El siguiente capítulo ofrece una mirada de Madrid frente a otros municipios aledaños que conforman la sabana de Bogotá haciendo una contextualización de la situación ambiental actual del territorio, sus problemáticas y proyectos regionales. Finalmente se hace un análisis de toda la información contenida en los capítulos I, II, III y IV a través de una matriz de escenarios prospectivos con un enfoque medio ambiental.
4.1: Crecimiento Urbano Regional: hacia un escenario de metropolización
Como lo expone (Preciado, 2015), es necesario tener en cuenta que el concepto de ciudad o región metropolitana no está actualmente definido para la ciudad de Bogotá, y simplemente constituye una propuesta de ordenamiento que la ciudad y los municipios de su sabana requieren ante su interdependencia y el desbordado crecimiento que experimenta su mancha urbana, pues es un territorio que carece de una sólida propuesta de planificación que le permita consolidarse en el tiempo como una metrópolis propiamente dicha, como ya los son otras ciudades latinoamericanas. Es por esto que aunque algunas fuentes citadas en el presente trabajo de investigación se refieren a la región metropolitana de Bogotá como si ya estuviera legalmente constituida, es necesario aclarar que dicha región no existe oficialmente y es tan solo una propuesta para la planificación de dicho territorio.
Bogotá y los municipios de su sabana tienen una relación histórica que hoy se agudiza por los procesos de conurbación y crecimiento urbano. En la década de 1950 inicia un proceso de relleno de humedales para dar paso a una urbanización acelerada, luego en 1970 la industria, la agroindustria y los procesos marcados de migración poblacional al centro del país favorecen el crecimiento y la expansión urbana por lo que en 1980 la metropolización de la ciudad y su sabana se encuentra en fase avanzada y para 1990 nace la necesidad de reconocer y valorar la importancia que tienen los municipios
vecinos y en general del departamento a nivel político, estratégico, territorial y de productividad para la región metropolitana (Universidad Distrital , 2011)
El municipio de Madrid forma parte de lo que la Secretaría Distrital de Planeación, (2014) menciono como “La Región Metropolitana de Bogotá”. Esta se encuentra conformada por 33 municipios distribuidos así: 30 en jurisdicción del departamento de Cundinamarca, uno en el departamento de Huila y dos localizados en el departamento del Meta; junto con el Distrito Capital.
Se puede definir por región metropolitana, un fenómeno territorial de interrelación y mutua dependencia entre un núcleo urbano densamente poblado y sus territorios circundantes menos poblados, incluyendo pero no limitando múltiples jurisdicciones como Barrios, distritos, municipios, ciudades, pueblos, suburbios, condados, estados e incluso naciones que en teoría son distinguibles en lo administrativo. Combina una aglomeración urbana con zonas periféricas (también conocidas como cinturón de cercanías) socioeconómicamente ligadas al núcleo urbano, por medio de los patrones de desplazamiento causados por el empleo u otros tipos de comercio (Definista, 2017).
A lo largo de la historia, tanto de Madrid, como los demás municipios que conformen la Región Metropolitana de Bogotá, han sufrido problemáticas que generaron grandes cambios en su forma de organizar el territorio, partiendo de sus dinámicas territoriales y del suelo. La primera refiriéndose a la multidimensionalidad intrínseca de la zona, incluyendo la política, la económica, la cultural, la ambiental y la histórica; la segunda se refiere a la apropiación individual o colectiva del territorio soportada en la tierra. Estas a pesar de que reflejan las formas de organización y disposición del espacio geográfico, así como también las tensiones y relaciones causadas por la apropiación del territorio, evidencian la capacidad limitada de las políticas de ordenamiento territorial de alterar las dinámicas y patrones de ocupación del suelo, ya que aunque estas pueden verse influenciadas por las políticas de ordenamiento territorial, a su vez se convierten en un condicionante de la misma normatividad y la planificación (Secretaría Distrital de Planeación, 2014).
Como se ha evidenciado en los primeros Capítulos de esta investigación; sucesos históricos como el conflicto armado en Colombia, que genero grandes migraciones de población desplazada de las zonas rurales hacia las zonas urbanas de sus respectivos municipios o hacia el centro del país, en conjunto con la creación de nuevas fuentes de empleo gracias al auge de la industria, propiciaron complejas dinámicas que desembocaron en la creación de focos de desarrollo no planificados, y que fue necesario tener en cuenta durante la elaboración de los futuros planes de ordenamiento territorial. Este fenómeno se presenta hasta nuestros días, con la conformación de barrios “piratas” que posteriormente se debieron legalizar y dotar de los servicios y la infraestructura básica, o en los casos más preocupantes, en los que estas urbanizaciones ilegales se encuentran en zonas de riesgo, se hace necesario reubicar a la población.
Gracias a los tipos de suelos presentes en la región, su vocación es eminentemente agrícola, pudiéndose cultivar toda clase de hortalizas, cereales y frutales, sin embargo la concentración de la mayoría de la tierra en las manos de unas pocas personas, sumada a la ignorancia o desinterés acerca de los Planes de Ordenamiento Territorial han propiciado un inadecuado manejo de dichas tierras, ya que una gran parte de ellas se han utilizado para la ganadería o la floricultura, o en tiempos más recientes el crecimiento de la industria y la construcción de nuevos proyectos de vivienda que han llevado a la expansión del perímetro urbano (Diaz & Fagua, 2011).
Todo lo anterior ha producido la degradación de los suelos y la disminución de la frontera agrícola; sin mencionar problemas sociales y ambientales como la contaminación de las fuentes hídricas tanto superficiales como subterráneas, que se ven agravadas por el desinterés y la falta de cultura y de apropiación del territorio que muestra la mayoría de los ciudadanos.
Las relaciones urbano-regionales reconocen a la red de ciudades como un sistema generador de condiciones de competitividad que incluso trascienden la Región Metropolitana de Bogotá. Como parte de la configuración en red de las ciudades, además
de la desconcentración de las dinámicas de desarrollo, se pretende controlar los procesos de conurbación mediante la regulación de la expansión urbana; preservar el medio ambiente y sus servicios ecosistémicos; ampliar y mejorar la dotación de infraestructuras viales y de equipamientos de conexión regional; generar condiciones para alcanzar la seguridad ciudadana y humana; y garantizar el adecuado abastecimiento de alimentos y materias primas a la ciudad, favoreciendo la inclusión social, la infraestructura y conectividad regional. (Secretaría Distrital de Planeación, 2014)
Tabla 52 Ámbitos y Escalas Regionales Para la Delimitación de la Región Metropolitana de Bogotá.
Escala Red de Ciudades
Regional: Bogotá, Tunja, Villavicencio e Ibagué.
Subregional: Bogotá y los 116 municipios de Cundinamarca.
De Borde:
Urbano y de relaciones metropolitanas
Primer anillo: Cajicá, Mosquera, Madrid, Soacha y La Chía, Cota, Funza, Calera.
Segundo anillo: Ganchancipá, Tocancipá, Sopo, Tenjo, Tabio, Subachoque, El Rosal, Bojacá, Zipacón y Sibaté.
Centros Subregionales: Zipaquirá y Facatativá.
Rural: Ubaque, Chipaque, Une, Choachí, Pasca, San Bernardo, Cabrera, Uribe (Meta) y Colombia (Huila). Fuente: Elaborado por los autores con base en la información tomada de (Secretaría Distrital de Planeación, 2014)
La Tabla 52 muestra los tres principales modelos de red de ciudades relacionados entre sí, en los que se ve involucrado el Distrito Capital. Las dinámicas que permiten formar dichas redes están principalmente en función de las relaciones funcionales y económicas establecidas entre las diferentes partes gracias a sus características biofísicas y en mayor medida su cercanía geográfica (Secretaría Distrital de Planeación, 2014).
En épocas más recientes se han producido cambios en las dinámicas de ocupación produciéndose relaciones metropolitanas de doble vía entre Bogotá y los municipios del
primer anillo, junto a la creación de una red de ciudades por parte de los centro subregionales con funciones y servicios complementarios a los que presta la capital. A diferencia de los municipios del borde urbano y de relaciones metropolitanas con Bogotá, cuyas dinámicas de ocupación son intensas, los municipios del borde rural presentan dinámicas de ocupación débiles. Sin embargo establecen una relación de equilibrio y soporte ambiental para las funciones urbanas de la región, proveyendo los servicios ecosistémicos necesarios para la sostenibilidad de la Región Metropolitana de Bogotá; además de propiciar el desarrollo de diversas actividades como la explotación agropecuaria y la protección de áreas naturales (Secretaría Distrital de Planeación, 2014).
Los ecosistemas encontrados en el borde rural pueden clasificarse en dos categorías principales: los ecosistemas naturales y los agroecosistemas. Al sur de la Región Metropolitana de Bogotá predominan los ecosistemas naturales representando más del 50% de la superficie, se localizan en los departamentos de Huila y Meta. El borde rural con Bogotá presenta áreas heterogéneas con forma de mosaicos donde se intercalan las coberturas naturales, los cultivos y los pastos abarcando el 11,3%. En las zonas norte y occidental de la región predominan los agroecosistemas, constituidos principalmente por pastos y cultivos, siendo el 16,3% y 10,3% del total respectivamente (Secretaría Distrital de Planeación, 2014).
En contraste con el borde rural los municipios del primer anillo presentan un alto grado de alteración por las actividades humanas, debido principalmente a las decisiones que han sido tomadas referentes a la habilitación del suelo urbano y las actividades agropecuarias. Con el fin de medir de una manera cuantificable el impacto de las actividades antrópicas la Secretaría Distrital de Planeación determino el grado de antropización de los municipios que componen la Region Metropolitana de Bogotá, entre los que destacan Funza (98%), Cajicá (95%), Madrid (88%), Sopo (87%), Tenjo (85%), El Rosal (84%), Tocancipá y Facatativa (83%). Al igual que sucede con otros fenomenos propios de la Metropolización, la antropización esta en función de la cercania, asi como
de la conectividad vial del municipio con la capital (Secretaría Distrital de Planeación, 2014).
Es preocupante la situación que enfrenta el municipio de Madrid, ya que al tener un grado de antropización de los mas altos del departamento su estructura ecologica principal se ve comprometida, poniendo en riesgo la diversidad biológica y la continuidad de los procesos ecológicos. Por lo tanto cobran importancia las Áreas de Conservación y Protección ambiental presentes en el municipio (que se sitaron previamente en la Tabla 56) (Secretaría Distrital de Planeación, 2014).
Madrid se ha visto afectado por el acelerado crecimiento que ha experimentado la capital. Dicho crecimiento conllevo la ocupación urbana de suelos suburbanos y rurales, ligado a la disminución del desarrollo urbanístico en suelos urbanos y de expansión. Esta ocupación de los suelos rurales se ha visto propiciada por la ocupación de los predios sobre los corredores viales de integración regional que conectan con Bogotá (Secretaría Distrital de Planeación, 2014). ”Esto no solo se debe a la expansión de la actividad económica de Bogotá, sino a la ausencia de instrumentos económicos y fiscales que permitan una gestión equilibrada en la habilitación del suelo de la región metropolitana” (Secretaría Distrital de Planeación, 2014).
Los municipios de occidente. Cota, Funza, Madrid y Mosquera, se han caracterizado por un modelo de ocupación territorial de ciudades en red altamente dependiente de Distrito como ciudad núcleo, partiendo del hecho de que la habilitación del suelo está permitido principalmente para usos logísticos e industriales en función de la actividad industrial y empresarial de Bogotá, en particular las que sean complementarias al aeropuerto. Esto ha originado problemas como la carencia de equipamientos e infraestructura para atender los desarrollos, ya que se permite el uso de la infraestructura y equipamientos del distrito. (Secretaría Distrital de Planeación, 2014).
4.2: Crecimiento Poblacional
Alrededor del mundo los procesos migratorios que tienen como destino las ciudades intermedias constituyen un claro ejemplo de su consolidación como las áreas de mayor atracción del sistema de asentamientos humanos que se originan a raíz de la industrialización y la tecnificación de los sectores productivos. Constituyen fuerzas que incrementan y desarrollan en la ciudad la oferta de empleos, educación, mayores índices de servicios básicos y de acceso a bienes y servicios, así como el auge de innovaciones tecnológicas y la oferta cultural que suscitan la expectativa de una mejor calidad de vida (Rodriguez, 2017).
La región que se propone como región metropolitana de Bogotá no es ajena a esta situación y desde el periodo 1960 – 1980; y aun el día de ha experimentado un crecimiento acelerado de su población lo que genera una serie de problemáticas que deben enfrentarse mediante la formulación de planes, programas y políticas con una visión de integración regional que propicien una adecuada planificación y ocupación del territorio de una región metropolitana sostenible en un escenario prospectivo.
Debido a la fuerte interacción que presentan los municipios de Borde con Bogotá, a causa de sus estrechas relaciones funcionales producto de las dinámicas económicas y de movilidad, es de esperarse que en esta zona se dé una mayor concentración de la población que en los municipios considerados de escala Regional o Subregional. Dicha concentración de la población se ve restringida principalmente a los municipios de Borde Urbano y de Relaciones Metropolitanas (gracias a su cercanía con el distrito), como son Mosquera, Funza, Madrid, Facatativá, Zipacón, Bojacá, Sibaté, Soacha, Cota, Tabio, Tenjo, El Rosal, Subachoque, Chía, Cajicá, Zipaquirá, Sopo, Tocancipa, Gachancipá y La Calera. A diferencia de los municipios de Borde Rural que establecen relaciones agropecuarias y de soporte ambiental con la capital (Secretaría Distrital de Planeación, 2014).
Las Figuras 47 y 48 muestran una comparación entre la población de Bogotá, el Borde urbano y de relaciones metropolitanas, el Borde rural y el Total nacional, junto con sus respectivas Tasas de Crecimiento:
Figura 47 Población Bogotá y Bordes Urbanos y Rural 1995 – 2020
Fuente: Los autores a partir de proyecciones de población DANE, Tomado de (Secretaría Distrital de Planeación, 2014).
Figura 48 Tasas de Crecimiento Poblacional Bogotá y Bordes Urbano y Rural 1995 – 2020
Fuente: Los autores a partir de proyecciones de población DANE, Tomado de (Secretaría Distrital de Planeación, 2014).
0 1.000.000 2.000.000 3.000.000 4.000.000 5.000.000 6.000.000 7.000.000 8.000.000 9.000.000 1995 2000 2005 2010 2015 2020
Bogotá Borde urbano y de relaciones metropolitanas Borde rural
-2.00% -1.00% 0.00% 1.00% 2.00% 3.00% 4.00% 5.00% 1995 2000 2005 2010 2015 2020
Tasa de crecimiento promedio quinquenio Bogotá
Tasa de crecimiento borde urbano y de relaciones metropolitanas Tasa de Crecimiento borde rural
Según las proyecciones realizadas por el DANE que se expusieron anteriormente en las Figuras 47 y 48, la población combinada de todos los municipios del Borde urbano y de relaciones metropolitanas representara cerca del 92% de la población ubicada en el borde de la capital, lo que implicara una mayor relevancia de los municipios de Borde urbano y de relaciones metropolitanas, sin entrar en detrimento de las dinámicas poblacionales que se proyectan para los municipios de Borde Rural. A pesar que ambos Bordes presentan un incremento de su población neta considerable, sus respectivas Tasas de crecimiento poblacional tienden a decrecer en el tiempo. Cabe señalar que si bien el Borde urbano y de relaciones metropolitanas presenta una tasa de crecimiento mayor a la de Bogotá en todos los años de proyección, ambas presentan tendencias muy similares, evidenciando su estrecha relación.
A diferencia del Borde urbano y de relaciones metropolitanas, el Borde rural presenta una tasa de crecimiento estable inferior al 1%, llegando a ser incluso negativa en el periodo del 2000 al 2005. Gracias a su comportamiento estable se espera que la población del Borde rural no sobrepase los 150.000 habitantes para el año 2020. En el periodo entre 2005 y 2020 se espera un crecimiento de la población nacional del 18,71%. Para Bogotá se supone una tasa de crecimiento de 22,50%. Por otro lado la escala de Borde (tanto Urbana como Rural) debería tener un incremento del 36,1% para el año 2020 respecto a 2005. Para este mismo periodo se espera que la población de Bogotá, junto con la de los Bordes urbano y de relaciones metropolitanas y Rural alcance los 10.104.589 de habitantes, llegando a representar más del 19,84% de la población total del país (Secretaría Distrital de Planeación, 2014).
Los municipios de Cota, Facatativá, Funza, Madrid y Mosquera gracias a las dinámicas de movilidad y las relaciones funcionales establecidas entre sí y con el distrito capital, son sujetos de ser agrupados según la propuesta de zonificación de la Secretaría Distrital de Planeación, (2014). Estos municipios sobresalen debido a que presentan unas de las mayores tasas de crecimiento poblacional, gracias a lo cual se proyecta una cantidad significativa de población para 2030.
El crecimiento demográfico en la región de Bogotá y su sabana obedece no solo al crecimiento vegetativo de su población sino en gran parte a procesos migratorios que se han venido dando a lo largo de la historia por los conflictos armados, la falta de oportunidades laborales en el campo y la ausencia de condiciones de vida óptimas que garanticen el desarrollo de la ruralidad colombiana; por lo cual las personas buscan los polos de desarrollo que les brindan oportunidades inmediatas de empleo y mejores condiciones de vida a través del acceso a bienes y servicios tanto en el sector privado como en el sector público. A continuación se muestra el crecimiento demográfico que han tenido algunos municipios de la sabana de acuerdo a los censos y proyecciones realizados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística DANE.
Figura 49 Población total municipal estimada
Fuente: Elaborada por los autores con base en estimaciones DANE de población 1985 -2005 y proyecciones de población 2005 - 2020 total municipal por área. La Figura 49 evidencia el acelerado crecimiento poblacional que han sufrido los municipios de acuerdo a los censos poblacionales realizados de 2005 hacia atrás, y que de acuerdo con las proyecciones 2005 a 2020 la tendencia de crecimiento se podría decir que tiene un comportamiento casi exponencial para los municipios más cercanos a Bogotá, así por ejemplo Chía para 2020 con una población total estimada de 141.917 habitantes, casi que iguala a la población de Facatativá con 144.149 habitantes que es la capital de la provincia sabana de occidente; y los municipios de la agrupación Funza, Madrid, Mosquera y Cota, presentan un crecimiento homogéneo que sin embargo se
0 20.000 40.000 60.000 80.000 100.000 120.000 140.000 160.000 1985 1993 2005 2010 2015 2020
dispara para Mosquera en 2005 a raíz de los procesos de conurbación con los otros dos municipios del anillo y su vecindad con Bogotá, lo cual estimulo el incremento de su población. En contraposición los municipios más alejados de la mancha urbana de la capital experimentan un crecimiento lento o disminución de su población como lo muestran las cifras para Bojacá y Subachoque.
Figura 50 Población total estimada para las cabeceras municipales
Fuente: Elaborada por los autores con base en estimaciones DANE de población 1985 -2005 y proyecciones de población 2005 - 2020 total municipal por área.
Figura 51 Población total estimada para el resto del territorio de los municipios involucrando área rural y centros poblados diferentes al casco urbano.
Fuente: Elaborada por los autores con base en estimaciones DANE de población 1985 -2005 y proyecciones de población 2005 - 2020 total municipal por área.
0 20.000 40.000 60.000 80.000 100.000 120.000 140.000 1985 1993 2005 2010 2015 2020 0 5.000 10.000 15.000 20.000 25.000 30.000 35.000 1985 1993 2005 2010 2015 2020
Al realizar un análisis entre la población de la cabecera frente a la del resto del territorio en los municipios (ver Figuras 50 y 51 respectivamente) y al comparar con la tendencia demográfica total municipal (ver Figura 49) se encuentran similitudes en la tendencia de crecimiento demográfico totales para cada uno de los municipios y el crecimiento poblacional al interior de las cabeceras municipales presentando una relación directamente proporcional. Por otro lado al analizar el incremento demográfico en el resto del territorio, que comprende el área rural y los centros poblados para algunos municipios; se observan tendencias de crecimiento lento respecto al interior de las cabeceras para los municipios de Facatativá, Funza y Madrid, mientras que Bojacá y Mosquera experimentan tendencia a la estabilidad de su población rural; en contraparte Subachoque a 2005 sufre una disminución acelerada de la población rural que se proyecta en un crecimiento lento hasta 2020.
A nivel general para 2020 en los municipios analizados se prevé que en las cabeceras vivirán entre el 78 % y 97 % de la población total, mientras que en el resto de las áreas municipales (zona rural y centros poblados) se concentrara entre un 4% y un 22 % de la población total.
A diferencia del resto de los municipios analizados, para el caso de Chía es similar la tendencia de crecimiento en los tres escenarios. En el caso particular de Cota, es posible