Capítulo 4. Evolución institucional
4.2. El Marco de Acción de Hyogo
En enero de 2005 se celebró en Kobe, Japón, la Conferencia Mundial para la Re- ducción de Desastres, que tuvo como fruto el Marco de Acción de Hyogo (MAH). La Conferencia, que se venía preparando durante bastante tiempo, estuvo altamente
influenciada por el tsunami que había devastado miles de kilómetros de costa de
varios países del Océano Índico, tan solo unas semanas antes.
El MAH fue adoptado por 168 Estados miembros de la ONU. Se trata del consenso internacional más alto al que se ha llegado hasta la fecha en torno a la implemen-
tación de la reducción del riesgo. Su objetivo general es: «Aumentar la resiliencia
de las naciones y las comunidades ante los desastres, al lograr, para el año 2005, una reducción considerable de las pérdidas que ocasionen los desastres, tanto en términos de vidas humanas como en cuanto a los bienes sociales, económicos y
ambientales».94
En sí mismo, el MAH no es otra cosa que un acuerdo entre países miembros de la ONU, que tiene que ser transformado, por los gobiernos nacionales signatarios, en políticas y prácticas que reduzcan el riesgo. Continuando el legado de Yokohama, el MAH responsabiliza a los Estados de desarrollar mecanismos nacionales para su implementación. Pero también da un papel a las Organizaciones Regionales e Internacionales del sistema de Naciones Unidas y a lo que llama el «Sistema de la EIRD», un compendio de más de ochenta agencias de diversas naciones, ONG, instituciones académicas y otros organismos involucrados en la reducción del ries- go de desastres. Este pesado entramado resulta lento, pero hay que reconocer que está moviéndose para conseguir que el MAH se transforme en políticas y prácticas que cambien la situación de riesgo de millones de personas en el mundo. El MAH aún no tiene una estrategia de implementación clara, a pesar de que se han hecho
varios esfuerzos por parte de la EIRD para ponerlo en práctica95 y se ha creado un
mecanismo central de seguimiento, la Plataforma Global parar la Reducción del Riesgo de Desastres, que se reúne cada dos años y donde los Estados signatarios se actualizan sobre sus avances.
94 http://www.unisdr.org/eng/hfa/docs/Hyogo-framework-for-action-spanish.pdf
112 Guía práctica de reducción del riesgo de desastres para organizaciones humanitarias y de desarrollo
El MAH fue criticado en su proceso de elaboración y se ejerció bastante presión política hasta el último minuto antes de su firma, esencialmente en dos campos. El primero hacía referencia a establecer una relación directa entre cambio climático y aumento de los desastres. A pesar de que hay datos obvios de que el incremento de los desastres de origen hidrometeorológico (exceso o falta de agua de lluvia) tiene que ver con el calentamiento global, la delegación estadounidense se negaba
a que apareciese en estos términos. El lobby escandinavo y británico consiguió
que, al final, entrase en esos términos. Como dice Peter Walter, «una pequeña
victoria»,96 aunque no entrase en la dimensión en que debería haberlo hecho. Tan
solo tres años después, el MAH queda obsoleto cuando se mira su aportación al cambio climático.
La segunda batalla se perdió ampliamente. Se trataba de conseguir que se incluye- sen objetivos específicos y realistas para la reducción de desastres en las propues- tas ofrecidas por la ONU y los Estados participantes, y que quedasen reflejados en el propio MAH. Más allá de buenas palabras, como apoyar, impulsar o cooperar, se esperaban compromisos respecto a qué, cómo, cuándo y cuánto. Lo único que se consiguió en este campo fue el acuerdo de que, a partir de ahora, los Estados hiciesen públicas sus inversiones en reducción de desastres, tanto a nivel externo como interno, para, de alguna manera, ampliar la concienciación en esta materia. Tampoco hubo ningún compromiso económico claro ni por parte de gobiernos del Sur ni por parte de gobiernos donantes. Los pasos posteriores para desarrollar el MAH palían algo esta crítica, pero ahora los esfuerzos se centran en saber cómo se está implementando.
El MAH es, en definitiva, un acuerdo internacional que ha marcado un hito en la reducción del riesgo de desastres. No es el mejor posible, pero es el mejor que te- nemos hasta hoy con un nivel de consenso semejante. Pronto se alcanzará la mitad de su periplo (2005-2015) y será el momento de evaluar si, de verdad, las palabras y los acuerdos se están trasformando en menos riesgo.
96 Walker, P.: «The Kobe conference: a review», Humanitarian Practice Network. www.odihpn.org/report.asp?id=2657
ANEXOS. Capítulo 4. Evolución institucional. 113
En su primer informe de actividades,97 se actualizan los datos sobre la implementación del
MAH en sus dos primeros años de operaciones y se destacan los siguientes factores:
• Existe un claro crecimiento del interés por parte de la mayoría de las instituciones
hacia la reducción del riesgo, lo que se debe fundamentalmente al gran número de afectados por desastres durante el periodo 2003-2005 y a la puesta en mar- cha del propio MAH.
• La mayoría de los países están centrando sus esfuerzos en el desarrollo de legis-
lación y planes nacionales de gestión de riesgos, dejando para una segunda fase otras prioridades de acción.
• Los sectores que más se han desarrollado, de manera general, son la capacidad
de respuesta, la preparación, los SAT y la educación en torno al riesgo. Queda mucho más camino por recorrer en desarrollo urbano, calidad de la construcción y la mayoría de áreas relativas al desarrollo, como la equidad social y de género.
• Muchos países tienen escasez de recursos financieros y técnicos para la imple-
mentación del MAH.
• El interés político en la reducción de riesgos va por ciclos generalmente asociados
a la existencia de desastres.
Todavía no existe una integración apropiada de todos los sectores comprometidos con la reducción del riesgo, especialmente en la relación del nivel gubernamental con el sector privado y la sociedad civil.