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4.1. El Territorio.

4.1.1. Introducción: los métodos de análisis.

Desde finales de los sesenta y, sobre todo, a principios de los setenta del siglo pasado se ha tomado conciencia del valor potencial que pudiera tener para la investigación histórica la aplicación de metodologías que proceden de la Arqueología espacial233 y de la Geografía Humana234. Hoy en día la necesidad de su aplicación no puede ponerse en duda dada su utilidad para profundizar en la estructura del territorio y poblamiento antiguo.

Para poder obtener desde el punto de vista teórico, lo que podría haber sido el territorio administrado y controlado por el palacio de Malia hemos aplicado las técnicas que nos ofrece la Arqueología Espacial utilizando las herramientas de los Sistemas de Información Geográfica. En primer lugar partimos de los supuestos que conocemos actualmente con seguridad, la existencia en el período protopalacial de tres grandes centros palaciales: Cnoso, Festo y Malia.

Nosotros hemos empleado dos métodos principales, el análisis espacial y los Sistemas de Información Geográfica.

La mayoría de los métodos utilizados en el análisis espacial arqueológico son adaptaciones procedentes de otras disciplinas, en particular de la Geografía y de la Ecología botánica. El análisis espacial en Arqueología consiste básicamente en estructurar la información arqueológica espacialmente a través de los mapas de distribución o “conjunto de técnicas cuyos resultados son dependientes de la

233

D.L. Clarke (1968), Analytical Archaeology. Londres, [Trad. española: Arqueología Analítica. Barcelona, 19842]; I. Hodder, C. Orton (1976), Spatial Analysis in Archaeology. Cambridge [Trad. española: Análisis Espacial en Arqueología. Barcelona, 1990]; Clarke, 1977. García Sanjuán, 2005.

234 P. Haggett (1965), Locational Analysis in Human Geography. Londres [Trad. española: Análisis

locacional en Geografía humana. Barcelona 1976]; L.J. King (1969), Statistical Analysis in Human Geography. N. Jersey.

localización de los objetos analizados”235. El estudio de los asentamientos se desenvuelve en tres escalas de análisis espacial: micro, semimicro y macro236. La escala

micro corresponde al nivel de estructuras y contextos individuales, el nivel del espacio

social y personal donde dominan los factores culturales e individuales que son dominantes (una casa, una tumba, un deposito, un silo, un basurero). La escala

semimicro atañe a los yacimientos individuales (agregaciones de estructuras, contextos,

depósitos estratigráficos y artefactos), son espacios de actividad grupal y colectiva donde los factores sociales y culturales se expresan en la organización espacial de los vestigios materiales. Por último, la escala macro explora las relaciones entre asentamientos y entre los asentamientos y el medio ambiente, se trata, en este caso, de una escala regional de análisis que pone el énfasis en estrategias de ocupación y explotación económica del entorno físico, así como en la territorialidad teórica, las relaciones grupo-grupo237.

En nuestro estudio hemos utilizado dos técnicas esenciales del Análisis Espacial, en primer lugar, el ‘análisis de captación de recursos’ para delimitar las áreas de captación en función de la distancia al asentamiento, aplicando el principio según el cual un adulto humano sano puede recorrer 5 kilómetros de terreno llano en una hora, lo que supone cubrir 1 km. cada 12 minutos238 al que hemos añadido la metodología del ‘análisis del vecino más próximo’ procedente de la Ecología239 y que nos permite obtener la medida del grado de agrupamiento o dispersión de una distribución de puntos. Este tipo de análisis es esencialmente adecuado para rendir cuenta de las sociedades agrarias debido a su sencillez y sobre todo, a su flexibilidad. Y, además, el ‘análisis del vecino más próximo’ que se fundamenta sobre la idea de que la repartición de los asentamientos sobre un territorio dado no es un hecho al azar o aleatorio, sino regular, que obedece a leyes del comportamiento humano que condicionan la instalación de los grupos sobre una región. Según esto, la ocupación de un territorio respondería, en parte, a ciertas características precisas y observables, dentro de las cuales, a pesar de las variaciones, es posible hallar no sólo pero sí también un cierto número de parámetros mensurables y de los que se pueden extraer algunas reglas con valor general que, como todas las reglas

235 Goodchild, 1996:241 (cf. García Sanjuán, 2005: 201). 236Clarke, 1977:11-14, cf.García Sanjuán, 2005:201.

237 Aquí puede verse la influencia de la escuela de Geografía Locacional, en particular de Haggett (1965). 238 García Sanjuán 2005:205.

simplificadores, están sometidas a excepciones. Esto equivale a decir que para que un asentamiento tenga éxito, debe cumplir determinadas exigencias, varias de las cuales pueden cuantificarse de manera más precisa, traducirse, igualmente en representaciones gráficas y establecidas, teniendo en cuenta las excepciones antedichas, como normas generales240.

No hay que olvidar que estos métodos tratan de construir un modelo por lo que, tanto su utilización cuanto que sus resultados no pueden ser considerados como un intento de representar exactamente la realidad sino que pretenden ser un punto de partida, un instrumento válido, en concurrencia con otros, para profundizar en nuestro conocimiento y un medio útil para la reflexión. La aplicación del modelo significa, en definitiva, la presentación simplificada de un comportamiento espacial que no tiene un valor absoluto y es precisamente en la simplificación de la realidad, que permite definir reglas generales, donde reside su principal interés241. Naturalmente, el modelo no puede convertirse en una panacea intelectual ni puede ser aplicado universalmente, sino que en cada caso, es necesario probar su pertinencia; y tampoco puede sustituir a la realidad, a la observación y a la prospección del terreno, con los que ha de ser continuamente cotejado.

En el caso de la Arqueología y la investigación histórica, el surgimiento de la cartografía digital y de los SIG ha sido una de las mayores revoluciones tecnológicas para el reconocimiento y análisis del territorio. Desde la aparición de las primeras aplicaciones en los inicios de los años noventa, la extensión de los SIG en la Arqueología ha sido vertiginosa de forma que en la actualidad aparecen como una plataforma de trabajo tan común como imprescindible en el tratamiento, gestión y análisis de la dimensión espacial de los datos arqueológicos242. Los SIG están especializados en manejar datos espaciales y su especificidad reside en su capacidad para almacenar grandes masas de información georreferenciada o su potencia para el

240 Pascual, 1996, 118.

241 Decourt 1992: 23-4; Pascual, 1995, 256-7; 1997b: 112.

242 Esta importancia la podemos poner de manifiesto a la luz de la amplia bibliografía que existe sobre el tema, en particular, L. Petrie y VV.AA. (1995): GIS in Achaeology. An Annotated Bibliography. Sydney University Press. Como obras de consulta pueden verse: Bosque Sendra, 1992; Baena Preysler y otros 1997; Wheatley y Gillings, 2002. Pascual, 1995: 273-4; 1996: 109-110, 113; 1997a:193-5

análisis de dicha información lo que le convierten en un instrumento idóneo para abordar problemas de análisis243.

Los Sistemas de Información Geográfica consisten básicamente en un conjunto de herramientas informáticas para la entrada, almacenamiento, procesamiento, transformación, consulta, recuperación y salida de datos espacialmente referenciados 244. Un SIG es una auténtica representación de un modelo de la realidad sobre el territorio. La representación del territorio se realiza adoptando unas fórmulas bien definidas, los llamados modelos de datos245, el modelo raster246, el modelo vectorial 247

y el modelo de datos orientado a objetos (MDOO) que consiste en la representación informática de objetos vinculando a una determinada figura geométrica (por ejemplo, las rutas mediante líneas, o una demarcación territorial por un polígono, etc.). Una de las prestaciones más importantes de los SIG frente a otros programas de tratamiento de información espacial es la integración de funciones que proporcionan para el tratamiento de la información espacial. Otra propiedad es su capacidad para la producción dinámica de cartografía nueva mediante el álgebra de mapas y la reclasificación248; en los SIG la cartografía es dinámica y se puede transformar constantemente. Los programas de SIG más avanzados, como es el caso de ArcGIS, proporcionan un modelo de datos y un conjunto de objetos prediseñados listos para ser usados y nos permite construir una representación del espacio geográfico más realista y más compleja. No obstante, es de vital importancia la calidad de los datos que introducimos en un proyecto de SIG si bien es cierto que la exactitud total (o el nulo error), entendiendo por tal la coincidencia perfecta entre el dato almacenado en el SIG y el valor verdadero, es prácticamente imposible249.

243 Moreno Jiménez et aili., 2005:4-5. 244García San Juan, 2005:150. 245Moreno Jiménez el alii., 2005: 7-8.

246 Se caracteriza por adoptar una unidad espacial estándar, el píxel, que representará una parte del espacio en una cuadrícula de tamaño regular en cada uno de los cuales se registra el valor que las observaciones adoptan. La resolución (tamaño) de los píxeles es crucial, ya que cuanto mayor es la resolución (más pequeños los píxeles) mayor requerimiento de almacenamiento y procesamiento informático.

247 Utiliza la geometría convencional de puntos, líneas, curvas, polígonos, círculos, elipses o volúmenes para representar las entidades del mundo real.

248García San Juan, 2005: 153. 249Moreno Jiménez et alii., 2005:11.

La información que podemos almacenar en un proyecto de SIG puede ser muy diversa aunque podríamos englobarla en tres componentes principales: espacial, temático y temporal. La dimensión espacial alude a la información sobre localización (por ejemplo las coordenadas geográficas), las propiedades espaciales (longitud, superficie, forma, etc.) y las relaciones espaciales que pueden tener tanto un carácter cuantitativo (mensurables) como cualitativo (cerca de, dentro de, al sur de, etc.). La dimensión temática recoge las características o atributos de entidades reales (tamaño de un asentamiento, período de ocupación, etc.). Por último, la dimensión temporal no debemos olvidar que los datos siempre se refieren a un momento haciendo necesario una valoración de una eventual falta de sincronía. Contando con una información bien organizada en una base de datos espaciales, los SIG nos permiten desarrollar un amplio abanico de tratamientos y de análisis tanto básicos como complejos.

Las ventajas de la incorporación de los SIG para el análisis arqueológico del territorio son muy numerosas y pueden centrarse en las siguientes:

- Captura. Bases de datos arqueológicos (alfanuméricas).

- Integración. Posibilidad de integrar información de fuentes diversas (fotografías aéreas, imágenes de teledetección, prospección geofísica, mapas antiguos y modernos, etc..

- Georreferenciación.

- Conceptuación. Se ha impuesto una racionalización de criterios de representación arqueológicas.

- Consultas. Sin los SIG, las consultas espaciales elementales como superficie y distancias eran laboriosas y llenas de cálculos manuales, sin embargo con los

SIG podemos medir áreas, perímetros, distancias, cursos fluviales, curvas de

nivel, pendientes, calcular las rutas óptimas entre dos puntos, etc. manejando una gran cantidad de datos y con gran rapidez y fiabilidad.

- Representación cartográfica. La calidad de la producción cartográfica en Arqueología ha avanzado sustancialmente con un uso más competente de los principios básicos de la semiótica cartográfica.

Un ejemplo del impulso que los SIG han dado al análisis arqueológico del territorio son los modelos digitales del terreno (MDT); son representaciones

tridimensionales de la topografía de un territorio. Un MDT es un caso especifico de representación topográfica de un Modelo Digital de Elevación (MDE) donde se representa tridimensionalmente la variación en el espacio de cualquier variable250 y se obtiene una representación mas realista del territorio. De este modo, la representación visual de los datos facilita el análisis de los mismos y nos abre una amplia gama de posibilidades ya que podemos introducir o eliminar cuanta información deseemos y construir nuestros mapas a medida en cualquier momento. Los SIG, en resumen, nos permiten extraer un gran volumen de datos con una precisión extraordinaria y en un período corto de tiempo.

Para nuestro estudio, hemos utilizado el programa ArgGis versión 8.2. A partir de la digitalización de los mapas topográficos a una escala de 1:100.000 y 1:50.000251, que hemos georreferenciado, con una proyección UTM, hemos procedido a la digitalización de las curvas de nivel (intervalos de 100 metros para la escala 1:100.000 y 20 metros para 1:50.000), lo que nos facilita la construcción de un TIN252 y un Modelo Digital de Elevación (formato raster).

250 Wheatley y Gillings, 2002:107 cf. García San Juan, 2005:156.

251 1:100.000, Edición de 1996 de Road Editions, S.A.; 1:50.000 cartografía del

Servicio Geográfico Militar Griego.

252 Triangular Irregular Network. Modelo de datos topológico formado por una red de triángulos irregulares con información X, Y y Z, para los puntos. Se basan en la triangulación Delaunay (conexión de puntos dual de los polígonos Thiessen-Voronoi) para dilucidar qué puntos deben formar cada triángulo. Es una forma eficiente diferente a la de los modelos raster, de almacenar y tratar datos aplicables a superficies a través de la interpolación.

Figura nº 11: Mapa original 1:100.000 , mapa curvas digitalizadas y TIN

Los métodos de análisis espacial y los SIG, aplicados en una escala macro, pueden ayudarnos en nuestro caso a:

1.- Definir el territorio teórico del Estado palacial Malia, su extensión bidimensional (N-S, E-0), su área y perímetro.

2.- Delimitar las fronteras del territorio estatal, acercándonos a su hipotética área real.

3.- Los puntos 1º y 2º nos permitirán definir las áreas más importantes del territorio maliota y estudiar sus diferencias en relación a la altitud y a sus posibilidades de explotación.

4.- La delimitación del territorio del Estado maliota nos permitiría introducir en él todos los núcleos plurifamiliares conocidos en su interior y estudiar la jerarquía de asentamientos.

5.- Profundizar en los patrones de asentamiento de la población y conocer sus respectivos territorios de explotación.

En este último caso los modelos de poblamiento empíricos deben partir de las premisas siguientes253: el medio ambiente es determinante en la economía de la población y es un elemento condicionante a la hora de escoger la ubicación de un asentamiento; los seres humanos tienden a minimizar el tiempo y el esfuerzo empleado en sus actividades diarias y el paisaje actual nos puede proporcionar información del paisaje antiguo. En realidad el conocimiento de los patrones de asentamiento ha venido siendo uno de los principales objetivos de la Arqueología espacial. Un referente fundamental es la designación del territorio de explotación. Este modelo, sustentado en la teoría económica y ampliamente utilizado actualmente en Arqueología, presupone que las actividades de producción de alimentos entran dentro de un comportamiento económico racional. Por consiguiente, se asume que los grupos humanos eligen en sus decisiones productivas aquellas que implican un menor coste energético. De aquí se deduce que, cuanto más próxima está una determinada zona a un asentamiento, más intensiva será la explotación de la misma convirtiéndose en la ‘zona de explotación optima’. No obstante, este tipo de razonamientos puramente cuantitativos, dejan a un lado los aspectos sociales y culturales que sin duda forman parte de los patrones de reproducción de la sociedad. El territorio debe ser considerado como el espacio en el que en un determinado momento de tiempo actúan determinadas esferas la social, política, ecológica e ideológica que determinará el modo de vida de un determinado

253 K.A. Niknami (en la red) Landscape Archaeological Heritage Management in the Information Age (http://169.229.138.138/unesco/papers/3175_971 -Niknami, Iran_GIS.doc (Julio 2004)

grupo social. Ese territorio incluirá, así, diferentes espacios o dominios como pueden ser la unidad doméstica, el área de aprovisionamiento de alimentos, la zona de producción tecnológica o artesanal donde se produce una transformación de materias primas o la zona de intercambio de productos, primarios o elaborados, el área política y de organización administrativa y el área simbólica que incluiría tanto la parte cultual como las necrópolis. Los puntos 4 y 5 (jerarquización, territorios de explotación y patrones de asentamiento) se establecerán una vez que estudiemos pormenorizadamente, mientras que los apartados 1 a 3 (territorio estatal; fronteras y áreas territoriales) vienen aquí expuestos.

En la práctica el método del ‘vecino más próximo’ estriba básicamente en medir la distancia, tomada desde un asentamiento con el más próximo y calcular la distancia media (d) entre todas ellas. A partir de aquí es posible establecer el territorio teórico representado por un círculo cuyo radio es la mitad de esta distancia media (d/2)254.

Nosotros distinguiremos, como base de nuestro análisis, dos tipos de territorios, ya sea en los niveles teórico o hipotéticamente real, uno estatal, que englobaría al conjunto del territorio, con sus diferentes núcleos habitados, que dependen del Palacio y están incluidos en la entidad estatal por él formada, y otro de explotación, que es el que rodearía a cada núcleo y que serviría para su sustento.

En el primer caso, el del territorio estatal, tomaríamos en consideración únicamente los centros palaciales conocidos y descartaríamos cualesquiera otros. De este modo, cada centro palacial debe tener un territorio que controla, del que se beneficia y que formaría parte de su Estado, mucho más extenso lógicamente que el territorio de explotación que rodearía al propio palacio.

Partimos del hecho que en el período Protopalacial o de los Primeros Palacios255, tenemos dos palacios próximos al de Malia, Cnoso y Festo.

254 Pascual, 1995: 279-180; 1996: 119-120.

255 Al menos en el estado actual de las investigaciones, no podemos descartar la existencia de otros centros no descubiertos.

PALACIOS MÁS PROXIMO DISTANCIA