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LECCIÓN 15

LOS CEREALES, LAS UVAS, Y EL ACEITE DE OLIVA

“[Dios hace crecer] para sacar de la tierra su alimento: el vino que alegra el corazón, el aceite que hace brillar el rostro, y el pan que sustenta la vida (Sal 104:14-16).

Esas palabras del salmista dan una imagen de felicidad y gozo en Israel. La mayoría de la gente no puede estar feliz si tiene hambre. Para Israel los alimentos mencionados

sugieren la abundancia de las bendiciones terrenales de Dios para su pueblo. El vino hecho de uvas, aceite de oliva, y pan de los cereales. Éstos eran los tres alimentos principales en la dieta y economía del antiguo Israel, y también eran símbolos de su prosperidad. En este capítulo examinaremos cómo se cultivaban esas cosechas y la importancia de su uso. Al finalizar esta lección usted podrá:

• Describir brevemente los ocho pasos principales para cultivar y preparar los cereales, y el equipo que se necesitaba.

• Nombrar los dos principales cereales que se cultivaban en el Israel antiguo. • Describir un viñedo antiguo y una prensa de uvas

• Dar una descripción de una prensa de aceitunas, y mencionar cinco usos para el aceite de oliva en tiempos bíblicos.

A. CEREALES PARA HACER EL PAN

Los dos granos más importantes que se cultivaban en Israel eran el trigo y la cebada. Ambos eran esenciales para hacer pan y otros alimentos. Había ocho pasos principales que el pueblo de Israel seguía para cultivar y preparar esos cereales.

1) La siembra o plantación de las semillas de los cereales empezaba con la venida de las primeras lluvias y el ablandamiento del suelo. Las semillas se guardaban en una canasta o bolsa y el sembrador caminaba por el campo, esparciendo las semillas con la mano. Jesús describe este proceso en la parábola del sembrador (Mt 13:3-8).

2) Arar el suelo era el siguiente paso. Por lo general, se realizaba inmediatamente después de la siembra y otro hombre lo realizaba siguiendo al sembrador. Los arados antiguos estaban hechos usualmente de madera con la punta cubierta de metal. Removían la tierra, pero no le daban la vuelta como los arados modernos. La reja del arado estaba pegada a una barra fija y luego un yugo. El arado usualmente lo arrastraba un par de bueyes, aunque se usaban otros animales también. Un agricultor pobre podía tener un solo animal para arrastrar su arado, o incluso podía arrastrarlo él mismo. Arar el suelo rocoso de Palestina era un trabajo difícil y con el tiempo el yugo vino a simbolizar una carga pesada (Jer 28:11; Mt 11:29-30). Arar era además un trabajo duro para el que lo manejaba. Tenía que empujar con fuerza hacia abajo para que el arado cortara

profundamente, y tenía que mantener a sus animales caminando en una línea recta. Por eso, sería una tontería si mirara atrás (Lc 9:62). Para que sus animales siguieran

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larga de madera, algunas veces cubierta de hierro, para pinchar o pegar al animal. El juez Samgar usó tal aguijón para matar a seiscientos filisteos (Jue 3:31).

3) El crecimiento tomaba varios meses y era un tiempo peligroso para el grano. Los pájaros podrían comer las semillas (Mt 13:4). La hierba podría dificultar su crecimiento (Mt 13:25). El fuego podría destruir el campo (Éx 22:6). La langosta podría comer la cosecha (Jue 6:5). Los ladrones podrían robar la cosecha (Jue 6:3). La falta de lluvia podría secar toda la cosecha.

4) La recolección se hacía en abril y mayo. El grano usualmente se recogía con la mano y una hoz (Joel 3:13). Las hoces con frecuencia se hacían de la quijada de algún animal con piezas de piedras atadas para que cortaran mejor. Sansón pudo matar a mil filisteos con una quijada similar de un burro (Jueces 15:15ss). Después de cortar el grano, se recogía en una gavilla o manojo (Gn 37:7) y luego del campo lo llevaban a los graneros para almacenarlo (Mt 13:30).

Cuando el grano maduraba en los campos, la ley de Moisés permitía a los que pasaban por allí que cortaran las espigas con la mano si tenían hambre o eran pobres. Sin embargo, estaba prohibido cortar grandes cantidades con una hoz (Dt 23:25; Lc 6:1-2). También cuando recogían, siempre dejaban un poco en las orillas del campo para que los pobres pudieran recoger las espigas (Lv 23:22; Rt 2:2-3).

5) Trillar era lo que venía enseguida. Esto se hacía en la era, un espacio de tierra limpia y firme de unos 8 m². Este espacio estaba usualmente situado en la cima de una colina donde el viento soplaba la paja cuando se aventaba el grano. Arauna tenía una era en la cima del monte Moria (monte Sión) y éste fue el lugar donde David compró terreno para el templo que construyó Salomón (2S 24:18).

A fin de trillar el grano, se deshacían los manojos y las espigas se extendían en la era. Había diferentes formas en las cuales se podía trillar o quebrantar el grano. Algunas veces llevaban a los bueyes para que pisotearan el grano; otras veces, los bueyes

arrastraban sobre el grano una carreta o trineo trillador hecho de madera (Is 28:27-28; 2S 24:22). Además se podía poner piedras filosas o metal en las tablas para que el trineo cortara mejor (Is 41:15), y la gente podría pararse en el trineo para aumentar el peso. En esta forma, se aplastaban las espigas y los granos se separaban de la paja y del rastrojo. Si se trillaba una cantidad pequeña de grano, o no había una era, entonces se usaba un mayal. Probablemente de esta forma trillaron el grano Rut y Gedeón (Rt 2:17; Jue 6:11). 6) Aventar era el próximo paso y se podía hacer después de que el grano había sido quebrantado y separado de las espigas. Por lo general, lo aventaban al atardecer cuando soplaba el viento. Algunas veces, especialmente con pequeñas cantidades, el grano se colocaba en una tela y entonces se aventaba al aire. Sin embargo, normalmente se usaba un rastrillo o abanico. El rastrillo se usaba para aventar el grano al aire. El viento se llevaba los tallos y la cáscara mientras que los granos más pesados caían al suelo. Por lo general, la paja que se separaba caía a poca distancia. Entonces la recogían y la usaban

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para alimentar al ganado. La separación del grano y la paja aventándolos fue una imagen que usó Dios para retratar el juicio sobre su pueblo infiel (Jer 15:7; Mt 3:12).

7) Cribar era el siguiente y último paso y era necesario porque, aun después de aventarlo o zarandearlo, algunos pequeños pedazos de tierra o hierba, u otros objetos extraños todavía podrían estar entre el grano. Se empleaba cribas (cedazos) para limpiar el grano (Am 9:9; Is 30:28).

8) El almacenaje era lo último que se hacía para guardar el grano hasta que se usara. Cuando había grandes cantidades de grano usualmente se guardaban en almacenes o pozos, pero más a menudo el grano se guardaba en tinajas de cerámica (Neh 10:39). Ésta se podía sellar para que no entraran insectos ni animales. El grano ahora estaba listo para moler y hacerlo harina y usarlo para hacer pan y tortas (1R 17:12).

B. EL CRECIMIENTO DE UVAS Y EL PROCESO DEL VINO

“Cantaré en nombre de mi amigo querido una canción dedicada a su viña. Mi amigo querido tenía una viña en una ladera fértil. La cavó, la limpió de piedras y la plantó con las mejores cepas. Edificó una torre en medio de ella y además preparó un lagar. Él esperaba que diera buenas uvas, pero acabó dando uvas agrias” (Is 5:1-2).

Esos versículos describen lo que era una viña en tiempos bíblicos. Los viñedos se podían encontrar por todo Israel. Los viñedos que habían sido plantados en las colinas eran especialmente buenos ya que recibían más luz. Para plantar una viña, el área para las parras se despejaba con mucho cuidado. Entonces se usaba un azadón para preparar el suelo (Is 7:25). Luego se plantaban retoños buenos en el suelo preparado. Por lo general, se construía una barda alrededor de la viña para protegerla de los animales y los ladrones. Además se construía una torre de vigilancia y el vigilante cuidaba mientras las uvas maduraban. Espantaba a los pájaros y animales así como también vigilaba contra los ladrones. El agricultor también tenía que vigilar contra los gusanos y otras plagas (Dt 28:39). Con frecuencia una prensa de uvas se construía allí mismo en la viña para que las uvas fueran procesadas en vino rápidamente. Aunque había bastante trabajo para

establecer y cuidar una viña, las ganancias podrían ser grandes. Cuando un hombre era dueño de una viña y la cuidaba, esperaba obtener una buena cosecha. Si las plantas no producían nada, malos frutos o pocos, su dueño tenía todo el derecho de enojarse (Is 5:4-5; Jn 15:1-17). Los dueños ricos construían viñedos y luego sus sirvientes los cuidaban o los alquilaban (Mt 21:33-34).

Uno de los beneficios de cultivar uvas es que se les pueden dar muchos usos. Se pueden secar en pasas (1S 25:18), comerse frescas (Dt 23:24), y el jugo se puede hervir para hacerlo en un almíbar espeso o "miel de uva". Algunas de las referencias en el Antiguo Testamento acerca de la miel podrían tratarse de esta miel de uvas (Gn 43:11; Ez 27:17). Pero la mayoría de las veces las uvas se usaban para hacer vino. La seriedad de los votos nazareos estaba clara por el hecho de que no solamente no se podría tomar vino, sino que no podía comer ningún producto derivado de las uvas (Nm 6:4).

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El proceso de hacer vino empezaba en una prensa de uvas. Éstas eran áreas abiertas hechas de dos compartimentos. Las uvas se ponían en la primera sección y se escurrían o aplastaban para obtener el jugo. Esta imagen con frecuencia se usó para representar el juicio de Dios sobre los pecadores (Ap 19:15). La gente con frecuencia cantaba mientras aplastaba las uvas ya que éste era usualmente un tiempo de fiesta (Jer 48:33). Cuando el jugo escurría, pasaba del primer compartimento a través de un hoyo pequeño al segundo compartimento más bajo de la prensa. El jugo entonces se ponía en odres (Jos 9:4). En los odres el jugo se fermentaba por los químicos naturales del cuero y luego se convertía en vino. El vino nuevo tenía que vaciarse en odres nuevos que todavía estaban suaves y flexibles y que podían expandirse mientras esto tomaba lugar. Los odres viejos podían romperse con la presión de los gases que se formaban durante el proceso de fermentación (Mt 9:17).

C. PROCESO DE LAS ACEITUNAS PARA HACER ACEITE

Las aceitunas eran el tercero de los tres ingredientes básicos de las cosechas del antiguo Israel. Los olivos, como las parras, podrían crecer en un suelo rocoso (Dt 32:13). Tomaba siete años después de que un árbol fuera plantado o injertado para que diera su primer fruto. Tardaba otros siete años antes de que creciera y diera una cosecha completa. De este modo, el suelo necesitaba largos períodos de reposo para que los olivos crecieran y prosperaran, y así la rama de olivo se convirtió en un símbolo de paz. Debido a que los árboles tomaban mucho tiempo para madurar, destruir los olivares era una forma mucho más despiadada de hacer la guerra que simplemente quemar los viñedos y los campos sembrados (Jue 15:5).

Una vez que crecían, los olivos podían seguir dando fruto por cientos de años. Un nuevo brote retoñaría del tronco de un árbol seco para seguir viviendo por más tiempo (Sal 128:3). Los olivos silvestres no producían frutos comestibles. Esos árboles tenían que podarse y se les tenía que injertar una buena rama antes de que dieran buenas aceitunas. Pablo usa esta imagen para describir el crecimiento de la iglesia (Ro 11:23-24).

Los olivos se cosechaban sacudiendo el árbol con escobas o ramas (Is 17:6). Algunas veces se comía el fruto seco, y la madera a veces se usaba para construir o esculpir estatuas (1R 6:23, 31-33). Pero el producto más valioso del olivo era el aceite que se exprimía de las aceitunas. Las aceitunas son mucho más firmes que las uvas, y así se necesitaba una prensa de aceitunas para extraer el aceite de ellas (Mi 6:15). Ya que el aceite de oliva era más difícil de extraer, las prensas tenían que usar una palanca, un torque y pesas más pesadas para extraer el aceite.

Hacer aceite de oliva era mucho trabajo, pero valía la pena hacer el esfuerzo. El aceite se usaba en muchas formas en el mundo antiguo. Se usaba como mantequilla, para cocinar o en un horno (Lv 2:4). Se quemaba en lámparas (Mt 25:3), se usaba como ungüento para humectar la piel, y como medicina (Is 1:6). También se usaba para ungir a aquellos hombres que eran designados para hacer la obra de Dios – el profeta (1R 19:16), el sacerdote (Lv 8:12) y el rey (1S 16:13).

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Así, cuando los israelitas tenían un buen cultivo de cereales y una buena cosecha de aceitunas, podían considerarlo como una bendición del Señor y podían esperar un año de prosperidad.

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