II.- ANTECEDENTES
2.11 Control biológico de la gallina ciega
2.11.1 Los nematodos en el control de gallina ciega
El control biológico de P. japonica de los pastos tuvo éxito con el nematodo Steinernema (Neoplectana) glaseri parásito en Carolina del Norte. Subsecuentemente se han realizado estudios tendientes a identificar otras especies como opciones en el control de este tipo de plagas, como es el caso de
Heterorhabditis heliothidis (khan, broks & hirschmann) (= H, bacteriophora) Poinar, Steinernema carpocapsae (Weiser) y S. glaseri que se han probado contra larvas de Phyllophaga hirticula Knoch. De estos tres nematodos, H. heliothidis causa la mayor mortalidad sobre P. hirticula; sin embargo, no se apreció una tendencia en mortalidad provocada de acuerdo al incremento en el niveles de concentración de los nematodos (Forschler y Gardner, 1991).
Se ha estudiado también la combinación de nematodos y tratamientos con riegos como es el caso de H. bacteriophora sobre P. japonica, en donde los resultados muestran que la aplicación de riego antes e inmediatamente después de la aplicación de los nematodos así como regando hasta 18 horas después de la aplicación, se tiene hasta un 100% de mortalidad de la palga; sin embargo, cuando la aplicación se hace en suelo seco y se riega inmediatamente después, la efectividad del nematodo es nula a diferencia del tratamiento con insecticida, el cual causa un 54% de control (Suggars, 1994).
De igual forma se han evaluado en campo y laboratorio, los nematodos S. feltiae y H. heliothidis contra P. anixia (Le conte), P. fusca (Froelich) y P. comes (Casey). En laboratorio matan entre 60 y 80% de las larvas; sin embargo, en campo los resultados son irregulares. En forma asperjada, la aplicación de nematodos aunque es efectiva contra larvas, es muy variable, ya que el nivel de control no corresponde a las dosis aplicadas; mucho tiene que ver la diferencia de especies de nematodos y su movimiento, por lo que debe investigarse más para clarificar las inconsistencias de estos resultados (Bradford et al., 1988).
En un ensayo en cajas de plástico, se evaluaron los nematodos S. kushidae S. intermedia, S. carpocapsae (cepa mexicana) S. feltiae, S. glaseri y H. heliothidis, para el control de la gallina ciega Anomala cuprea Hope, que causa daños a la papa dulce y a árboles de ciprés japonés. S. kushidae causa niveles de mortalidad de 90%, mientras que el resto presentan niveles de mortalidad comprendida entre 30 y 87% en larvas de 2° y 3° estadio. Este resultado identifica a S. kushidae como un
poderoso agente de control biológico para poblaciones de estas larvas; sin embargo, deberá investigarse sobre métodos de producción comercial y probarse a nivel de campo (Ogura, 1993).
Del mismo modo se ha evaluado a las especies S. glaseri, A. anomali, S. feltiae y Heterorhabditis HE-87.3 entre otros, contra larvas de Phylloperta horticola L. y Amphymallon solstitialis. Un aislamiento de Heterorhabditis HE-87.3 proveniente de larvas de P. horticola, causa un 100 % de mortalidad en larvas de tercer estadio de P. horticola; sin embargo, bajo condiciones de campo presenta menos del 47%, de mortalidad de larvas debido probablemente a condiciones de altas temperaturas alrededor de 30°C. Por lo anterior, se deduce que al igual que lo ocurrido en EUA, New Zelanda y Australia, es posible obtener controles de larvas en porcentajes cercanos al 50%, bajo condiciones de campo (Klein, 1990).
El uso de nematodos para el control en campo tiene muchos problemas, ya que las larvas de gallina ciega no son tan susceptibles a nematodos como lo son las larvas de Lepidoptera u Otiorhinchus sulcatus F. (Coleoptera: Curculionidae); por otro lado, la experiencia y pruebas hechas en invernadero, muestran que el factor más importante para un éxito con nematodos en el control biológico son las condiciones ambientales, así como la presión sobre la sensibilidad de larvas a la infección (Smith, 1992) .
Wassink y Poinar (1984) reportaron que los nematodos de la familia Steinernematidae son de los más importantes grupos de agentes de control biológico de insectos del suelo; asimismo, existen por lo menos 100 especies de insectos de 11 órdenes en América Latina que son susceptibles a S. feltia; de igual forma, Poinar (1979) menciona que muchas plagas son parasitadas por nematodos Steinernematidos y las especies más ampliamente usadas han sido cepas de variado origen geográfico de S. feltia (= N. carpocapsae).
efectivo y a S. glaseri como un excelente agente contra Ligurus subtrópicus, ya que causan mortalidades comprendidas entre 17 y 100% de mortalidad respectivamente. Sin embargo, bajo condiciones de campo (temperatura media 23.3°C, media mínima de 13.9°C, suelo con 20% de humedad, pH: 6.2 y 46% de materia orgánica) los dos nematodos no causaron niveles significativos de reducción del número de larvas (16.6 y 2.7% respectivamente), aunque S. glaseri presentó la mayor mortalidad (Sosa y Hall, 1989).
La humedad del suelo es a menudo el factor más crítico en la supervivencia y movimiento de nematodos entomopatógenos; Shetlar et al., (1988) demuestran que hay una reducción en la mortalidad de P. japonica cercana al 50% cuando la humedad se reduce de un 40% a un 25%. Similares resultados son encontrados por Jackson et al., (1983), quienes mencionan que los nematodos aplicados durante la lluvia, o cuando se hacen riegos antes de la aplicación, permanecen más estables que aplicados en condiciones secas.
En general, los nematodos entomopatógenos, principalmente de las familias Steinernematidae y Heterohabditidae, a diferencia de otros microorganismos, tienen muchas cualidades que los hacen excelentes agentes de control de plagas del suelo y tienen un amplio rango de hospederos, facilidad de reproducción, facilidad para buscar huéspedes, matarlos rápidamente y por ser seguros en cuanto a impacto ambiental (Gaugler, 1981).
No obstante lo anterior, los nematodos tienen características que pueden ser limitantes dependiendo de las condiciones del campo donde se pretenda utilizar como método de control, son susceptibles a la temperaturas altas > de 30º C (Woodring y Kaya, 1988) requieren de suficiente humedad, por lo que es indispensable contar con sistema de riego ( Wiright y Jackson, 1988; Kaya y Gaugler 1993).