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Marco de planificación basado en resultados asignación estratégica de recursos

71 de la paz, y la gobernanza democrática y económica En África y Europa, la OMS

3.1.1. Marco de planificación basado en resultados asignación estratégica de recursos

En los últimos años y en la búsqueda de una gestión más eficiente, ha predominado el debate de la necesidad de contar con un proceso de planificación basado en resultados y no una planificación basada en recursos, el cual consiste en la decisión previa de qué se debe hacer para después prever las repercusiones en cuanto a costos y los recursos que se requieren para alcanzar los objetivos acordados, tomando en cuenta las áreas de mayor necesidad. De esta manera, y en consideración de la experiencia adquirida hasta ese entonces, el 118° Consejo Ejecutivo en el 2006, aprobó una serie de principios para orientar la asignación estratégica y posibilitar la vigilancia del desempeño, la evaluación de los programas y la rendición de cuentas de la Secretaría de la OMS (OMS, 2006).

Esta serie de parámetros enfocados en los principios de equidad y de apoyo a los países más necesitados y en especial a los menos desarrollados pretendían asegurar que los ingresos provenientes de todas las fuentes sean tratados como parte de un único proceso de asignación de recursos a nivel de toda la Organización (OMS, 2006).

Este proceso de planificación toma como base los objetivos estratégicos identificados a través de criterios como el Undécimo Programa General de Trabajo, las necesidades de los Estados Miembros determinados a través de las estrategias de cooperación en los países, los principales problemas sanitarios, las funciones básicas y ventajas comparativas de la OMS, entre

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otros criterios y prioridades utilizadas como punto de partida para establecer los 13 objetivos estratégicos del Plan Estratégico a Plazo Medio 2008-2013 (OMS, 2006), tal y como se detalló en el Capítulo I de esta investigación.

De esta manera, en la definición de las necesidades de fondos para la planificación estratégica se establecen tres perspectivas complementarias: programática, funcional y organizacional. Las cuales responden a las prioridades de la Organización en función a los objetivos y resultados que se pretende alcanzar, la mejor manera de alcanzarlos teniendo en consideración las funciones básicas de la OMS y en qué nivel se puede realizar un trabajo más eficiente y eficaz (OMS, 2006).

A fin de poner en práctica dichos principios se estableció un mecanismo de validación mediante el cual se debía determinar las asignaciones de recursos para la Sede y las distintas regiones. Este mecanismo establece un componente fijo para financiar la labor normativa y reglamentaria, el 28% para la Sede y el 15% para las oficinas regionales, y el 55% del total de los ingresos destinado para financiar el trabajo de las regiones, porcentaje distribuido en función al número de países comprendidos, las necesidades de los mismos, el PIB, esperanza de vida y tamaño de la población. De esta manera la relación de asignación de recursos entre Sede y las regiones es de un 70:30 (OMS, 2006).

En el periodo del presupuesto bienal 2008-2009 esta proporción fue de 35:65. Y de este 65%, el 20% fue destinado a las oficinas regionales y el 45%, a los países. Si bien el gasto debería enfocarse en las operaciones a nivel de los países, teniendo en consideración la preponderancia de abordar las necesidades de éstos, el mecanismo de validación no establece parámetros para la asignación de los recursos entre las operaciones a nivel regional y de los países. Además aunque el mecanismo de validación tome en cuenta las características de los países, tanto el proceso como los criterios aplicados para hacer llegar la distribución regional a cada país difieren para cada región y en la práctica no siempre resulta sencillo armonizar las operaciones y asignaciones en los países con las prioridades establecidas en la estrategia de cooperación en los mismos. De hecho, la estructura del Plan Estratégico a Plazo Medio resulta más adecuado para las operaciones a nivel central que para las de los países. Es importante tener en cuenta que para la elaboración

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de dicho mecanismo no se contó con un análisis real de las actividades en cada nivel y sus costos reales, lo que impide aún más basar la práctica en la realidad presupuestaria (OMS, 2012).

Si bien en el Plan Estratégico a Plazo Medio fueron asignados de manera preliminar los recursos necesarios para la consecución de cada objetivo estratégico durante el periodo de seis años, éstos fueron calculados sumando las estimaciones de financiación existentes para las áreas en las que se trabajaba anteriormente pero no se utilizaron criterios definidos para establecer la prioridad relativa de cada objetivo estratégico. De hecho, la definición de los resultados a alcanzarse se basó en el trabajo existente a través de consultas con expertos, obligaciones contraídas en resoluciones u otros acuerdos internacionales, o en negociaciones entre los coordinadores de los objetivos estratégicos en los distintos niveles de la OMS. Es precisamente esa carencia de medios que aumenten la focalización, tal y como se lo explicó en el Capítulo 1, lo que dificulta la asignación estratégica de recursos a nivel de la Organización (OMS, 2012).

Sin embargo, el proceso de asignación estratégica de recursos, teniendo en consideración las prioridades técnicas y la disponibilidad de recursos para los distintos objetivos estratégicos resulta un poco más sencillo en el marco del presupuesto por programas, lo cual se explicará en el siguiente apartado.

Por otro lado, en cuanto a los marcos de resultados generales de la OMS con los Estados Miembros, la manera en que han sido definidos tampoco favorece para una evaluación eficaz del desempeño. Puesto que en la práctica actual se mezclan los resultados, tomando en cuenta la capacidad o comportamiento de los Estados Miembros, con los productos concretos, es decir, con la contribución de la Secretaría, y no existe una jerarquía que priorice la consecución de ellos, lo que a su vez dificulta su seguimiento e impide diferenciar y evaluar el desempeño de la Organización en cuanto a su labor respecto a las necesidades de los Estados Miembros y su función más normativa. Asimismo, las metas son expresadas respecto al número de Estados Miembros que alcanzan un resultado específico, mas no se determina la contribución de la OMS para dicho fin, de hecho, las formas de juzgar su desempeño, son muy débiles (OMS, 2012).

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3.1.2. Previsibilidad de la financiación y flexibilidad de los ingresos -

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