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El presente artículo ha sido adaptado a partir de una presentación reali- zada por la autora, en el II Congreso de Educación Infantil Familiar en

Lugo, España, en septiembre de 1997, y actualizado en 1999. En él se expone el Programa Citlalmina, apoyado por la Fundación y lle-

vado a cabo por la Unidad de Capacitación e Investigación Educativa para la Participación (), en los estados de Oaxaca y México.

Martha Patricia Pimentel García es Directora General de .

La Unidad de Capacitación e Investigación Educativa para la Participación () es una organización no gubernamental (), creada en 1987, que promueve y desarrolla procesos de autogestión comunitarios basados en la práctica educativa, el análisis de la reali- dad y la acción social. Su objetivo es contribuir a la transformación de las condiciones de vida de los sec- tores de población que están en situación de pobreza, y a la promoción de sus derechos humanos, económi- cos, sociales, culturales, políticos y civiles.

 ha centrado su atención en el trabajo educativo y organizativo de mujeres, niños y niñas, por ser el sector que tradicionalmente recibe un trato más desi- gual. Son percibidos como inferiores y con pocas posibilidades de participar en la vida activa del país. Por esta razón, nuestra organización apunta su quehacer hacia el desarrollo comunitario sustentable, cuyos ejes teórico-metodológicos son: la organización autogestiva, la educación y la investigación social, que bajo la perspectiva del género, busca eliminar todas aquellas condiciones culturales y sexuales que limitan

el pleno desarrollo y la autonomía de las mujeres, niños y niñas.

Datos que exigen pasar a la acción

Son cuantiosos los datos que demuestran la vulnera- bilidad de la niñez indígena mexicana. El censo de 1995 reveló que de los 91 millones de mexicanos, 40 viven en situación de pobreza; que unos 10 millones pertenecen a 56 pueblos indígenas; que 24 millones de mexicanos viven en extrema pobreza, de los cuales, su mayoría viven en zonas rurales y son indígenas.

El gasto en concepto de alimentación por persona cada semana, se calcula en menos de 4 dólares, y entre el 40 y 50 por ciento de los niños de zonas rurales, están desnutridos en la relación a la tasa “talla/peso para la edad”; un 16 por ciento están severamente malnutridos. Cuando nos referimos a regiones rurales indígenas, la situación se agrava aun más, y la severa desnutrición de los niños asciende a prácticamente el doble. Por ejemplo, en 1996, en uno de los estados

B e r n a r d v a n L e e r F o u n d a t i o n 38 E s p a c i o p a r a l a I n f a n c i a • e n e r o     más ricos del país, se incrementó en un 30% la muer-

te de niños por enfermedades relacionadas con la pobreza, especialmente por desnutrición.

En cuanto a la educación, el panorama no es alenta- dor. Algunas estimaciones señalan que el nivel medio de escolaridad a nivel nacional es de 7 años; para las zonas rurales el promedio es de sólo 3 años. Oficialmente hay más de 2 millones de niños que no asisten a la escuela primaria y la deserción es del 20 por ciento. En educación preescolar, el gobierno cubre a algo más de 3 millones de niños, pero ante el núme- ro total de niños de 4 a 6 años, se observa que más del 50 por ciento de la población infantil en edad prees- colar no es atendida.

Puntos de partida

Desde 1990, inicia en 6 comunidades rurales del estado de México, una serie de actividades educa- tivas con el objetivo de promover la organización económica jurídica y social de las mujeres.

El objetivo es promover la concienciación de las muje- res y sus capacidades para generar organizaciones que les permitan, por un lado, crear y sostener proyectos productivos y sociales encaminados a mejorar su nivel y calidad de vida, y por otro, que fortalezcan su pre- sencia y participación comunitaria a través de la reva- lorización de sus derechos. Asimismo se plantea la instalación de servicios educativos que brinden aten- ción a los hijos (menores de 6 años) de las mujeres del programa.

Como resultado y hasta la fecha, se han organizado en el estado de México seis Sociedades de Solidaridad Social, integradas por mujeres y cuyos objetivos son: crear fuentes de empleo, promover el bienestar social de las socias y sus familias y, satisfacer sus necesidades básicas y de vivienda. Los proyectos productivos comprenden: tres tiendas comunitarias, una farmacia comunitaria, un taller artesanal y otro de costura, y una tortillería. Con parte de sus ganancias, estos pro- yectos mantienen otros orientados a la educación y desarrollo integral de los niños de 0 a 18 años, crean- do dos centros de atención infantil, un proyecto de derechos humanos de mujeres y niños, y un proyecto de autoconstrucción de vivienda.

Adaptación al nuevo contexto

En 1994,  realiza una investigación sobre los derechos humanos de los niños indígenas en el estado de Oaxaca, cuyos resultados generan demandas de otras comunidades. Como respuesta,  decide multiplicar la experiencia desarrollada en el estado de México, adaptándola al contexto cultural de la zona de Oaxaca, estableciendo los proyectos de educación inicial, preescolar y la promoción de los derechos del niño, mediante la participación de los padres de fami- lia. Asimismo se crean 7 organizaciones de mujeres que llevan a cabo proyectos productivos y sociales.

A diferencia del estado de México, en el estado de Oaxaca la zona de trabajo se ubica en dos regiones indígenas caracterizadas por la conservación de la len-

Proyecto Citlalmina. México Foto: Martha P. Pimentel

gua indígena en la mayor parte de la población. En la región de la mixteca existe el fenómeno migratorio que se da principalmente hacia Estados Unidos, o hacia los campos agrícolas del norte del país. Esto implica la ausencia de uno de los padres o de ambos, por temporadas prolongadas. La fuerte presencia militar en la zona, sobre todo a raíz del conflicto ar- mado en Chiapas y de la aparición del Ejército Popular Revolucionario, ha sido un fenómeno que impacta la dinámica cultural de la zona.

A pesar de estas diferencias, consideramos que la pro- blemática de las mujeres, niños y niñas de ambas zonas de trabajo, es muy similar ya que comparten problemas de desnutrición, analfabetismo, violencia doméstica, discriminación, imposibilidad de los niños para terminar la educación básica, desempleo de los padres de familia, inexistencia de fuentes de trabajo en la comunidad, y deficiencia en la infraestructura comunitaria (servicios de agua, luz, vías de comunica- ción, drenaje, etc.).

Programas y subprogramas

Las comunidades donde se desarrolla el programa, son consideradas como de alta y muy alta margina- ción, con un incremento del fenómeno migratorio. En ambos estados, la población está mayoritariamente compuesta por mujeres, niños y niñas menores de 14 años y ancianos. La mayoría de las familias están lide- radas por las madres, abuelos, o padrinos, ya que una gran mayoría de los varones mayores de 14 años y padres de familia han emigrado temporal o definitiva- mente a otros lugares.

La supervivencia familiar depende de la participación laboral de todos sus miembros, incluidos los niños y niñas en, o fuera de la comunidad. En comunidades donde sí hay servicios educativos, se presentan pro- blemas de deserción y reprobación escolar a causa del ausentismo de los niños y niñas por motivos de traba- jo asalariado o doméstico. Existe un alto analfabetis- mo entre los adultos, principalmente entre las muje- res. Todo esto, unido a la desnutrición de los niños, la falta de abasto e insumos para la producción, y la falta de vías de comunicación, son factores que obstaculi- zan el desarrollo potencial de los niños, y por eso  enfoca su quehacer de manera integral, plan- teando 2 programas y 3 subprogramas, que a continuación explicamos.

El programa general, Citlalmina, se caracteriza por ser una propuesta de Organización y Desarrollo Comunitario, a través de la participación organizada de mujeres, niños y niñas. Incluye 3 subprogramas:

a) Mujer y desarrollo sostenible.

b) Educación y desarrollo infantil (0-7 años). c) Desarrollo y participación infantil (0-18 años).

Cada uno de ellos desarrolla una serie de proyectos que, articulados entre sí, busca el desarrollo de las personas y el desarrollo sostenible de su comunidad.

Otro programa, el de investigación socioeducativa, busca contribuir con insumos para que las acciones de  posean sustento teórico/metodológico de calidad.

Conceptos claves

En el programa Citlalmina, la educación no formal se orienta al cambio estructural progresivo, el campo grupal y los aportes que, desde los estudios de género, han permitido hacer énfasis en las formas en que las mujeres constituyen su identidad y los mecanismos que dan pie a su subordinación.

Bajo esta perspectiva, se busca vincular la educación de adultos con la educación y desarrollo infantil para poder conocer cómo construyen el conocimiento, tanto adultos como niños. Entender la educación y el desarrollo infantil implica, necesariamente, compren- der y aprehender el entorno donde viven los niños. Por esta circunstancia, el programa Citlalmina plantea promover la participación y formación de todas aquellas personas (padres, abuelos, tíos, padrinos, hermanos, maestros) que, de manera directa, intervie- nen para favorecer el desarrollo de los niños. Asimismo se busca incidir en las condiciones sociales, económicas y culturales que puedan limitar el desa- rrollo potencial de los niños.

La puesta en práctica

La metodología desarrollada busca, en primera instancia, la participación de la comunidad a través de la formación de pequeños grupos. En cuanto al desa- rrollo integral de los niños, y en el caso del estado de México, se han instalado los centros de atención in- fantil con un horario de 8 horas diarias que brindan

servicios de educación infantil de 0 a 6 años. Cuentan con las áreas de comedor, consultorio de medicina tradicional, biblioteca de animación a la lectura y aulas lactantes (bebés), maternal (1 a 3 años) y prees- colar. La atención educativa de los niños es otorgada por las mujeres que participan en las sociedades, que son capacitadas y asesoradas por  como educadoras.

Para el caso de la mixteca de Oaxaca, el proyecto se denomina CoMuNiFam (comunidad, niñez y familia indígena), que a través de círculos familiares y en los hogares, persigue la educación y desarrollo integral de los niños menores de 6 años. En la región mixe/zapo- teca funcionan “Bunkos comunitarios” (espacios de animación a la lectura) que atienden a niños de 2 a 18 años.

En ambos estados se impulsa el subprograma de de- sarrollo y participación infantil para la promoción y difusión de los derechos del niño a través de la orga- nización y protagonismo de los propios niños.

Modelo

Tanto para el estado de México como en el de Oaxaca, se ha desarrollado un Modelo Curricular de Base para educación infantil de 0 a 6 años. De este modelo se desprenden proyectos específicos para cada una de las comunidades y estados. Por ejemplo, el modelo desa- rrollado en el estado de México vincula la educación de adultos y la educación infantil, y es de orientación cognoscitiva. Como actividad paralela, existen talleres para trabajar con los padres de familia que inscriben a sus hijos en los centros.

En ambos estados, se ha desarrollado una metodo- logía de investigación-acción participativa que consi- dera doce pasos, consiguiendo obtener el diagnóstico cultural de la comunidad. La información obtenida, permite conocer con profundidad las prácticas cultu- rales en la crianza de los niños; el uso, cuidado y explotación de los recursos naturales; los usos y cos- tumbres en la organización social, política, jurídica y económica de las comunidades; la valoración de la

lengua y tradiciones que permiten preservar la iden- tidad indígena y la detección de necesidades básicas de la familia y la comunidad. Estos datos son considera- dos insumos para la construcción del modelo curri- cular de educación inicial y preescolar.

Objetivos y acciones

En esencia, el programa Citlalmina pretende:

1. El autodesarrollo de las mujeres, la familia y la comunidad.

2. Lograr que el desarrollo comunitario sea sostenible. 3. Lograr condiciones familiares y comunitarias que

faciliten el desarrollo y crecimiento de los niños. 4. Fomentar la participación y el protagonismo

infantil.

5. Desarrollar competencias básicas en los padres de familia para que sean ellos mismos los que contri- buyan a potenciar el desarrollo integral de sus hijos.

La operación del programa descansa principalmente:

• En el estado de México, la selección de mujeres entre la misma organización, para fungir como educadoras, y en el caso de Oaxaca, la selección por parte de la comunidad, de tres personas similares. • El establecimiento de centros de enseñanza-apren-

dizaje comunitarios con infraestructura propia que, posibiliten actividades formativas para los niños, jóvenes y mujeres de la comunidad. • La formación de círculos familiares (Oaxaca) y la

instalación de centros de atención infantil (México).

• Las visitas familiares por cada zona de trabajo, para el seguimiento del programa.

• La formación de comités de educación comunita- ria que participarán en acciones autogestivas que permitan el desarrollo de la comunidad.

La formación de agentes educativos, conocidos como ‘educadoras comunitarias’', es el punto central donde se apoya el proyecto. En síntesis, podríamos decir que

los conocimientos habilidades y actitudes que se de- sean promover, responden a necesidades e intereses de las personas, para que se desenvuelvan más compe- tentemente en su vida cotidiana.

Compaginando necesidades y contenidos educativos La manera de traducir las necesidades básicas en con- tenidos educativos se realiza a través de un proceso de selección de la cultura local/ universal (se incluyen prácticas de crianza), y a partir de los contenidos señalados en el curriculum de educación inicial y preescolar. Ello ha generado un grupo de seis áreas clave para preparar a las familias, comunidad y edu- cadores para desempeñar sus funciones:

a) Organización y funcionamiento del servicio edu- cativo (centros de atención infantil, círculos fami- liares, centros de enseñanza-aprendizaje).

b) Necesidades básicas de la comunidad. c) Vida familiar y de trabajo.

d) Cultura local (sistema económico, fiestas, tradicio- nes, etc.).

e) Cultura nacional.

f) Desarrollo integral del niño (salud, alimentación, nivel de aprendizaje, cumplimiento de sus dere- chos, problemas que les afecta, etc.).

Las personas que participan son, en su gran mayoría analfabetas y analfabetas por desuso, y las herra- mientas de lecto-escritura, cálculo, procedimiento de solución de problemas y expresión oral, favorecen la alfabetización. De estas vías, se desprenden temas generadores, que son explorados confrontando las hipótesis de los adultos (saberes y experiencias acu- muladas) con las competencias que se desarrollan o se favorecen. El aprendizaje que se promueve es signifi- cativo y constructivo.

Para terminar, podríamos decir que la experiencia educativa que realizamos con las mujeres y los niños está articulada por la problemática que comparten y por la necesidad de superar los obstáculos que les impiden acceder a una mejor calidad de vida.

La celebración del 50 Aniversario de la creación de la fundación Bernard van Leer Foundation durante el año 1999 ha generado la organización de una serie de eventos, resaltando, en esencia, la importancia de esti- mular el desarrollo infantil en su fase inicial.

También supone un reconocimiento a la iniciativa que en su momento tuvo su fundador, Bernard van Leer, un hombre con una gran capacidad de trabajo y sensibilidad social, al crear esta fundación en 1949 y dotarla de recursos para llevar a cabo fines humanita- rios.

Pero fue su hijo, Oscar van Leer quien, posteriormen- te enfatizó la importancia de utilizar estos recursos de forma eficaz, con la preocupación de destinarlos a un fin social concreto, y que resultó ser la infancia, con especial incidencia en niños hasta siete años de edad que crecen en circunstancias sociales y económica- mente desaventajadas.

La experiencia del trabajo realizado a lo largo de estos años, nos permite también celebrar hoy que, los es- fuerzos dedicados al desarrollo infantil en su etapa inicial tienen unas repercusiones muy directas y posi- tivas, tanto en los propios niños como en sus familias y comunidades donde se desenvuelven.

Así, el pasado 10 de noviembre, coincidiendo con la fecha de constitución de la Fundación, tuvo lugar la celebración de este significativo aniversario en el Tribunal Internacional de La Paz, en La Haya, Holanda. Tras unas palabras de bienvenida por parte del Dr. Rien van Gendt, Director General de la

fundación, el Presidente de su Consejo de Administración, el Sr. Ivar Samrén, rindió un homenaje a los fundadores de esta obra, en un emo- tivo discurso.

Un importante acontecimiento acompañado de un importante reconocimiento: el Premio Oscar van Leer, que este año ha sido otorgado a Basic School Movement de Jamaica, que desde 1965 ha supuesto un importante referente para la Fundación, sobre estrate- gias y métodos desarrollados para trabajar en progra- mas infantiles basados en la comunidad.

A continuación, tuvo lugar una presentación por parte del Dr. Sheldon Shaeffer, Jefe de la Sección de Educación de , quien hizo importantes aporta- ciones sobre “Atención y cuidados efectivos para los niños pequeños”.

También durante los días 11 y 12 de noviembre, dis- tintos representantes del gobierno, fundaciones y aca- démicos, se dieron cita en la Conferencia Internacional sobre Efectividad de los proyectos de desarrollo infantil.

Sin duda, todo un esfuerzo realizado a lo largo de este año con motivo de la celebración del 50 Aniversario de esta fundación y con el propósito de continuar apostando por el trabajo de calidad, motivando a los distintos agentes para desarrollar programas de desa- rrollo integral de niños en sus fases iniciales, y hacién- doles partícipe de los fructuosos beneficios sociales que éstos conllevan. En definitiva, un trabajo por el que los fundadores se pueden sentir orgullosos.

50 años

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