CAPÍTULO DOS
EL MÉTODO DE OFRECER LA ORACIÓN
Por regla general, el Salat se debe ofrecer en congregación en una mezquita, el lugar consagrado al culto divino, pero puede observarse en cualquier lugar, a condición de que el lugar escogido esté limpio. Antes de comenzar la oración, el orante ha de limpiarse el cuerpo y asegurarse de que su ropa está también limpia. Debe realizar la ablu- ción y después situarse en hilera al lado de los demás orantes detrás del Imam, la persona que dirige la oración, mirando siempre hacia la Kaa- ba. Las hileras han de estar dispuestas en línea recta y todos los orantes deben permanecer de pie, hombro con hombro, sin que su postura in- terfiera en modo alguno con la oración de su compañero. El Santo Pro- fetasa era muy exigente al respecto.
Tras situarse en hilera detrás del Imam, cada orante debe pensar en la oración que se dispone a ofrecer, y después recitar lo siguiente:
Inni wallahtu wallhiya lil-ladi fataras-samawati wal arza hanifan wama ana minal mushriqin.
Traducción:
Dirijo toda mi atención hacia el Ser Supremo, que ha creado los cielos y la tierra, y no soy de quienes Le asocian partícipes.
Antes de comenzar la oración, se recita el Iqamat, o el anuncio de que la oración está a punto de comenzar.
Durante la oración, el orante debe concentrarse plenamente en la ple- garia, alejando todos los demás pensamientos de su mente.
La oración comienza con el Takbiri
Tahrima. Es cuando el Imam levanta ambas manos a nivel de los lóbulos de los oídos y recita Al-lahu Akbar (Dios
es Grandísimo), que también repiten los demás orantes. Esta acción se reali- za siguiendo la práctica del Santo Pro- feta del Islam, la paz sea con él). Todas las escuelas de pensamiento musulma- nas están de acuerdo con esto. Sin embargo, existen algunas sectas mu-
LA MEZQUITA BASHARAT: La primera Mezquita construida en
España por la Yamaat Ahmadía del Islam en el año 1982.
sulmanas que levantan las manos más de una vez en un solo Rakat. Además de alzar las manos al recitar Al-lahu Akbar al inicio de la ora- ción, también lo hacen al adoptar la postura de Rakú, al volver a er- guirse, al postrarse en Salldah y al incorporarse del Salldah. La historia del Islam nos revela en efecto que el Santo Profetasa levantaba sus ma-
nos varias veces en la oración durante la primera etapa de su ministe- rio, como se menciona en los libros de tradiciones, pero ésta no fue su práctica habitual. Según otros muchos hadices o relatos del Santo Pro-
fetasa, él nunca levantaba las manos excepto al decir el Takbiri Tahri-
ma, en el primer Rakat de cada oración. Un Compañero del Santo Pro- feta, la paz sea con él, Hazrat Abdul-lah ibn Masud dijo:
“Voy a mostraros cómo el Santo Profeta del Islam acostumbraba a ofrecer sus oraciones” A continuación Abdul-lah realizó la oración y levantó las manos únicamente al inicio, al recitar el Takbiri Tah-
rima.”
Después de levantar las manos a la altura de los lóbulos de los oídos y de recitar Al-lahu Akbar, el Imam y los orantes colocan los brazos so- bre el pecho de forma que el brazo derecho esté por encima del iz- quierdo. Esta postura, en que el orante adopta una actitud de máxima humildad y respeto en presencia de su Señor, se llama Qiyam, o postu- ra de pie. Sin embargo existen variaciones en la misma. Algunas per- sonas colocan los brazos a la altura del abdomen y otros, a un nivel un poco más alto. Todos estos son signos de respeto. No es necesario en- trar en discusiones mezquinas por asuntos tan insignificantes. Debe te- nerse en cuenta que los Malikis entre los sunnitas y los chiitas no cru- zan los brazos en absoluto, sino que los mantienen rectos junto a los costados. Aunque no existe ningún hadiz que demuestre que el Santo
Profetasa hubiera adoptado esa postura, nadie tiene derecho a objetar o
decir que las oraciones de las personas que no pliegan sus brazos no son válidas.
Tras recitar el Takbiri Tahrima, se recita individualmente la siguiente plegaria, llamada Zaná:
SANÁ
Subhana kal-la-humma wa bihamdika wa tabara kasmuka wa taala lládduka wala ilaha gairuka.
Traducción:
Santo eres Tú, Oh Al-lah, el Digno de alabanza; bendito sea Tu nombre, y exaltado Tu rango. Nadie es digno de ser adorado aparte de Ti.(Tirmidi, Kitab-us-Salat, Ma Yaqulo inda iftahis Salati; Sunan Nasai, Kitbul Idtah, Babul Zikr bainal Salat wa bainal Quira’at). También consta en algunos hadices, que algunas veces el Santo Profeta del Islam, la paz y bendiciones de Dios sean con él) acostumbraba a recitar otros versículos en lugar de esta glorificación, pero éste es el más conocido y el más recitado. La glorificación anterior va seguida del Attaawuz, que se recita silenciosamente:
ATTAAWUZ
Audu bil-lahi mina-shaita-nirrallim Traducción:
A continuación, el Imam recita Tasmiah, en silencio o en voz alta, que repite la congregación en voz baja.
TASMIAH
Bismil-lahirrahma nirrahim
Traducción:
En el nombre de Al-lah, el Clemente, el Misericordioso.
Según las tradiciones, el Santo Profetasa solía recitar el Tasmiah en voz
alta, aunque en algunas ocasiones lo hacía silenciosamente. Entre los musulmanes, se recita por lo general en voz alta en los países árabes, mientras que la secta Hanafi y un considerable número de musulmanes lo hace en silencio.
El Imam recita a continuación el Sura Fátiha. En algunas oraciones (Fállar, Maghrib e Isha) lo recita en voz alta, mientras que en otras (Zúhur y Ásar) tanto él como los orantes lo hacen en voz baja. Cuando el Imam recita el Sura Fátiha en voz alta, los demás orantes deben re- petir cada versículo silenciosamente después del Imam, durante el bre- ve intervalo entre los versículos.