• No se han encontrado resultados

Masaje del deporte

C. Heipertz-Hengst

3. Prevención y rehabilitación en el deporte

3.4 Cuidados de los practicantes de deportes de masas y de los

3.4.3 Masaje del deporte

Para una asistencia general al deportista, sobre todo en el campo profiláctico y regenerativo, aun cuando se da prioridad a las medidas profilácticas activas, son necesarias unas medidas fisioterapéuticas pasivas, conocidas como masaje depor- tivo.

¿Por qué masaje?

¿Quizá porque proporciona “caricias“ a los estresados deportistas de elite, que permanecen en un estado constante de competitividad y que no son, de nin- guna manera, siempre duros sino siempre y en primer lugar sensibles, los niños mimados de nuestra civilización...? ¿O quizá será el masaje un servicio para calmar el dolor de todo “exigente tiburón de la sociedad” que, obcecado con una apariencia juvenil y deportiva, por falsa ambición se exige demasiado? ¿Serán ahora el masajista y el fisioterapeuta “los curanderos” de los atletas de elite y los “creadores de una forma sana” para los deportistas que sólo buscan aparentar?

El masaje deportivo es, realmente, más que tocar, amasar, frotar, trazar círcu- los o relajar. Igual de importante que las correctas técnicas “artesanales” es el conocimiento de su efecto fisiológico, psíquico y vegetativo. Según el tipo de masaje, el deportista se puede excitar o tranquilizar.

El papel del fisioterapeuta es de gran importancia psicológica como persona de confianza. De ahí la posibilidad de influir en la psique del deportista, de tran- quilizarle, de reforzar su autoconfianza, de quitar el miedo ante las lesiones. Una buena relación cooperativa y llena de confianza entre el deportista, el entrenador, el médico y el fisioterapeuta, así como con el masajista, favorece la consecución de unos resultados deportivos.

Por masaje del deporte entendemos el masaje en el marco de la prevención y la regeneración.

El masaje de antes de la competición se orienta a los requerimientos de la competición (¿se trata de un tipo de deporte de resistencia o de uno de fuerza rápida?, ¿qué grupo muscular se ve implicado?) y a las características individua- les tanto físicas como psíquicas del deportista. Antes de empezar, el deportista ¿está estresado, somnoliento o equilibrado?

¿Qué tiene lugar física y psicológicamente?

Refiriéndose a un deportista individual, se formula la pregunta de si se trata de un deportista de tonicidad simpática o con tono parasimpático.

· Deportista de tono simpático. En situaciones amenazantes se secretan hormo- nas de estrés como la adrenalina y la noradrenalina (catecolaminas). Se obtie- ne un efecto de tono simpático; nerviosismo, tensión, excitación, frecuencia de pulso elevada; en resumen, el deportista sufre la “fiebre del inicio”.

· Deportista de tono parasimpático (tipo somnoliento). De un modo “involun- tario” se pone fuera de combate a través de la secreción de la hormona acetil- colina. También se habla de una “reacción vagotónica” que aparece en situa- ciones concretas antes de la competición como “apatía de inicio”, producién- dose una parálisis de la capacidad de rendimiento del deportista. Los síntomas son cansancio, apatía, falta de motivación y una hipotonía muscular.

Tratamiento. Masaje tonificante (en el grupo muscular que se va a utilizar), estimulante y que “reanime”.

· Tipo ganador: El atleta consciente confía en su propia capacidad de rendi- miento y no se deja guiar por las ayudas de un psicólogo o de un masajista. Sólo necesita la ayuda de los fisioterapeutas en caso de “verdaderos” problemas físi- cos producidos por un esfuerzo. El atleta consciente ve la competición como

una posibilidad de confirmación, así como una oportunidad para destacar. Como tipo ganador, sólo en raras ocasiones precisa asistencia psicológica.

Masaje antes de la competición

El masaje anterior a la competición debe ayudar básicamente a garantizar un tono muscular óptimo. En los deportistas de cargas rápidas es importante no destonificar demasiado, y, del mismo modo, la musculatura del deportista hipo- tónico debe ser llevada, para la competición, a un estado de tensión deseado. Para ello es necesario mucho trabajo con las puntas de los dedos y una experiencia práctica. El terapeuta debe conocer desde hace tiempo al deportista al que asiste. Los fisioterapeutas con poca experiencia pueden influir negativamente en las capacidades del deportista, sobre todo en los que presentan acción rápida (por ejemplo, en los que hacen esprint).

Por lo tanto, es importante la correspondiente “atención a los músculos” sin limitar la cualidad de fuerza rápida positiva de la musculatura. En este punto se acentúa que ningún masaje (del tipo que sea) puede, por sí mismo, provocar un aumento de las prestaciones. Eso lo debe conseguir el deportista en el entrena- miento. ¡No se puede sustituir el entrenamiento por el masaje!

Masaje de entrenamiento

Este tipo de masaje se amolda al entrenamiento, y éste a la práctica deportiva que se va a realizar después. Aquí falta la presión psíquica de la competición. A través de ello se puede comprobar y observar el efecto directo del masaje en la actividad deportista. Con ello el deportista está bien preparado para el deporte y para la resistencia deportiva.

Masaje de descanso

El masaje de descanso, así como el masaje de regeneración, facilita el trans- porte y la reabsorción de los residuos del metabolismo y produce una rápida rela- jación de la musculatura y la psique. La fase de regeneración tras la carga corpo- ral se puede reducir a través de un masaje de regeneración realizado del modo adecuado, siendo necesarias repetidas sesiones de entrenamiento como condición previa para un nivel de carga elevado.

Masaje entre competiciones

El llamado masaje entre competiciones se puede practicar en las pausas, entre las diversas carreras en el atletismo, en los deportes de esquí o en los intermedios entre ambos tiempos en los juegos de deporte. Las posibilidades dependen del tipo de deporte y se limitan por la duración de las pausas, así como por el núme- ro de deportistas que se va a tratar.

3.4.4 Métodos psicológicos