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Marco histórico: El 17 de Junio de 1977, en la ciudad de Pereira, se fundó

2. MANUAL ARQUITECTÓNICO FRISBY S.A.

2.3 MARCO REFERENCIAL

2.3.1 Marco histórico: El 17 de Junio de 1977, en la ciudad de Pereira, se fundó

Frisby. 1“Frisby es una sociedad de carácter limitada, en la cual sus dueños son Don Alfredo Hoyos Mazuera, su esposa Doña Liliana Restrepo y sus hijos Alejandro, Carolina, Catalina y Alvaro.

Había sido don Alfredo socio de Kokoriko durante seis años, experiencia que le permitió conocer el negocio de los alimentos y vislumbrar las perspectivas del pollo frito, producto que hasta ese entonces no se conocía en Colombia, pero del cual había tenido conocimiento durante sus años de estudiante de bachillerato en los Estados Unidos.

Cuando don Alfredo vendió las acciones que tenía en esta empresa, se quedó prácticamente con las manos cruzadas. Arrendó una oficina en el antiguo edificio de la Cámara de Comercio en la carrera 7 con calles 16 y 17. Por ese entonces, en Medellín iniciaba operaciones con mucho éxito una empresa llamada Helados Mimos. Pensó que era una buena oportunidad y obtuvo su representación para Pereira; abrió un pequeño local en el sector del Lago Uribe Uribe, siendo innovador el hecho de cobrar antes de entregar el pedido. La gente se enojaba, porque “lo único que se paga por anticipado es el bus”; esto permitió agilidad en el servicio y seguridad en el manejo de caja.

A los pocos meses en junio de 1997 consiguió un local contiguo con el propósito de colocar una pizzería, que hasta ese momento no había en nuestra ciudad. Contrató un arquitecto experto en adecuar ese tipo de locales, consiguió dos pizzeros y abrió el nuevo negocio, sin dejar la representación de Helados Mimos.

Desde ese primer día fue tanta la aglomeración de gente, que realmente no daban abasto. Como los pizzeros tiraban la masa hacia arriba, las personas no preguntaban por pizzas sino por las “arepas voladoras”.

La apertura del negocio estaba programada para un sábado. Sin embargo, y pese a que todavía faltaban muchas cosas por adecuar, el arquitecto no apareció ese día y el electricista llegó tarde. Como se pudo, se abrieron las puertas del nuevo negocio a las 2:00 de la tarde, pero cuando la pizzería estaba completamente llena de gente, los tacos se dispararon y el local quedó sin luz. Don Alfredo, apresurado, salió entonces a conseguir un electricista a donde fuera, pero como el problema no tenía rápida solución, las personas se desesperaron. Por fin se logró restablecer el servicio y reiniciar la producción.

Por su experiencia, él sabía que el éxito de cualquier empresa radica en la innovación con productos novedosos que no existieran en el mercado.

Personalmente administraban los dos negocios; se levantaban a las 6:00 de la mañana, para salir a comprar las materias primas agotadas el día anterior, y se acostaban después de las 12:00 de la noche. El primer día de apertura de la pizzería, las ventas fueron del orden de los $12.000, una cantidad enorme de plata para ese entonces.

A los pocos meses, decidieron innovar con el pollo frito al estilo americano. Compraron una fritadora de segunda y la instalaron inicialmente en la cocina de la casa para hacer los experimentos. Haciendo ensayos, lograron una fórmula que se fue perfeccionando y mejorando. Seguros de lo que hacían, decidieron trasladar la máquina a la pizzería y comenzar a vender pollo frito según el sistema americano. Su éxito fue inmediato: A los pocos días tuvieron que importar una segunda fritadora.

“Recuerdo que la fritadora tenía capacidad para cuatro pollos, pero los domingos era tal la cantidad de personas, que no veíamos obligados a echarle hasta ocho y empujarlos con la tapa”, advierte Don Alfredo.

En Estados Unidos hizo un curso y era él mismo quien hacía el mantenimiento de los equipos y el arreglo cuando se dañaban. Después consiguió a un señor que trabajaba en las Empresas Públicas.

Como al año, y debido a la gran competencia que se comenzó a dar por el elevado número de pizzerías que fueron abiertas en Pereira, gracias al éxito de Frisby, la empresa vio la necesidad de cambiar el logotipo del cheff lanzando la pizza al aire, por el del cheff - pollo, que realmente seguía siendo un producto único e innovador.

Dice doña Liliana: “Aunque yo estaba terminando mi carrera, tenía que sacar tiempo para preparar las salsas, ser cajera, manejar el kárdex, actuar como jefe de

personal, realizar inventarios, recibir la mercancía, hacer las veces de mensajería, ir a los bancos, ayudar a fritar el pollo, colaborar en la elaboración de las pizzas. En otras palabras, los dos éramos toderos, no solo porque no teníamos mucho personal, sino porque no alcanzábamos a atender la cantidad de gente que se aglomeraba dentro y fuera del negocio.

Crear la empresa fue una meta conjunta... un ideal hacia el cual encaminaron todos sus esfuerzos. No había para ellos sábados, domingos, ni noches... era la realización de un sueño que cada día veían cristalizar, con esfuerzo y dedicación. Cuando se tiene un propósito claro y entusiasmo por el trabajo y se le agrega además un poco de fe, llega el éxito.

Fueron sus primeros empleados los dos pizzeros traídos de Bogotá, un cajero, un mesero, una muchacha de la cocina, el conductor Marco Tulio Calle, Augusto Salazar y Ricardo Arango Reyes, un cheff al que don Alfredo envió a hacer un curso de pizzas a Bogotá, pero quien después pasó también a freir el pollo, siendo ascendido posteriormente a administrador. También trabajaron algunos familiares de Liliana, entre ellos, Gloria, Fabiola y Ligia. Fue un esfuerzo con el que se fue contagiando toda la familia.

Aunque ambos estaban pendientes de los dos negocios, tanto la heladería como la pizzería eran manejados de manera independiente. La heladería funcionaba como “Sociedad Hoyos & Restrepo” y Frisby como otra empresa legalmente constituida.

Viendo las perspectivas y el éxito de Frisby, don Alfredo y doña Liliana decidieron abrir nuevos mercados. Colocaron en su “mira” la ciudad de Armenia y se fueron en busca de un local,. Tomaron en arriendo una casa-vieja del centro de la ciudad y luego de remodelarla abrieron su segundo punto de venta. Posteriormente hicieron lo propio en Cartago en 1979, almacén del cual doña Liliana fue su primera administradora. “Allí me robaron una grabadora y aunque salí corriendo, no pude alcanzar al tipo”, dice.

Cuando ya Armenia se había consolidado, decidieron conquistar a Manizales en mayo 30 de 1980. Coincidió que en la esquina de la calle 23 con carrera 23 había un almacén de muebles y su dueño tenía ganas de vender. Le pagaron una prima de $50.000 por la cesión del local, Hoy, Frisby sigue en el mismo sitio, después de haber sido ampliado y remodelado varias veces.

Posteriormente el crecimiento se enfocó en los años 80 a Medellín y en el 89 a Santafé de Bogotá, Cali e Ibagué son ciudades que se consolidaron en la década de los años 90.

Mientras se tuvo un solo punto de venta, Frisby funcionó en el local del lago Uribe Uribe; mientras tanto, en la casa estaban los congeladores y allí mismo doña Liliana preparaba las salsas que íbamos necesitando. Cuando abrieron los puntos de venta de Manizales, Armenia y Cartago, arrendaron una bodega y un sótano en

el sector de la Lorena. Allí montaron una planta de producción y adecuaron los cuartos fríos, hasta que llegara a ocupar los tres pisos del edificio, incluyendo un local para otro punto de venta.

Más adelante, y debido al crecimiento de la empresa, se tuvo que tomar en arrendamiento otra casa del mismo sector de La Lorena, pero la situación se hizo difícil operacionalmente porque las oficinas estaban repartidas, debido a lo cual se consiguió un amplio local en la calle 17 con carrera 16. A los pocos meses se negoció con la Corporación Financiera Suramericana la actual sede que la empresa ocupa en La Popa, Dosquebradas, donde existe una de las tres plantas de producción y además se hace todo el manejo administrativo de la compañía.” Frisby se ha consolidado como una de las mayores y más organizadas empresas del sector de los alimentos en Colombia, con puntos de venta en las más importantes ciudades del país.

Su misión “somos la cadena de restaurantes especializada en pollo frito, que provoca y deleita a la gente alimentándola con amor, sabor, servicio y calidad” y su visión “ser la marca mas provocativa que deleite a la gente, alimentándola con sabor, servicio y calidad, haciendo la diferencia, realizando nuestro trabajo con amor y pasión, construyendo un presente mejor”. Gracias a los propósitos trazados, la empresa ha logrado crecer y ha aportado al crecimiento de todos sus colaboradores, al velar por hacer cumplir lo que en su misión y visión se menciona.

Esta estructurada por departamentos en su área administrativa de la siguiente manera: Gestión humana, franquicias, mantenimiento, bodega, operaciones, calidad, sistemas, financiera, compras, auditoria, mercadeo, planta de producción, gerencia y presidencia.

Los restaurantes se dividen en tres regionales: occidente, centro y antioquía y cada uno de ellos tienen un gerente regional, luego un jefe de zona, los administradores y posteriormente los demás colaboradores.

Desde sus orígenes, Frisby impulsó la aplicación de las mejores prácticas de higiene de alimentos, ajustando sus procesos de elaboración a los estándares de Buenas Practicas de Manufactura (BPM).

En el año 2006, Frisby S.A. recibió la certificación ISO 9001:2000, entregada por Fabio Tobón, Director Ejecutivo de Icontec, que aprueba el Sistema de Gestión de Calidad en la Elaboración y Servicio de Alimentos en Restaurantes.

Actualmente Frisby S.A. ocupa el primer puesto en la categoría de Pollo Frito y el tercer lugar en el ranking de restaurantes de comida rápida, brindándole a las familias colombianas una amplia variedad de acompañantes y diferentes alternativas en sus platos. Se encuentra en un proceso de internacionalización y cuenta con un restaurante en New York mas exactamente en Queens (USA),

próximamente tendrá otro en Hackensack (NY USA), conservando un alto compromiso con su comunidad y la alta calidad en sus procesos.

“Un frisbee es un disco que se lanza al aire para jugar; como una pizza se parece a un frisbee, decidimos ese nombre, por ser sonoro, corto, sencillo de aprender y fácil de recordar sería un buen nombre, de allí viene Frisby”

Alfredo E. Hoyos Mazuera

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