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LOS PRINCIPALES APORTES DE LAS ACCIONES PROPUESTAS

III. La limitada capacidad de las administraciones regionales: insuficientes recursos humanos y

4. LOS PRINCIPALES APORTES DE LAS ACCIONES PROPUESTAS

Este apartado final quiere servir como un medio para destacar lo que, en un sentido genérico, podríamos considerar como las conclusiones más relevantes desde el punto de vista del valor añadido de las sugerencias y recomendaciones realizadas. No se pretende, conviene aclarar, hacer una recopilación exhaustiva de todo lo tratado hasta el momento. Muy al contrario, se trata de perfilar de forma estilizada los aportes que se consideran más importantes:

1) Las propuestas responden a un enfoque integral del desarrollo regional/territorial.

Las sugerencias realizadas están concebidas como un medio para superar los problemas y desafíos detectado, pero colocando en el centro de la actuación a todos los actores participantes. No se trata pues de regionalizar/territorializar la política, como ya se hace con un éxito relativo en Chile, donde por ejemplo los procesos de desconcentración han avanzado durante los gobiernos de la concertación de una manera significativa, sino dar un paso más construyendo una política regional/territorial de desarrollo donde las regiones estén en el centro de la atención.

2) Las propuestas realizadas conllevan a un replanteamiento de la institucionalidad vigente y a la introducción de cambios

Los avances de Chile a lo largo de los quince años de gobiernos de concertación en materia regional están fuera de toda duda, especialmente en el terreno de la desconcentración y en el de cambios en la institucionalidad. No obstante, de cara a hacer más efectivas las futuras acciones regionales proceder a dotar a las instancias subnacionales de un mayor nivel de competencia real tanto en la toma de decisiones como en la gestión de las actuaciones.

3) La necesidad de contar con una dimensión temporal plurianual tanto en el plano financiero como en el estratégico.

Las actuaciones en materia de política regional/territorial están planteadas en la actualidad desde la perspectiva anual del ejercicio presupuestario corriente lo que condiciona la eficacia de muchas de ellas necesitadas, por lo general, de un plazo más largo, como por otra parte suele ser habitual en este tipo de política a la hora de plantear sus objetivos. Ello reporta dos importantes ventajas:

1) Evitar un solapamiento con el calendario electoral que prima sólo las actuaciones en el corto plazo

2) Dar a conocer a los actores intervinientes un marco temporal estable en los procesos de inversión territorial

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4) La robustez de las propuestas

Como ya señalamos en la formulación de sugerencias y recomendaciones se han tenido muy en cuenta experiencias exitosas de política regional a escala internacional.

5) La necesidad de plantear un nuevo esquema de toma de decisiones up-bottom- up

El actual proceso de elaboración de las actuaciones de carácter regional/territorial se caracteriza por su claro sesgo nacional y sectorial, en el que prima una concepción top-down: las decisiones estratégicas claves se toman por las autoridades nacionales y el margen de influencia de los GOREs es muy reducido. El plan propuesto, en consonancia con los cambios sugeridos relativos al nuevo papel de los GOREs con mayores, y bien definidas, competencias, exige una concepción distinta como la señalada.

6) La necesidad de modificar el actual funcionamiento del FNDR

El análisis realizado acerca del papel que juega el FNDR demuestra que es un instrumento con una eficacia limitada para atender los problemas de fondo de las regiones chilenas, especialmente de las menos dinámicas u desarrolladas. En el marco de una estrategia como la planteada resulta imprescindible introducir

cambios en la línea que se sugería en el apartado anterior:

a) Dedicación exclusiva al desarrollo regional y, por tanto, ser un recurso de las administraciones territoriales para financiar sus propias actuaciones. b) Centrarse esencialmente en las regiones menos favorecidas.

c) Dejar la capacidad de decisión sobre su aplicación a las autoridades regionales, reduciendo la condicionalidad a, por ejemplo, la presentación y seguimiento de un programa de actuación regional.

d) Potenciarlo financieramente con mayores recursos, de cara a otorgar un verdadero protagonismo a los gobiernos regionales.

7) La puesta en marcha de Agencias Regionales de Desarrollo

Los nuevos retos de la política regional, particularmente en relación con la competitividad territorial, exigen la puesta en marcha de instrumentos nuevos como las Agencias Regionales de Desarrollo en una línea como la sugerida. Es decir, como una institucionalidad que sirva como agente intermediario entre el sector público y privado, a la vez que como medio catalizador de las necesidades locales y de los numerosos instrumentos ahora existentes para el fomento de la actividad productiva. En la actualidad, parte de este rol viene siendo asumido por CORFO, de manera parcial y generando problemas de superposición con otras instituciones y sin capacidad para acabar coordinando esta multiplicidad de actuaciones.

74 No obstante, es conveniente recordar de nuevo que este instrumento necesita algunas condiciones mínimas: implantación selectiva o gradual; reforzamiento de la autonomía regional o responsabilidad sobre los resultados.

El equipo de trabajo es consciente de que las propuestas realizadas pueden encontrar obstáculos importantes para su implementación, no sólo de índole política, sino también de carácter económico o incluso social. Por ello, las ideas de gradualismo y de un horizonte temporal de medio plazo deberían guiar su posible puesta en práctica. En todo caso, la decisión final sobre estos temas es verdaderamente el desafío clave del desarrollo regional/territorial en Chile.