Marco Teórico-Conceptual
4.4. La Mar del Plata fragmentada de fines del siglo
La ciudad de Mar del Plata tampoco fue ajena a las transformaciones socioterritoriales resultantes de la transición en el nivel nacional hacia un nuevo estilo de desarrollo caracterizado por la redefinición de las funciones del Estado, la reestructuración
productiva, la relocalización industrial y la flexibilización laboral. Las medidas tuvieron considerables efectos, incidiendo sobre el proceso de producción del espacio urbano, sus modalidades de regulación, su base productiva y su tejido social. Los rasgos distintivos con los que la población se identificaba, las condiciones de progreso y bienestar que la ciudad ofrecía, se vieron impactados de tal modo que dieron lugar a un notable deterioro en la CdV de sus habitantes y a un proceso de fragmentación que aún hoy atraviesa todos los sectores y esferas de las relaciones sociales (Lucero, 2008). La exclusión social, históricamente asociada con los sectores poblacionales marginales, alcanzó en diferentes niveles a los sectores medios, imposibilitando el acceso a bienes y servicios culturalmente adquiridos y demandados. Las consecuencias del modelo neoliberal vigente se expresaron en altos índices de desempleo, subempleo y precarización de las condiciones de trabajo y se reflejaron en el deterioro de los indicadores sociales que dieron cuenta de la radicalización de la pobreza en los sectores indigentes y del crecimiento progresivo de la denominada “nueva pobreza”. El impacto de la transformación en la economía local se tradujo en la exclusión del mercado laboral de un amplio sector de trabajadores y provocó el deterioro global de la CdV de la población y la saturación del sistema de prestaciones sociales del Estado.
La comparación del quinquenio 1996-2001, según la Encuesta Permanente de Hogares, (EPH) reconocía para Mar del Plata una brecha social muy importante en la que los hogares pobres fueron los más afectados por el aumento de la desocupación, trabajos temporarios o changas. Como se puede observar en la Tabla 8 los deciles 7, 8, 9 y 10 concentran el 70% del total del ingreso de la población, y son, a la vez, las categorías con aumento en la participación porcentual. Así se observa una distribución regresiva del ingreso en la década del noventa, donde los deciles inferiores registranban pérdidas porcentuales en su participación en el total en los ingresos en desmedro de los deciles superiores que aumentan hasta un 4% en el quinquenio.
Tabla 8. Cambios en la distribución porcentual de los ingresos familiares para Mar del Plata, según deciles entre octubre 1996-octubre 2001.
Fuente: Lanari, 2006.
Los datos recabados a partir de la EPH informaban que en mayo de 2001 los hogares bajo la Línea de Pobreza (LP)41 conformaban el 21,8 % del total de hogares, conteniendo al 29,2 % de la población del aglomerado Mar del Plata-Batán; para la onda de octubre de 2001 los valores crecieron a 23,3 % y 30,6 % respectivamente (ver Tabla 9). Asimismo, para el primer semestre de ese año la tasa de desocupación alcanzaba el 19%.
Tabla 9. Porcentaje de población bajo línea de pobreza e indigencia en Mar del Plata. Años 1995-2001.
Oct - 95 May - 99 Oct - 99 May – 00 May-01
Población bajo línea de pobreza 26,1 26,6 23,4 28,7 29,2 (21,8% de los hogares) Población bajo línea de indigencia 6,0 7,4 6,4 8,0 8,3 (5,9% de los hogares)
Fuente: elaboración personal sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares, INDEC
Luego de experimentar una escalada alarmante a raíz de la crisis de 2001/2002, que llevó al porcentaje de personas por debajo de la línea de indigencia a picos de 27,5% y 21% en octubre de 2002, a nivel nacional y local respectivamente, se consolida una tendencia marcadamente descendente en virtud de la cual los índices de indigencia caen
41
La medición de la pobreza con el método de la “línea de pobreza” (LP) consiste en establecer, a partir de los ingresos de los hogares, si éstos tienen capacidad de satisfacer –por medio de la compra de bienes y servicios- un conjunto de necesidades alimentarias y no alimentarias consideradas esenciales. (INDEC, pob_tot_2sem06.pdf, 2007). Decil de población % de ingresos totales 1996 % de ingresos totales 2001 diferencia de % en ingresos totales 1 Sin ingresos 2 3 1 -2 3 7 4 -3 4 11 4 -4 5 9 9 0 6 13 11 -2 7 12 14 2 8 12 16 4 9 16 19 3 10 17 21 4 Total 100 100
sensiblemente más rápido que los de pobreza, acompañando la evolución de los índices nacionales a medida que se reafirma la recuperación económica y se verifican mejoras sustanciales en el mercado de trabajo.
El impacto de la crisis perturbó a una sociedad mayoritariamente de clase media que veía afectado su estilo de vida. Mar del Plata fue una de las ciudades del país que más acusó el impacto de las políticas económico-productivas implementadas en los años noventa resultando en considerables efectos sobre la ciudad y su hinterland o zona de influencia. Sin embargo, aún mantiene su tradicional condición de receptora de familias migrantes en busca de un mejor bienestar y oportunidades que las ofrecidas en sus localidades de origen. No obstante, las actuales condiciones no facilitan una apropiada inserción en el ámbito local generándose un aumento en la cantidad de asentamientos poblacionales irregulares y precarios que se extienden en la zona periférica de la ciudad, sin una planificación urbana que los contenga y sin el acceso a servicios públicos básicos que garanticen una CdV digna.
El deterioro generalizado y las escasas oportunidades laborales sentaron las bases de un fenómeno migratorio único de significativa envergadura e impacto en la población de la ciudad. Si bien este hecho se desarrolló en todo el país, y no se cuenta con información real acerca de la dimensión del fenómeno en Mar del Plata, se observó la emigración de una importante cantidad de personas, en su mayoría jóvenes de clase media, que masivamente buscaron en otros países satisfacer necesidades, expectativas y proyectos (Plan Estratégico, 2004: 50).
Por otra parte, desde el punto de vista urbanístico y ambiental, existen problemas que se constituyen en restricciones al desarrollo y se consideran críticos para el bienestar de la población estable y turística. Los principales inconvenientes urbano-ambientales son potenciados, al menos parcialmente, por las deficiencias en planificación y gestión urbana, tanto en el territorio del partido como en la ciudad de Mar del Plata. El sistema actual de planificación del territorio local no es suficiente para determinar objetivos, políticas y estrategias de ordenamiento y desarrollo físico-espacial destinados a encausar el desarrollo de Mar del Plata y de las demás áreas urbanas y rurales del municipio. Al presente, la población de Mar del Plata dispone de múltiples y variados proyectos urbanos fragmentados y desarticulados debido a la ausencia de una idea estratégica de ciudad, debidamente consensuada entre ciudadanía y gobierno y entre los sectores público y privado (Plan Estratégico, 2004:58).
Entre los problemas más acuciantes están los inconvenientes asociados a infraestructura básica, equipamiento y vivienda. Igualmente, cabe destacar que el Partido de General Pueyrredon, a diferencia de casi todos los municipios restantes de la provincia, posee una herramienta fundamental para el ordenamiento urbano: la administración que ejerce sobre la infraestructura de abastecimiento de agua y de desagües cloacales. Esto ha permitido que la mayor parte del ejido de la ciudad cuente con servicios públicos de provisión de agua potable y cloacas. Igualmente, el crecimiento anárquico de algunos barrios y asentamientos precarios de la periferia, hace imposible garantizar el acceso a este servicio básico a todos sus habitantes.
La oferta y la demanda de los servicios de infraestructura y de equipamiento comunitario presenta desequilibrios en los meses estivales que se manifiestan en la cobertura, funcionamiento y mantenimiento de los sistemas de transporte, de provisión de fluido energético, de abastecimiento de agua potable, de desagües cloacales, de conducción de aguas pluviales y de comunicaciones. También adquieren relevancia diversos aspectos relacionados con el desarrollo urbano a través de la construcción de vivienda social. Se incluyen en este último tema el déficit habitacional y la presencia de asentamientos precarios.
El impacto de la crisis del año 2001 sirvió como punto de partida para la elaboración de un Plan Estratégico para la ciudad en el que participaron diversas instituciones públicas y privadas. En el año 2004 se presentaron sus resultados en un completo informe que abarca las dimensiones sociales, económicas y ambientales. Los responsables lo destacan como un espacio de concertación y acuerdo social, en el que pudieron confluir las visiones, saberes e intereses de los diversos actores locales para la confección del diagnóstico, el reconocimiento de los obstáculos al desarrollo y las potencialidades de la ciudad, la definición de las principales líneas de actuación y los proyectos claves de cambio. A pesar de estos buenos augurios, en la actualidad, la implementación de sus recomendaciones son mínimas y, como suele suceder con las temáticas socio- ambientales, predominan los extensos y prolijos aspectos discursivos sobre las acciones que impliquen una verdadera transformación.