Grabado y color
9.6. Los márgenes y las barbas del papel
Fortuny, Árabe con turbante y chilaba a caballo, s. XIX 73
72 Fuente imágenes: plancha de cobre propiedad de Elvira Fernández Iglesias;
siguiente detalle de un buril de Gustave Doré; eau forte mobile de Lepic en
histoire.andresy.free.fr; aguafuerte de Whistler en www.asia.si.edu; Suite Vollard de Picasso; el resto relativas a la tarlatana y la estampación, de la autora.
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El margen es el espacio en blanco delimitado por los bordes del papel y la imagen. Siempre ha sido un elemento que llama la atención y, según las épocas, se le ha dado mayor o menor importancia. Aunque antiguamente no existían porque los grabados se recortaban y pegaban en álbumes, hoy en día es práctica común dejar unos márgenes amplios para encuadrar la imagen. De hecho, los poco acostumbrados a este espacio visual, han llegado incluso a cortarlos, lo que supone una clara mutilación de la estampa y de la composición que decidió su creador.
Cortando papel
Cuando un grabador elige el tamaño del papel con respecto a la matriz, el límite de la hoja debe fundarse en claros criterios estéticos para permitir un espacio holgado a la imagen. Por regla general en la estampa actual los márgenes suelen ser iguales en su parte superior y laterales y algo mayor abajo, ya que es lugar que acoge la numeración y la firma del artista. En el Glosario de términos del grabado del diccionario
del dibujo y la estampa de la Calcografía Nacional (Real Academia de San
Fernando, Madrid, 1996), se dice de forma algo inconclusa que ―los márgenes laterales son iguales en dimensión, pero la anchura del superior es algo menor que la del inferior para compensar visualmente la mancha‖ pero ya es práctica frecuente en la actualidad
73 Fuente imágenes: superior Imagen en Vives Piqué, R. ―Mariano Fortuny,
aguafortista experimental‖. Art. En rev. Grabado y Edición, nº 15, septiembre 2008, p.12. El resto, Fotografías propiedad de la autora realizadas junto a la grabadora Sandra Carvalho. Web
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que el espacio de arriba sea igual al resto, ya que de ser más pequeño descompensa claramente el encuadre.
Barbas ficticias
Se define ―barba natural‖ del papel la terminación irregular de la hoja que entra en progresivo adelgazamiento en sus extremos, consecuencia del proceso de fabricación, y ―barba ficticia‖ la provocada de forma artificial por el estampador cuando procede al corte de éste. ―Hasta el siglo XIX era frecuente cortar los márgenes dejando la imagen a sangre, pero a partir de esta centuria y debido, en parte, a la utilización de papeles de gran calidad se convierten en un elemento fundamental, perdiendo valor la estampa que carece de ellos.‖74 Cuando el grabador se enfrenta al pliego puede encontrarse que éste tenga barbas naturales en sus cuatro lados o margen intonso (papel artesano) en dos de ellos (papel industrial continuo) o menos si procede él mismo a cortarlo. En este último caso el artista utiliza un método de rasgado con regla, cortaplumas o similar y nunca con cuchilla, de manera que pueda
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imitar esas barbas de origen. En el enmarcado suele cuidarse que, sean naturales o ficticias, queden siempre a la vista.
Los márgenes son también un elemento importante para la datación cronológica de la estampa y para verificar su estado de conservación. Según la Guía para la identificación de grabados75 la adjetivación que reciben, según su estado, es: rico en barbas, márgenes enteros, márgenes anchos, márgenes estrechos, márgenes cortados por la huella, remarginado, etcétera. También, si atendemos al tamaño, hay otra nomenclatura descriptiva expresada como buen margen, margen sutil, margen intonso, margen pequeño y un largo etcétera que puede consultarse en el mismo texto.
A veces el margen pasa a ser una reserva inagotable de datos. Nunca hay un flanco blanco, un límite virgen que no haga referencia a algo: a una firma, a una calidad, a un proceso, a un estado, a una fecha, a un ex dono, a unos signos de cuidado o de descuido y una posible falsificación o intento de facsímil. Puede citarse como por ejemplo los márgenes muy anchos en grabados antiguos y realizar cortes para una posible ocultación de marcas y señales.
Son muy raros los márgenes amplios desde 1400 a 1600, normalizándose este uso por 1700. El margen intonso es también más común a partir de esta época y se da mucho en la actualidad dado la extensión del uso del papel artesanal. La estampación a sangre es frecuente en la estampa contemporánea, sobre todo en Norteamérica, y se realiza cortando la hoja de un tamaño inferior a la matriz. En este caso, la firma, numeración y cualquier anotación están dentro de la imagen o en el reverso de la estampa. Para la catalogación de un grabado se da tanto la medida de la matriz como la medida del papel, si es a sangre, solo el tamaño del papel; si es irregular se describe en la ficha catalográfica tomando como límite la firma del artista.
Hay que prestar atención a estas zonas marginales para que nos ayuden a medir lo que el artista deja en el centro, a meditar sobre lo que queda expulsado de la imagen. El centro y el margen se manifiestan en un único territorio, el de la estampa, y ambas pueden presentar indicaciones textuales o numéricas para su comprensión.
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En el margen de los grabados del último tercio del XIX comenzaron a aparecer dos datos fundamentales: la firma del artista y la numeración. De existir, también llevaría el título y posibles dedicatorias, sellos de pertenencia a colecciones o anotaciones ajenas al autor procedentes de posibles catalogaciones; también marcas en seco realizadas con troqueles que dejan un gofrado sobre la estampa y corresponden al estampador. Por último puede encontrarse una señal o una estampilla con la firma del artista, si la edición se hubiese realizado post-mortem.
El margen se constituye también como apartado estratégico del que se deriva la forma de actuar del grabador. Las marcas de ―la cubeta‖ (el cajetín donde se aloja la imagen) deja inferir muchos datos de la técnica, del número de planchas usadas, de la composición de la tinta, de si fue prensado o no… Es un espacio, en definitiva, donde se produce parte de la identificación del grabado y cuya dinámica es contar otras perspectivas.