Este decálogo son 50 propuestas para refrescar, incentivar, animar, cuestionar, mejorar tu escritura. Aunque son ejercicios pueden devenir canciones si les prestas la suficiente atención.
1. Tú ya no eres tú. ¿No estás cansado de serlo todos los días?: tú eres quien te dé la real gana. Por ejemplo: tú hablas otra lengua, tienes otro acento, tienes un defecto foniátrico que te impide pronunciar bien las “pes” y las “tes”...además no sabes música, o ni siquiera eres un vulgar mortal, eres un arbusto del Desierto de Atacama y es la hora de la merienda: ¡fotosíntesis! (tú sabrás...). 2. Las mejores canciones llegan del cielo, del aire son como los deseos: cuando se les llama a escena no aparecen, cuando se los ignora se presentan: estad preparados para escribir en cualquier momento, puede ocurrir en cualquier circunstancia, en cualquier parte y a cualquier hora: bolígrafos, servilletas, barras de labios...
3. Si sufrís del mal de “esta me ha salido igual que la anterior” ...pensad que todos los escritores sufrimos de reiteración, somos seres obsesivos, ¿qué le vamos a hacer?: Magritte estaba obsesionado con sujetos con bombín y con naturalezas muertas.
Opciones: cambiad de casa, de trabajo, de DNI (volver a la casilla nº 1). 4. Si ocurre que “todas me salen en tonalidad de Mi, Do o Sol (guitarristas) y
5. Escribir una canción cuyo título tenga 1 palabra y otra con un título largísimo.
6. Por orden de la autoridad incompetente queda terminantemente prohibido rimar: noche / coche, pasión / corazón, camino / destino ( y rimas por el estilo)
Los infractores quedarán automáticamente obligados a presenciar los Festivales de Eurovisión COMPLETOS por el resto de sus días (ante notario)
7. Ponle una nueva letra a una canción archiconocida respetando el esquema rítmico y la fluidez de las palabras (aunque salga burrada), pero procurando que sea una burrada coherente.
8. Escribe un blues: 12 compases, letra trágico-plañidera, no más de 4 estrofas y que cada nueva estrofa añada nueva información o desarrolle la acción.
9. Concéntrate en una sola emoción (la rabia, el deseo, la pasión desbordada); siéntela dentro de ti, estate muy atento, toma un reloj y escribe ni más ni menos de 10 minutos concentrado en esa emoción sin levantar el boli del papel ni una sola vez. Escribe, escribe, escribe. Luego, la canción. 10. Practica con un instrumento que no conozcas (¿sitar?) y escribe tu canción con él. Puedes utilizar “samples” (sonidos sintetizados), con el “feeling” de estar tocando ese instrumento, no un teclado.
11. Escríbele una canción a ella/ él/ello. Busca rimas aproximadas a su nombre. Si se llama Luisa: vida, perdida, brisa... luego se la cantas y se derretirá en tus brazos (no le digas nada de este artículo)
12. Una canción con un número delante: “27 maneras de matar a su esposa”
13. Escribe una canción para un niño de 4 años que dure no más de 1 minuto y que el niño/niña pueda aprender fácilmente. Tararea: “Lunes antes de almorzar, una niña fue a jugar, pero no pudo jugar porque tenía que planchar...así planchaba, así, así...” Pero queda asimismo terminantemente prohibido rimar en la misma conjugación (-ar / -ar).
14. Escribe la música de un anuncio. No tipo Freixenet sino de 20 o 30 segundos. Investiga primero. Pregúntate qué tenía de genial: “Las muñecas de Famosa se dirigen al portal...”. Ponte en la piel del publicista y de la firma que paga 10 millones por esos segundos de publicidad...es la presentación al mundo de su producto. Necesitas un eslogan.
15. Escribe una canción para un artista concreto, busca la dirección de su representante, pregúntale educadamente si puedes enviar tu material, haz una “demo”, se la mandas y ¡Santas Pascuas!
16. Colabora. Trabaja con otros músicos y/o escritores. Tú la música, el otro la letra o a la inversa. Aprenderás de lo lindo.
17. Pinta un cuadro en tu canción, éso es: diferentes colores, matices...incluso materiales: arcilla, óleo, paja...lo que tengas a mano; diferentes temáticas: autorretrato, paisaje, bodegón...
18. Aprieta “Rec” en tu grabadora amiga. Estás en el aire: 1, 2 y 3 e improvisa sin parar. No dejes que el aguafiestas de tu crítico interior te chafe el plan.
19. Por terrible que parezca la canción que estés escribiendo ACABALA, no me la dejes abandoná, sin intro o con un final indefinido. Y si es posible de un tirón acábala de un tirón, y grábala lo antes posible, aunque después haya cosas que puedas pulir. Que empiece y que acabe.
20. Una canción cuyo título comience por “Cuando (calienta el sol allá en la playa)” o con “Como (la cabeza al sombrero) “ o con “Si (yo tuviera una escoba)”
21. Transcribe todas las canciones que te gusten: melodía y armonía. Si no sabes escribir música, de oído. Cuenta compases. ¿Qué efecto causa una sección con un número impar de compases? (inestabilidad) ¿y par? (estabilidad)?. Experimenta, que no sea la cantinela de siempre: 8 (Intro) + 16 (Estrofa) + 16 (Estribillo), etc
22. Utiliza onomatopeyas (¡esto es el pop!): “Gu gu gu, da da da is all I want to say to you”...tu voz tiene registros infinitos: ¡utilízalos!: incluso “Na na na na...” es siempre fácil de memorizar cuando el personal está descontrolado...Bam, bam, bam, dum dum dum, ping, pong...¿quién ha dicho que hay que ser siempre coherente?
23. Intercala otras lenguas: “Que sóc de Barcelona, i em moro de calor”
(El último de la fila). Según cómo puede quedar hortera, según cómo no, depende del gusto. Italiano, suahili, bantú, malayo...a la carta.
24. Escucha todo tipo de música. El subconsciente es un laberinto misterioso que procesa toda la información que recibe de mil formas enigmáticas: hay que alimentar a la bestia regularmente, cuanto más rica la alimentación, mejor la salud.
25. Escribe para ti. Haz la canción que a ti te da la gana hacer, no la que crees que gustará por factores externos (dinero, estilo de moda en el momento), si no es que estás escribiendo para algún artista en concreto.
26. Pon los cinco sentidos: aromas, tacto, colores, tejidos, sabores, sonidos...la vida respira. Se sabe además que hay muchos más de cinco. La intuición abarca varios. Los sentidos son la vía para contactar con los demás: puede que ellos no hayan sentido exactamente como tú lo que estás explicando, pero sí han visto, oído, tocado, olido y degustado, igual que tú.
27. Escribe un villancico o el himno de tu equipo de fútbol local. Bombo y platillo y canta la afición...
28. Mezcla tipos de compases: estrofa en 4/4, estribillo en 6/8. Intercala un compás de 1 tiempo: rompe el ritmo. “All you need is love” (Lennon/McCartney) combina 7/4 con 4/4. El cambio puede ser traumático ¡ tiento!.
29. Machaca una nota. El estandar “One-note samba” basa su melodía en eso: una sola nota. La gracia está en mover la armonía, en la relación entre esa nota y los acordes que le dan soporte. “You still haunt me” de Sting sigue esta idea.
30. Repite el estribillo la segunda vez que aparezca, antes del solo o del puente. Es una técnica muy utilizada, sirve para afianzar el estribillo.
31. Utiliza dominantes secundarios como acordes pivot para saltar a otra tonalidad. En tonalidad de Fa: F7 para ir a Bb ; G7 a C; A7 a D etc. Utiliza también bVI 7 y bVII 7; siguiendo con Fa, serían Db7 y Eb7 respectivamente.
32. Escribe una canción picante, pero ¡ojo! rozar y no tocar. Con gusto. ¿Recordáis: “Lo estás asiendo muy bien, muy bien...” Huir de las obviedades, de lo explícito, buscar lo indirecto.
33. ¿Porqué debo escuchar vuestra canción hasta el final?, ¿hay alguna razón para no cambiar de dial a la mitad? ¿hay algo que no se me revela hasta el final?: responded.
34. Si pasan 3, 6, 12 meses o 1, 2, 3 años sin escribir canciones, no pasa nada... ya volverán. Las buenas canciones siempre encuentran su momento para aparecer.
35. (si hablas inglés) consulta en los grupos de noticias en internet “alt.music.songwriting” y observa las críticas, preguntas sobre temas legales, etc
36. Transpón tu canción favorita en varios tonos: éso te dará fluidez en el control de la armonía, y te ayudará a no incurrir en el punto nº 4.
37. Adapta 1 refrán o dicho popular: “No hay mal que por bien no venga” (Gloria Estefan), “Todos los gatos son pardos” (Gato Pérez), o incluso puedes alterarlo o mezclar dos (Más vale mucho madrugar que ciento volando). Acaban de estrenar una película que se llama: “El viento se llevó lo que”.
38. Música para un juego de ordenador o para una tragaperras...15 segundos. Pim pam pum. 39. Prueba de fuego: cantar durante 40 días y 40 noches seguidos tu canción.
Si después de esto te sigue gustando es que ya te la puedes llevar de gira. A veces es una condenación para los artistas tener tanto éxito con 1 canción, porque el público no les perdona si no la cantan en directo: y por el resto de sus vidas quedan condenados a galeras a remar. Entonces... 40. Está abierto a reescribir. La canción no está terminada hasta que está en un master. No grabar en disco una frase, siquiera una palabra de la que no estamos completamente seguros (para eso están las maquetas), porque tarde o temprano, nos arrepentiremos de nuestra pereza por no haber buscado algo mejor(cada vez que cantemos esa frase, esa palabra en directo...).
41. Buscar el alma de la canción, más allá de la armonía, de la melodía, del ritmo y la interpretación: o quizá en la intersección de todos estos elementos habita el alma, que deja un poso, una estela tras escuchar la canción. Es algo científicamente indemostrable, que no tiene nombre pero que es real. Esta canción me pone...tiene un nosequé, te deja como...
42. “Esta ya la he oído”....que no se diga de vuestra canción.
43. El acto de escribir tiene algo de ritual, algo mágico, y a la vez es un acto natural como respirar, caminar...no lo fuerces. No te castigues. Deja que brote o pasa el plumero del polvo.
44. En un mercado saturado por la oferta de productos en el que los que más venden venden cada vez más; los que menos venden deben multiplicar sus recursos para captar siquiera unos segundos de atención. El título es muchas veces el “clic” que capta al público. Cuando mira la cartelera, cuando fisga la contraportada de un disco. El título puede encerrar UN ENIGMA. Naturalmente el título no es garantía de nada, pero sí puede ser un preludio de algo. Los grandes autores suelen tener grandes títulos.
45. El sermón de la montaña. No le digas al público lo que tiene que pensar o sentir, déjale espacio para que él decida lo que quiere hacer. Ofrece tu visión, no la impongas.
46. Aplica dinámicas a tu música: piano, mezzopiano, forte, mezzoforte...escribe reguladores, crescendos, decrescendos a lo largo y ancho de la canción. El “rap” suele proponer lo contrario: lo lineal, plano D.C. a fine.
47. ¿Hay 2 o más canciones en 1? : resumir en 1 frase el contenido de la canción. Esto ayuda a no tener dos o más canciones en una sola. Si es una canción sobre amor, definir mejor: sobre la pérdida del amor, el amor recobrado, el que aspiro a recobrar pero en el fondo sé que es irreversible, etc. es una cuestión de profundizar, de bajar pisos hasta los cimientos. Recordar que el guión es el
esqueleto de la película, si es débil, luego bailan los secundarios, los de los efectos, los productores...
48. No te olvides de la prosodia, que es el matrimonio feliz entre la letra y la música. Ya conocemos cómo está el tanto por cierto de divorcios ¿no? así que mejor antes de subir al altar...
49. Lee la letra en voz alta, lentamente...¿fluyen las palabras o te quedas trabado en algo tipo: “las ramas rodean las ruinas...”
50. Vive la vida