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Los sistemas de información ambiental de producto

2. Descripción del contexto de la investigación

2.1. Comunicación de información ambiental de ciclo de vida de los productos

2.1.3. Los sistemas de información ambiental de producto

Después de los movimientos de los años 70 sobre “consumo político negativo” (boycotting) y “consume menos”, en los años 80 el “consumo verde” (green consumerism) irrumpió en la agenda ambiental. Este nuevo movimiento defendía que los consumidores eran parte de las soluciones y no solo de los problemas ambientales. Empezaron entonces a proliferar guías de compra y declaraciones de las empresas sobre su comportamiento ambiental cuya credibilidad fue cuestionada, estimulando con ello el desarrollo de estándares sobre qué se entendía por un producto ambientalmente más correcto [BOSTRÖM & KLINTMAN, 2008].

La mayor demanda de información ambiental por parte de los consumidores y de sus representantes condujo a que en las décadas de los 80 y 90 proliferaran los programas de ecoetiquetado, algunos de los cuales se basaban en ACV [BERKHOUT & HOWES, 1997]. La Agenda 21 de las Naciones Unidas recomienda a gobiernos, empresas y otros grupos relevantes que promuevan las ecoetiquetas para concienciar a los consumidores sobre el impacto que los productos tienen en el medio ambiente y la salud y, con ello, asistirlos en la toma de decisiones informadas [UN, 1992]. La Agenda 21 es el primer documento reconocido internacionalmente que presenta a las ecoetiquetas como un instrumento para la mejora de la calidad ambiental de los productos, cambiando los patrones de producción y consumo [TROGE, 1998]. Se espera que

Nueva política de transparencia Nueva información Nuevas percepciones de los usuarios de la información Cambio en el comportamiento de los usuarios de la información Nuevas percepciones de

los que suministran la información Cambio en el

comportamiento de los que suministran la

14 las ecoetiquetas impliquen una ventaja en el mercado y, con ello, motiven a las empresas a fabricar productos con un menor impacto ambiental [HICKLE, 2007]. Mejorando la situación de los años 80 y 90 comentada anteriormente, actualmente muchos de los sistemas de información ambiental de producto se basan en información de ciclo de vida [FULLANA et al, 2008].

2.1.3.1.

Tipologías existentes

Las empresas utilizan diferentes mecanismos para dar a conocer información de tipo ambiental sobre sus productos a sus compradores, ya sean otras empresas, organismos públicos o consumidores finales. Así, esta información puede darse en forma de datos cuantitativos, afirmaciones cualitativas, gráficos, logotipos, etc. Actualmente existe un amplio abanico de sistemas de información ambiental de producto; a finales de 2009, se detectó la existencia de 340 ecoetiquetas en todo el mundo [BIG ROOM & WRI, 2010]12. Sin embargo, en general, el mercado global de los productos ecoetiquetados es pequeño y, a pesar de los esfuerzos de promoción, las ventas actuales de estos productos se mantienen en unos niveles moderados [REX & BAUMANN, 2007].

Los sistemas de información ambiental de producto se pueden clasificar en diferentes grupos: voluntarios u obligatorios; auto-certificados o certificados por tercera parte; de contenido negativo, positivo o neutro; etc. Una posible clasificación es la propuesta por [STØ et al, 2005]:

a) Sistemas obligatorios: emanantes de la legislación y verificados por tercera parte. Ejemplos:

- Declaración de la composición de los productos.

- Información sobre riesgos para la salud o el medio ambiente durante el uso o gestión del producto en su fin de vida.

- Etiquetado de producto que mediante símbolos informa sobre sus características específicas (por ejemplo, peligrosidad).

- Certificación de conformidad del cumplimiento de determinados requisitos (por ejemplo, marcado CE13).

12

El sitio web www.ecolabelindex.com pretende ser el mayor directorio de ecoetiquetas en el mundo. Actualmente, contabiliza 431 ecoetiquetas en 246 países y 25 sectores industriales (fecha de consulta: 8/03/2012).

13

CE significa conformidad europea en relación al cumplimiento de los requisitos esenciales exigidos al producto según las directivas comunitarias aplicables.

15 b) Sistemas voluntarios: en este caso, son los productores los que deciden si quieren o no desarrollarlos. Desde la década de los 80, estos sistemas auto-regulatorios se han expandido como alternativa a los de mando y control (command-and-control) [VAN AMSTEL et al, 2008]. ISO los clasifica en tres grandes grupos:

- Ecoetiquetas tipo I: en el contexto de un programa voluntario multicriterio gestionado por una tercera parte que autoriza su uso, indican que un producto es ambientalmente preferible en función de una serie de consideraciones basadas en su ciclo de vida. Ofrecen al consumidor información concisa y cualitativa que le ayuda a tomar decisiones rápidas de compra. Estas ecoetiquetas están estandarizadas por la norma ISO 1402414. Son ejemplos de este tipo de ecoetiquetas el Blue Angel (o Blauer Engel) alemán, la Ecoetiqueta Europea (o EU Ecolabel), el Nordic Swan escandinavo o el Distintiu de Garantia de Qualitat Ambiental catalán. En el desarrollo de los criterios de este tipo de ecoetiqueta se utiliza la metodología del ACV [CLIFT, 1993].

- Ecoetiquetas tipo II: declaraciones hechas por el propio fabricante, importador o vendedor del producto sin necesidad de una certificación por tercera parte. Pueden consistir en afirmaciones, símbolos o gráficos que aparecen en el propio producto o en su envase, catálogo, publicidad, etc. Normalmente solo consideran una etapa del ciclo de vida y un único aspecto ambiental (por ejemplo, que el producto está hecho con material reciclado o que es biodegradable). Estas ecoetiquetas están estandarizadas por la norma ISO 1402115.

- Ecoetiquetas tipo III o Declaraciones Ambientales de Producto: consisten en datos ambientales cuantitativos de un producto calculados según unos parámetros pre-fijados, así como en información ambiental adicional relevante. Estas ecoetiquetas están estandarizadas por la norma ISO 1402516 y requieren

de un estudio de ACV.

14

ISO 14024:1999 Environmental labels and declarations – Type I environmental labelling – Principles and procedures.

15 ISO 14021:1999 Environmental labels and declarations – Self-declared environmental claims (Type II

environmental labelling).

16

ISO 14025:2006 Environmental labels and declarations – Type III environmental declarations – Principles and procedures.

16

2.1.3.2.

Particularidades de las DAP

Todos los sistemas de comunicación comentados dan a conocer información de tipo ambiental al comprador del producto, aunque cada uno de ellos tiene un contenido, finalidad, reglas, destinatarios, etc. distintos. Las DAP, objeto principal de esta investigación, se diferencian del resto de sistemas voluntarios por los siguientes motivos:

- No comunican un mejor comportamiento ambiental del producto objeto de la declaración, sino que ofrecen información neutra relativa a su ciclo de vida y que ha sido calculada mediante la metodología del ACV, aplicada siguiendo unas determinadas reglas predefinidas y conocidas. Esta información puede ser utilizada, posteriormente, para comparar productos17, desarrollar estudios de ACV de sistemas más complejos, etc. - Van destinadas, en la mayoría de las ocasiones, a compradores profesionales (públicos

o privados) y no a consumidores finales.

- Han sido desarrolladas, en general, por iniciativa privada, aunque algunos programas de DAP (o ecoetiquetado tipo III) cuentan con el impulso de alguna Administración Pública, ya sea en su creación o en su funcionamiento.

En el siguiente apartado se describen en mayor profundidad las características de las DAP.