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La diversidad geográfica extremeña, desde las vegas de los ríos (250 msnm) hasta las cumbres más altas de la región a 2400 msnm, presenta un elevado número de ecosistemas acuáticos

Guadiana. Al norte se eleva el Sistema Central con las formaciones montañosas de mayor altitud de la región, que la separan de la meseta castellana, com-puesta por la Sierra de Gredos al noroeste, las estri-baciones de la Peña de Francia y la Sierra de Gata al noreste. Al sur de la comunidad se encuentra Sierra Morena, con menor altitud, que la separa de Anda-lucía, y en el centro, aparece una cuerda de sierras de escasa altitud que forman parte de los Montes de Toledo, entre las que destacan de este a oeste la Sierra de las Villuercas, Sierra de Montánchez y Sie-rra de San Pedro, que dividen las dos grandes cuen-cas hidrográficuen-cas Tajo al norte y Guadiana al sur. La red hidrográfica extremeña pertenece en su to-talidad a la vertiente atlántica, contando con cuatro cuencas hidrográficas diferentes, la del río Tajo y la del Guadiana que ocupan la mayor parte de la re-gión y dos pequeñas zonas que pertenecen a la cuenca hidrográfica del Duero y del Guadalquivir. La cuenca del Tajo cuenta con dos ríos principales por su margen derecha: el Tiétar y el Alagón que aportan la mayor parte del caudal, puesto que se nutren principalmente de las gargantas y ríos pro-venientes del Sistema Central donde las precipita-ciones son muy abundantes y en invierno se

n Introducción

Los odonatos son especies adaptadas y muy de-pendientes de los ambientes acuáticos, desarro-llando la mayor parte de su ciclo vital en el interior de sus aguas o bien en áreas cercanas a éstas. Las diferentes características que presentan estos há-bitats, ya sean aguas estancadas o corrientes, (pro-fundidad, velocidad, condiciones físico-químicas, estacionalidad, ubicación geográfica, vegetación en el interior y fuera del agua, climatología, etc.) van a determinar la presencia de un conjunto de especies que encuentran las condiciones necesarias para su desarrollo. Teniendo en cuenta el nivel de depen-dencia de las especies a su hábitat se encontrarán especies estenotópicas, aquellas que son muy sen-sibles a pequeños cambios en las características de su hábitat y especies euritópicas que se corres-ponden con especies oportunistas y/o generalistas. De esta forma, la presencia de un conjunto de es-pecies en un determinado hábitat puede indicar la calidad de éste.

La gran extensión de la región extremeña, con más de 41.600 km2, favorece la existencia de una gran variedad geomorfológica en la región, caracterizán-dose por la presencia de dos grandes planicies ori-ginadas por las cuencas del río Tajo y el río

Río de carácter permanente de Cáceres, perteneciente a la cuenca del Tajo

Este río presenta un mayor carácter estacional, ya que sus afluentes provienen de sistemas montaño-sos de escasa altitud en los que apenas se acumula nieve. Tiene como afluentes principales por la mar-gan derecha los ríos Guadarranque y Ruecas y por la izquierda el Zújar, que es su afluente más cauda-loso, y el Matachel.

El conjunto de factores como la hidrografía, la di-versidad orográfica, las diferentes exposiciones, los condicionantes climáticos y pluviométricos y la suma de la influencia antrópica, sobre todo, en las últimas décadas, con la construcción de charcas, embalses, infraestructuras de riego, etc., ha dado lugar en Extremadura a un conjunto de hábitats acuáticos muy diversos, que han sido aprovecha-dos por las diferentes especies de odonatos que se encuentran en la actualidad.

A la hora de hablar de los hábitats que utilizan los odonatos hay que diferenciarlos principalmente de acuerdo al movimiento del agua y a su estacionali-dad, lo que unido a la ubicación geográfica, las ca-racterísticas geomorfológicas, y la flora presente, van a dar lugar a hábitats con condiciones muy di-ferentes. De esta forma se puede realizar una clasi-ficación de los principales hábitats que se encuentran en la región y las especies más carac-terísticas asociadas a ellos.

acumula gran cantidad de nieve. Por la margen izquierda los princi-pales afluentes son los ríos Al-monte, Ibor, Salor y el Server con una estacionalidad más marcada. El régimen hidrológico del Tajo, como se ha comentado, queda de-terminado por las variaciones plu-vio-nivales propias de la región central de la Península Ibérica, es-pecialmente en referencia a las for-maciones montañosas que existen en su cuenca. Las grandes aveni-das del río suelen producirse desde enero a abril, con máximo

absoluto en marzo, cuando tiene lugar el deshielo, mientras que los caudales más bajos se dan entre julio y octubre, con mínimo en el mes de septiem-bre. El caudal del río Tajo y de algunos de sus afluen-tes se ha visto alterado en la segunda mitad del siglo XX como consecuencia de la construcción de dife-rentes obras de ingeniería, dirigidas a regular su cuenca para usos como el abastecimiento de agua potable, los cultivos de regadío o la producción de energía eléctrica.

En el caso de la cuenca del río Guadiana, ésta pre-senta un escaso caudal en comparación con los otros grandes ríos de la Península Ibérica, debido a la escasa altitud de las formaciones montañosas que rodean su curso. Presenta una estacionalidad muy acusada debido a la escasa pluviosidad de su cuenca y las elevadas temperaturas estivales que tienen lugar provocando grandes oscilaciones, con importantes crecidas preferentemente en febrero y diciembre y un fuerte estiaje en agosto.

El caudal del río Guadiana y de sus afluentes ha sido alterado también a partir de la segunda mitad del siglo pasado, sobre todo, como consecuencia de la construcción de diferentes presas y canales de riego dentro del “plan Badajoz”, para transformar en tierras de regadío todas las vegas del entorno del río Guadiana.

LOS HÁBITATS