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2.7. ENFERMEDADES PERIODONTALES

2.8.6. MALFORMACIONES CRANEOFACIALES

Aunque las deformidades craneofaciales marcadas aparecen raramente, cada caso plantea problemas enormes en el manejo clínico para el cirujano y el ortodoncista. Los bebés con malformaciones congénitas graves requieren inmediata atención quirúrgica, médica y odontológica, de naturaleza muy especializada. Los padres preocupados se dirigen instintivamente al pediatra y al odontólogo de la familia en busca de consejo. Habitualmente, las anormalidades craneofaciales marcadas no son responsabilidad del odontólogo de familia, pero este tiene la obligación de derivar al padre a un centro especializado, porque el enfoque en equipo es esencial para estos niños (Robert E. Moyers, 1992)

Las deformidades congénitas serias más comunes son las de paladar y/o labio hendido. En años recientes, se han hecho importantes progresos en el tratamiento del labio y paladar hendido. La oportunidad de la cirugía en estos casos varía de acuerdo a la naturaleza y extensión de la hendidura, y existen claras diferencias de opinión entre los mejores cirujanos respecto a la regulación exacta y las técnicas quirúrgicas para los procedimientos en labio y paladar. En general, el labio es cerrado muy tempranamente y el paladar algunos meses más tarde. Algunos aconsejan ahora que en determinados neonatos se ubiquen los segmentos maxilares y la premaxila por medio de aparatos y vendajes de tensión, antes de la cirugía labial (Robert E. Moyers, 1992)

2.8.7. DISFUNCIÓN TEMPOROMANDIBULAR

La bibliografía actual sobre disfunción témporomandibular aparece mayormente en revistas dedicadas a la rehabilitación dentaria en adultos, en quienes el problema es primariamente considerado como de enfermedad y disfunción degenerativa

geriátrica. Hay creciente evidencia de que algunos de los signos y síntomas asociados con la disfunción témporomandibular en adultos, se ven primero en niños pequeños y que ciertos trastornos oclusales en la niñez predisponen a la disfunción témporomandibular posterior. En consecuencia, es correcto considerarla un aspecto importante del desarrollo de la mal oclusión (Robert E. Moyers, 1992)

2.9. MALOCLUSIÓN Y HABITOS 2.9.1. RESPIRACION BUCAL

El hecho de que la respiración bucal pueda considerarse como un hábito o como una enfermedad tiene poca importancia, ya que una vez eliminado el problema que impedía respirar por la nariz, el niño continúa respirando por la boca si no se le ejercita su respiración nasal (J. R Boj, M. Catalá, C. García-Ballesta y A. Mendoza, 2004)

La respiración bucal ha sido siempre asociada a la obstrucción de las vías respiratorias altas, bien por rinitis alérgicas, hipertrofia de las amígdalas palatinas, presencia de adenoides o desviación del tabique nasal, lo que producirá una función respiratoria perturbada con cambios en la postura de la lengua, labios y mandíbula (J. R Boj, M. Catalá, C. García-Ballesta y A. Mendoza, 2004)

En la respiración bucal los labios quedan entreabiertos y la lengua baja, perdiendo con ello su capacidad morfofuncional, que permitiría un desarrollo transversal correcto del maxilar superior, produciendo mordidas cruzadas posteriores unilaterales o bilaterales (J. R Boj, M. Catalá, C. García-Ballesta y A. Mendoza, 2004)

En los casos más extremos, la obstrucción respiratoria nasal y el hábito de respiración bucal producirán cambios esqueletales y dentarios que afectarán a la cara del individuo, que se volverá más larga, y su incompetencia labial más manifiesta, al presentar un labio superior corto por elevación de la base de la nariz, ofreciendo con su punta levantada una visión frontal de las narinas (J. R Boj, M. Catalá, C. García-Ballesta y A. Mendoza, 2004)

2.9.2. SUCCION DIGITAL

El hábito de succión digital se presenta con mucha frecuencia aunque, debido a la prontitud con que se inicia, el odontólogo no lo aprecia, ya que suele terminar a los 3 o 4 años de edad (J. R Boj, M. Catalá, C. García-Ballesta y A. Mendoza, 2004) Muchas veces este hábito aparece como consecuencia de conductas regresivas ante ciertos trastornos emocionales, asociados con inseguridad o deseos de llamar la atención (J. R Boj, M. Catalá, C. García-Ballesta y A. Mendoza, 2004) Aunque pueden succionarse uno o más dedos, lo más frecuente es la succión del pulgar, que es succionado apoyando la yema del dedo sobre la zona retroincisiva superior, mientras la parte ungueal se apoya sobre los incisivos inferiores. Los defectos de este apoyo dependerán de la posición, intensidad, frecuencia y duración del hábito de succión, ya que en algunos casos, su incidencia es muy escasa y, por el contrario, puede producir una mordida abierta con un franco aumento del resalte por protrusión de los incisivos superiores y retroinclinación de los inferiores (J. R Boj, M. Catalá, C. García-Ballesta y A. Mendoza, 2004)

Un efecto similar producirá la succión del chupete, que en niños mayores de 2 años inhibirá el crecimiento de los procesos alveolares, provocando una mordida abierta. También la succión labial puede aparecer tras el hábito de succión digital

al haberse incrementado el resalte incisivo, siendo absorbido el labio inferior (J. R Boj, M. Catalá, C. García-Ballesta y A. Mendoza, 2004)

2.10. OPERATORIA DENTAL

La operatoria dental comprende fundamentalmente los principios básicos de la preparación cavitaria.

En lo que a los niños se refiere, el principal objetivo ha de ser prevenir la aparición de la enfermedad. Sin embargo, también es cierto que cuando ésta se manifiesta y las lesiones llegan a un punto irreversible van a tener que ser restauradas para restituir la salud bucal del niño, y es entonces cuando la calidad del proceso restaurador va a influir de modo directo sobre el control de su enfermedad (J. R Boj, M. Catalá, C. García-Ballesta y A. Mendoza, 2004)

2.10.1. AMALGAMA DE PLATA

La amalgama sigue siendo hoy día el material de referencia entre los materiales de restauración. Algunas de sus propiedades más ventajosas son: coeficiente de expansión, resistencia a la compresión, biocompatibilidad e indisolubilidad, fácil manipulación, larga vida de almacenaje y bajo costo en relación con otros materiales. Sus principales inconvenientes son: apariencia metálica y posibles riesgos que pueden derivar del componente mercurio (J. R Boj, M. Catalá, C. García-Ballesta y A. Mendoza, 2004)

2.11.1. AUSENCIAS DENTARIAS

Se requiere la integridad de las arcadas dentarias durante las diferentes fases de la dentición para el correcto desarrollo de todas las funciones de los dientes: masticatoria, estética/expresividad, deglución, fonación, defensiva y facilitar el correcto desarrollo de las arcadas dentarias y sucesores permanentes (J. R Boj, M. Catalá, C. García-Ballesta y A. Mendoza, 2004)

Ante la ausencia prematura de algún diente temporal aislado, es el desarrollo del sucesor permanente lo que principalmente nos preocupa, y el control del espacio el que rige nuestros principios de tratamiento. En la medida en que dicha ausencia afecte a mayor número de dientes, el compromiso de otras funciones, claves para el correcto desarrollo de un organismo en crecimiento, se verá comprometido, y en consecuencia debemos plantearnos su restitución (J. R Boj, M. Catalá, C. García-Ballesta y A. Mendoza, 2004)

Etiología

Existe una multiplicidad de causas y de manifestaciones que pueden conducir a la pérdida o ausencia dental prematura en el niño, entre las que podemos incluir: Caries dental. A pesar de que numerosos estudios hablan de una reducción y de una atención cada vez más precoz de esta, todavía en la actualidad observamos en niños cuadros de afectación dentaria extensa y rápida por la caries (J. R Boj, M. Catalá, C. García-Ballesta y A. Mendoza, 2004)

Traumatismos dentales. Frecuentes en niños de corta edad y localizados en al área anterior maxilar, afectan fundamentalmente a incisivos maxilares y también pueden ser los causantes de pérdidas dentarias precoces (J. R Boj, M. Catalá, C. García-Ballesta y A. Mendoza, 2004)

Ausencia congénita de dientes. Es infrecuente en dentición primaria. Cuando afecta a algún diente, generalmente incisivos, rara vez requiere un tratamiento específico (J. R Boj, M. Catalá, C. García-Ballesta y A. Mendoza, 2004)

Anomalías de la estructura dentaria. Se manifiestan desde la erupción por lesiones coronarias. Son la manifestación de una afectación del esmalte, de la dentina o de todo el órgano dental durante las fases de mineralización (J. R Boj, M. Catalá, C. García-Ballesta y A. Mendoza, 2004)

2.11.2. PRÓTESIS FIJA

Aunque diseñada principalmente para la dentición permanente, en determinadas ocasiones, y con algunas particularidades, se utiliza en dentición primaria o mixta. Prótesis fija coronaria en dientes temporales

Se realizará cada vez que una restauración de amalgama o de otro material no pueda devolver al diente sus funciones o no ofrezca garantías suficientes de solidez o estabilidad. Podrá efectuarse en diente vivo o desvitalizado (J. R Boj, M. Catalá, C. García-Ballesta y A. Mendoza, 2004)

En dientes primarios, considerada en su sentido más amplio, incluiría todas las grandes restauraciones coronarias, que implican la colocación de coronas, de diferentes materiales e indicadas según distintas situaciones clínicas. Puede considerarse un tratamiento odontológico conservador o un tratamiento protésico: Coronas metálicas (de acero inoxidable), para la restauración de molares primarios. También diseñadas para uso en dientes anteriores. Sus inconvenientes estéticos se han tratado de solucionar con diferentes procedimientos (J. R Boj, M. Catalá, C. García-Ballesta y A. Mendoza, 2004)

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