9 Medidas para la Conservación del Agua
9.4 Mejores Prácticas para la Conservación del Agua
9.4.4 Manejo de Combustibles, Químicos y Residuos
• Limite la aplicación y el uso de sustancias químicas derivadas del petróleo en sectores cercanos a cursos de agua y campamentos.
• El almacenamiento de productos deberá realizarse en bodegas que deberán ubicarse al menos a 40 m de los cursos de agua y campamentos.
• Las herramientas, envases, bidones y tambores utilizados en la manipulación de productos tóxicos (combustibles, aceites, lubricantes) deben ser lavadas fuera de los cursos de agua.
• Establezca áreas de mantención de vehículos y maquinaria en general en sectores alejados de los cursos de agua (más de 30 m).
• Del mismo que con los productos derivados del petróleo, limite la aplicación y el uso de herbicidas y fertilizantes en sectores cercanos a cursos de agua y campamentos.
• En caso de derrames de algún producto líquido, evite su escurrimiento haciendo canaletas alrededor y recójalo con aserrín, tierra o arena. Posteriormente, entierre este material a más de un metro de profundidad y lejos de los cursos de agua.
• Las aplicaciones de productos por vía aérea o terrestre, deben realizarse según la prescripción definida para cada caso, lo que permite asegurar que no serán afectadas áreas no deseadas (campos vecinos, áreas de protección, cursos de agua, plantaciones, etc.)
• Tenga en consideración que en el caso de aplicación masiva de productos químicos en zonas rurales cercanas a centros poblados o a cursos de agua, la Ley de Bases de Medioambiente hace obligatoria una Evaluación de Impacto Ambiental.
• La limpieza de los equipos de aplicación (bombas de espalda, envases, bidones) debe realizarse a una distancia mínima de 30 m de los cursos de agua y zonas de protección.
• En relación a los campamentos, es importante que la evacua- ción de aguas servidas se realice en sectores habilitados con esos fines (lejos del campamento) y se prohiba realizarla direc- tamente hacia los cursos de agua.
• A su vez, los residuos propios de las operaciones (cables, fil- tros, neumáticos, restos de herramientas, contenedores, enva- ses, etc.) no deben ser depositados en el bosque, canchas, caminos, áreas de protección ni cursos de agua.
10 POLITÍCAS PARA LA GESTIÓN DEL RECURSO
AGUA
• Resulta evidente que la conservación del recurso agua no es responsabilidad privativa del sector forestal sino de todos los usuarios de una cuenca. El éxito que tengan las normas que regulan las actividades que de alguna forma pueden afectar la cantidad y calidad de las aguas, dependerá de la aceptación consensuada, que debiera resultar de un proceso participativo de la propia comunidad que está utilizando directa o indirectamente el recurso.
• Hoy los usos del agua abarcan, de manera más importante, no sólo aquellos usos extractivos tradicionales (agua para consumo humano y animal, riego, energía) sino también los usos no consuntivos, tales como el ambiental, turístico y recreacional. Esto amplía el ámbito de usuarios a otros externos a los usuarios locales. Por lo tanto, el tema de la calidad del agua no es sólo pertinente de los que viven en el lugar sino también de los usuarios externos, por lo que una política nacional que regule el uso del recurso debe ser el marco al que se atengan las normativas locales de uso del recurso. Además, las normas y guías de conservación deben ser sometidas a un mejoramiento continuo de acuerdo a las necesidades y políticas nacionales.
• Teniendo en cuenta las singularidades de cada caso, para lograr el objetivo de conservación, puede resultar necesaria una cierta adaptación técnica de las guías propuestas, pero sí indispensable, es la participación informada y el compromiso de los actores locales involucrados.
• Puede ayudar en este sentido, la creación de una especie de consejo comunal o núcleo de organización comunitario de una cuenca, apoyado por un asesor técnico, que administre el recurso agua siguiendo las normas de manejo que llevan a la sustentabilidad, procurando un abastecimiento continuo y evitando su contaminación o deterioro. Es más, puede ser indispensable este tipo de organización para administrar y proteger el recurso, ya que son muchos los agentes que afectan o tienen un impacto negativo sobre el agua.
• Para que el proceso participativo local sea efectivo es necesario educar, informar y capacitar a la población que vive en cada cuenca o sector. Resulta prioritario desarrollar programas de educación ambiental, destinados a crear conciencia en toda la población, de la importancia del recurso agua, cómo prevenir su contaminación y qué medidas tomar para mitigar los impactos negativos que se producen por las distintas actividades de los diferentes sectores que afectan el recurso.
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