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MARIÁTEGUI, ORIGINAL MARXISTA LATINOAMERICANO

CAPÍTULO II: PENSAMIENTO POLÍTICO DE JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI, LOS

2.1 MARIÁTEGUI, ORIGINAL MARXISTA LATINOAMERICANO

¿Por qué decimos que José Carlos Mariátegui es un original marxista latinoamericano? ¿En qué reside tal originalidad?

Mariátegui en su conocida obra “7 ensayos de interpretación de la realidad peruana” se declara “marxista convicto y confeso”. Su estudio constante y su contacto directo con los procesos políticos de Europa lo llevan a adherirse a una interpretación particular acerca de la realidad social, al marxismo3; con el pasar de los años va reafirmando su posición y constando en la realidad la fértil contribución crítica de Karl Marx quien develó genialmente la mecánica del sistema de explotación capitalista, fenómeno mundial, y apuntó la salida al comunismo.

Por eso Mariátegui critica a los que ven en el marxismo “una simple teoría científica” fruto del racionalismo del siglo XIX, para él el materialismo histórico tampoco se deriva de juicios metafísicos sino de un análisis científico de la realidad social que atiende “objetivos concretos de agitación y crítica” (MARIÁTEGUI, 1967 [1959], p. 17) de los que luchan por el fin de la explotación de una clase sobre otra. Por eso también es un hombre de fe, un hombre que cree religiosamente en la salida revolucionaria siempre con los pies firmes en la tierra, siempre con la convicción de que es empresa ardua pero necesaria. La filosofía de Marx le había enseñado que el hombre no está condenado pasivamente a la fatalidad histórica, sino que el hombre era también acción y pensamiento dentro de un todo real, social y transformable.

Vivió en tiempos de la Revolución socialista más importante de la historia de la humanidad: La Revolución Rusa; veía en su concretización el ejemplo más colosal del espíritu revolucionario de un gran movimiento de masas que comenzaba a vislumbrar un mundo nuevo. Como retrata César Lévano en “Mariátegui: la revolución de octubre- escritos 1917/1930”:

3 Como sugiere Aricó: “Es cierto que ya era tendencialmente socialista antes de partir a Europa, pero la

fundamentación de su posición en una perspectiva marxista requería no sólo de una comprensión teórica de la sociedad sino fundamentalmente de un referente práctico, de un movimiento en desarrollo con la suficiente densidad histórica como para constituir una acción de clase”. (ARICÓ, 1978, p. XVII)

46 Con suma claridad, Mariátegui percibió que la Revolución rusa no sólo estimulaba el ancho torrente de la liberación nacional, no sólo despertaba a cientos de millones de hombres y mujeres de países coloniales, semicoloniales y dependientes, y los incorporaba a la lucha activa por patria libre y vida mejor. Él comprobó que el primer Estado socialista del mundo era por su doctrina y por su ser social, por el hecho de haber suprimido la explotación y los monopolios capitalistas, un aliado natural de las luchas de los pueblos oprimidos. (LÉVANO, 1977, p. 11)

Reconocía por eso, en Lenin, al “restaurador más energético y fecundo del pensamiento marxista” (MARIÁTEGUI, 1967 [1959], p. 17). No bien regresó de Europa en 1923 dictó un ciclo de conferencias4 en las Universidades Populares Manuel González Prada, con el fin de divulgar los procesos políticos que acaecían en el viejo continente, los cuales se mostraban fragmentados y parcializados –según él- por la prensa burguesa. Creía que la clase obrera peruana y latinoamericana tenía el deber de seguir de cerca estos acontecimientos, porque la lucha contra el régimen de explotación capitalista era mundial, como mundial era su dominación. Adherido al marxismo-leninismo5 difundió el internacionalismo proletario6 demostrando, al contrario de muchos que habían caído en el dogmatismo, que ello no era opuesto al análisis concreto de la situación concreta, en este caso, al análisis concreto de la situación latinoamericana, particularmente peruana, sino que ello era consecuente con el entendimiento mismo de la dialéctica marxista.

Como dijimos, Mariátegui comprende el materialismo histórico a diferencia de cualquier maquinal repetición de citas, lo absorbe en la teoría y en la práctica, sin negar por ello los grandes aportes del pensamiento intelectual de su época. Destacamos aquí el acercamiento que tuvo con diversos personajes que perteneciendo o no originalmente a las filas del marxismo también influenciaron en su pensamiento creativo y renovador. Por ejemplo, en semejanza con el gran marxista italiano Antonio Gramsci, la herencia y crítica de la intelligentsia italiana de la época se pueden verificar claramente en sus obras; estamos refiriéndonos principalmente a Benedetto Croce y al método historicista que absorbieron de Piero Gobetti; de su contacto con el pensamiento francés resalta la incorporación crítica del sindicalista George Sorel; por no citar otros varios nombres.

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La Empresa Editora Amauta publicó estas conferencias bajo el nombre de “Historia de la Crisis Mundial”, se la puede ubicar en el tomo número 8 de las Obras Completas de José Carlos Mariátegui.

5 Esto se afirma en su propia obra -aún de manera implícita- y, manifiesto, en el 4° punto del Programa del

Partido Socialista del Perú que fundó en 1928, en el que se lee “(…). La praxis del socialismo marxista en este período es la del marxismo-leninismo. El marxismo-leninismo es el método revolucionario de la etapa del imperialismo y de los monopolios. El Partido Socialista del Perú, lo adopta como su método de lucha” (MARIÁTEGUI, 1928a apud. MARTINEZ, Tomo II, 1974, p. 398).

6 Véase especialmente su décima quinta conferencia pronunciada el viernes 2 de noviembre de 1923 en el local

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Pero Mariátegui no solo se influenció de intelectuales europeos, en el Perú tuvo en Manuel González Prada (1848-1918) a su gran maestro, a quien –además- había tenido la oportunidad de conocer personalmente en 19167. González Prada representaba en el Perú, el espíritu científico y anticlerical que renegaba del viejo orden -tradicional colonial y aristocrático-; –influenciado por el positivismo y el evolucionismo- veía en el orden conservador una traba para el desarrollo nacional. Sin embargo, el aporte fundamental de González Prada reside en la visibilización del problema del indio desde una perspectiva material, sin el cual no habría país posible; igualmente resalta su acercamiento al movimiento obrero desde el anarquismo. “En sustancia, nos encontramos ante una gran figura de intelectual radical-burgués, que prepara el terreno a la síntesis superior de Mariátegui”. (MELIS, 1967, p. 204)

Como señala Prado Redondez (2013, p. 25) [2007]:

El marxismo del Amauta no se caracteriza solamente por mantenerse “abierto” a lo extraño. Se trata de una posición orgánica que se potencia y se renueva no sólo transformando sus propias reservas sino incorporando todo lo asimilable fuera de él. Esta renovación se opera, como dirá Lukács, sin abandonar ni por un instante los principios sustantivos y trascendentes del marxismo.

Al respecto, la revista Amauta, fundada en 1926, es una genial muestra de la integración teórica del pensamiento crítico de vanguardia, tanto del Perú, de América Latina y del mundo; se difundieron en ella “grandes movimientos de renovación-políticos, filosóficos, artísticos, literarios, científicos. (Escribía Mariátegui) “Todo lo humano es nuestro”. (Amauta, 1926, N°1).

Sobre Mariátegui se ha escrito bastante. Desde su muerte en 1930, no faltaron quienes quisieron apropiarse de su imagen para defender posturas particulares, muchas veces de forma arbitraria, otras con limitada justificación o simplemente quienes propiciaron una tergiversación completa de su obra con el fin de emprender la “desmariateguización” del Partido.

Pensamos que a Mariátegui hay que entenderlo desde la totalidad de su obra, principalmente desde sus escritos posteriores a su viaje a Europa. Esto, en principio, plantea

7 En este año José Carlos Mariátegui, en su labor de periodista y aun en su “edad de piedra”, tuvo la oportunidad

de entrevistar junto con Feliz del Valle a Manuel González Prada, a quien describía como un gran hombre, amable y bondadoso. Como preconizando su papel en la superación del pensamiento crítico peruano, Mariátegui termina diciendo: “Al escribir esta versión de una entrevista tan noble siento el orgullo de ser el intérprete de los conceptos que le merece al gran maestro la generación a la cual yo pertenezco”. (Publicado originalmente en “El Tiempo”, Lima, 2 de octubre de 1916. En: Mariátegui y su tiempo, 1978 [1969], p. 134)

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un problema principal percibido ya por Prado Redondez (2010) [2007], nos referimos a la relación entre “Lo indígena y lo occidental en el pensamiento de Mariátegui”.

Creemos que este problema traspasa directamente la evaluación de los sujetos potencialmente revolucionarios, la forma de organización y la proyección a una sociedad comunista posible –y- por lo tanto, intersecta directamente al objeto de la presente tesis. Por eso, nos preguntamos hasta dónde tiene sentido “romantizar” el pensamiento mariateguiano sin tener en cuenta estas dos dimensiones de su obra; una derivada de la evaluación concreta de la sociedad peruana (raza indígena, y, tradición y estructura precolonial) y otra, de la herencia occidental al pensamiento y/o cultura mundial. Confiamos que el análisis de la particularidad del minero (sujeto heterogéneo) también contribuirá en este debate.

2.2 ) Pensamiento político de José Carlos Mariátegui al respecto de la formación social