Capítulo 1: El crimen como eje estructurante en las novelas negras latinoamericanas Abril rojo
1.2. Relaciones de poder y de saber: El crimen y el Estado
1.2.3. Los Peronistas y el Estado en Plata quemada
En el apartado anterior se planteó que detrás de asalto al carro de valores hay una confrontación entre grupos organizados y que, por lo tanto, no se trata de una simple persecución de policías a ladrones. La naturaleza del crimen en esta novela tiene otras complejidades relacionadas con prácticas como la contrainteligencia tanto de las autoridades como de los criminales. Las relaciones de poder y de saber entonces están inscritas en un conflicto de mayor envergadura que implican, de similar manera que en Abril rojo, un pasado político en el que subsisten grupos de resistencia política y gobiernos con prácticas por fuera de la ley:
Pese al mutismo de los jefes de policía trascendió que surgieron pistas firmes que llevarían a los investigadores hacia contactos políticos de la banda. Tampoco se descarta que los pistoleros hayan sido contratados y actúen como mulettos de una organización más amplia. Se habla extraoficialmente de una operación sostenida por las redes clandestinas de la llamada resistencia peronista. (Piglia, Plata quemada 54)
La Banda entonces tiene un origen y un objetivo político que busca mucho más que asaltar un camión de valores:
Eran los tiempos duros de la resistencia y Malito se vio metido en un cuadro con los comunistas y los trotskistas y los nazis de la Guardia nacionalista. Hizo una ranchada con ellos; había varios sindicalistas de la UOM, dos o tres suboficiales del ejército y unos tipos que venían de Tacuara. Malito y Nando se hicieron amigos. De esa viene una extraña alianza basada en largas horas de conversación en las noches muertas en la cárcel. Muy inteligentes, aprendieron rápido uno del otro y enseguida empezaron a hacer planes. (…)Pensaba que lo mejor era conseguir la tropa entre los tipos de la pesada y no tener que anda formando gente. Nando tenía la ilusión de hacerlos entrar en la Organización. Poner caños, robar bancos, cortar líneas eléctricas, provocar incendios, disturbios. Las cosas había salido al revés y los tipos de la pesada habían terminado por llevárselo como organizador. Tenía perspectiva y mirada estratégica y él había armado la inteligencia del asalto. (Ibíd. 59)
La banda entonces tiene un saber político y militar que incluye suficientes contactos dentro del Estado para realizar prácticas de contrainteligencia. Igualmente la policía, representada por el comisario Silva, sabe y ejecuta torturas y métodos de investigación por fuera de la ley. Además de lo anterior, el narrador sugiere que Silva encubre a otros representantes del Estado que están involucrados en el asalto:
Así lo afirmó a la prensa el segundo jefe de la División de Robos y hurtos de la policía de la Zona Norte de la provincia de Buenos Aires, comisario inspector Cayetano Silva.-Descartó de plano la participación la posibilidad de que haya habido alguna colaboración interna del personal de la Municipalidad –declaro el comisario Silva. Estaban tirando cortinas de humo, para proteger su línea información.(Ibíd. 53)
El acto de encubrir a otros (en este caso policías y políticos) propone una relación de poder y de saber de complicidad y anuencia con el crimen. Pero si además de lo anterior, se le suma que la Banda no es el autor intelectual del asalto, sino que son liderados y contratados por los policías y políticos que encubre el comisario Silva, esa complicidad y anuencia forman parte de unas relaciones de poder y de saber de naturaleza más compleja: existe un contrato:
Le tiro el laburo y el Nene dijo: «si vamos fiftyfty con la taquería, ¿Cuánto nos queda?» -Mínimo, medio palo… a repartir entre cuatro.-El otro medio palo? -Para ellos –dijo Malito. Ellos eran los que le entregaban el negocio, incluida la cana y el concejal. El Nene se quedó pensativo. Tardó en decidirse. Estaba con la condicional, si volvía a caer no salía más. (Ibíd.70)
En el capítulo cuatro el cadáver del Chueco Bazán es hallado en un bar. Aquí es importante recordar que este personaje era uno de los informantes de Silva y que por ello lo había cubierto al momento de la captura, diciendo que lo habían detenido rondando la plaza cercana al lugar del robo. Por consiguiente, Silva brinda esa versión a los medios para que la Banda no descubra que es su infiltrado:
Al día siguiente los diarios fotografiaron al comisario Silva en el momento de reconocer el cadáver del Chueco Bazán en un bar cerca del puerto. Sus declaraciones eran sentenciosas y contradictorias (y aun incompatible), como cuadra al razonamiento policial. (…)-Usted no piensa que…-empezó el chico que hacía policiales en El Mundo…
-Yo no pienso, investigo –lo corto Silva.
-Dicen que era un informante de la policía. –El chico era un pide de pelo crespo, con la credencial del diario donde se leía Emilio Renzi o Rienzi bien visible en la solapa de la chaqueta de corderoy-. Y dicen que Bazán estuvo detenido… ¿Quién dio la orden de dejarlo libre?
Silva lo miró y se sostuvo la mano herida contra el pecho. Por su puesto había dejado libre al Chueco para usarlo de carnada.
-Es un delincuente con prontuario. Y nunca estuvo detenido… (Ibíd. 77-78)
El narrador advierte que Silva miente ante los cuestionamientos del Emilio Renzi o Rienzi y que traicionó a su infiltrado. Las preguntas que se desprende de la mentira y traición del comisario es: ¿Por qué miente? ¿Qué quiere ocultar frente al asesinato del Chueco?
Para abordar estos y otros interrogantes, es preciso analizar la violencia ejercida sobre los cuerpos de las víctimas representadas en las tres novelas, con el fin de explorar la posibilidad de que existan estrategias de poder y de saber manifestadas en los mismos.