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Los Siete Pecados Capitales

In document Ambelain Robert - Alquimia Espiritual (página 37-41)

LA ALQUIMIA ESPIRITUAL

B) Los Siete Pecados Capitales

“Y vi subir del mar una Bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas … Y sobre sus cabezas, nombres de blasfemas …”

(Juan: Apocalipsis, XIII, 1) En la Kabala de los hebreos está dicho que al Árbol de la Vida (Otz Chiim) corresponde en el mundo manifestado, el Pequeño Árbol de la Vida que se llama Calla, “La Novia”. Invertido, y oponiéndose a él corresponde el Pequeño Árbol de la Muerte, “la Prostituta”, Quliphah.

Sobre el Árbol de la Vida florecen e irradian los Sefirot, o esferas de la manifestación evolutiva. Sobre el Árbol de la Muerte florecen e irradian los Quliphot o esferas de la manifestación involutiva. Es entonces bien evidente que a las siete Virtudes esenciales (cuatro cardinales y tres teologales) corresponden siete Virtudes (del latín: virtus: potencia) opuestas. Son los siete pecados capitales.

Y como esta Hebdómada estaba coronada de dos Virtudes Sublimales, la Inteligencia y la Sabiduría, dos manifestaciones tenebrosas se oponen a ella. Son a la Inteligencia, la Ceguera (del Espíritu) y a la Sabiduría, el Error (fundamental).

Estudiemos todo este conjunto maléfico, en el plano espiritual.

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1) La Avaricia

La Avaricia llevará al místico perdido a un aislamiento total y estéril. Develar, revelar, enseñar, transmitir todo lo que él mismo ha recibido o aprendido de otro le será siempre cosa dolorosa y chocante. Juntará libros y manuscritos, documentos e iniciaciones, pero no concebirá jamás que él pueda ser nada más que un simple instrumento de transmisión. Las filiaciones iniciáticas a las cuales hubiera podido ser incorporado, las fraccionará nuevamente, multiplicando las pruebas, los grados, las clases, con el único fin de retardar lo más posible el instante en que estará en la obligación de terminar su propio rol, y, del alumno de ayer, hacer su igual de hoy, quizás su superior de mañana. La Avaricia corresponde a la Tierra, y es el contrario de la Prudencia, su exceso mismo.

2) La Gula

La Gula, llevará a nuestro ocultista a devorar, sin ninguna medida, todos los documentos, libros, tratados, esquemas que le sean accesibles. Las doctrinas más extrañas, unas con otras, las enseñanzas más disparatadas, mezclas que no lo repelerán. Ávido de todo lo que halaga su curiosidad y su apetito de conocimientos, ingurgitará todo, como pueda y, de esta extraña mezcla, si el Orgullo se agrega, intentará extraer una doctrina personal, que asegurará completar, y hasta modificar, las Tradiciones iniciales que él habrá así saqueado y hasta mezclado. Si al contrario, es la Pereza que viene a mezclarse a su apetito, el exceso mismo de sus conocimientos disparatados, mal digeridos por un espíritu perezoso, se los hará devolver repentinamente un día, y retornará al materialismo que estimará más tranquilo.

La Gula corresponde al Agua y es el contrario de la Templanza. 3) La Lujuria

La Lujuria le hará introducir cierta sensualidad en todos los dominios iniciáticos donde nuestro Ocultista será llevado a obrar. Será, a priori, hostil a las doctrinas demasiado espirituales o ascéticas, sostendrá la necesidad de transigir de manera muy liberal con las exigencias de la naturaleza humana inferior. Defenderá las religiones y doctrinas donde la sexualidad tiene un rol (tantrismo, gnosticismo licencioso, vintrasismo, magia sexual, etc.) ¡Para él, una organización

iniciática mixta será siempre muy superior a una organización exclusivamente masculina o femenina!

Pero sobretodo, este defecto se ejercerá en el dominio de la facilidad. El transmitirá, de manera inconsiderada, las iniciaciones y las enseñanzas de las cuales es depositario, a impetrantes inadaptados o extraños a esta corriente. ¡Cederá fácilmente los secretos iniciáticos a individuos del sexo opuesto, a cambio de sus favores!) En fin, así como las fornicaciones y los adulterios espirituales fueron reprochados a Israel por los profetas o por el Cristo, se hará el sectario de doctrinas, de iniciaciones, de ceremonias, a menudo diametralmente opuestas. No dudará, si su interés, su placer, o su simple curiosidad, lo incitan, en volverse hacia corrientes inferiores cuando perciba que las fuerzas superiores no le sirven de nada en tales dominios.

La Lujuria corresponde al Aire y se opone a la Justicia. 4) La Pereza

La Pereza llevará al Aspirante perdido hacia un cierto quietismo que le hará considerar la perfección en el banal amor de Dios, la inacción del Alma, y la ausencia de toda obra exterior, sin más. Seguirá indiferente a los males de los seres que lo rodean, o si los percibe, no hará nada para aliviarlos, estimando que las desdichas que sufren son la consecuencia de sus propios errores pasados. En fin, se desinteresará de él mismo, entregándose a la Providencia, para facilitarle el acceso a la perfección moral y considerará la Ignorancia como una vía tan segura como el Conocimiento.

La Pereza corresponde al Fuego (invertido) y se opone a la Fuerza. 5) La Envidia

La Envidia llevará al seudo-iniciado a hacerle desear, no solamente los primeros puestos y los seudo-honores, pero además no hesitará en retrasar, y hasta en impedir, el progreso de otro, si adivina en éste una superioridad que puede eclipsar la suya.

Mantendrá en el oscurantismo sobre las doctrinas, las enseñanzas, los libros y los documentos susceptibles de perjudicarlo. No parará de poseer todo lo que los otros poseen, considerando como una ofensa que haya algo que no posee, por más que esté bien decidido a no servirse de ello, o que le sea intelectualmente opuesto.

La Envidia corresponde a la Sal Principio y se opone a la Caridad. 6) La Ira

La Ira manifestándose en él, el Aspirante perderá el control de sí mismo. Su autoritarismo y su actividad desbordante no le permitirán admitir que tal o cual de sus semejantes sea menos entendido que él. Sus juicios serán tan apresurados como definitivos, y su impaciencia lo llevará a tratar mal a los débiles, los ignorantes. Y si tiene la desdicha de volverse odioso (forma más tenebrosa aún que la Envidia), sus pseudos conocimientos podrán hacer de él un mago negro.

7) El Orgullo

Fue llamado el padre de todos los Vicios, con justa razón. En nuestro Ocultista principiante, el Orgullo lo llevará a imaginarse superior moralmente a todo profano, por ser intelectualmente más enriquecido. Se imaginará con gusto en posesión de secretos y de enseñanzas que han sido revelados solamente a él, se imaginará predestinado a una preeminencia certera, justificada por sus méritos. Se figurará sobre todo y a menudo, haber sido tal o cual personaje importante o famoso en seudo-vidas anteriores. De todo este clima, adquirirá un sólido y fuerte desprecio para lo que él nombra la humanidad, y estará en la imposibilidad de percibir, a menudo disimuladas en la banalidad de existencias modestas, muy cerca de él, Almas de elite mil veces superiores a la suya. En síntesis, en el Pasado, en el Presente como en el Futuro, es a él a quien todo es debido y que, por ende, puede exigirlo todo.

El Orgullo corresponde al Azufre Principio y se opone a la Fe.

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Siete vicios desdoblan los siete Pecados Capitales y son, en cierta forma, los frutos de ellos. Son: la Imprudencia, fruto de la Avaricia; la Intemperancia, fruto de la Gula; la Injusticia, fruto de la Lujuria; la Cobardía fruto de la Pereza; el Odio, fruto de la Envidia; la Presunción, fruto de la Ira; la Ignorancia, fruto del orgullo.

El Hombre es así castigado, por donde pecó …

In document Ambelain Robert - Alquimia Espiritual (página 37-41)