6. Imaginarios en el IED Colegio Gustavo Restrepo
6.4 Manual de convivencia entre la ley, lo moral y cultural
El manual de convivencia se estable como el regulador de las relaciones dentro de la institución, uno de los principios establecidos al consolidar este reglamento es la interacción y participación de todos los actores de la comunidad educativa, se plantea así un consenso para un Con-Vivir dentro de la institución, por ende la importancia del conocimiento de los acuerdos.
En este sentido el Manual de convivencia del I.E.D. Colegio Gustavo Restrepo, en el capítulo VIII artículo 43 menciona el incumplimiento de las faltas que “son acciones que por omisión (descuido) o por hecho (intención) contravienen los ideales de la Institución educativa en lo referente a los principios, valores y acuerdos de nuestra institución educativa”(Manual de Convivencia. 2015:52) Lo que evidenciamos en nuestra investigación es que aunque se reconoce que este manual contiene derechos, la promoción de estos a veces se presenta, según los estudiantes con un 34,38%, frente tan solo el 26,56 % que considera que siempre ocurre ver Gráfico 2. Lo que parece interesante es que el 35,94% considera que el manual de convivencia se utiliza siempre para exigir deberes ver gráfico 3. Esto refleja que para muchos estudiantes los deberes son una obligación y no el resultado del consenso del Con-vivir, en este punto se
presenta la disociación ente lo normativo y lo cultural entendido como prácticas imaginadas que regulan las relaciones dentro de la comunidad, para los estudiantes los deberes son obligaciones enmarcadas en lo normativo pero no reflexiones de consensos, mientras los derechos se
convierten en exigencias para el goce de sus prácticas. Una causa es que los estudiantes no participaron de manera reflexiva, ni en la construcción de los acuerdos, ni en la reflexión de la aceptación de los acuerdos al ingresar a la institución, esto no solo conlleva a conflictos
continuos sino a acciones por fuera de la normatividad, como lo evidenciamos en la siguiente tabla:
Tabla 2: Percepción de los estudiantes alrededor del manual de convivencia El manual de convivencia… N un ca A ve ce s F re cuen te m en te Sie m pre
Responde a mis expectativas como estudiante 10,94 46,88 26,56 15,63 Esta de acuerdo a mi forma de vida y características como persona 17,19 40,63 17,19 25,00 Me ayuda al desarrollo de mis actividades como estudiante 15,63 26,56 29,69 28,13 Fortalece mis vínculos con mis compañeros 23,44 28,13 35,94 12,50 Tiene en cuenta mi pertenencia a un grupo, club, organización u otro 26,56 39,06 20,31 14,06 Favorece la creación de grupos de interés, clubes u otro tipo de
organización juvenil
31,25 26,56 34,38 7,81
Favorece la comunicación y la expresión de mis ideas y prácticas culturales en el colegio
21,88 34,38 21,88 21,88
Incluye la diversidad de género y el respeto hacia la orientación sexual de mis compañeros
28,13 25,00 31,25 15,63
Con que frecuencia lees el manual de convivencia 56,25 26,56 7,81 9,38 Considera que el manual de convivencia se tiene en cuenta en el
colegio
25,00 39,06 28,13 7,81
Gráfico 2: El manual de convivencia como promotor de derechos
Gráfico 3: El Manual de convivencia exige deberes
Estas acciones por fuera de la normativa son cambio de reglas por otras, imperando así el consenso de lo cultural contrario a la norma, para Mockus existe no el vacío de reglas sino la coexistencia de diversas reglas,
Con frecuencia hay coexistencia y competencia entre diversos sistemas de reglas. Más que vacío de reglas en muchos casos hay sustitución, cambio, de unas reglas por otras. Para poder estructurarse y subsistir, hasta lo que va contra las reglas adopta sus propias reglas. Ciertos ambientes socio–culturales pueden así poseer e intentar imponer a quienes ingresan a ellos sistemas de reglas contrarios a reglas vigentes en otros.( MOCKUS. 1998: 8 )
Esta tensión entre reglas por falta de consenso y por el desconocimiento de las mismas y el desinterés por parte de los estudiantes es como lo evidencia grafico 9 al mostrar que el 56,25% de los estudiantes encuestados nunca leen el manual de convivencia, o en su defecto consideran que frente al ejercicio de su libertad en el colegio “seria el manual de convivencia, pero la verdad no se mucho de eso y no sé si haya escrito algo hay[sic] sobre el tema, pero aparecen los básicos jugar, pensar, etc.” (Estudiante grado 1102). Ahora bien, la separación entre lo normativo en la comunidad educativa genera que nuevas normas que regulen el accionar dentro de la comunidad no sean absorbidas por los estudiantes, trayendo consigo conflictos entre su cotidianidad y el deber ser esperado por la institución. Un estudiante del grado 702, a propósito comenta que, “en el colegio es muy poca (sic) las personas [que] lean o respeten el manual de convivencia algunos creo que lo botan y ni lo leen”. En consecuencia la falta de legitimidad y apropiación de las
normas como suyas o la ausencia de empoderamiento en su construcción y redacción hacen que se genere el desinterés por el conjunto normativo del manual de convivencia. De ahí que no lo sientan como propio, sea ajeno a su cotidianidad, o simplemente no les gusta “es bobo tener el manual de convivencia ya que nadie lo utiliza” (estudiante de 702). De esta manera el 56,25% nunca ha leído el manual de convivencia y tan solo un 9,38% lo hace siempre, puede ser por desinterés o incluso por su formato, ya que algunas críticas se han hecho al respecto “una idea más interesante para que los demás le pongan emoción, por ejemplo: que le pongan dibujos, que diga cuentos emocionantes, que tenga juegos para pensar como sopas de letras, sudoku,
diferencias, crucigramas, etc.” (estudiante de 702), pero también que sea más incluyente porque “nadie le pone atención a las propuestas hechas por los estudiantes…”(estudiante de 804), por eso para los estudiantes el manual de convivencia en un 10,94 nunca responde a las expectativas de los estudiantes, en un 46,88% a veces, en un 26,56% frecuentemente y tan solo el 15,63 considera que siempre cumple con sus expectativas como estudiante. A ello se agrega que el 25% considera que el manual de convivencia se tiene en cuenta en el colegio, 39,06% a veces, 28,13% frecuentemente y el 7,81% siempre. En este sentido es llamativo que el numeral 3 del artículo 35 de manual de convivencia preceptúe que es deber “interiorizar y cumplir todas las normas establecidas en el presente manual de convivencia, aceptando las responsabilidades y atendiendo lo relacionado con derechos y deberes” (Manual de Convivencia. 2015:45). Siendo el manual de convivencia marco normativo institucional, donde se inscribe y
preceptúan las normas atinentes a los deberes y derechos que regulan las interacciones de los estudiantes en el IED colegio Gustavo Restrepo, como un campo de poder es llamativo que a la pregunta de ¿cuáles considera usted son los derechos que protegen el ejercicio de su libertad en el colegio? Tan solo tres estudiantes de cuarenta y cuatro encuestados encontraron en el manual
de convivencia la protección a sus derechos y la garantía de su libertad. Si bien es claro que muchas reglas y prácticas normativas en la escuela son propias de arbitrio de la cultura en cuanto son consuetudinarias en la medida en que se orienta al fomento de actitudes, sentidos y prácticas favorables a los procesos de socialización desarrollados en la escuela, también es cierto que deben responder a la iniciativa de los actores en la escuela, mediante una manifestación clara y expresa de su voluntad. Así para los estudiantes, estas pautas y reglas forman parte de la esfera de lo social, más no de lo institucional, en sus respuestas prima el respeto por sus
derechos como un hecho social propio de su personalidad, más no con un conjunto de propósitos evidentes en el manual. El concepto libre expresión se convierte para ellos como el elemento estructurante de la convivencia y base para su desarrollo como estudiantes, pero también derecho a la identidad personal, la libertad, la tolerancia, libre albedrio y otros que
“especialmente uno debe regirse por ciertos derechos, en el momento en que goce de ser libre sin afectar la libertad de los demás, dejara de verse en la necesidad de regirse por normas y se regirá a sí mismo como un a persona libre que no afecta a nadie para no verse afectado” (estudiante de 1102). Sin embargo, el artículo 30 de Manual de Convivencia inserta los
derechos Institucionales de los estudiantes, entre los cuales se destacan: “participar activamente en la elaboración y puesta en práctica del proyecto educativo institucional PEI… proponer y desarrollar eventos coherentes con la filosofía institucional…acceder oportunamente al conocimiento del manual de convivencia… expresar libremente sus opiniones con responsabilidad social…” En este sentido existe un reconocimiento institucional y de los estudiantes frente a la existencia de un sistema de valores y normas, ya sea la libertad de expresión, el derecho a la educación, que regula las relaciones cotidianas en la búsqueda de
espacios donde se muestran y construyen las diferentes subjetividades en ese marco que puede ser la micropolítica en el despliegue de las relaciones de poder en la escuela.
El ejercicio sistemático de la violencia por fuera de las reglas que definen el
monopolio estatal del uso legítimo de ella, o el ejercicio de la corrupción, crecen y se consolidan precisamente porque llegan a ser comportamientos culturalmente
aceptados en ciertos contextos. Se toleran así comportamientos claramente ilegales y con frecuencia moralmente censurables (MOCKUS, 1995).
En el análisis grafico se evidencia acciones por fuera de las reglas y la aceptación cultural por parte de los estudiantes, se puede concluir que:
El 46.88% de los estudiantes encuestados considera que el manual de convivencia responde sus expectativas.
Más de la mitad de los estudiantes encuestados nunca ha leído el manual de convivencia esto es un 56.25% razón por la cual muchos de ellos desconocen sus deberes y derechos como estudiantes.
El 34.38% de los estudiantes considera que el manual de convivencia favorece la