¿me
dejará
pasar?
NUCLEO TEMATICO 1:
Para los docentes:
En este núcleo temático se propone trabajar con el espacio en el que se vive y se transita, así como la visualización de los límites que se establecen para los barrios, naturales, culturales, reales o imaginarios. Para eso sugerimos trabajos en el aula con mapas y planos así como recorridos por algunas calles del barrio y otros sectores de la ciudad.
El paisaje en el que vivimos es una construcción resultado de la interacción de los actores sociales, sus conductas y sus actividades y de
las relaciones dinámicas entre ellos y su entorno físico en un contexto histórico específico. Emerge entonces un paisaje cultural que incluye una red de lugares que se relacionan entre sí a través de las actividades habituales de los grupos humanos, conectados mediante los caminos y recorridos que los llevan de uno a otro. De este modo los lugares y sus trayectos son productos de las experiencias de las personas, de sus memorias y de sus olvidos y, por lo tanto, expresan el esquema cognitivo y el sistema de significados de los actores sociales.
En las ciudades como la nuestra, los lugares y los itinerarios se combinan de manera compleja y jerárquica. Tal es su diversidad que el antropólogo Marc Augé señala que en la era de la sobremodernidad conviven y se superponen los “lugares” con los que él denominó los “no lugares”. Los primeros se caracterizan por ser expresión de la identidad y por ello son relacionales e históricos. Los segundos son aquellos que no integran lugares de identidad y, entonces, tienen una distribución suprarregional, como los aeropuertos, shoppings y cadenas de supermercado. Respecto a los lugares Augé señaló:
Si nos detenemos un instante en la definición de lugar antropológico, comprobaremos que es ante todo algo geométrico. Se lo puede establecer a partir de tres formas espaciales simples que pueden aplicarse a dispositivos institucionales diferentes y que constituyen de alguna manera las formas elementales del espacio social. En términos geométricos, se trata de la línea, de la intersección de líneas y del punto de intersección. Concretamente, en la geografía que nos es cotidianamente más familiar, se podría hablar, por una parte, de itinerarios, de ejes o de caminos que conducen de un lugar a otro y han sido trazados por los hombres; por otra parte, de encrucijadas y de lugares donde los hombres se cruzan, se encuentran y se reúnen, que fueron diseñados a veces con enormes proporciones para satisfacer, especialmente en los mercados, las necesidades del intercambio económico y, por fin, centros más o menos monumentales, sean religiosos o políticos, construidos por ciertos hombres y que definen a su vez un espacio y fronteras más allá de las cuales otros hombres se definen como otros con respecto a otros centros y otros espacios.
(Marc Augé. Los “no lugares” espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad. Gedisa, Barcelona, 1998, p. 62).
Les proponemos la lectura de estas otras citas bibliográficas que pueden guiar la actividad.
Sobre el poder testimonial de la fotografía en la historia:
“El pasado es tan seguro como el presente. Lo que se ve en el papel es tan seguro como lo que se toca. Es el advenimiento de la fotografía y no como se ha dicho el del cine, lo que divide la historia del mundo. A su vez, la era de la fotografía corresponde precisamente a la irrupción de lo privado en lo público, o más bien la creación de un valor social como es la publicidad de lo privado.”
Roland Barthes, La Cámara Lúcida, Paidós, Barcelona, 1992, p. 169. Sobre la simultaneidad de miradas:
“No existe una sola manera de acercarnos a la cosa recordada. Ésta no es el final de una línea. Numerosos puntos de vista o estímulos convergen y conducen hasta ella. De forma parecida han de crear un contexto para la fotografía impresa, las palabras, las comparaciones y los signos; es decir han de señalar y dejar abiertos diferentes accesos a la cosa. Se ha de construir un sistema radial en torno a la fotografía, de modo que ésta pueda ser vista en términos que son simultáneamente personales, políticos, económicos, dramáticos, cotidianos e históricos” John Berger, Mirar, Ed. de la Flor, Buenos Aires, 1999, p.84.
Sobre la formas de dominación:
“La cámara que puede subjetivar la realidad tanto como objetivarla, viene a ser el instrumento ideal para satisfacer las necesidades y fortalecerlas. Las cámaras definen la realidad en las dos maneras esenciales para el funcionamiento de la sociedad industrial avanzada: como un espectáculo (para las masas) y como un objeto de vigilancia (los dirigentes). La producción de imágenes facilita asimismo una ideología dirigente. El cambio social es sustituido por un cambio en las imágenes”
Susan Sontag, citada por John Berger, Mirar, Ed. de la Flor, Buenos Aires, 1999, p.76.
Para los estudiantes:
¿Por qué cuándo jugamos al Martín Pescador armamos un tren? ¿De qué manera podemos relacionar este juego con Villa Mitre?
En estas actividades se sugiere pensar en la situación de Villa Mitre respecto al trazado de la ciudad, las distancias relativas hacia el centro y hacia las otras barriadas, parques, edificios públicos, etc. También se propone observar los límites del barrio que se definen administrativamente, y que responden en algunos casos a decisiones arbitrarias, en otros a rasgos naturales o culturales que marcan algún tipo de barrera. En el caso de este barrio, un límite natural tuvo incidencia en la planificación de las vías de ingreso y comunicación con el centro de la ciudad: se trata del arroyo Napostá. El arroyo, como los otros cursos de agua de la región, fue ocupado y transitado durante miles de años por las sociedades indígenas que vivían en este paisaje. Con la instalación de la Fortaleza Protectora Argentina, en 1828, la sociedad blanca que dominaba la vida militar y civil pretendió que este rasgo natural funcionara como límite norte del pequeño poblado. A partir de la “campaña al Desierto” del General Roca en 1879, la construcción del nudo ferroportuario durante el quinquenio siguiente y la política migratoria impulsada por el Estado Nacional, Bahía Blanca experimentó un crecimiento exponencial de su población. Esto favoreció que ciertos propietarios viesen la posibilidad de subdividir sus tierras en pequeños lotes, lo que permitió que algunos habitantes comenzaran a traspasar esa vieja línea divisoria. La instalación de familias al norte del arroyo en lo que se denominó el barrio de Villa Mitre fue un ejemplo de esto. Se produjo un trazado especial de calles, ya que el límite sur estaba conformado por el cauce del Arroyo Napostá. Por este motivo, aunque las manzanas del nuevo barrio fueron diseñadas en cuadrículas, tuvieron que resolver el acceso desde el centro de la ciudad. Para ello se trazó una calle diagonal para cruzarlo. Se generó así un punto tradicional conformado por la intersección de tres calles: “las cinco esquinas”.