El recorrido de transformación del arte, como arte en general, no estaría completo sin mencionar una parte de la obra de Marcel Duchamp, específicamente sus ready-mades auténticos, como la Rueda de bicicleta, 1913,
pero sobre todo los ready-mades no auténticos, como Fuente, de 1917, y
Portabotellas, de 1924. Estos consistían respectivamente en ensamblajes simples de objetos o simplemente la retirada de un objeto cualquiera de su ciclo funcional, como un urinario, presentándolo firmado y como arte en el espacio institucional del museo o galería de arte. “El portabotellas firmado, su primer ready-made, fue transportado del mundo de los objetos comunes al dominio del arte por el simple hecho de haber sido firmado por el artista. Este caso (así como
en el caso de los ready-mades siguientes (…), el artista claramente no fabricó o construyó la escultura, en lugar de eso, escogió un objeto entre un número casi infinito de productos industriales que llenaban pasivamente el espacio de su experiencia cotidiana. Un objeto sobre cuya fabricación él no tuvo el menor control. Por consiguiente, no podría ser considerado como portador de la marca de un acto creativo, es decir, el objeto no surgía como algo proveniente del manantial de ideas y emociones personales del artista”117
. Al retirarle la funcionalidad y al operar procesos simples de exposición, un objeto banal y cotidiano podía ahora ser elevado a la condición de escultura o de arte en general, resultando este acto sólo de un trabajo de decisión previo y no de una acción de modelado realizado por el trabajo manual. A través de esta estrategia, Duchamp buscaba obsesivamente la respuesta a su pregunta: “¿Qué hace una obra de arte?”118
. La respuesta a esta pregunta hará que el arte pueda ser considerado como idea, es decir, “el objeto de arte puede no ser un objeto físico, sino una pregunta.”119
La obra de arte, que hasta aquí se definía como una transformación del material por acción de la mano y del cuerpo, pasando por varios estadios hasta la decisión por parte del artista de que la obra está terminada, pasa ahora, con los ready-mades de Duchamp, a definirse sólo por su último estado. La obra es sólo el resultado de la decisión; podemos decir que en los ready-mades sólo tenemos acceso al momento de decisión, pasando el arte a disfrutar de una especie de desmaterialización, hecho que, como veremos, será de suma importancia para el minimalismo y para la concepción de Uma floresta para os teus sonhos, de Alberto Carneiro. De hecho, siendo el resultado de una anamnesis, la obra es el resultado de una decisión de querer mostrar solamente una imagen que pasa en la cabeza del artista.
Rosalind Krauss, en su libro Voyage in the North Sea: Art in the age of the post-mediun condition, estudia la obra del artista belga Marcel Broodthaers y defiende que, en arte, existe un antes y un después de Duchamp, caracterizando
117 Traducción libre. KRAUSS, Rosalind E., Caminhos da Escultura Moderna, trad. de Julio Fischer,
São Paulo, Martins Fontes, 2001, pp. 88-91.
118
Idem, p. 88.
119
al primero como el resultado de un trabajo efectivo del cuerpo y de la mano en la transformación del objeto artístico que crea la expresividad y la singularidad de la obra y, el otro, post-duchampiano, en el que la idea de que el arte deriva del esfuerzo físico y del empeño psíquico del artista es cuestionado a favor, como vimos, de la centralidad que ahora tiene el momento de decisión.
Con la erradicación de cualquier motricidad transformadora, se hace difícil garantizar la singularidad de la obra, el aura, su estatuto especial en el contexto cultural, así como su carácter excepcional. Para entender la obra de arte como idea, los criterios pre-duchampianos dejan de ser válidos, creándose otros que confieren a la idea y a la capacidad conceptual del artista el centro de toda la actividad creadora. En este contexto post-duchampiano, la idea es el centro y la forma del material es secundaria, efímera, desprovista de valor e incluso desmaterializada.120 Esta nueva condición para la creación fue designada por Rosalind Krauss «The post-medium condition»121; es decir, el arte que se practica, poniendo la centralidad en el componente conceptual, haciendo que un artista pueda darse el lujo de practicar un género sin dominar los fundamentos de esa práctica. En muchos casos, esa nueva práctica es omisa o extraña a los procedimientos tradicionalmente establecidos, como siendo los naturales para la práctica de ese género. En esta condición, cada artista utiliza los saberes y los procedimientos de la disciplina que mejor le convenga, pretendiendo un determinado objetivo libre de cualquier condicionamiento.
120
El término desmaterialización aplicado a la obra de arte fue trabajado por Lucy Lippard en su libro
The dematerialization of the art object, editado en 1973. LIPPARD, Lucy. Six Years: The dematerialization of the art object from 1966 to 1972. Berkeley/Los Angeles: University of California Press, 2001.
121 KRAUSS, Rosalind, “
Voyage in the North Sea: art in the age of the post-mediun condition”, Thames and Hudson, 1999. En este libro Rosalind Krauss estudia la obra del artista belga Marcel Broodthaers, para profundizar en la situación del paisaje del objeto moderno vinculado a una condición medium específica, para el objeto post-moderno. En Voyage on the North Sea: art in the post-medium condition, se es artista, éste ya no se guía exclusivamente por la práctica informada del género, sino por la capacidad de adecuar las cuestiones que quiere trabajar a los medios más eficaces para expresarlas, comunicarlas o exponerlas.