Como se plantea en los objetivos de este informe (apartado 2), uno de los propósitos de este cuarto estudio es explorar hasta qué punto los diferentes indicadores de pobreza energética capturan poblaciones diferentes. Parte de este análisis se ha llevado a cabo en los dos epígrafes anteriores en los que se muestra cuantitativa y gráficamente el nivel de solapamiento entre los tres indicadores ECV, por una parte, y los dos indicadores EPF, por otra. Dado que la EPF y la ECV son encuestas independientes con muestras propias, no es posible hacer este análisis de forma regular entre indicadores que siguen el enfoque de gastos e ingresos (EPF) y los que siguen el enfoque de percepciones y declaraciones del hogar (ECV). La excepción a esta imposibilidad es el año 2010 en el que el módulo temático (conjunto de preguntas realizadas ad hoc sobre un tema de interés realizadas en un año concreto junto con el resto de ítems del cuestionario general EPF) dedicado al bienestar de los hogares, contiene dos variables (RETRASOREC y TEMPERATURA) que se corresponden exactamente con los dos indicadores ECV de
Hacia un sistema de indicadores y una estrategia de actuación estatal
Asociación de Ciencias Ambientales 49 temperatura inadecuada de la vivienda en meses fríos y retraso en el pago de recibos de la
vivienda principal en los últimos 12 meses.
La posibilidad de disponer, para una muestra única de 24.000 hogares de la EPF, de información estadística a escala de hogar (microdatos) sobre estas variables clave para la medición de la pobreza energética se ha aprovechado para generar los resultados de la Tabla 7. Aquí se aprecian solapes relativamente importantes entre los dos indicadores de temperatura inadecuada y retraso en el pago de recibos entre sí y con el indicador de gastos desproporcionados 2M. Pero más allá de eso, el resultado clave de este análisis conjunto es que, si se considera que todos los hogares afectados según los cuatro indicadores están padeciendo condiciones asociadas a la pobreza energética, se obtiene para el año 2010 una cifra agregada de 19,1 millones de personas afectadas, equivalente al 41% de la población residente en España. Esta cifra se ha calculado, por supuesto, evitando la doble contabilización de hogares y personas que experimentan dos o más de las condiciones recogidas por los indicadores simultáneamente3.
Tabla 7. Número de hogares y personas (millones) y porcentaje de personas que experimentan condiciones asociadas a la pobreza energética en España (2016) según los cuatro indicadores principales del informe y las posibles combinaciones entre ellos.
Fuente: Elaborado por ACA a partir de microdatos de la EPF. Nº de hogares (millones) Nº de personas (millones) % de personas 2M 3,2 9,0 20% HEP 2,4 5,9 13% Ret. 1,5 4,7 10% Temp. 1,9 5,0 11% 2M y HEP 0,02 0,1 0,2% 2M y Ret. 0,5 1,6 3% 2M y Temp. 0,5 1,5 3% HEP y Temp. 0,4 1,1 2% HEP y Ret. 0,2 0,7 2% Ret. y Temp. 0,5 1,4 3% 2M, HEP y Ret. 0,0 0,0 0% 2M, Ret y Temp. 0,2 0,6 1%
HEP, Ret. y Temp. 0,1 0,3 1%
2M, HEP, Ret. y Temp. 0,003 0,02 0,03%
En algunas de la categorías anteriores 7,2 19,1 41%
Este planteamiento supone un punto y aparte con interpretaciones previas de los indicadores que se hacían en los tres informes anteriores presentados por la Asociación de Ciencias Ambientales. En lugar de analizar por separado las características de cada indicador con el fin de seleccionar uno o varios en función de su idoneidad, se propone considerar todos los indicadores de forma
3 Como se puede ver en las cuatro primeras filas de la Tabla 7, una suma simple de los cuatro indicadores (sin
Asociación de Ciencias Ambientales 50 aditiva. Es decir, se plantea sumarlos (descontando los solapes) para capturar las diversas formas
en que la pobreza energética se expresa y se padece. Cómo cada hogar en concreto experimenta esta situación se podría explicar potencialmente en función de las características y necesidades de la unidad familiar y la vivienda y las decisiones y estrategias aplicadas para satisfacer en alguna medida sus necesidades de energía doméstica en cada contexto concreto. Además, podrían definirse medidas y políticas diferentes en función de las diferentes circunstancias que experimentan subgrupos poblacionales.
Este cambio conceptual en el tratamiento e interpretación de los indicadores tiene implicaciones claras sobre las cifras totales de pobreza energética, como puede verse en el caso de 2010. Se abre un debate aquí sobre hasta qué punto este nuevo enfoque captura de forma adecuada la realidad de la pobreza energética, y sobre los diferentes niveles o capas de vulnerabilidad que una cifra agregada de 19,1 millones de personas afectadas puede estar escondiendo. Un primer intento de visualización de dichos niveles de vulnerabilidad por medio del número de condiciones (indicadores) experimentadas por cada hogar se plantea en la Tabla 8. Aquí se puede observar que estas cifras indican que, en realidad, una amplia mayoría de los hogares y personas afectadas experimentan una sola de las condiciones medidas por los cuatro indicadores, y una pequeña parte la sufre en forma temperaturas inadecuadas y gastos desproporcionados, retrasos y gastos inusualmente bajos, etc.
Tabla 8. Número de hogares y personas (millones) y porcentaje de personas afectadas según uno o varios indicadores principales de pobreza energética; España 2010.
Fuente: Elaborado por ACA a partir de microdatos de la EPF.
Afectados según… Nº de hogares (millones)
Nº de personas
(millones) % de personas
un solo indicador 5,6 14,5 31%
solo dos indicadores 1,3 3,8 8%
solo tres indicadores 0,3 0,9 2%
cuatro indicadores 0,003 0,02 0%
Hacia un sistema de indicadores y una estrategia de actuación estatal
Asociación de Ciencias Ambientales 51