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LOS BENEFICIOS DEL DISEÑO INDUSTRIAL EN LA INDUSTRIA

In document EL PROCESO DE DISEÑO JUL 6 2010 (página 81-94)

M.D.I. Octavio García Rubio M.D.I. Jorge Gómez Abrams

INTRODUCCIÓN

A manera de prologo, la intención de este artículo es expresar y difundir algunas ideas dirigidas fundamentalmente al personal del sector productivo, tanto de la mediana como de la pequeña empresa que les permita tener una mayor comprensión sobre los beneficios que el diseño industrial puede aportar a su negocio y visualizar que la formación de recursos humanos en esta disciplina por parte de las universidades ha sido una preocupación dirigida a satisfacer las necesidades de diseño y desarrollo de producto para el contexto productivo. Asimismo, a las instituciones de educación

superior que imparten la carrera de diseño industrial con el fin de que amplíen sus esfuerzos para incrementar la vinculación entre la universidad y la industria.

El potencial desarrollo industrial de nuestro país es enorme, sin embargo, la dotación de personal y servicios técnicos aún es limitada. Las Universidades en México son importantes depositarias de ambos recursos, razón por la cual desempeñan una importante función como agentes de activación para el desarrollo tecnológico e

industrial y la innovación. A pesar de esto, existe un distanciamiento entre la profesión y la Industria que inhibe las posibilidades de una acción recíproca creativa.

El establecimiento de instancias de enlace tanto privadas como gubernamentales con la industria debidamente organizadas, puede contribuir en gran medida a cerrar esta brecha y a fomentar la colaboración en provecho de ambas partes y por consiguiente del propio país.

En nuestro caso, las instituciones de educación superior debieran, a través de sus oficinas de vinculación, dar un paso hacía la generación y fortalecimiento de las relaciones entre universidad, industria e instituciones públicas, con el fin de mostrar un panorama de una de las actividades que hasta hace algunos años había sido considerada como superflua o innecesaria dentro de los esquemas industriales para el desarrollo de productos, pero que por su misma naturaleza y por el enorme

potencial de contribución para el desarrollo de nuestra industria, consideramos de especial relevancia para enfrentar la situación que actualmente vivimos.

EL DISEÑO INDUSTRIAL

El diseño industrial en México, ha empezado a ser reconocido como un componente esencial para el desarrollo de productos de éxito comercial. Esto se debe en gran parte al hecho de que los productos que funcionaban bien, que son confiables, de costos razonables, bien hechos, atractivos y que además se sienten seguros para el usuario, son más probables de ser mejor y más rápidamente vendidos que aquellos

que únicamente cumplen con algunas de estas características. Adicionalmente, hoy por hoy, el consumidor (usuario) se ha vuelto mas critico y sensible para adquirir productos de den mas por menos y que también satisfagan sus necesidades cumpliendo con sus expectativas.

El diseñador industrial es capaz de producir ideas para todo tipo de productos, desde cepillos de dientes y aparatos electrodomésticos, hasta equipo científico y máquinas- herramientas. El cuerpo de conocimiento del diseñador industrial lo capacita para entender y coordinar todo el proceso de desarrollo de un producto, además de ser el único especialista que se concentra en la relación entre un producto y la gente que va a hacer uso de él. Los diseñadores son expertos en producir bienes con costos adecuados, atractivos, deseables y vendibles, productos que se ven y se sienten bien y que causan satisfacción al comprarlos y al usarlos.

Tradicionalmente, en el proceso de innovación tecnológica y en especifico la

innovación de producto y su desarrollo se han omitido las etapas de identificación de necesidades, conceptualización de productos y, diseño y desarrollo; existiendo casi exclusivamente la ingeniería del producto, la planeación de la producción y finalmente la comercialización y consumo. Paralelamente ha existido dentro de la industria nacional, el concepto de “innovación” por imitación y adaptación, pero no por una detección de la necesidad y desarrollo del mismo producto. Esto se debe en gran medida a que la innovación de imitación representa un menor grado de riesgo para el industrial, aunque también es consecuencia de la carencia de profesionales en el desarrollo integral de productos. “La imitación es un proceso, por el contrario de la innovación, cuyos efectos son fundamentalmente cuantitativos. La imitación no produce formas cualitativamente nuevas o diferentes. Se limita a la repetición de un patrón ya conocido y experimentado, sin espíritu critico”119

.

Sin embargo, de nuestra actual situación económica se desprenden circunstancias del aparato productivo que demandan estrategias de producción distintas a las que hasta

119

Álvarez, Manuel, Aplicación del diseño en la industria, Diseño Industrial, Tecnología y Utilidades, Guía para empresarios, FONEI, No. 9, México, 1983

ahora se han venido practicando, de donde se pueden encontrar opciones para un desarrollo tecnológico propio. Si ubicamos en este contexto la política económica del estado, los procesos actuales de cambio que obliga la globalización en los mercados, el avance vertiginoso de las nuevas tecnologías, etc., se hace evidente, la necesidad de replantear las funciones y responsabilidades de la empresa frente al desarrollo o readaptación de productos.

En esto el papel más importante es el que desempeñarán los funcionarios o

ejecutivos que participan en la toma de decisiones dentro de la industria, ya que de ellos dependerán los cambios (beneficios) que se lleven a cabo dentro de las mismas, con el fin de mejorar su competitividad.

Por su metodología peculiar, el proceso de diseño permite detectar las necesidades del usuario/consumidor y darles respuesta de manera eficiente, considerando de manera simultanea los requisitos de la producción y las condicionantes del mercado. Por ello el diseño se constituye en una pieza clave de la política de innovación de producto de las empresas.

Todavía, dentro del proceso de planeación de productos de un gran número de compañías, se excluye la actividad del diseño de las decisiones de inversión para el desarrollo del mismo por considerarlo como un gasto, cuando de hecho se debería tomar el diseño del producto como una decisión de inversión por si sola. Sin minimizar la importancia que tiene la investigación de mercados, o la experiencia en negocios de administradores y financieros para la planeación de nuevos productos, existen razones prácticas para pensar en el diseño industrial como un elemento de

participación clave dentro del proceso de innovación tecnológica que conlleva la planeación y desarrollo de productos. “El diseño puede ser un actor relevante de la innovación; de hecho ha sido reconocido como uno de sus pilares por algunos autores: como una forma de innovación vinculada a los activos intangibles de las empresas”120

. La importancia que se tiene de poder visualizar y anticipar la necesidad

120

BUESA, M., MOLERO, J., Innovación y Diseño Industrial, Evaluación de las políticas de promoción del Diseño en España, España, DDI, 1996.

del desarrollo o transformación de una línea de productos queda de manifiesto si consideramos que por sencillo que sea el producto a desarrollar, el proceso completo toma normalmente un tiempo, dependiendo del producto de que se trate que va de tres meses a dos años o más.

El diseñador es un profesional capaz de detectar necesidades, de conceptualizar respuestas específicas para el usuario, y como parte de un equipo multidisciplinario de responder a requerimientos financieros, de producción y de mercados donde la actividad dominante para la planeación de productos es precisamente la falta de herramientas para poder definir y especificar las formas, de producción y de mercado. Una de las limitaciones de ver a la investigación de mercados como la actividad

dominante para la planeación de productos es precisamente la falta de herramientas para poder definir y especificar las formas que un nuevo producto debe tomar. La recolección de datos cuantificados obtenidos durante investigaciones de mercado frecuentemente resulta en información fragmentada y hasta contradictoria.

De acuerdo con Augusto Morello, “en un periodo cuando la innovación

(fundamentalmente tecnológica) es fuertemente anunciada, todos pueden fácilmente comprobar que la innovación en el proceso, ha prevalecido más que la innovación del producto. Hoy, la competencia entre empresas es implícitamente considerada más importante que el servicio a los usuarios; y sus actitudes contribuyen otra vez a la “ideología del consumo”, donde los costos de producción se transforman en el problema central de las empresas, los precios del consumo se transforman en el objetivo principal de la mercadotecnia. Como el éxito de la mercadotecnia está basado en incidentes márgenes de contribución, la aparente diferenciación de los productos, es el único significado para mantener la competencia”121

.

Otra razón por la cual los diseñadores deberían ser considerados para la planeación de productos, es su habilidad de poder sintetizar información proveniente de varios especialistas y darles las formas adecuadas para resolver distintos problemas.

121

Morello Augusto, Discovering Design, Explorations in Design Studies, Edited by Richard Buchanan y Victor Margolin, The University of Chicago Press, 1998

Aunque es casi imposible, por juicios subjetivos, demostrar que el “buen diseño” es una buena inversión, no es difícil comprobar que un producto bien diseñado en términos de apariencia, función, calidad de uso, valor de uso, facilidad de

manufactura, mantenimiento y servicio, y bien dirigido a su mercado potencial, es casi siempre un producto que se vende bien por si mismo, o resulta un buen vendedor a largo plazo (a la vanguardia de los competidores), o bien abre las puertas para

segmentos adicionales del mercado. Aunque es difícil probar que el “buen diseño” es sinónimo de buena inversión, posiblemente resulte más sencillo comprobar los resultados derivados de una política o gerencia administrativa de diseño es decir, saber qué política de diseño se sigue en la empresa; dirigir y controlar los esfuerzos de diseño de acuerdo a esa política; coordinar e integrar la actividad de diseño con las actividades de mercado, finanzas, administración, ingeniería, etc., en fin, otorgar un papel relevante dentro de los procedimientos de introducción de nuevos productos.

La participación del diseñador en equipos de trabajo dentro de las industrias, se presenta como una alternativa real para el desarrollo de productos competitivos en mercados internacionales. Coyunturalmente, la posibilidad de aprovechar los

mecanismos de apoyo que instituciones de financiamiento ofrecen para el incremento de la calidad en los productos como los programas NAFIN y BANCOMEXT, el

programa de empresas integradoras de SECOFI, programa de agrupamientos industriales PAI122, centros tecnológicos SEP/CONACyT, son una realidad de

particular importancia para la pequeña y mediana industria para poder hacer frente a la competencia tanto nacional como internacional que implican los procesos de la globalización.

El diseño industrial, como actividad integral dentro del proceso de planeación desarrollo de productos, debería pues ser considerado como un departamento paralelo en importancia y en responsabilidades al de producción, finanzas y

mercadeo. A menos de que esta actividad sea adecuadamente reconocida y ubicada

122

García, G y Paredes Víctor, programas de apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas en México, 1995-2000, Red de reestructuración y competitividad, 2001, (http://www.eclac.org/publicaciones/xml/9/9279/L1639p.pdf)

tanto en los niveles gerenciales como en las políticas de dirección, el beneficio

potencial de la incorporación de esta disciplina dentro de los programas de innovación tecnológica no puede esperarse que ocurra.

El diseño asimismo, deberá convertirse en un asunto político en los próximos años. Los funcionarios de las diversas instancias gubernamentales involucradas en asuntos de comercio exterior, estandarización y normalización, necesitan ver en esta actividad una herramienta de desarrollo tecnológico, tal como ha sucedido en países como Japón, Italia, o los países escandinavos. España, gracias a políticas gubernamentales y al diseño ha logrado establecerse como un país de primer mundo dado que con motivo de su inserción a la comunidad europea, se vio obligado a replantear su panorama económico.

El diseño en México debe cobrar importancia, no sólo para el reconocimiento de esta actividad en universidades, industrias o en misma sociedad, sino como parte de la planeación estratégica en el desarrollo de productos en nuestro país, para que colectivamente podamos incrementar la aceptación de los mismos en los mercados internacionales. El diseño mejora la calidad, la competitividad e incrementa la demanda de productos y servicios en el mercado global. Promueve asimismo el bienestar y el empleo y puede generar innovación en los productos, servicios y la producción misma.

Existen todavía muchas empresas que nunca han usado los servicios del diseñador industrial. Esto posiblemente se debe a que se ignore la existencia de profesionistas en esta área, o es desconocimiento de los beneficios potenciales de esta actividad dentro de una empresa.

Por otra parte, se tiene un cierto número de industrias que quizá hayan empleado un diseñador, sin que los resultados de esta acción hayan sido claros e inmediatos, o tal vez no se haya encontrado el lugar más adecuado para acomodarlo dentro de sus estructuras corporativas.

LA EDUCACIÓN DEL DISEÑO.

La educación del Diseño Industrial en México se inicia en la década de los 60s. A partir de entonces, y en base a experiencias relevantes en otros países sobre esta disciplina, se generan diversas escuelas de diseño en donde se busca en términos generales preparar estudiantes que sean capaces de desarrollar productos dentro de las diversas ramas de la industria nacional. La formación del estudiante del diseño está enfocada para resolver integralmente productos que abarcan bienes de

consumo, de servicio y de capital, tomando en cuenta que dichos productos tendrán que producirse industrialmente al menor costo posible, deberán ser seguros y fáciles de usar, atractivos a la vista y comercialmente exitosos.

Actualmente México cuenta aproximadamente con 30 escuelas de educación superior en donde se imparte la carrera de Diseño Industrial. Cada institución tiene diferentes planteamientos con planes y programas de estudio que en términos generales están enfocados a preparar estudiantes para que puedan desarrollar productos de diversa complejidad que satisfagan necesidades reales tanto del futuro usuario como de la misma industria y del mercado.

En la Carrera de Diseño Industrial de la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco, consideramos al Diseño Industrial como una actividad esencial en el proceso de industrialización de México. Esta disciplina contribuye con el mejoramiento de la calidad de vida del hombre y de su cultura material mediante la utilización

racional de los recursos tanto económicos y técnicos como humanos, para la creación, desarrollo e implementación de productos de manera interdisciplinaria.

Asimismo, se forman profesionales integrados que cuentan con una conciencia crítica de su actividad en relación a la sociedad, que responden a las necesidades del futuro usuario así como a los recursos y capacidad de la industria nacional.

En términos generales podemos decir que el alumno se desarrolla a través de la práctica proyectual, debido a que aprende a diseñar, integrado cada vez más los conocimientos y experiencias adquiridas a lo largo de su preparación durante los cuatro años de enseñanza necesarios para obtener su licenciatura. Los estudiantes de diseño aprenden a generar ideas, respondiendo creativamente a las limitantes de producción y costos; comunicado efectivamente esas ideas y soluciones a través de diversos medios en dos y tres dimensiones.

Durante su entrenamiento, el alumno produce dibujos tanto de presentación como de carácter estrictamente técnico, elabora desde modelos volumétricos de estudio, hasta sofisticados prototipos de función parcial o total y aprende el comportamiento y

características de diversos materiales, así como de los procesos de producción apropiados para su transformación. La especialidad y fuerza que caracteriza al diseñador se conforma por la habilidad de sintetizar ideas e información proveniente de distintas áreas y disciplinas, hasta convertirlas en productos racionales, óptimos en su uso y con enorme atractivo visual.

El desarrollo de las habilidades para comunicar ideas es parte esencial en la educación del diseñador. Parte de sus habilidades incluyen el poder explicar

eficientemente un proyecto en su forma verbal y escrita; poder desarrollar ideas de un modo eficaz y rápido y el poder comunicar estas a clientes y fabricantes.

El Diseñador Industrial es capaz de producir modelos de estudio en distintos

materiales, bocetos de generación y desarrollo de ideas, modelos tridimensionales de presentación, ilustraciones de función, uso y características del producto, planos técnicos, de ingeniería y de producción, diagramas de diversos tipos, etc.; en resumen, las habilidades de un diseñador incluyen:

Habilidad para identificar necesidades de nuevos productos e identificar sectores de mercado de los mismos; habilidad para visualizar creativamente nuevas ideas; habilidad para comunicar ideas en forma de dibujos tanto “artísticos” como técnicos.

Asimismo, habilidad para desarrollar modelos tridimensionales de estudio de: formas, volúmenes, de escala, de relación con el usuario, etc., además de realizar

simuladores, modelos de presentación, maquetas y representaciones diversas. Habilidad para construir modelos de función parcial y prototipos de función total, en diversos materiales y técnicas de producción y, habilidad para sintetizar en una forma material concreta requerimientos funcionales, productivos, económicos y estéticos.

CONCLUSIONES

Una de las características sobresalientes del mundo moderno, es el cambio económico, tecnológico, político y social. Esto es cierto tanto para los países industrializados como para los países en desarrollo, sin embargo, la adaptación al cambio es especialmente importante para estos últimos, si se desea reducir

significativamente la distancia que separa a los países ricos de los países pobres. En nuestro país las posibilidades de desarrollo económico son grandes, pero las

instalaciones y los conocimientos técnicos resultan todavía limitados.

Dentro de este contexto, la Universidad Autónoma Metropolitana, ocupa una posición fundamental, ya que se cuenta entre los principales depositarios de los recursos humanos, y de las instalaciones y los conocimientos técnicos.

Lamentablemente todavía existe un distanciamiento entre las universidades y la industria que dificulta la interacción creativa; las circunstancias imperantes en la mayoría de los países industrializados y en algunos países en desarrollo han demostrado que el establecimiento de dependencias de enlace entre universidad e industria, adecuadamente organizadas y dotadas del personal apropiado, pueden reducir en gran medida esa brecha, así como fomentar la colaboración en beneficio de ambas partes y de la sociedad en su conjunto.

El problema fundamental a resolver no es de organización, sino de actitudes. Con demasiada frecuencia los empresarios consideran que la comunidad académica esta

integrada por personas distantes, teorizantes y ajenas a los problemas reales con los que tropieza la industria. Por otra parte, a veces los universitarios prescinden de la industria o incluso adoptan posturas negativas y recelan de cualquier tipo de

particularización en ella. Algunas veces esta actitud se ve reforzada por autoridades que consideran que el personal académico esta ahí para enseñar e investigar, y que no es ético que se relacionen con la industria en actividades lucrativas. La política de investigación puede hacer excesivo hincapié en la búsqueda del conocimiento como un fin en si mismo, a expensas de la investigación aplicada, socialmente útil.

La idea que subyace al enlace entre la universidad y la industrial es sencilla; consiste en que los recursos en materia de instalaciones y conocimientos técnicos que existen en las universidades se deben utilizar para ayudar al desarrollo de la industria en su sentido más amplio (inclusive, por ejemplo, la agricultura y el sector de servicios), en beneficio de toda la nación. Como estos recursos han sido posibles, con casi toda seguridad, mediante la provisión de fondos públicos, este argumento resulta muy razonable.

Además, los beneficios no circulan sólo en una dirección; existen sobradas pruebas de que la participación de personal académico en tareas de enlace con la industria (por ejemplo mediante tareas de consultoría) mejora la calidad de su enseñanza y de su trabajo de investigación. A su vez, esto influye en la formación de los graduados universitarios, que probablemente estarán más capacitados para desempeñar un

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