SUBJETIVO REVELADO
1.5. Los bienes relacionales en los diferentes tipos de capital social: bonding ,
1.5.2. Los bienes relacionales y el bridging social capital
El bridging es el capital social basado en los lazos débiles (Raiser, 2008; Fennema
y Tillie, 2008) y descansa en el haz de relaciones que traspasan la frontera que contiene nuestro más íntimo círculo social; consiguiendo por tanto una mayor heterogeneidad tanto en el plano socioeconómico como en el cultural (Putnam, 2000; Durlauf, 2008). El
bridging presenta su máxima eficacia y eficiencia cuando interseca el máximo número
de las esferas que un sujeto pueda manejar: el espacio de trabajo, el vecindario, la comunidad educativa, las asociaciones, los clubes, la actividad deportiva, los eventos culturales; y también el comercio, la cooperación interempresarial, la prestación de servicios...180
La definición de bienes relacionales que ofrece Gui (2000) (outputs intangibles de
naturaleza comunicativa y afectiva que son productos de las interacciones) nos señala que el bridging social capital juega su papel en la generación de estos bienes (Sabatini,
2009, p. 433); pudiendo incluso llegar a ostentar el "protagonismo" cuando el individuo carece de lazos fuertes o éstos tienen una baja calidad.181
En resumen, los bienes relacionales son un "output" del bridging social capital
porque emergen de las relaciones que le son propias. No obstante, con frecuencia ésta no es la vía inmediata dado el mayor carácter instrumental de este tipo de lazos.
Los bienes relacionales también son un "input" del bridging social capital. La
salida en forma de bienes (males) relacionales que tiene lugar en las interacciones propias del bridging suscitan que el vínculo se mantenga, se fortalezca, o cuando la
experiencia relacional sea inversa, se debilite. En una comida de negocios que describe
179 Véanse los factores contextuales-culturales (fuentes) del capital social, enumerados en el Capítulo I. 180 Es evidente que en estos escenarios coexisten los lazos fuertes y los lazos débiles. Muestra de ello es
el caso de los vecinos que guardan un elevado grado de proximidad social. Asimismo podemos contar con un amigo cercano en nuestro equipo de futbol. Sin embargo, estos campos amplían el espectro de los contactos del sujeto y es muy probable que abunden los lazos más débiles.
181 Este último podría ser el caso del individuo que por motivos laborales se traslada a otra ciudad en la
que a priori carece de vínculos interpersonales. Al entrar en una asociación tendrá la oportunidad de interactuar con otras personas (bridging social capital) que co-producirán y co-consumirán junto a él una serie de bienes relacionales. En este sentido y a pesar de que los bienes relacionales de mayor calidad brotan de los lazos fuertes, es importante señalar que el bridging puede jugar un papel complementario y/o sustitutivo en la generación de los bienes relacionales. Es inevitable pensar que, en cualquier caso, el bridging no puede reemplazar el papel del bonding en la provisión de estos bienes debido a la menor proximidad y al menor grado de interacción y a la menor autenticidad e implicación emocional en el vínculo (véase Becchetti et al., 2009, p. 283).
149 Benedetto Gui (2000), dos ejecutivos sostienen una charla amistosa (bien relacional) que va más allá de un mero tratamiento instrumental; esta situación promueve la confianza (activo cognitivo) e incrementa la consistencia del bridging social capital182
entre los sujetos y por tanto entre las empresas que representan (capital social interempresarial). Asimismo, en la actividad deportiva, en las organizaciones, en el barrio residencial..., el consumo y la producción de los bienes relacionales actúan positivamente sobre diversos activos estructurales y cognitivos del capital social, incidiendo en la acumulación de capital social de red a modo de un subproducto (Sabatini, 2009, p. 433) y fomentando una actividad relacional incubadora de capacidades cognitivas y no cognitivas en los individuos; tales como la perseverancia, la motivación, la autoestima, el auto-control, la concienciación, la prudencia....183
Las experiencias negativas que también pueden surgir en la interacción interpersonal (males relacionales) (Sugden, 2005, p. 68) debilitan el vínculo social, llegando incluso a destruir el capital social o haciendo variar su "calidad". Si la relación de A con B deja de estar motivada intrínsecamente y A pasa a comportarse de forma instrumental, siendo ello percibido por B, el disfrute de los bienes relacionales, que requiere de "autenticidad", decaerá y con ello debilitará el capital social de la diada, pasando a tener la calidad de "mínimo" o "elemental" en la terminología de Uphoff (2000).
Los bienes relacionales también actúan como un activo del bridging social capital
porque contribuyen a incrementar la suma (o probabilidad) de comportamiento cooperativo entre miembros de grupos distintos; es decir, incrementan el "activo socioeconómico" del entramado relacional reduciendo así los costes de transacción.
En el campo laboral, un clima interpersonal que se nutre en base a la producción y el consumo de bienes relacionales, favorece la productividad de los trabajadores (Gui, 2005; Sacco y Vanin, 2000),184 mejora el intercambio de información y el
conocimiento, acrecienta la cooperación y el altruismo, y da lugar a un incremento
182 También puede ocurrir que los bienes relacionales fortalezcan el capital social, pudiendo incluso
pasar de bridging (lazo débil) a bonding (lazo fuerte). De hecho, este proceso es el habitual en la generación de la amistad. Nadie nace siendo "amigo de" sino que se llega a la amistad tras una serie de circunstancias entre los que es determinante el disfrute recíproco del bien relacional que surge en el encuentro interpersonal.
183 El autor indica sus efectos favorables sobre la caída de la criminalidad.
184 Señala Gui (2005) que la calidad de dichas interacciones también afecta a la satisfacción en el trabajo
150
general de la eficiencia.185 En este sentido, los bienes relacionales funcionan a modo de
compensaciones que motivan "no monetariamente" a los trabajadores, esto es, conllevan un valor instrumental porque afectan el rendimiento económico de la empresa186 (Sacco
y Vanin, 2000; Dur y Sol, 2009, p. 253; Mosca et al., 2006187).188
Algo similar sucede en el contexto escolar. Los bienes relacionales mejoran el ambiente que se respira en las aulas y afectan positivamente a la satisfacción y el rendimiento de los alumnos; siendo un "activo" del bridging social capital. Tal y como
propone Goleman (2010, p. 384), los maestros que crean un entorno empático y sensible hacen mejorar las calificaciones de sus discípulos y estimulan sus ganas de aprender. En el otro extremo, señala que aquellos adolescentes que se encuentran inmersos en un clima general de insultos y rechazos sienten la experiencia escolar como un suplicio (ibid., p. 411).
Si nos movemos a otra esfera propia del bridging social capital, la comunidad
residencial, los bienes relacionales también facilitan la acción colectiva en cuanto a la solución de problemas y respecto al desarrollo de iniciativas que promueven al beneficio conjunto. Mientras que en el terreno de lo deportivo, los bienes relacionales tienden a beneficiar el trabajo de equipo y el funcionamiento de la agrupación (véase Caruso, 2011, p. 457)189.
Los bienes relacionales también actúan como "activo" del capital social tipo
bridging en el marco del puro juego económico. Dos establecimientos expendedores de
un mismo servicio con una atmósfera relacional divergente, decantarán, ceteris páribus,
la elección del cliente hacia el que le ofrezca un mayor disfrute intrínseco en la interacción que media en la transacción. Esta es la circunstancia de la peluquería y el supermercado que cita Gui (2000, 2003) y la de la conexión médico-paciente que recoge Bruni (2008, pp. 52-54), en donde además del servicio profesional se percibe un clima
185 Se desarrolla un buen "capital humano de grupo" (Chillemi y Gui, 1997; Gui, 2001; Gui, 2005).
186 El efecto es además retroalimentativo dado que el clima social positivo favorece a su vez el consumo
y la producción de bienes relacionales (Gui, 2001, p. 155).
187 Estos autores advierten que en el sector no lucrativo, a igual trabajo, los sujetos cobran (y están
conformes cobrando) salarios más bajos que sus homólogos en aquellas organizaciones que tienen ánimo de lucro.
188 Además, se ha evidenciado un descenso del absentismo laboral. Asimismo, la satisfacción laboral y el
compañerismo inciden en la menor presión de los trabajadores en busca de un salario al alza (Dur y Sol, 2009, p. 294).
189 Señala este autor que incluso a los ojos de la economía, que tiende a dejar de lado el hecho social, los
comportamientos negativos tales como la coerción, el comportamiento agresivo y la competición extrema son improductivos e incluso destructivos.
151 "amical" y un fellow feeling190(Sugden, 2005, p. 66) o correspondencia de sentimientos
entre profesional y cliente; una disposición que yendo más allá del exclusivo trato instrumental auspicia el entendimiento y la calidad del servicio prestado.