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LA MANERA EN QUE SE REVELA EL ORIGEN § 7 Esquema de las etapas para una fundamentación

In document Kant y El Problema de La Metafisica (página 50-56)

FUNDAMENTACIÓN DE LA METAFÍSICA

II. LA MANERA EN QUE SE REVELA EL ORIGEN § 7 Esquema de las etapas para una fundamentación

de la ontología

La fundamentación de la metafísica equivale al pro- yecto de la posibilidad interna de la síntesis a priori. Hay que determinar su esencia y hay que describir su origen en el campo mismo de donde surge. La expli- citación de la esencia del conocimiento finito y la ca- racterización de las fuentes fundamentales ha delimi- tado la dimensión dentro de la cual se ha de revelar la esencia en su origen. Con ello la pregunta acerca de

la posibilidad interna del conocimiento sintético a pr- iori sufre, al mismo tiempo, una intensificación y una complicación.

La exposición preliminar del problema de la fun- damentación de la metafísica dio el siguiente resulta- do:[60]el conocimiento del ente no es posible sino so- bre la base de un conocimiento previo, independien- te de la experiencia, de la constitución del ser del en- te. Pues bien, el conocimiento finito, cuya finitud está en discusión, es, de acuerdo con su esencia, una int- uición receptiva y determinante del ente. Si el cono- cimiento finito del ente ha de ser posible, tiene que fundarse en un conocer del ser del ente, anterior a la actitud receptiva. El conocimiento finito del ente exi- ge, por tanto, para ser posible, un conocer no-recep- tivo (aparentemente no-finito), algo así como una in- tuición “creadora”.

Así se precisa la pregunta acerca de la posibilidad de la síntesis a priori ¿cómo es posible que un ser fini- to, que como tal está entregado al ente y destinado a la recepción del mismo, sea capaz de conocer al ente antes de toda recepción, es decir, intuirlo, sin ser su “creador”? En otras palabras: ¿cómo ha de ser dicho ser finito de acuerdo con la constitución de su ser, pa- ra que le sea posible aportar, independientemente de la experiencia, la constitución del ser del ente, es de- cir, para que sea posible una síntesis ontológica?

Pero si la pregunta acerca de la posibilidad de la síntesis a priori se ha planteado en esta forma y si to- do conocimiento, en tanto que finito, se desdobla en los dos elementos antes mencionados, es decir, si es una síntesis él mismo, entonces la pregunta acerca de la posibilidad de la síntesis a priori sufre una compli-

cación. Pues esta síntesis no es idéntica a la síntesis veritativa antes mencionada, que concierne solamen- te al conocimiento óntico.

La síntesis ontológica tiene ya, en su calidad de conocimiento, un carácter sintético, de modo que la fundamentación ha de iniciarse con una presentación de los elementos puros (intuición pura y pensamiento puro) del conocimiento puro. Por lo tanto, hay que aclarar el carácter propio de la unidad esencial origi- naria de estos dos elementos puros, es decir, propio de la síntesis veritativa pura. Ésta ha de ser de tal forma, que determine a priori la intuición pura. Y es preci- so que los conceptos que le pertenecen surjan, no só- lo por lo que concierne a la forma del concepto, sino también por su contenido, antes de toda experienc- ia. Pero esto significa que la síntesis predicativa pura, complemento necesario de la síntesis veritativa pura, es de carácter singular. En consecuencia, la pregunta acerca de la esencia de los “predicados ontológicos” debe ocupar el centro del problema de la síntesis a pr- iori, en tanto que ontológica.

La pregunta acerca de la posibilidad interna de la unidad esencial de una síntesis veritativa pura hace adelantar hacia la explicitación del fundamento ori- ginario de la posibilidad interna de esta síntesis. Por la revelación de la esencia de la síntesis pura desde su propio fundamento, empezamos a comprender cómo el conocimiento ontológico puede condicionar la po- sibilidad del conocimiento óntico. Así se delimita la plena esencia de la verdad ontológica.

La fundamentación de la ontología pasa, pues, por las cinco etapas siguientes: 1ª Los elementos esen- ciales del conocimiento puro. 2ª La unidad esencial

del conocimiento puro. 3ª La posibilidad interna de la unidad esencial de la síntesis ontológica. 4ª El funda- mento de la posibilidad interna de la síntesis ontoló- gica. 5ª La determinación plena de la esencia del co- nocimiento ontológico.

§ 8. El método para revelar el origen

Ya la previa caracterización de la estructura esencial del conocimiento finito mostró una gran variedad de estructuras de la síntesis que se corresponden entre sí. Ahora bien, en tanto que la síntesis veritativa pu- ra encierra la idea de un conocimiento, que en cierto sentido parece ser no-finito, la pregunta acerca de la posibilidad de la ontología para un ser finito se com- plica aún más. Finalmente, el señalar hacia el campo de origen de las fuentes fundamentales del conocim- iento finito y de su posible unidad, nos llevó a señalar hacia lo desconocido.

Dado el carácter del problema principal y de la di- mensión posible de esta tarea, no hay que sorprender- se si el modo de la revelación del origen y el de la re- gresión hacia el campo de origen quedan indetermi- nados por ahora. Pero se ganará cada vez más seguri- dad y determinación, mientras más se avance en la re- gión hasta ahora desconocida, explicando lo que ahí se manifieste. Esta región en donde se ha de revelar el origen no es otra que el “espíritu” humano (mens sive animus). La tarea de explorarla se atribuirá a la “psi- cología”. En tanto se trate de una interpretación del “conocimiento”, del cual, según común acepción, con- sideramos el juicio (λογοϚ) como esencia, la “lógica” debe también tomar parte en esta exploración del es-

píritu. A primera vista, la psicología y la “lógica” se repartirán la tarea, y luchando por la primacía, se en- sancharán y transformarán.

Pero si se considera, por una parte, que lo que Kant busca es algo completamente original e incom- parable, mientras que por otro lado se ve que las disciplinas tradicionales de la “psicología” y “lógica” —tan problemáticas ya de por sí— son incapaces de ajustarse a esta problemática, se pierde toda esperan- za de captar lo esencial de la fundamentación kant- iana de la metafísica siguiendo el hilo de la posición adoptada por la “lógica” o la “psicología”, y menos aún por medio de una combinación exterior de am- bas disciplinas. Tan pronto como se hayan compren- dido las dificultades fundamentales y metódicas, que se oponen a la determinación de la esencia finita del hombre, se aclarará que la expresión “psicología tras- cendental” encubre una perplejidad.

De modo que no queda sino un camino: dejar abierto el método de revelación del origen, para no incurrir en el error de identificarlo precipitadamente con una disciplina tradicional o inventada. Al dejar así indeterminado el carácter del método no hay que olvidar, desde luego, lo que Kant dijo sobre la Crítica de la razón pura, inmediatamente después de termi- narla: “Esta clase de indagación será siempre muy di- fícil”.[61] No obstante, hace falta una pauta general que oriente sobre el carácter fundamental del modo de proceder en esta fundamentación de la metafísica. El método de investigación puede clasificarse como una “analítica” en el sentido más amplio de la palabra. Esta analítica concierne a la razón pura finita, en tan- to ésta posibilita, por su esencia misma, algo así como

una síntesis ontológica. Por esto Kant llama a la Críti- ca “un estudio de nuestra naturaleza interior”.[62]Esta revelación de la esencia del ser-ahí humano “es hasta un deber para el filósofo”.

Pero “analítica” no quiere decir disolución y des- composición de la razón pura finita en elementos, si- no que se trata, por el contrario, de una “disolución” que “desata” y pone en libertad a los gérmenes de la ontología. La analítica descubre aquellas condiciones que hacen nacer una ontología como totalidad de ac- uerdo con sus posibilidades internas. Una analítica tal es, según las palabras del propio Kant, un “ser traído a la luz por la razón misma”, “lo que la razón extrae en- teramente por sí misma”.[63]La analítica se convierte así en un hacer ver la génesis de la esencia de la razón pura finita, a partir de su propio fundamento.

Una analítica tal contiene, por lo mismo, el pro- yecto de la esencia interna total de la razón pura fini- ta. La estructura esencial de la ontología sólo se hace visible al realizar la construcción de esta esencia. Y así revelada, determina, a la vez, la construcción de los fundamentos que le son necesarios. Este poner en li- bertad constructivo de la totalidad, que hace posible una ontología en su esencia, lleva a la metafísica a un terreno, a un suelo donde está enraizada como “nos- talgia”[64]de la naturaleza humana.

In document Kant y El Problema de La Metafisica (página 50-56)