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MATERIALES Y MÉTODOS

6.1.2. Materiales cerámicos

El estudio de las cerámicas se realizó sobre los materiales recuperados del sitio: Arenal Central (n: 2248).

El material cerámico se analizó en forma macroscópica utilizándose categorías según los aspectos tecno-morfológicos de la cerámica de la “1º Convención Nacional de Arqueologia-1º parte (1966)”

La metodología aplicada consistió en la identificación de rasgos observables a “ojo desnudo”, o sea sin la utilización de lupa binocular o microscopio petrográfico.

Para el análisis de las terminaciones de superficie de las cerámicas, se utilizó la terminología empleada a nivel regional en arqueología (Brochado 1973; Caggiano 1984), con algunas modificaciones que a continuación se nombran:

Cerámica corrugada: presenta una superficie con textura, se superponen con los patrones imbricados, similar a las escamas de pescado, como resultado de la presión del dedo y el arrastre de la pasta (Brochado 1973)

Cerámica unguiculada: presenta una superficie acabada hecha a mano, pero sin arrastrar la pasta. Las marcas de las uñas de los dedos de la mano del alfarero se pueden ver en la superficie (Brochado 1973).

Para la clasificación del material cerámico se utilizó un cuadro de doble entrada donde se volcaron los datos anteriores y además se registraron los siguientes atributos:

Tipo de Cocción: según la exposición del fuego se clasificó en oxidante o reductora, según la “1º Convención Nacional de Arqueologia-1º parte (1966)”

Atmosfera Oxidante: medio atmosférico con excedente de oxigeno libre que permite la completa combustión y oxidación de los minerales y materiales contenidos en la cerámica. Puede adquirir colores ante, café, rojo.

Atmosfera reductora: medio atmosférico en el cual se restringe la circulación de aire, de manera que el fuego se ahoga. Puede adquirir colores blanco, gris, negro.

Pasta: composición de la matriz con presencia de elementos como tiesto molido, arenas, óxidos, minerales, clastos.

Sector de pieza: parte composicional de la pieza según corresponda a un borde, labio, cuello y cuerpo según Sheppard (1956) y la "1º Convención Nacional de Arqueologia-1º parte (1966)”. Debido a la que el conjunto está representado exclusivamente por fragmentos, se utilizaron para la reconstrucción gráficos hipotéticos con diferentes

aberturas circulares y elípticas para calcular la curvatura y el diámetro de la boca del recipiente.

Color de la pieza: caracteriza el color de la pieza en la parte externa e interna.

Tamaño en mm: mide la pieza según parámetros de espesor, y longitud en dos dimensiones como alto y ancho.

Huellas de uso: Indican la presencia de restos de huellas de grasas o aceites que denotan una funcionalidad de la pieza.

Marcas de manufactura: Evidencian el uso del elemento en alguna etapa de la cadena productiva. Las marcas de manufactura pueden ser las uniones de los rollos de arcilla, las manchas producidas por la cocción, las costuras, entre otras. Las marcas se pueden distinguir en voluntarias e involuntarias, y pueden corresponder a distintos momentos de la historia de un artefacto y no solamente al proceso de producción de la vasija. Estos rasgos macroscópicos son observables a ojo desnudo.

El análisis microscópico se realizó sobre dos muestras cerámicas del sitio Arenal Central, efectuado en el Instituto de Geocronología y Geología Isotópica (INGEIS) de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. La interpretación de las muestras al microscopio estuvo a cargo de Teresita Montenegro de la cátedra de Mineralogía, Departamento de Ciencias Geológicas, de la unidad académica; el análisis microscópico fue realizado con la colaboración de Maricel Pérez.

Para la observación de las muestras se utilizó un microscopio petrográfico Zeiss Axioplan 2 Hal 100, con aumento natural de 10x y agregados. Las fotografías fueron tomadas con cámara digital Sony con zoom de 1.5x.

La cerámica puede considerarse como una roca sedimentaria metamorfoseada debido a sus similitudes composicionales y texturales (Rice 1987), por tal esta técnica que es proveniente de la geología es una herramienta metodológica relevante en la arqueología para el estudio tecnológico de los conjuntos cerámicos (Pérez et al. 2009).

Debido a que el rango de aumentos empleados oscila entre los 35x y los 1000x, la microscopía de polarización permite obtener las características ópticas más sencillas de la matriz arcillosa.

El estudio petrográfico de la alfarería posibilita el análisis cualitativo y cuantitativo de las inclusiones y los poros, por lo que permite conocer ciertas características de las pastas como composición, estructura, color, textura, fluidalidad. Así, la petrografía amplía la información acerca de una serie de características de las pastas, y asimismo posibilita el

análisis cualitativo y cuantitativo de las inclusiones, poros y/ u oquedades (Cremonte 1986-1987).

La cerámica está compuesta por dos elementos básicos: arcilla e inclusiones antiplásticas, las inclusiones tienen la capacidad de reducir la plasticidad propia de la arcilla (y mejorar con ello su workability), contrarrestan la contracción durante el secado y la cocción de los recipientes, “abren” la pasta, refuerzan las propiedades geotécnicas de la arcilla y la cerámica y disminuyen el shock térmico (ver Rye 1981; Rice 1987, 1996; Sinopoli 1991; Orton et al. 1993),

Se considera como inclusión a cualquier componente presente en la pasta que pueda ser distinguido de la matriz arcillosa, ya sea introducida naturalmente (minerales y restos de origen orgánico) o bien voluntariamente. En este último caso se denomina carga, temperante, antiplástico o material desgrasante. No obstante, debido a la frecuente mezcla de sedimentos en los depósitos o fuentes naturales de materia prima, la adición deliberada de antiplástico no siempre es obvia (Rye 1981; Rice 1987).

Por esta razón, para aproximarnos al origen de los mismos, se vuelve necesario estudiar atributos como la morfología, la composición, la textura, el tamaño y la selección de los granos (Solá 2004).

En los análisis de pastas de alfarería arqueológica, se utiliza la Escala de Wentworth (Wentworth 1922) que establece una separación entre los componentes de la matriz arcillosa y las inclusiones, y que corresponde a la divisoria entre limo y arena reconocida en 0,06 milímetros.

El rango granulométrico de las arcillas corresponde a la fracción más fina a la que puede reducirse un grano mineral por procesos físico-químicos. La Escala de Wentworth fija el diámetro máximo de las arcillas en 0,0039 mm, similar a 4 µ. Si bien las partículas de los minerales de arcilla pueden alcanzar diámetros mayores a 4 µ, normalmente no superan este tamaño, debido a la naturaleza de los procesos de nucleamiento y a la unión “imperfecta” entre las láminas, lo cual genera inestabilidad estructural y limita el crecimiento de los cristales.

Los trabajos experimentales para comprobar la tecnología y la procedencia de materia prima se realizaron con los bancos naturales de arcilla provenientes de la laguna cercana, el material antiplástico se obtuvo de tiestos molidos de fragmentos arqueológicos de sitios El Arbolito y Arenal Central. Estas muestras nos permiten obtener datos con el cual comparar los resultados de los materiales arqueológicos, y reconocer diferencias y similitudes en la composición de las pastas, técnicas de cocción y manufactura. Los

trabajos experimentales sobre tecnología cerámica se realizaron con golpe de martillo (grano grueso) y pasados por colador de metal (grano fino), se realizó el amasado de tres piezas experimentales, con la técnica de encordelamiento y luego se colocaron en hornos a cielo abierto.