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E) Determinación del poder reductor

1. MÉTODO Y DISEÑO DE INVESTIGACIÓN

places (e.g. springs, waterfalls, mountain peaks, mountains, lagoons, and so on) where particular rituals are performed. Offerings are placed for diverse deities such as the Thunder, the spirit of the Earth, the Mountain and the spirit of the ancestors, grandmothers-grandfathers. Paying respect to the deities is for requesting fertility and guaranteeing the community to follow the right life path. Consequently, Ñuu Savi peoples and the territory are concepts that cannot be separated from each other. Otherwise they will cease to exist.

Regretfully, Ñuu Savi territories are currently endangered by extractive transnationalism favored by Mexican policies and agencies which offer indigenous territories to transnational companies without free, prior and informed consent and disregarding ILO Convention 169. In response, Ñuu Savi people are defending their territories which are essential for their very existence as peoples.

Introducción

Con ese texto se quiere plantear las bases de una reflexión sobre la importancia de los territorios indígenas en la Montaña de Guerrero. Esta discusión gira en torno a el pueblo Ñuu Savi

la política oficial. Aquí se analiza la cosmovisión y el pensamiento Ñuu Savi para determinar el lugar que ocupan estos territorios dentro de la vida cotidiana y en la construcción de nuestra identidad como pueblos originarios.

El pueblo Ñuu Savi tiene una conexión divina con la lluvia, a ella se le venera como entidad sagrada “saví tyee” (lluvia grande). Nuestra visión del mundo implica respetar los lugares sagrados donde se pide la lluvia y se ofrenda para recuperar equilibrio, así como aquellos sitios donde habitaron los antepasados. Le ofrendamos a las deidades: el rayo, el espíritu de la tierra, la montaña, los espíritus de los abuelos. El vínculo de los pueblos de la lluvia con el territorio no es una situación meramente física: es decir que el territorio tiene vida, raíz, corazón.

En la actualidad, estos territorios se encuentran amenazados por la política extractivista del gobierno mexicano y una legislación nacional que le abre el paso. Ante ello, los pueblos indígenas del país siguen defendiendo sus territorios: espacios vivos donde reproducimos cultura, historia, prácticas ancestrales, conocimientos tradicionales heredados por nuestros antepasados y que son necesarios para la continuidad del ciclo de la vida. Sin este territorio nuestro pueblo no podría seguir existiendo.

Saví kaku yo tan kuñu’ún kuu ñuu yo. “De la lluvia nacimos y la montaña es nuestro pueblo”. Yukú Kími (“Cerro de la estrella”), el pueblo donde yo nací, es una comunidad originaria Ñuu Savi asentada en el municipio de Metlatónoc, dentro de la región Montaña del Estado de Guerrero en México. Aquí nos cuentan los tatas y las nanas que, cuando nace un niño ó niña en la familia, al mismo tiempo nace un

kití ñu’ú xito’ó na (animal- sol- guardián) en algún lugar del mundo, entre los cerros y las montañas. Estos entes, representados por animales, y que pueden ser águilas, tigrillos, pumas, ardillas, zorros, coyotes, mapaches, por mencionar solo algunos. Estos seres se encuentran conectados a nuestro mundo, y a ellos debemos la habilidad, la fuerza, la salud, y nuestro ciclo de vida. Esta creencia en la existencia de un

animal-sol-guardián que va acompañando a cada miembro de la comunidad forma parte de nuestra cosmovisión como pueblos ñuu savi.

Si nuestro animal-sol-guardián llega a enfermarse ó queda herido, nosotros también sufrimos ese padecimiento. Si esto llega a suceder, se debe buscar al tata tu ‘va (al que sabe) para que realice el rezo, haga la ofrenda para que se recupere el equilibrio y permitir así que sane la persona.

Esta relación espiritual con la naturaleza forma parte de nuestra cosmovisión y de nuestras vidas. En ella plasmamos el equilibrio con el territorio y todo lo que en él existe. Desde el momento en que nacimos, somos relacionados con él por nuestro kití ñu’ú xito’ó na. Los abuelos dicen que no podremos “estar bien” si no cumplimos con el respeto a las deidades; tata vélo

(abuelo fuego), saví tyee (lluvia grande), por citar dos ejemplos. Ellas conllevan la fertilidad y el buen caminar del pueblo.

En ese sentido el territorio es esencial para la construcción de nuestra vida cotidiana, tanto como individuos y colectividades. En ese espacio que hicimos nuestro al pasar los siglos vamos creciendo, aprendiendo a nombrar y a acercarnos a las cosas que nos rodean desde nuestro idioma materno, en este caso el Tu’ún savi “palabra de la lluvia”.

Se teje una relación no solo física, sino también con el espíritu, con las deidades y la comunidad. Los rezos y las ofrendas a deidades y espíritus forman parte de la vida cotidiana de un miembro de la comunidad, permite entrelazar las fuerzas del pasado, con el presente y prever el futuro, eso que se avecina. Existe entonces, un respeto profundo y una relación particular con los lugares sagrados (que son los manantiales, las cascadas, las cimas, las montañas, las lagunas...). Esos espacios tienen un significado profundo, representan a nuestras deidades, a los guardianes que cuidan de nosotros y que aguardan al pueblo. Los abuelos mayores nos heredaron la enseñanza de trabajar la tierra para buscar el alimento. Por eso cuando vamos a sembrar previamente se preparan

las semillas, las mazorcas, que tienen que llevarse al cerro para que sean bendecidas por la deidad de la lluvia. Esas son las que se sembrarán en abril y mayo, cuando llega la temporada de las lluvias. El sembrar representa una conexión directa con la tierra madre y dadora de la vida, es decir un ser con alma, entrañas y corazón. Trabajar la tierra no solamente es un trabajo físico para nosotros, sino que constituye un ejercicio espiritual. Desde nuestro pensamiento, no solo se siembra y se cosecha lo que comemos, sino también lo que somos.

El trabajo de la tierra y del territorio, nos permite generar un lazo y vincularnos a un ser dador de vida y de alimento. Es lo que nos permite conectarnos, ligarnos a esta tierra madre y padre. Se trabaja la tierra no solamente para comer, sino para mantener la conexión con el territorio, con los seres que habitan y dan la vida. El territorio nos da identidad, nos da referencia, nos permite ubicarnos en el mundo, así como nombramos el territorio desde nuestra visión y nuestro pensamiento Ñuu savi. Partimos de él para explicar nuestra existencia en el mundo y en esta tierra. Del territorio utilizamos las plantas, tallos, raíces y frutos, que no solo consumimos sino también nos permiten curarnos. Esas plantas y raíces tienen vida y ser cada una, ellas respiran y nos comunican, nos ayudan a interpretar los sueños cuando las consume el tata tu´va (el que sabe). Encontramos en nuestro territorio flores esenciales para ofrendar a nuestras deidades, se localizan en cascadas y peñascos y desde pequeños nos enseñan que la existencia de cada una de ellas se conecta con una ritualidad específica. Es decir, que son seres que garantizan nuestro bien ser o bien estar. En otras palabras, el territorio y el pueblo Ñuu Savi

no se pueden separar: son uno mismo. Ambos se entienden desde la creación y el nacimiento de los Ñuu savi. Si desconectamos uno del otro ambos dejarían de existir.

El territorio es el ombligo del pueblo de la lluvia: aquí enterramos nuestro cordón umbilical al nacer. En ese espacio construimos el vivir en comunidad, también rezamos para mantener y recuperar el

equilibrio con las fuerzas vivientes como; la lluvia, el trueno, el fuego.

Protegemos ese territorio porque ahí habita nuestro animal-sol-guardián, aquel que nos cuida, nos dirige y nos da la fuerza para caminar en este mundo. El territorio es esencial para nuestro pueblo, porque somos uno mismo, nos explicamos ese hogar como el espacio no físico, sino también espiritual, ancestral, simbólico y hasta cosmogónico.

La construcción del “estar bien” desde el pensamiento Ñuu Savi de Yukú kími. Una visión diferente al desarrollo.

“Na koo vií yo ñuu yo” (Estar bien en el pueblo) implica, desde nuestro pensamiento ñuu savi, un “bien estar” no solo físico sino también espiritual y en equilibrio con los espíritus de los antepasados y nuestras deidades que habitan el territorio donde vivimos. Para lograr ese “bien estar” primero se debe entender que no es un estado al que solo se llega, sino una

construcción constante. Es decir que lo miramos como un proceso, claramente influenciado por el pasado, el presente y el futuro. El “Na koo vií yo ñuu yo” es una constante búsqueda que mantenemos como individuos y como colectividad. Es relación entre la persona, la comunidad y el territorio. Ese “Na koo vií yo” implica mantener la armonía con los entes sagrados que pueblan y habitan el territorio, se basa en un respeto profundo por los lugares sagrados (manantiales, cascadas, montañas, lagunas, peñascos…). Esos espacios son importantes porque allí habitan nuestras deidades, es decir los guardianes que cuidan de nosotros y que guardan al pueblo. Nuestra manera de concebir el “estar bien” no puede desprenderse de nuestro pensamiento, el cual se vincula a lo que podemos llamar un lenguaje profundo que nos enseñan los mayores desde que somos pequeños.

Nuestra Palabra de Respeto para los Seres que Habitan el Territorio.

Nos comunicamos con las deidades de la lluvia, del fuego, del trueno, para que la relación se equilibre, se

Rezo tu’ún savi

Vitin na ndee nto tixi da’á kua’ara tixi xa’á ra

Vitin na ndee nto sutia kua’a ra Na ndee nto Níma kua’ára Tixi xa’ára satá kua’ara tixi yu’úra tixi xiní kua’ara

Ka’nu kiví ka’nu

Yukunú xíxi yukunú kayu kuu nto

Yukunú távi kuu nto, yukunú xa’ni kuu nto, yukunú xándia kuun to

Yukunú ta’vi kuunto yukunú xáni tutyi

yukunú kandikaa ve’e saví ka’un kuu nto

yukunú kandikaa ve’é saví sáka kuu nto

yukunú nuu ndikaa saví ndii saví sáka

yukunú ka’un kuu nto

yukunú távi tuchi kuu nto

yukunú ta’vi ikí kuu nto Kakunto kakunto ve’é uxi uni kuunto ki kakunto ve’e itia tuún itia nuú táxa

Ve’ é yutí kua’á ve’e yutin kuxin, iyo yuvanto iyo si’into ki kaku nto

Ki kakunto ñuu xiyo ki kaku nto ñuu vaá,

Mii kakunto tan nduxiin to nduxatu nto ndusamando, dusaká nto Tan vitin tanu tatyí na nia’a na tasi

Ndika viko ni’i na ndika vikó yakai

Ki’ín to ntitu’un da’á titun xa’á)

Ni xikoonto xa’ara nda’ara Tan vitin tani tu’ún tani tatyi tia yaá tia tasí Yu’ú kuu tia tatán Yu’u kuu tia xaku ndavi Yu’ u kuu tia ni’í ita Yu’ú kuu tia ku’ún kakin ndiví Kukakin ita kakin yuku Kakin tiayu

Ndee nto yu’ú ra ndee nto nda’á kua’ara

Ndee nto xa’á kua’a ra

Vitin na ndee nto sutia kua’a ra

Níma kua’ára…. Traducción aproximada al castellano. Ahora salgan de su mano derecha e izquierda, adentro de sus pies,,

ahora salgan de arriba de su cabeza derecha e izquierda,

que salgan de su corazón derecha e izquierda, adentro de sus pies, de su espalda derecha e izquierda que salgan adentro de su boca adentro de su cabeza izquierda derecha,

Grande el día, grande el tiempo,

son tabaco que se quema, que se hace ceniza, son tabaco que duele, tabaco que mata, son Tabaco que corta

son tabaco que duelen, son tabaco que mata

son Tabaco que está metido en la casa de la lluvia grande,

son tabaco que está metido en la casa de la lluvia maldad,

son tabaco que está metido en la casa de la lluvia donde hay muerte, donde hay maldad, son tabaco que arde,

son tabaco que duelen las venas,

son tabaco que duelen los huesos, Nacieron en la hora, nacieron en la casa eran 13 cuando nacieron,

casa del rio grande, rio donde relampaguea, tenían su padre y tenían su madre cuando nacieron,

en la casa de la arena roja, arena que ya no sirve, nacieron en el norte o en el sur,

donde nacieron que se hicieron filosos, se hicieron venenosos, se cambiaron, se volvieron maldosos, Ahora que se corte su voz del malvado, del que se hace la maldad,

yo llevo la abstinencia, yo traigo sobriedad, ustedes que agarran el pulso de sus manos, de sus pies,

se instalaron en sus pies y manos,

Y ahora que se corte la voz del que hace mal, yo soy el remedio,

yo soy el que ruega por él,

yo soy el que les ofrece la flor,

yo soy el que va a ofrendar los huevos,

voy a ofrendar la flor,

voy a ofrendar las hojas,

voy a ofrendar la paga, Ahora salgan de su boca, salgan de su mano derecha e izquierda,

Ahora salgan de sus pies derecha e izquierda ahora salgan arriba de su cabeza derecha e izquierda, que salgan de su corazón derecha e izquierda

armonice, se recupere. Tal es el caso del “tata tu’va” (el que sabe) quien oficia como el transmisor de nuestro mensaje y que funge un papel fundamental para la sanación física y espiritual de las personas dentro la comunidad.

Para ello, cuando estamos enfermos del espíritu/alma, los mayores tienen que ir a ofrendar para pedir disculpas, agradecer o pedir la sanación a las deidades que pueblan nuestro territorio. Ahora para ilustrar lo anterior presento un fragmento de un rezo realizado en la comunidad para un señor principal, que se encontraba ya muy enfermo, agonizando y en peligro de muerte. El fragmento va de acuerdo con el lenguaje ritual que utilizan nuestros mayores y los tata tu’va (los que saben). El rezo fue realizado por un tata tu’va de la comunidad. Entre los elementos para realizar la limpia se encontraban; tíma kuaan (vela amarilla),

ita tindoo (ramas del árbol), ndixi (aguardiente),

kólo (un guajolote macho), todos estos elementos

para realizar la limpia y posteriormente presentar la ofrenda.

El “Na koo vií yo ñuu yo” también implica una relación de profundo respeto y agradecimiento con los espíritus de nuestros antepasados, quienes guían al pueblo, a quienes se les pide consejo. También son ellos los que nos protegen de las enfermedades o peligros.

Porque sabemos nuestra concepción de muerte es diferente a la visión occidental, para nuestro pensamiento ellos habitan con nosotros, viven en otro mundo paralelo al que nombramos “ñuu na ndii” (pueblo de los difuntos). Es decir, que al habitar cerca de nosotros, todavía forman parte de la comunidad.

En esta relación de respeto y de pedir que sean los espíritus de los difuntos quienes nos acompañen y nos ayuden en la vida cotidiana, es que también les Rezo en tu’ún savi

Vitin ndeendo nda’á ra ndee nto xa’á ra

Vitin sañan do nda’á ra sañan do xa’á ra

Vitin ndatuun nda’ándo

Tan vitin ndatuun nda’á nima ni yu’vi

Ñu siso ni yu’vi Mií ndo ni koyo tan ni ndayu kumi tutun

Tan vitin ndatuun nda’á nto

Tan vitin ndandee nto anima difuntos

nima ni xixi na ni nikayu

anima na yatá

na ni koyo kumí tutún

na ni koyo soko yukú ka’nu Ve’é saví ñuu,

na ni koyo ve’é saví ndii, savi ñukaán

na ni koyo soko yukú ka’´nu, ndika yukú, Vitin ndakuni tu’un nto xa’á yoko kua’á yoko kuxi ,

yu’ú kuu ra kakin yuku ita ndo yu’u kuu tia taxi kumí yoso iin kumi yoso uxuni Traducción aproximada al castellano. Salgan de sus manos, salgan de sus pies,

Suelten sus manos, suelten sus pies,

que ahora se alumbre su mano,

y ahora que se alumbre la mano del espíritu que se espantó,

y ahora que alumbre la deidad ñu síso, Ustedes los que se cayeron, que gritaron en las cuatro esquinas,

y ahora que se enciendan en sus manos,

y ahora salgan las almas de difuntos,

los que se quemaron, los que se hicieron polvo, animas de los antepasados,

los que se cayeron en las cuatro esquinas,

los que se cayeron en el cerro más grande, casa de la lluvia del pueblo,

los que se cayeron en la casa de la lluvia de difuntos, los que tuvieron muerte repentina,

los que se cayeron en el cerro grande, en medio del cerro, que ahora reconozcan sus palabras que arden, que pudren, yo soy el que va a ponerles las flores, yo soy el que les va a dar cuatro veces nueve, cuatro veces trece.

pedimos y les ofrendamos. Por ello, para curarnos también se invoca a las almas o espíritus de los antepasados.

Aquí presentamos un fragmento de un rezo que se realizó a una joven de la comunidad, quien se encontraba con malos sueños. Cuando habló con el

tu’va (sabedor) se le advirtió mediante una lectura de la luz de una vela que su vida corría peligro. Inmediatamente la familia buscó al tata tu’va (señor que sabe) quien se dirigió a realizar el rezo como aquí se presentamos en el siguiente fragmento. Otro elemento importante de la construcción del “Na koo vií yo” tiene que ver con el respeto hacia la comunidad. Es decir que se debe cumplir con los cargos comunitarios, con los mandatos del pueblo. Por más mínimos que sean, se deben hacer y con buena actitud, de lo contrario te puedes enfermar. Lo vemos, la construcción del “Na koo vií yo” es un proceso que influye varios aspectos de nuestras vidas, desde la salud física y del espíritu, el respeto a los espíritus de los ancestros, el cumplimiento de los cargos en la comunidad y en general implica el respeto al territorio. No se puede pensar el “Na koo vií yo” si no respetamos la relación física y cosmogónica que tenemos con el territorio y por ende con todos los elementos, espíritus, seres que ahí habitan. Y donde nosotros y todos los demás pueblos, generamos y construimos la vida y comunidad. El territorio constituye no solo un patrimonio material ó cultural porque si lo miramos así, lo reducimos y limitamos. Porque desde nuestra visión ñuu savi,

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