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LUGARES CLAVE EN NÚMEROS

In document 126 - Biblia Diario Vivir (página 190-200)

Números comienza en el monte Sinaí cuando Moisés llevaba a cabo un censo de los hombres idóneos para la batalla. Al comenzar los preparativos para la batalla, el pueblo también se prepara para la guerra espiritual a la que se enfrentaría. La tierra prometida estaba repleta de gente malvada que trataría de atraer a los israelitas hacia el pecado. Por lo tanto, Dios enseñó a Moisés y a los israelitas cómo vivir una vida santa (1.1–12.15).

Después de pasar un año completo en el monte Sinaí, los israelitas levantaron el campamento y marcharon hacia la tierra prometida, pasando por el desierto de Parán. A partir de ahí, un líder de cada una de las tribus fue enviado para que investigara la nueva tierra. Después de cuarenta días regresaron. Todos, excepto Josué y Caleb, tenían demasiado miedo de entrar. Debido a su falta de fe, los israelitas tuvieron que vagar por el desierto durante cuarenta años (12.16–19.22).

Conforme los años de peregrinación se acercaban a su fin, los israelitas volvieron su mirada a la tierra prometida. Cades, también llamada Cades-barnea era el oasis donde pasaron la mayor parte de sus años de peregrinación. María murió allí. En ese mismo lugar Moisés golpeó con ira la roca, lo que le impidió entrar en la tierra prometida (20).

Cuando el rey de Arad supo que Israel estaba en marcha, los atacó, pero fue

estrepitosamente derrotado. Luego Moisés guió al pueblo hacia el sur y hacia el este, alrededor del Mar Muerto (21.1–3).

Los israelitas querían cruzar por Edom, pero el rey de ese lugar les negó el paso (20.14– 22). Así que tuvieron que desviarse, y esto les causó gran desilusión. El pueblo se quejó y Dios envió serpientes venenosas para castigarlos.

Luego Sehón, rey de los amorreos no les permitió pasar. Cuando atacó, Israel derrotó a su ejército y conquistó el territorio hasta la frontera de Amón (21.21–32).

Moisés envió espías a Basán. El rey Og atacó, pero también sufrió la derrota (21.33–35

)

El pueblo acampó en las llanuras de Moab, al este del río Jordán frente a Jericó. Ellos estaban en el umbral de la tierra prometida (22.1).

El rey Balac de Moab tuvo gran temor de la muchedumbre de israelitas, acudió a

Balaam, un hechicero famoso, para que maldijera a Israel desde las montañas que estaban por encima del lugar donde acampaban los israelitas. Pero Dios hizo que Balaam los bendijera en lugar de maldecirlos (22.2–24.25).

Las tribus de Rubén y Gad decidieron establecerse en la región fértil de Galaad al este del río Jordán porque era buena para sus rebaños. Pero primero prometieron ayudar a las otras tribus a conquistar la tierra que estaba al oeste del río Jordán (32).

Al abrirse el libro de Números, los israelitas habían estado acampados cerca del monte Sinaí durante más de un año. Allí habían recibido todas las leyes y reglas que están registradas en el libro de Levítico. Habían sido transformados en una nueva nación y habían sido equipados para su tarea. En este momento estaban preparados para avanzar y recibir su tierra. Como preparación, se les dijo a Moisés y a Aarón que contasen a todos los hombres que podían servir en el ejército. Este libro recibe su nombre de este censo, o numeración, del pueblo.

El tabernáculo de reunión era la estructura más pequeña dentro del tabernáculo mayor. El tabernáculo de reunión contenía el santuario (o Lugar Santo) en una parte, y el Lugar Santísimo con el arca en otra parte. Estas dos partes estaban separadas por una cortina. Dios se revelaba a Moisés en el Lugar Santísimo. A veces el tabernáculo de reunión se refiere al tabernáculo en su totalidad (véase 2.2 ).

Éxodo 33.7 menciona al «tabernáculo de reunión» como el sitio donde Moisés se encontró con Dios antes de que el tabernáculo fuese construido. Muchos creen que el tabernáculo de reunión en Éxodo cumplía la misma función que el que se describe aquí. El realizar ese censo requería mucho tiempo y era tedioso, pero no era una tarea inútil o sólo para ocupar el tiempo. Se debían contar los guerreros para determinar la fuerza militar de Israel antes de entrar en la tierra prometida. Además, las tribus debían estar organizadas para determinar la cantidad de tierra que necesitaría cada una de ellas, así como también para proporcionar los registros genealógicos. Sin dicho censo, la tarea de conquistar y organizar la tierra prometida hubiera sido más difícil. Cuando nos

encontremos en una encrucijada es importante hacer el inventario de nuestros recursos. Serviremos con mayor efectividad si en lugar de actuar precipitadamente, apartamos tiempo para hacer un «censo» de todo lo que tenemos: posesiones, amistades, condición espiritual, tiempo, metas.

Había 603,550 hombres, sin contar los levitas, las mujeres y los niños, por lo tanto, la población total debía ser superior a los dos millones de israelitas. ¿Cómo pudo provenir una población tan grande de la familia de Jacob que constaba de setenta miembros cuando salieron a Egipto? El registro de Éxodo, dice que los israelitas que descendían de la familia de Jacob se multiplicaron en gran manera. Puesto que permanecieron en Egipto más de cuatrocientos años, tuvieron tiempo suficiente para crecer y formar un gran grupo. Una vez que dejaron Egipto, pudieron sobrevivir en el desierto, gracias a que Dios

suministró milagrosamente el alimento y el agua necesarios. Números 22.3 dice que los líderes de Moab estaban aterrorizados por el gran número de israelitas ( 22.3 ).

La nación de Israel estaba organizada en tribus por varias razones: (1) Era un medio eficaz de administrar y gobernar un grupo tan grande. (2) Hacía más fácil la división de la tierra prometida. (3) Era parte de su cultura y herencia (la gente no era conocida por su apellido, sino por su familia, clan y tribu). (4) Se podía llevar más fácilmente un registro de las genealogías cuando las tribus estaban juntas. Las genealogías eran la única forma de demostrar que uno era un miembro legítimo del pueblo escogido de Dios. (5) Los

viajes eran más eficientes. Todas las personas conocían el estandarte de su tribu (una especie de bandera) y de esta manera permanecían juntos y evitaban perderse.

¡Este debió haber sido uno de los campamentos más grandes que el mundo haya visto! Debió haber abarcado casi 31 km para levantar las tiendas de los 600,000 guerreros, sin considerar a las mujeres y a los niños. Moisés seguramente tuvo dificultades para manejar un grupo tan grande. En las primeras etapas del viaje y en el monte Sinaí, el pueblo fue básicamente obediente tanto a Dios como a Moisés. Pero cuando el pueblo abandonó el monte Sinaí, repentinamente comenzó a quejarse, refunfuñar y a desobedecer. Pronto surgieron los problemas y Moisés ya no pudo manejar de manera eficaz a los israelitas. Los libros de Éxodo, Levítico y Números presentan un tremendo contraste entre lo mucho que podemos lograr cuando obedecemos a Dios y cuán poco podemos realizar cuando no lo hacemos.

Véase Levítico 10.1 , 2 para la historia de Nadab y Abiú.

En el tiempo de la primera Pascua ( Éxodo 13.2 ), Dios instruyó a cada familia israelita que todo hijo primogénito debía ser consagrado a Él (véanse 3.40–51 y 8.16 ). Eran apartados para asistir a Moisés y a Aarón en el ministerio al pueblo. Sin embargo, esto sólo fue una medida temporal. Aquí Dios escogió a todos los hombres de la tribu de Leví para reemplazar a los hijos primogénitos de todas las tribus israelitas. Estos hombres, llamados levitas, eran apartados para cuidar del tabernáculo y ministrar al pueblo. Todos los sacerdotes debían pertenecer a la tribu de Leví, pero no todos los levitas eran

sacerdotes. Los levitas debían cumplir veinticinco años de edad antes de entrar al servicio. Probablemente recibían cinco años de instrucción en el trabajo antes de ser admitidos al servicio pleno a la edad de treinta años. Todos los cristianos pueden ahora acercarse a la presencia de Dios sin temor, ya que el propio Hijo de Dios alienta a sus seguidores para que lo hagan. La culpa del pecado puede ser colocada detrás de nosotros cuando nos damos cuenta de la relación especial que podemos tener con Dios basada en lo que Cristo ha hecho por nosotros.

Aarón y sus descendientes fueron apartados para el sacerdocio. Hay un tremendo contraste entre el sacerdocio en el Antiguo Testamento y el sacerdocio de Cristo en el Nuevo Testamento. Aarón y su descendencia eran los únicos que podían realizar las tareas de los sacerdotes y acercarse a la morada de Dios. Ahora que Cristo es nuestro Sumo Sacerdote, nuestro mediador ante Dios, todos los que lo seguimos somos también sacerdotes (1 p 2.5, 9). Todos los cristianos pueden ahora acercarse a la presencia de Dios sin temor, ya que el propio Hijo de Dios alienta a sus seguidores a que lo hagan. La culpa del pecado queda atrás cuando tenemos una relación especial con Dios basada en lo que Cristo ha hecho por nosotros.

Los coatitas, los gersonitas ( 4.21 ), y los meratitas ( 4.29 ) eran familias de levitas a quienes les eran asignadas tareas especiales en el culto de Israel. Para realizar los trabajos descritos en este capítulo, un levita debía tener entre treinta y cincuenta años de edad. Se esperaba de ellos que cumpliesen sus deberes al detalle según se describe aquí. A decir verdad, la falta de cumplimiento en esto significaba la muerte ( 4.20 ). El culto a nuestro santo Dios no debe ser tomado ligeramente.

Los gersonitas podían recibir instrucciones de cualquier hijo de Aarón, pero

exclusivamente eran responsables ante Itamar. Las líneas de autoridad y responsabilidad se comunicaban con claridad a todos. Cuando trabaje con otros, asegúrese de que las líneas de autoridad entre usted y aquellos con los que trabaja queden claramente entendidas. Una buena comunicación construye buenas relaciones.

Dios incluyó la restitución como parte de su ley para Israel, un concepto único en esos días. Cuando alguien había sido asaltado, el culpable tenía que restituirle a la víctima lo que le había sido robado y pagar una multa adicional por los intereses. Cuando dañamos a otros, debemos hacer más que simplemente pedir disculpas. Deberíamos buscar la

manera de componer las cosas y, si fuera posible, dejar a la víctima aun mejor de lo que estaba antes del incidente. Si hemos sido nosotros las víctimas de algún daño, debemos buscar restaurar la paz, en lugar de dar rienda suelta a una venganza.

Esta prueba para el adulterio sirvió para quitar los celos del esposo. La confianza entre el esposo y su mujer tenía que estar completamente destruida para que él la llevara ante el sacerdote para esta clase de prueba. En la actualidad los sacerdotes y los pastores ayudan a restaurar matrimonios al aconsejar a las parejas que han perdido la fe entre sí. Ya sea que se justifique o no, para que un matrimonio pueda sobrevivir debe eliminarse toda sospecha y restaurarse la confianza.

En los días de Moisés, un voto personal era tan obligatorio como un contrato por escrito. Una cosa era decir que iba a hacer algo, pero se consideraba con mucha mayor seriedad cuando uno hacía un voto solemne para hacerlo. Dios instituyó el voto de nazareo para los que querían dedicar algún tiempo exclusivamente para servirlo. Este voto podía ser por un período corto de treinta días, o uno tan largo como toda una vida. Era voluntario, con una excepción: los padres podían tomar el voto para sus hijos jóvenes, haciéndolos nazareos de por vida. El voto incluía tres restricciones: (1) debía abstenerse del vino y las bebidas fermentadas, (2) su cabello no podía ser recortado ni la barba afeitada y (3) le estaba prohibido tocar un cadáver. El propósito del nazareato era levantar un grupo de líderes dedicados completamente a Dios. Sansón, Samuel y Juan el Bautista, fueron probablemente nazareos de por vida.

Una bendición era una forma de pedir que el favor divino de Dios descansara en otros. La bendición antigua en estos versículos nos ayuda a comprender lo que se suponía que una bendición tenía que hacer. Sus cinco partes transmitían el deseo de que Dios (1) lo bendijera y lo guardara (favor y protección), (2) hiciera que su rostro resplandeciera sobre

ellos (sea complacido), (3) sea misericordioso (piadoso y compasivo), (4) volviera su rostro hacia ellos (les diera su aprobación), (5) les diera paz. Cuando usted pide a Dios que lo bendiga a usted o a otros, le está pidiendo estas cinco cosas. La bendición que usted ofrece no sólo ayudará al que la recibe; además le demostrará amor, alentará a otros y proporcionará un modelo de interés en aquellos que observan.

Después de que se hubiese levantado, ungido y consagrado el tabernáculo, los líderes de las doce tribus trajeron obsequios y ofrendas para su uso y mantenimiento. Todo el pueblo participó: era el tabernáculo de todos.

¡Imagínese escuchar la voz de Dios mismo! Moisés debió haberse estremecido al oírlo. Nosotros tenemos las palabras de Dios registradas para nosotros en la Biblia, y no debemos mostrar menos reverencia y respeto por ellas. Antes que se escribiera la Biblia, en ocasiones Dios habló directamente a su pueblo para instruirlo en el estilo adecuado de vida. La Biblia registra estas conversaciones para darnos pautas del carácter de Dios. Qué trágico cuando tomamos estas palabras en forma liviana. Al igual que Moisés, tenemos el privilegio de hablar directamente con Él, pero Dios nos contesta de una manera diferente: por medio de su Palabra escrita y a través de la guía de su Santo Espíritu. Para recibir esta guía, necesitamos querer conocer a Dios como lo hizo Moisés.

El candelabro proporcionaba luz para los sacerdotes cuando llevaban a cabo sus deberes. La luz era además una expresión de la presencia de Dios. Jesús dijo: «Yo soy la luz del mundo» ( Juan 8.12 ). El candelabro dorado es todavía uno de los mayores símbolos de la fe judía.

¿Por qué se suponía que los levitas tenían que retirarse a la edad de cincuenta años? Las razones eran probablemente más prácticas que teológicas. (1) Transportar el tabernáculo y su mobiliario a lo largo del desierto requería fuerza. Los jóvenes podían realizar mejor el trabajo de levantar estos objetos pesados. (2) Los levitas mayores de cincuenta años no dejaban de trabajar del todo, se les permitía asistir con varias tareas livianas en el

tabernáculo. Esto ayudaba a los más jóvenes a asumir más responsabilidades y permitía que los de mayor edad pudieran instruirlos y aconsejarlos.

Esta es la segunda celebración de la Pascua. La primera fue instituida en Egipto y registrada en Éxodo 12 . La Pascua y la Fiesta de los Panes sin Levadura eran una ceremonia religiosa de ocho días de duración ( Levítico 23.5 , 6 ) que conmemoraban la liberación de los israelitas de la esclavitud en Egipto por medio del poder de Dios. Algunos hombres vinieron a Moisés debido al apuro que enfrentaban: ellos estaban «inmundos» por haber tenido contacto con un muerto (o entrar a la casa de una persona que había muerto) y no podrían participar en la cena de la Pascua. Observe que Dios no ajustó los requerimientos de la Pascua. Las normas de santidad se mantuvieron, y no se

les permitió participar. Pero Dios hizo una excepción y permitió que los hombres

celebraran la Pascua en una fecha posterior. Esto mantuvo los requerimientos sagrados de la Pascua mientras que permitió que los hombres participaran en la fiesta, un deber para todos los hombres israelitas. En ocasiones nos enfrentamos a verdaderas situaciones difíciles donde la solución más obvia nos puede causar un compromiso con las normas de Dios. Como Moisés, debemos utilizar la sabiduría y la oración para alcanzar una solución viable.

A veces estamos tentados de excusar a los que no son cristianos de seguir la guía de Dios para la vida. La navidad y el día de resurrección, por ejemplo, a menudo tienen otros significados para ellos. No esperamos que entiendan la cuaresma. Sin embargo, se esperaba que los extranjeros siguieran las mismas leyes y ordenanzas de los israelitas. Dios no tenía normas diferentes para los que no eran creyentes, ni tampoco las tiene hoy. La frase «un mismo rito tendréis» enfatiza que estaban bajo los mandamientos y las promesas de Dios. Él escogió a Israel por un propósito especial: ser un ejemplo de cómo una nación podía, y debía, seguirlo. Su objeto, sin embargo, era que todos lo

obedeciéramos y lo adoráramos.

Una columna de nube en el día y de fuego en la noche guiaba y protegía a los israelitas conforme viajaban a través del desierto. Algunas personas dicen que esta columna pudo haber sido un tazón de alquitrán encendido cuyo humo era visible durante el día y cuyo fuego podía ser visto en la noche. Sin embargo, un tazón de alquitrán no podría haberse levantado solo y marchado delante del pueblo y la Biblia es clara al decir que la nube y el fuego se movían de acuerdo con la voluntad de Dios. La nube y el fuego no eran

meramente fenómenos naturales; eran vehículos de la presencia de Dios y evidencia visible del movimiento y dirección de su pueblo.

Los israelitas viajaron y acamparon conforme Dios los guiaba. Cuando usted sigue la dirección de Dios, sabe que está donde Dios quiere que esté, ya sea que esté viajando o establecido en un lugar. Usted está físicamente en alguna parte en este mismo momento. En lugar de orar, «Dios, ¿ahora que quieres que haga?» pregunte, «Dios, ¿qué es lo que quieres que haga mientras estoy aquí en este lugar?» La dirección de Dios no es sólo para su próximo gran movimiento, Él tiene un propósito al colocarlo donde se encuentra ahora. Comience a comprender el propósito de Dios para su vida al descubrir ¡qué es lo que Él desea que haga ahora mismo!

Las dos trompetas de plata se usaban para coordinar a las tribus en su traslado por el desierto. Para mantener a tantas personas en formación ordenada hacían falta

comunicación clara y control. El toque de la trompeta también recordaba a Israel de la protección de Dios sobre ellos.

Ya han pasadodos años desde que Israel salióde Egipto. Habiendo recibido de Dios las instrucciones para el viajea través de Moisés, Israel emprendió el viaje desde el monte Sinaíal desierto de Parán en su camino hacia la tierra prometida.

Aquellos que viajan, se trasladan o se enfrentan nuevos retos saben lo que es estar desarraigados. La vida está llena de cambios, y pocas cosas permanecen estables. Los israelitas estuvieron viajando constantemente a través del desierto. Pudieron manejar estos cambios debido exclusivamente a que la presencia de Dios estuvo siempre con ellos en el tabernáculo. El tabernáculo portátil significaba cómo Dios y su pueblo se movían juntos. Para nosotros, la estabilidad no significa ausencia de cambios, sino movernos con Dios en cualquier circunstancia.

Al hacer un cumplido sobre sus habilidades en el desierto, Moisés le hizo saber a Hobab que lo necesitaba. Los demás pueden no saber que los aprecia si no les dice que son importantes para usted. El felicitar a los que lo merecen construye relaciones duraderas y ayuda a que los demás sepan que son valiosos para otros. Piense en los que lo han

ayudado en este mes. ¿Qué puede hacer para que sepan cuánto los necesita y los aprecia?

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