las circunstancias, los buenos pueden volverse menos favorables y los malos corregirse ventajosamente.
Trígono u (120°).— Dos planetas se apoyan armónicamente cuando ocupan las puntas de un triángulo equilátero inscrito en el círculo de la eclíptica. Si la tercera punta de ese triángulo está también marcada por un planeta, el presagio es excelente. Tres astros dispuestos de ese modo anuncian un destino feliz, protegido, defendido al menos de las amenazas y las contingencias desfavorables.
Sextil r (60°).— Aspecto excelente de menor alcance que el Trígono, más especializado en sus efectos. Ya no se trata de disposiciones generales favorables, sino de un apoyo útil que se prestan dos planetas, el más exaltado protegiendo al otro y aliviando así su posible desgracia. Lo mismo ocurre con el Trígono, pero éste está por encima del Sextil, que es más provechoso en forma inmediata.
Semi-sextil w (30°).— Aspecto favorable de aplicaciones más estrechas aún que el Sextil. Los dos planetas vecinos se prestan un concurso especial y, por consiguiente, limitado en su objeto.
Conjunción q.— Fusión de la influencia de los planetas que están a menos de cinco o diez grados de distancia. La asociación íntima puede traducirse en bien, si las influencias se combinan para reforzarse recíprocamente, o en mal, si las influencias son contrarias. La cercanía del Sol quema los otros astros, dado que su brillo desaparece en medio de la irradiación solar. En ese caso el Sol absorbe en provecho suyo la influencia normal del planeta quemado. Muchas veces puede considerarse favorable una conjunción que se produce en un signo benéfico para uno de los planetas y que no es hostil para el otro. Por el contrario, si uno de los planetas está en desgracia, sin que el otro esté en dignidad, la conjunción no es maléfica, pero sus ventajas son dudosas. Cuando un planeta está en dignidad y se encuentra con otro en desgracia, el primero domina al segundo, cuya influencia es contraria; por lo tanto no puede hablarse de una buena conjunción.
En lo referente a Mercurio y Venus, la conjunción con el Sol se llama superior o inferior, según estos planetas pasen detrás o delante del Sol en el momento del encuentro.
Momentáneamente son quema ovimiento es directo en el primer caso, y retrógrado en el segundo, la conjunción superior es tan favorable como pe
ucidas por Venus y Mercurio. Por lo tanto hay que tomar en cuenta la posición de los planetas relativamente al Sol. Su influencia es propicia en movimiento di
que lleva a la elongación occidental, o una estación aparente que precede a la reiniciación de la progresión directa.
portan una compensación feliz.
a actuar y para particularizarnos es necesario que seamos desequilibrados en cierta medida, aunque no demasiado. El horóscopo arregla las cosas oponiendo una influencia compensadora a los excesos de ciertas tendencias. Pero no debemos dejarnos arrastrar a un optimismo exagerado, porque las oposiciones pueden revelarse nefastas, como lo cree una tradición demasiado fácilmente generalizada. La naturaleza humana comporta contradicciones, que se traducen con frecuencia en debilidades o en defectos que pueden contribuir a combatir las cualidades inmoderadas, expuestas a volverse contra sí mismas. La Astrología hace apreciar resortes secretos que mantienen en lo humano las tendencias unilaterales que exponen a desliarse hacia lo inhumano.
Cuadratura t (90°).— Este aspecto es más temible que el precedente; tiende al desequilibrio y denuncia frecuentemente un complot que traman entre sí dos planetas m lintencionados. El Cuadrado es menos maligno cuando es perfecto, porque entonces se lo puede considerar franco. U
dos en los dos casos, pero como el m
rturbadora es la segunda, pues vuelve a Mercurio y Venus, oscuros en relación a la Tierra. Cuando hay nueva Luna, este satélite está en conjunción inferior, de aquí una influencia lunar contraria en relación al Sol.
Las fases de la Luna son reprod
recto, sobre todo en las proximidades de la conjunción superior, cuando ésta es sobrepasada. La elongación oriental marca un estacionamiento menos beneficioso, seguido de retrogradación consecutiva a la bajada hacia la Tierra, de donde surgen oscuridad y espesamiento progresivo hasta la conjunción inferior. El movimiento retrógrado se vuelve luego ascendente, lo cual marca una conversión
Cuando los planetas se juntan todos en un mismo signo, esto es perjudicial para el equilibrio de la personalidad. De aquí pueden salir grandes ventajas, en forma de talentos excepcionales, con lagunas desde ciertos puntos de vista. Pero puede temerse que el desequilibrio no sea favorable si otros aspectos no a
Oposición p (180°).— Es justamente como contraposición a un conjunto de planetas que una oposición puede ser favorable. El equilibrio perfecto se opone al movimiento; por lo tanto par
a
n adversario conocido nos ayuda cuando estimula a la acción. Lo que nos contraría nos obliga a observarnos y a marchar directamente hacia nuestro propio interés. La Cuadratura no es, por lo tanto, absolutamente diabólica.
Semi-cuadratura e (45°).— Este aspecto, contra el cual la tradición no nos pone bastante en guardia, es en realidad el único del que no puede esperarse nada bueno. Se aplica a las hos- tilidades sordas a las perfidias, a las traiciones; en grado menor, a las triquiñuelas desleales y a la maledicencia,
A este aspecto se une el de 135 grados, que es desfavorable, aunque de repercusión lejana. Aspectos Keplerianos.— Tienen en cuenta la división pentagramática del círculo en 72 y 144 grados. Son favorables y parecen referirse especialmente al alma o a sus estados de clarividencia o de acción taumatúrgica.