2. Intervenciones Preventivas en el Desarrollo Psicosocial de Niños y Niñas
3.3. Madre que presenta un Trastorno Depresivo
La depresión es el trastorno mental más frecuente las mujeres y ocupa un lugar cada vez más determinante en la carga global de discapacidad en mujeres. Se presenta habitualmente asociada por un trastorno de ansiedad.50
Entre el 8 y el 20% de las mujeres sufren un episodio depresivo a lo largo de su vida, siendo el embarazo y la menopausia unos de los momentos en los que están más propensas a padecer esta enfermedad. Un episodio depresivo durante el período de gestación se asocia a factores como el antecedente de episodio depresivo previo, embarazo no deseado, problemas en la relación de pareja, historia de abuso y violencia hacia la mujer, falta de apoyo social o familiar, problemas económicos y exceso de trabajo.
Si no reciben tratamiento, las mujeres que sufren de depresión durante la gestación tienen alta probabilidad de continuar depresivas hasta el posparto, con importantes efectos negativos para ella y para el hijo o la hija.
49 Elaborado por EU Irma Rojas profesional del Departamento de Salud Mental de la Subsecretaria de Salud Publica del Ministerio de Salud, Octubre 2007
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La depresión en la madre produce trastornos en la relación madre-hijo, generando un impacto negativo (que es inversamente proporcional a la duración del episodio depresivo), en el desarrollo de sus hijo o hija. Este impacto puede exacerbar los efectos de otros factores asociados a problemas en el desarrollo, especialmente cognitivo y del lenguaje como, por ejemplo, el nivel socioeconómico.
Impacto de la depresión materna en niños y niñas
La depresión postnatal puede tener importantes efectos adversos en el desarrollo del niño o la niña, los que persisten mucho después de la recuperación de la madre. Los hijos de madres con depresión post parto tienen relaciones de apego inseguro significativamente mayores que los hijos de madres sin depresión y presentan con mayor frecuencia trastornos conductuales, mayor riesgo de maltrato infantil, de accidentes y una mayor frecuencia de ingresos hospitalarios.51 En estudios prospectivos a largo plazo se ha demostrado alteración del desarrollo cognoscitivo y emocional y del ajuste social y, particularmente en los varones, problemas de comportamiento (como hiperactividad), que a veces persisten hasta los primeros años de vida escolar. Un estudio realizado en Chile mostró que un 49,8% de los hijos de madres deprimidas presentan una alta prevalencia de problemas conductuales y emocionales, en comparación con el 15% obtenido en niños de la población general52.
Los niños y niñas cuyas madres siguen deprimidas después de 6 meses del parto tienen peor desarrollo psicomotor al año de vida. A los 18 meses puntúan menos en pruebas cognitivas, sobre todo si son varones y de nivel socioeconómico bajo. El efecto negativo se suaviza con la edad y si el padre participa activamente en los cuidados del hijo el impacto de la depresión materna sobre el lactante es menor
Así mismo, se ha encontrado que los hijos de madres con depresión crónica tienen una actividad cerebral atípica, con menor actividad del lóbulo frontal y parietal. Estos cambios en la actividad cerebral se explicarían por la cualidad de la relación depresiva con su hijo en asociación con factores familiares, tal como el estrés y el conflicto de pareja.
La depresión en la madre se asocia, además, con una peor adaptación emocional en el hijo o la hija, siendo la severidad de los síntomas depresivos de la madre la condición que más se asocia con el riesgo de enfermedad mental en sus hijos e hijas. Es posible que la asociación entre la severidad de la depresión de la madre y los síntomas en los hijos se refuercen mutuamente, haciendo que las madres se depriman más severamente porque tiene un hijo o hija con un trastorno en la salud mental lo que a la vez agrava la sintomatología de este hijo o hija.
Por todo esto, la detección precoz y el tratamiento integral y oportuno de la depresión, en el preparto y en el post parto ha sido definido de máxima importancia en el Sistema de Protección Integral a la Primera Infancia.
Signos y Síntomas de Depresión
Detectar la depresión es un prerrequisito para tratarla, por ello se han incorporado herramientas de tamizaje para la detección de sintomatología depresiva en los controles de la mujer durante la gestación y en los controles de salud de la madre y el niño o niña. . Los síntomas de depresión más importantes son el decaimiento del ánimo, la disminución de la energía y la actividad, el deterioro de la capacidad de disfrutar, perturbaciones del sueño (insomnio de despertar precoz) y del apetito, sentimientos de culpa, perdida de la autoestima y confianza en si mismo.
51 Dra. Carla Castañón S. Médico Familiar PUC
52 FRITSCH M, Rosemarie, MONTT S, María Elena, SOLFS G, Jaime et al. ¿Cómo es la salud mental de los hijos de madres deprimidas consultantes a servicios de atención primaria?. Rev. méd. Chile, maio 2007, vol.135, no.5, p.602-612. ISSN 0034-
Para que existe una enfermedad o trastorno depresivo los síntomas deben ser persistentes y haber durado al menos dos semanas. En general el ánimo depresivo es mantenido, cambia poco día a día y es discordante con las circunstancias, los síntomas son peores y mas intensos por la mañana, hay enlentecimiento psicomotor, y pérdida de peso y del deseo sexual. La severidad de la depresión depende del número de síntomas y de la severidad de éstos.
El instrumento de detección utilizado por del Programa de Depresión consta de 3 preguntas, las que deben hacerse a las mujeres en los controles de salud del niño o niña:
¿Se ha sentido cansada o decaída casi todos los días?
¿Se ha sentido triste, deprimida o pesimista, casi todos los días?
¿Siente que ya no disfruta o ha perdido interés por cosas o actividades que antes le resultaban agradables o entretenidas?
Se considera sospecha de depresión cuando una o más preguntas son respondidas afirmativamente. Recuerde que los síntomas deben haber estado presentes por lo menos dos semanas y haber afectado la vida cotidiana de la mujer. Si los síntomas no cumplen con los criterios de duración e impacto en la vida cotidiana, continúe preguntando por ellos en las siguientes atenciones.
Cuado existe sospecha de depresión, deben hacerse las siguientes preguntas: ¿Alguna vez en su vida ha tenido problemas emocionales?
¿Ha recibido tratamiento por estos problemas?; ¿Ha consultado alguna vez un psicólogo o psiquiatra?
Explore además los temores frente al parto y los cambios de ánimo relacionados con el ciclo menstrual. Pregunte por tristeza o desanimo y falta de capacidad para experimentar placer y evalúe ideas e imaginería suicida.
En el período del post parto se aplicará la Escala de Depresión Postparto de Edimburgo (EDPE) a todas las madres en el control de salud de los dos meses de vida del niño o niña. Este instrumento consiste en una encuesta fácil y rápida que consta de 10 preguntas de selección múltiple, con 4 alternativas cada una, con puntajes de 0 a 3 de acuerdo a severidad creciente de los síntomas. Un puntaje igual o superior a 11 puntos sugiere depresión postparto.
Qué hacer ante la sospecha de depresión
La primera medida es derivar a la mujer a consulta médica para confirmación o descarte diagnostico y oriente su posible ingreso al Programa de Depresión si corresponde. Recuerde que el tratamiento de personas de 15 años y más es una garantía GES. El tratamiento de la Depresión se realiza en el establecimiento de atención primaria según los criterios establecidos en el Programa de Depresión (Guía Clínica GES Depresión).
Ante la presencia de ideas o imaginería suicida y si en la pregunta Nº 10 de la EDPE la respuesta es distinta de 0, derive de inmediato a la mujer para la atención por profesionales del Programa de Depresión dentro de 24 horas.
Recuerde que si bien el tratamiento clínico de la depresion materna es competencia de los equipos de programa de depresión, el control de salud del niño es una oportunidad para reforzar y acompañar este tratamiento.
Ofrezca atenciones más frecuentes, favorezca la inclusión de la familia, considere la necesidad de una visita domiciliaria durante el embarazo y otra durante las primeras semanas del posparto y motive la integración a un grupo de apoyo de pares y otras instancias de la red de apoyo social.
Para asegurar el bienestar de la madre, el hijo o la hija y eventualmente otros hijos, es más importante que nunca prestar atención a cualquier factor social que pueda ser modificado.
Se debe tranquilizar a la madre y su familia con información sobre la enfermedad, el
tratamiento y dar respuestas a las dudas. Afirmar que se trata de una enfermedad curable, que la evolución más frecuente es positiva y que el equipo acompañará el proceso de tratamiento.
La lactancia materna reporta beneficios muy amplios y superiores a los de la lactancia artificial para el bebé y la relación madre-hijo/hija, por lo que debe ser considerada un instrumento terapéutico más en el tratamiento de la depresión post parto, cuidando de no inducir sentimientos de culpa si la lactancia no es exitosa.
El equipo de salud debe realizar acciones para que la familia entregue suficiente apoyo a la
madre no de tipo emocional, sino también compartir tareas para que no se sienta
responsable exclusiva del niño o niña y pueda descansar suficientemente: ayuda práctica con el bebé, apoyo con las tareas domésticas. Entregar recomendaciones específicas como acostarse cada vez que su bebé duerma sin intentar dormir, o el amamantar acostada en la cama para favorecer la somnolencia.
Explicar que es la depresión, los posibles factores desencadenantes, la frecuencia de esta patología, e insistir en que la madre volverá a ser ella misma, aunque la recuperación completa puede tardar varios meses.
Recomendar que la madre con depresion post parto y el bebé tengan acompañamiento permanente, incluso en los casos menos graves, utilizando todos los recursos disponibles para que la madre no esté sola, explicando a la familia y cercanos que la madre con depresión post parto debe hacer lo mínimo, estar muy tranquila y descansar todo lo posible. El acompañamiento permanente lo más precoz posible, suele producir una mejoría sintomática en breve tiempo.
4. Padre, madre u otro integrante del hogar53 con consumo problemático de