2. La ciudad desde la perspectiva de Mario Mendoza
3.4 Los personajes en La ciudad de los umbrales
Los personajes en toda novela, según el método sociocritico, se construyen por sistemas que los relacionan en una estructura de semejanza, correspondencia u oposición, o por lo que nos dice de ellos sus rasgos y proyección. Esto constituye el “valor” que significa la
intención literaria y poética de un texto. (Guzmán, 2003)
En la novela La ciudad de los umbrales los personajes tienen la función principal de diferenciar, apoyados en sus relatos, las dos posibilidades de existencia en la ciudad. A través de éstos, el lector encuentra los testimonios y las experiencias que posibilitan marcar una línea divisoria entre dos posibilidades o versiones de ciudad, aun cuando se narre solamente una; Bogotá. La primera noción de ciudad es la conocida por el grueso de la población, y que no es necesariamente reflexionada, sino vivida. La segunda noción, en cambio, es la que está en constante reflexión y puede leer en los testimonios de los personajes principales de la novela, ya que estos están en una constante búsqueda del sentido que se oculta en una ciudad ajena a la gran parte de los individuos que la habitan.
Ahora bien, siguiendo a Guzmán (2003) en lo concerniente a la construcción y desarrollo de un personaje, este autor expone que:
(…)la construcción de los personajes en la novela se realiza por la caracterización que el autor va haciendo de ellos en el transcurso de la narración. Ésta puede ser física (fisonómica), psicológica o, para emplear un término de Bajtín, cronotópica; es decir, espacio temporal. La descripción de un personaje también puede hacerse mediante el rol que el autor le asigna en la obra; o bien, a partir de un código de valores que le caracteriza; puede hacerlo por medio de sus gustos, preferencias, creencias,
prescripciones, prohibiciones; etcétera. Y puede hacerse a partir de sus pertenencias individuales o grupales; así como por el auto y hetero reconocimiento. (p. 43)
Teniendo en cuenta esto, para hablar de los personajes en la novela La ciudad de los umbrales y su relación con esta investigación, es importante notar que estos están ligados a roles que les son asignados, y que pueden ayudar a identificar su relación con el espacio mediante los gustos, las preferencias y prohibiciones que tengan dentro de su construcción. Sumado a esto, en términos psicológicos, se puede identificar cómo cada personaje se relaciona con el espacio de formas distintas según las descripciones que correspondan a rasgos “temperamentales, modales, manías, carácter, actitud, conducta ante a los problemas que enfrenta; etcétera”. (Guzmán, 2003, p. 43). Y, por supuesto, a miedos y aversiones con los espacios que puedan ser expresiones de la elaboración de sentidos y significados sobre el mundo social relacionado con la territorialidad, que para Alicia Lindón (2006) se entiende como la relación del individuo con el espacio que habita, y por supuesto con la seguridad dentro del mismo.
El primer personaje que se presenta en la novela es Simón Tebcheranny, este personaje funge como narrador en primera persona de los hechos propios y de las experiencias que les ocurren a sus amigos, ya que se presenta a sí mismo como el escritor de la novela,
equiparando su historia con la del propio Mario Mendoza en algunos puntos.Por ejemplo, en similitud con la historia de vida de Mario Mendoza, Simón cuenta algo relacionado con su familia y los estudios. “…Además había tenido que marcharme de casa porque mi decisión de estudiar literatura y dedicarme a escribir me convertían en un muchacho “extraño y sospechoso”. Así que un día hice maletas y comenzó mi largo peregrinaje por pensiones y residencias estudiantiles” (Mendoza, 2007, p.139). Lo que tiene obvia similitud con la historia que cuenta Mario Mendoza en entrevista con Álvaro Antonio Bernal:
Por lo que le que acabo de decir Álvaro, porque salgo de mi casa a los diecisiete, dieciocho años…estudiaba medicina en la universidad Nacional y después, cuando me paso a estudiar Filosofía y Letras tengo que salir de casa. Soy prácticamente
expulsado de la familia y me toca comenzar a rebuscarme la vida y comenzar un poco como a estar en la guerra diaria y cotidiana. (Bernal, 2010, p.245)
El objetivo de Simón al escribir esta novela es buscar he inventar la ciudad para poder plasmarla en esta obra, para ello transita la ciudad y vive un sinfín de experiencias que luego relatara. “La he recorrido de lado a lado, la he amado, la he padecido y sufrido, me he
hundido en ella hasta la saciedad y la he soñado día a día” (Mendoza, 2007, p.11). En páginas posteriores se empieza a notar como Simón se encuentra cada vez más agobiado o frustrado en la tarea de escribir una novela sobre Bogotá y todo lo que esto conlleva para él, es decir, vivir la ciudad y llegar a hacer parte de sí las experiencias que le podrán ayudar en la creación de su obra. Sin, embargo sus descripciones de la ciudad como una “ciudad nictálope envenenada de sombras y tinieblas que convierten cada casa en un burdel, cada parque en un cementerio, cada ciudadano en un cadáver aferrado a la vida con desesperación” (Mendoza, 2007, p. 11), al final hacen mella en sus intenciones de vivir en ella y decide irse para cuidar de salud mental, reforzando la idea de una ciudad peligrosa para sus habitantes.
El segundo personaje en introducirse a la historia a través del relato de Simón, es Martin Zarezki quien, a través de un manuscrito añadido a la novela, describe sus experiencias más cercanas con la ciudad antes de suicidarse. Este personaje se relata como un hombre letrado que en un momento determinado empieza a sentir la soledad, el abandono, el infortunio y la insatisfacción consigo mismo que lo llevan a quitarse la vida en la plaza de Bolívar. Además de ello, se describe a Martin como un escritor en conflicto con su profesión “ Se había propuesto escribir una obra de valor antes de los treinta años y lo único que había logrado conseguir era una lista de proyectos esbozados o inconclusos que nunca tomaron forma
definitiva” ( Mendoza, 2007, p. 23) Es él quien quiere escribir la novela pero no lo logra a pesar de sus intentos.
Martin guarda relación con el cuarto personaje en llegar al relato; Aurelio. Estos dos personajes refuerzan la idea de Álvaro Antonio Bernal (2010) cuando describe que “En muchos de sus personajes (Mario Mendoza) existen patologías mentales avanzadas que haciendo parte de esa ciudad-infierno, en un instante despliegan su locura incontrolada sin pensar en las mortales consecuencias” (p.119)
Aurelio, es un personaje al que se le dedica todo un capitulo, y que se intenta la trascripción de su diario personal, luego de los sucesos que lo llevan a la cárcel. Este personaje es descrito como un abogado y profesor de arte que empieza a sufrir una
transformación violenta y sexual en el transcurso de su vida en la ciudad de Bogotá, llegando al punto de empezar a vestirse de mujer para salir a las calles, y posteriormente cometer un asesinato. Al final de su historia es juzgado y encerrado en una prisión por seis años, pero no por el asesinato, sino por golpear brutalmente a una de sus amantes. Para Aurelio la cárcel no es más que un retiro del destierro espiritual que sufría en la ciudad, incluso bromea a sus amigos diciendo que su vida de presidiario es mucho más cómoda, económicamente hablando, que su vida anterior.
Un punto importante en la historia de Aurelio es su trasformación en travesti, ya que este personaje, a diferencia de los demás, vive en carne propia las dificultades de ser travesti en la ciudad de Bogotá. Según él, ser travesti una declaración de amor a las mujeres, las ama tanto que desea convertirse en una de ellas, y con esto, el deseo y el objeto estarán dentro de él. Este pensamiento no es entendido por sus compañeros, ya que como dice: “El problema es que Martin, a Emmanuel o a Simón les agrada el travesti para elucubrar sobre él o escribir
Aquí se refiere a las ideas que sus amigos tienen sobre el travesti y las descripciones que hacen aun sin conocerlos a profundidad, como lo empieza a hacer Martin.
El tercer personaje en adentrarse en la obra es Guillermo Lejbán, quien representa la guía espiritual e intelectual para el resto del grupo, él es el quien trasmite en más ocasiones sus experiencias y concepciones de ciudad frente a su grupo de amigos. Incluso Simón (el escritor ficticio de la novela) asume la tarea de transcribir sus ideas sobre la vida, el amor, y más impórtate dentro del relato, sobre la ciudad de Bogotá a través de su experiencia.
Este personaje vive en Usaquén, según Simón, por la calle del cementerio hacia arriba. En los espacios aledaños a su lugar de residencia, Guillermo convive con sus amigos y expresa sus ideas que son bien recibidas por el grupo. Este personaje es el que comúnmente analiza las situaciones que presencia para poder discernir ideas claras y trasmitirlas a los demás. Ya que habla sobre arte, literatura, filosofía, y más importante aún, sobre la situación de los individuos que habitan los espacios de la ciudad de la novela.
Este personaje encuentra su fin mientras reside Jerusalén, más exactamente en la ciudad de Ramalah, allí es acribillado por el servicio de seguridad al creer que éste es integrante de la OLP (La Organización para la Liberación de Palestina) Esto quizás inspirado en el viaje que tiene Mario Mendoza a medio oriente por temas de estudio.
El último personaje en adentrarse en la novela es Emanuel, quien es descrito como el más retirado del grupo, y como el más impredecible. Solo se describe que él vivía en los barrios nororientales de la ciudad y que estaba entregado al cultivo de un jardín. Además aparecen algunas ideas que este personaje expresa sobre la prostitución en la ciudad de Bogotá.